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lunes, 26 de febrero de 2018

Frases: Libro del desasosiego

Frases: Libro del desasosiego

Fernando Pessoa (1888-1935)


Hace algún tiempo descubrí este libro en la Biblioteca pública digital Dibam. Y lo incorporé a mis lecturas habituales. Como es un libro de tipo fragmentario; como un diario personal en donde el autor arroja ideas y conceptos en forma de reflexiones versos o historias. No lo leo como acostumbro con las novelas, sino que de vez en cuando, intercalándolo con otras lecturas, de forma pausada, disfrutando los fragmentos de este genial autor portugués. Y es que Pessoa logró encantarme, no precisamente por sus ideas, que de por sí, son muy interesantes, sino por la forma que tiene de expresarlas, por la inmensa lucidez que posee para escribir sobre lo que siente y piensa. Fue un escritor con esa capacidad única de entenderse a sí mismo, y así poder estructurar su caos interior en palabras. En este libro no nos cuenta una historia, sino su historia, a saltos, a golpes, con la belleza de su prosa. 

Como todavía lo estoy leyendo, no puedo elaborar una reseña completa, pero sí he decidido compartir la enorme cantidad de frases y fragmento que he ido rescatando de mi lectura. Así, cualquier persona que tenga curiosidad de leer a este autor, podrá tomar la decisión de hacerlo o no a partir de sus maravillosas frases reflexivas. Se las dejo a continuación:

Pertenezco, sin embargo, a esa clase de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, y no ven solo la multitud de la que forman parte, sino también los grandes espacios de alrededor. 


La decadencia es la pérdida total de la inconsciencia, pues la inconsciencia es el fundamento de la vida. Si el corazón pudiera pensar se detendría. 


A quien, como yo, que vive sin saber tener vida ¿Qué le resta más que la renuncia como forma y la contemplación por destino, como ocurre con mis propios semejantes?


Pero imperfecto es todo y no hay ocaso tan bello que no pudiera serlo un poco más, ni suave brisa adormecedora que no pudiese producirnos un sueño más calmo todavía. 


Considero la vida un apeadero donde tengo que esperar hasta que llegue la diligencia del abismo. 


¿Por qué es tan bello el arte? Porque es inútil ¿Por qué es tan fea la vida? Porque en ella todo son fines y propósitos. Todos sus caminos conducen de un punto hasta otro punto. ¡Ojalá hubiera un camino hecho en un lugar al que nadie va! 


¿La belleza de las ruinas? El no servir ya para nada. ¿La dulzura del pasado? El recordarlo, puesto, que recordarlo es hacerlo presente y no lo es ni ya lo puede ser.


En cada gota de lluvia mi errada vida llora en la naturaleza. Hay algo en mi desasosiego en ese gota a gota, en ese llover y llover con que la tristeza del día se descompone inútilmente sobre la tierra. 


Despierto para saber que existo


El propio sueño me castiga. He adquirido en él tal lucidez, que veo como real cada cosa que sueño. Se ha perdido, por tanto, todo cuanto valoraba como soñado.


Me huele a frío, la amargura, el resultarme impracticables todos los caminos, la idea de todos los ideales. 


No querer comprender, no analizar… Verse a uno mismo como a la Naturaleza; observar sus propias impresiones como quien observa un campo —esto es la sabiduría. 


No quería sentir la vida , ni tocar las cosas, sabiendo por la experiencia de mi temperamento contagiado por las cosas del mundo, que la sensación de vida fue siempre dolorosa para mí. Al evitar ese contacto, me he aislado, y al aislarme exacerbé esa sensibilidad ya excesiva. 


El convencimiento es para mí la pérdida de una ilusión. 


Convivir con los demás es una tortura para mí. Y bien sé que los otros están en mí. Aunque apartado de ellos, estoy condenado a convivir con ellos. A solas conmigo, me cerca la multitud. No tengo a donde huir a menos que huya de mí mismo. 


El único modo de estar de acuerdo con la vida es estar en desacuerdo con nosotros mismos. Lo absurdo es lo divino.


Y me escondo detrás de la puerta, para que la realidad, cuando entre, no me vea. Me escondo debajo de la mesa donde de manera súbita doy sustos a la posibilidad. De modo que aparto de mí, como si fueran los dos brazos de un abrazo, los dos grandes tedios que me ahogan: el tedio de poder vivir sólo lo Real y el tedio de poder concebir sólo lo Posible.


Algo arrojado a un rincón, trapo caído en un camino, mi ser innoble finge ante la vida.


Estoy triste por dentro de la conciencia. Escribo estas líneas mal anotadas, no para decir esto, no para decir algo, sino para dar alguna ocupación a mi indiferencia. 


Pero soy de los que creen que la vida es mitad luz y mitad sombras. No soy pesimista. No me quejo del horror de la vida. Me quejo del horror de la mía. El único hecho importante para mí es el hecho de existir yo y de sufrir yo, y de no poder ni soñarme más allá de sentir que sufro. 


La grandeza de una bella puesta de sol me entristece con toda su hermosura. Ante ella suelo decir: el que es feliz debe sentirse contento al ver esto. 


Es noble ser tímido, distinguido no saber nada, grande no tener madera para vivir. 


Benditos quienes no confían su vida a nadie.


Mi aislamiento no es una búsqueda de la felicidad, pues carezco de alma para alcanzarla; ni de tranquilidad, que nadie consigue hasta no haberla perdido, sino de sueño, de apagamiento, de pequeña renuncia. 


Mis horas más felices son aquéllas en las que no pienso en nada, no quiero nada, no sueño siquiera… Disfruto sin amargura la consciencia absurda de no ser nada, el sabor de la muerte y del apagamiento. 


En todos los lugares de la vida, en todas las situaciones y con-vivencias, yo he sido para los demás un intruso. Por lo menos fui siempre un extraño.


Soy, por desgracia, de una frialdad comunicativa tal, que a veces obligo involuntariamente a los otros a sentirse reflejados en mi falta de sentimientos. 


Siempre fue mi deseo resultar agradable a los demás y mucho me ha dolido que siempre me fueran indiferentes. Huérfano de fortuna, tengo, como todos los huérfanos, necesidad de ser objeto de afecto por parte de alguien. 


No tengo cualidades ni para ser jefe, ni para ser un mandado. Ni siquiera estoy satisfecho conmigo, que es lo que a uno le consuela cuando las demás cosas fallan. 
Otros menos inteligentes que yo son, en cambio, más fuertes. 


Si un día quisiese a alguien, no sería correspondido. 


Nosotros no nos realizamos. Somos un abismo yendo hacia un abismo, un pozo que mira al cielo.


La amo como amo el crepúsculo o el reflejo de la luna, con el deseo de que el momento quede, pero sin que sea mío salvo en la sensación de haberlo vivido. 


Nada quiero de la vida salvo asistir a ella. No quiero nada de mí salvo asistir a la vida.


Para cualquier espíritu científicamente constituido, ver una cosa más de lo que puede verse es ver menos la cosa en sí. Lo que materialmente crece, espiritualmente disminuye.


Ojalá tallaras tus gestos como sueños, para que fuesen solo ventanas abiertas hacia los nuevos paisajes de tu alma. De tal modo construir tu cuerpo en remedos de sueño, que no fuese posible verte sin pensar en otra cosa…


Yo solo te querría para no tenerte. Quería que soñando, cuando aparecieses, pudiera imaginarme soñando aún. 


La visión de ti sería el lecho donde mi alma durmiera, niño enfermo, para soñar de nuevo con otro cielo. ¿Hablarías? Aunque oírte no fuese más que ver grandes puentes bajo la luna uniendo las dos márgenes oscuras del río que va al anciano mar donde las carabelas son ya nuestras para siempre


¿Sonríes? Yo no lo sabía, pero por mis cielos interiores menudeaban las estrellas. Me llamas durmiendo. 


Decidí abstenerme de todo, no progresar en nada, reducir la actividad a su mínima expresión, ausentarme lo más posible tanto de los hombres cuanto de los acontecimientos, refinarme a la abstinencia y renunciar a la bizantina. ¡Vivir me horroriza y me tortura tanto!


Siento la vida como un apocalipsis y un cataclismo. Día a día aumenta en mí la incompetencia incluso para esbozar gestos que me sirvan en claras situaciones de realidad. 


La presencia de los demás —tan inesperados para el alma en todo momento— me es cada día más angustiante. Hablar con los demás me llena de escalofríos. Si acaso muestran interés por mí, huyo. Si me miran me estremezco. 


Estoy en perpetua defensa. Me duelo de la vida y de los demás. No puedo encarar la realidad frente a frente. El propio sol ya me desanima y me llena de desolación.


Recelo que hablen de mí. En todo fracasé. Ni siquiera me atrevo a pensar en ser. Pensar en desearlo, ni siquiera lo soñé pues ya en el propio sueño me he reconocido incompatible con la vida. 


Toda la realidad me molesta. La conversación de los demás proyecta sobre mí una enorme angustia. La realidad de las otras almas me sorprende de continuo. 


La mayoría de los hombres son otros hombres, dice Oscar Wilde y tiene razón. Unos se pasan la vida en busca de algo que no quieren; otros se emplean en la búsqueda de lo que quieren y no les vale; otros, incluso, se pierden.

jueves, 22 de febrero de 2018

¿Cómo empezar a leer Ciencia ficción?

¿Cómo empezar a leer Ciencia ficción?

Consejos y recomendaciones 




Derivada del género de la fantasía, la ciencia ficción fue creciendo poco a poco hasta volverse un género indispensable y muy solicitado en nuestros días. Su alejamiento del género fantástico radica en su capacidad especulativa, es decir, reflexiona o conjetura sobre posibles acontecimientos alternativos en el mundo, los cuales pueden ocurrir en el pasado, presente o futuro. Estos acontecimientos pueden ser a nivel social, biológico o tecnológico-científico. Aquí, la magia no existe, no es responsable de dar explicaciones, sino que alguna rama de las ciencias exactas, sociales, psicológicas o políticas, son las que a través de extrapolaciones de sus propias bases, explican el escenario o lo sucesos acaecidos en las historias.
Cuando te enfrentas a un libro de ciencia ficción puede que trate de un avance tecnológico puntual, de un cambio social a nivel global, de la conquista del espacio, de un cambio en el pasado que modificó la línea del tiempo o de un evento netamente mental de una persona o de un conjunto de ellas. En fin, los temas que trata la ciencia ficción pueden ser muy diversos pero tienen algo en común: pueden ser explicados de forma lógica, a través de la razón.

Por esto último, cuando te enfrentas a cualquier libro de ciencia ficción suele suceder que las primeras páginas o capítulos, confunden y cuesta mucho tomar el ritmo. Quedar descolocado al iniciar un libro de este tipo de género es algo común y no debe ser motivo de desaliento. Ya que las explicaciones, las razones, la lógica se va explicando lentamente a lo largo de la historia. Por lo tanto, hay que tener paciencia y ganas de descubrir que hay detrás del siempre intricado inicio.

Algunos consejos para enfrentar los primeros capítulos de un libro de ciencia ficción, o de cualquier libro que se haga complejo en un inicio:

¡No te detengas!

El primer consejo es no detenerse. Instintivamente buscamos entender todo desde el inicio y no avanzamos en la historia y nos quedamos en la misma página estancados. Si no avanzamos no encontraremos respuestas, por lo que, a pesar de que no entiendas todo, o te sientas confundido, sigue adelante, con confianza, sin miedo. Es un viaje hacia lo desconocido.

Tómate tu tiempo y vuelve a leer.

Si lograste seguir el primer consejo con éxito y avanzaste unos pocos capítulos, descansa. Deja pasar un día o un par de horas. Aunque no lo percibas, tu mente está repasando todo lo que leíste e inconsciente o conscientemente te empiezas a formar una idea de lo que el autor te quiere contar. Una vez pasado ese tiempo, vuelve a empezar desde el primer capítulo y todo te parecerá más comprensible, verás cosas que en la primera lectura te pasaron desapercibidas. Luego de aquello, podrás avanzar mucho más cómodamente por el resto de los capítulos.

Lee en voz alta

Cuando la narración se vuelve compleja y está llena de términos que desconoces, la concentración decae debido a la confusión. Lo mejor en estos casos es leernos a nosotros mismos en voz alta. Al hacerlo de ese modo, nuestro cerebro presta más atención a los detalles, pronunciamos los nombres extraños correctamente, respetamos mejor los tiempos: comas y puntos. No necesitas hacerlo por mucho tiempo, solo el necesario para que te ayude a introducirte en la historia.

Ciencia ficción dura y ciencia ficción blanda

Ahora, luego de estos consejos. Lo importante es saber por qué libro empezar. Recomiendo evitar libros de ciencia ficción dura. Ya que en ellos destaca la rigurosidad científica. Vale decir, los aspectos técnicos toman una relevancia tan importante como la historia misma para dar credibilidad al relato. Demasiados aspectos de ese tipo tornan más difícil la lectura para un neófito. Lo cierto es que la línea entre la ciencia ficción dura y la blanda es muy delgada y pueden variar de un autor a otro como también dentro de un mismo autor: un libro puede ser más complejo que otro. Al fin y al cabo todo dependerá de la habilidad que tenga el autor de narrar una historia con datos complejos. 

Por lo anterior, les haré cuatro recomendaciones para iniciarse en el género:



Yo, Robot - Isaac Asimov

Asimov es considerado un autor de ciencia ficción dura. Pero la verdad es que lo hace tan bien, tiene una forma narrativa tan amigable con el lector, que es uno de mis autores favoritos para iniciarse en el género. El primer libro para sumergirse en el universo de Asimov es "Yo Robot", una recopilación de nueve relatos cortos en donde sienta las bases de su universo literario. Cada una de las historias es registrada por un periodista para un artículo de la prensa intergaláctica a través de una entrevista a la Doctora Susan Calvin, una robotpsicóloga que a la edad de setenta y cinco años cesa sus labores en una empresa pionera en la fabricación de robots, la United States Robots & Mechanical Men Inc. La Doctora Calvin es un personaje legendario, nombrado constantemente en los libros que componen la serie de los Robots. Su experiencia a la hora de interpretar su conducta frente a las tres leyes de la robótica la hacen un personaje fundamental en el universo creado por Asimov.

El juego de Ender - Orson Scott Card



Orson Scott Card es otro de mis autores favoritos de ciencia ficción, su fuerte se encuentra en la fluidez narrativa y en la magnifica forma que tiene de incorporar en ella las emociones humanas, a nivel personal y global. En El juego de Ender es donde mejor demuestra sus estas habilidades, allí no habla de un futuro indeterminado, donde La hegemonía gobierna la Tierra y cuenta con una unidad militar llamada la Flota Internacional (F.I.), a cargo de la defensa contra seres extraterrestres. Dicha defensa, comenzó a gestarse luego de la primera invasión de los Insectores, alienígenas con forma de insecto. La F.I. terminó consolidándose luego de detener una segunda invasión de los Insectores en el sistema solar. A través de la tecnología enemiga, los seres humanos lograron mejorar sus armamentos, el viaje y la comunicación interestelar. Pero está a punto de venir una tercera invasión y carecen de un líder. 
Ender podría ser lo que la F.I. ha buscado durante mucho tiempo: el futuro líder al mando de las tropas terrícolas en la tercera invasión Insectora. Para eso es integrado desde muy corta edad (seis años) a la Escuela de batalla, una estación espacial en la órbita de la Tierra, en donde se adiestran cadetes para que combatan en las futuras guerras contra los insectores. En la escuela de batalla es normal que los cadetes entren siendo niños para iniciar su formación.

H. G. Wells - La guerra de los mundos



H. G. Wells es considerado uno de los precursores del género. Entrar en la ciencia ficción por uno de sus libros puede ser una gran experiencia. Si bien no lo considero un gran narrador, son sus ideas las que entusiasman. La guerra de los mundos es un clásico indiscutible de la ciencia ficción, se desarrolla a finales del siglo XIX, en la Inglaterra victoriana. Las ideas que propone Wells, fueron la base para las actuales historias que todo amante del género disfruta. En aquella época, su imaginación logró impresionar al público. Hoy en día, puede que leamos con otros ojos este libro, ya que casi 120 años después, ya no nos impresiona tanto una simple invasión marciana.
El punto fuerte del libro, es que las ideas de Wells se sienten y creen posibles. Lo que imagina es explicado de un forma contundente. Y esas explicaciones son las que causan impresión en el lector, y logran darle el empuje a la novela. Hay descripciones sensacionales de los marcianos, su forma de alimentarse, de pensar, su adaptación a la atmósfera terrestre versus la de la superficie marciana y su anatomía. Las máquinas que utilizan, los trípodes, el rayo calórico y otras armas, parecen de otro mundo, todo está muy bien pensado, Wells se luce. Hay una base científica para todo, una explicación evolutiva.

Ray Bradbury - Crónicas Marcianas

Era infaltable en esta lista Ray Bradbury, quien me maravilló con Crónicas marcianas. La gracia de este libro que narra la invasión de la humanidad al planeta Marte, donde los marcianos ya tienen una civilización antiquísima, es que desprecia la exactitud científica. Deja de lado los tecnicismos tecnológicos, y a pesar de ello, todo lo que cuenta resulta creíble. Ya que se basa en el comportamiento humano y en su naturaleza destructiva, para generar historias. Son relatos que tiene cierto espacio temporal, pero que en conjunto representan una mismo hilo. Son historias que no aburren, ya que tiene un desarrollo increíble, basado en el misterio y las emociones. Son relatos sumamente conmovedores que dejan en evidencia el comportamiento devastador del ser humano. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog

lunes, 19 de febrero de 2018

Reseña Nº 204: Noches blancas

Noches blancas (1848)

Fiódor Dostoievski (1821-1881)
Nórdica libros
2015
Clásico
Literatura rusa
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"Es irrealizable, pero la quiero"

Esta hermosa edición con ilustraciones la encontré por casualidad en la Biblioteca pública digital Didam. Es una novela corta muy diferente a todo lo que he leído de Dostoievski. 
Cuando pienso en sus libros y en sus personajes, me afloran a la memoria esas almas enfermas que deambulan por sus páginas, esos personajes que luchan contra las insoportables presiones de la vida, y por lo mismo, se ven afectados por diferentes trastornos mentales, como es el caso del epiléptico Smerdiákov y la histérica Lisa Jojlákov de Los hermanos Karamazov; el psicópata Raskólnikov de Crimen y castigo, el demente senil Ivolguin de El idiota, entre otros. 
Internarnos en los complejos mundos psicológicos de estos personajes es a lo que Dostoievski nos tiene acostumbrados. 

Pero el protagonista de esta historia, no parece tener un alma deformada como la de aquellos personajes. Por decirlo de alguna manera, no parece ser un alma monstruosa, sino un alma solitaria. 
Relatado en primera persona por el protagonista de la historia, Dostoievski nos conmueve al darnos un paseo por el mundo interior de este personaje afectado por la soledad y el paso del tiempo, por el estatismo; inmovilidad frente a la vida. 
No conocemos su nombre, pero con apenas veintiséis años no ha vivido a plenitud, no se relaciona con las personas, se ha dedicado a ser un mero espectador del paso del tiempo. No es casualidad que la historia esté ambientada en San Petersburgo, en pleno solsticio de verano, donde la oscuridad es mínima y las noches son claras, es decir, como si fuera siempre de día; el mismo día, como si el tiempo no pasara, en clara alusión al estatismo del protagonista. 

Hay algo indeciblemente conmovedor en la naturaleza de nuestro Petersburgo cuando llega la primavera y, de pronto, muestra todo su poder, todas las fuerzas con que le ha agraciado el cielo, se guarece con vegetación, se emperejila, las flores se visten de tonalidades... De alguna manera me recuerda involuntariamente a esa muchacha marchita y delicada a la que a veces mira con pena, a veces con cierto amor compasivo, otras simplemente no para en ella, pero que en un instante y como de improviso se vuelve indecible y maravillosamente bella, y usted, atónito, sin querer se pregunta: ¿Qué fuerza ha hecho brillar con tal luz esos ojos tristes, pensativos?

Él se pasea por la calles solitarias en aquellas noches blancas, sin conversar con nadie, pensando, soñando para él mismo, como toda persona que no se relaciona con el mundo real, se dedica a crear su propias fantasías. Hasta que en uno de aquellos paseos conoce a una muchacha de diecisiete años: Nástenka, quien tiene una vida bastante solitaria junto a su abuela ciega y controladora.

El encuentro entre estos dos personajes habla de soledades, un poco diferentes, pero en el fondo es un encuentro entre solitarios. Tal como decía Benedetti, la soledad puede ser una llama, y logró encender  por primera vez en este hombre el deseo de no estar solo. 

Si mi mano tiembla es porque nunca la había abrazado una mano tan dulce y pequeña como la suya. Me he deshabituado de las mujeres, quiero decir que nunca me acostumbré a ellas, es que estoy solo…

Puede que sea el despertar de un amor abrupto y precipitado, pero la psicología del personaje está tratada tan bien, que se entiende a la perfección su enamoramiento. También las actitudes de Nástenka son completamente entendibles, su vida pasada y su joven edad hacen comprensible sus actitudes. Al ser una novela corta los desplazamientos son mínimos, apenas de un sitio a otro, lo que la convierte en una novela de monólogos, diálogos y recuerdos. Gracias a eso recorremos los solitarios pasillos de las vidas de estos dos personajes. Siendo el caso más interesante el del protagonista, quien de pronto despierta y siente que la vida se le ha pasado sin vivirla realmente, sus monólogos están cargados de dichas reflexiones, las cuales expresa a través de un lenguaje florido que se inclina hacia una prosa poética, la cual no hace más que acentuar lo estilístico del pensamiento del protagonista, un soñador y constructor de mundos imaginarios: un escritor en potencia. 

Un soñador —por si necesita una definición minuciosa— no es una persona ¿sabe?, sino una criatura de género neutro. Habita mayormente en algún rincón inaccesible, como si se ocultara hasta de la luz del día y, cuando se encierra en sí mismo, se adhiere a su rincón como un caracol...

La estructura de la novela es muy simple. Se basa en en el corto período de tiempo en que se generan los encuentros entre Nástenka y el protagonista. Los cuales se llevan a cabo durante cuatro noches, pero que finalmente incluye un capítulo de una mañana, el cual funciona como epílogo. Lo grandioso de esta estructura, es que está hecha de esa forma para que sirva como reflejo de los sucesos internos que vive el protagonista, el soñador. Las cuatro noches representan su vida monótona, donde todos los días son iguales y él continúa soñando, pero al mismo tiempo viviendo un proceso importante, en el que se dará cuenta de que el atreverse a dejar aflorar sus sentimientos, le causará dolor, pero al mismo tiempo sentirá que vive por primera vez. Y por eso, el último capítulo ya no habla de una noche, sino de una mañana, de un renacer con dolor, el rompimiento de un ciclo de silencio e incomunicación, para dar paso a un nuevo tiempo, en donde toda la vida puede valer la pena si amó en un instante. 

Sentado aquí a su lado y mientras hablamos, me da hasta miedo pensar en el futuro porque en el futuro hay de nuevo soledad, de nuevo esa vida rancia e innecesaria. ¡Y con qué voy a soñar cuando en la vida real he sido tan feliz a su lado!

¡Dios mío! ¡Todo un minuto de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?
 Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 16 de febrero de 2018

El doble - Reseña Nº 203:

El doble (1846)

Fiódor Dostoievski (1821-1881)
Servicio nacional de bibliotecas públicas
Dibam
134 páginas

El doble fue la segunda novela publicada por Dostoievski, la cual no tuvo mucha aceptación luego del gran revuelo que había generado su primera publicación, Pobres gentes (1846), la cual fue extremadamente alabada por el crítico literario más importante de Rusia en esos tiempos. Pero cuando presentó El doble no generó el mismo revuelo. Pero hoy en día se reconoce esta obra como uno de sus mejores trabajos, demostrando lo adelantado que estaba el escritor ruso en novela psicológica a sus tiempos.

La historia se centra en un personaje simple y vulgar, un funcionario público de baja categoría que vive presionado por los que se encuentran más arriba en el sistema jerárquico. Su nombre es Yakov Petrovich Goliadkin. Dostoievski en su curiosa narración en tercera persona, trata a Goliadkin como "el héroe" de la historia, como anticipándonos de que se tratará de una persona que deberá enfrentar muchas dificultades. 

Cuando el autor nos presenta a Goliadkin, parece ser una persona normal, que cuenta con un empleo que le permite vivir holgadamente e incluso tener un criado, Petrushka. Pero ya en el primer capítulo no tarda en asomar su extraña personalidad, la de un hombre con serios problemas para relacionarse con las personas, con la sociedad en general, un hombre apocado y avergonzado de su posición. Todo empeora en el segundo capítulo cuando además se deja entrever que porta un profundo problema psicológico. Desde ese momento los desplazamientos de Goliadkin y sus pensamientos, sus cuestionamientos introspectivos, pasan a ser el punto llamativo de la historia. Dostoievski logra que toda la atención se centre en el universo interior de su héroe. En dos capítulos logra que los ojos de sus lectores intenten develar lo que hay detrás de Goliadkin. 

Uno de los principales problemas de este héroe, es que no tiene filtros, no puede fingir, no puede adular a alguien si realmente no lo siente. Es un hombre honesto que no oculta sus opiniones negativas frente al resto de las personas y compañeros de trabajo. Esto le ocasiona muchos problemas, porque no tiene matices, hay un desequilibrio importante en él. Y esto Dostoievski lo resalta mucho porque es fundamental para la aparición de su doble. Goliadkin está en desequilibrio, hay una parte de él que falta, hay cualidades negativas que no posee o que no puede hacer aflorar espontáneamente. Y para que el universo que crea el autor en su novela tenga equilibrio, necesita que Goliadkin esté completo, que pueda expresar todo lo que reprime. El doble llega a ajustar la balanza, es idéntico a Goliadkin, pero trae consigo todas las características negativas que le hacen falta, o que el protagonista reprime. Es pícaro, indecente, inmoral, falso, tramposo, deshonesto y trepador; un verdadero demonio sin control. 

"Su estado en ese momento era análogo al de un hombre que se halla al borde de un horrible precipicio cuando la tierra se desmorona bajo sus pies, tiembla, se mueve, oscila por última vez y se hunde, arrastrándolo, en el abismo, mientras el cuitado carece de brios o fuerza de voluntad para dar un salto atrás, para desviar los ojos de la sima voraz. El abismo lo llama y él mismo acaba por lanzarse en él, ansioso de apresurar su fin". 

La aparición de Goliadkin II, como lo nombra Dostoievski en su novela, es espectacular. Lleva al protagonista a una situación límite, a una desesperación que lo sobrepasa. Ya no puede contener ni reprimir nada. Es una escena realmente brillante, porque se aúnan el ritmo narrativo, el paisaje, el clima y la situación interna del personaje, para crear un ambiente en el que no puedes diferenciar si se trata de un desdoblamiento físico o mental. Y durante toda la novela se mantiene la inquietud sobre la verdadera naturaleza de Goliadkin II. Ahora la novela se pone realmente inquietante, porque hay dos Goliadkin, uno aparecido de la nada y otro que ya existía. Si bien, ahora los dos caracteres de Goliadkin están en la novela, se encuentran separados, y los dos cuerpos físicos luchan por el mismo espacio, la misma vida y el mismo empleo. ¿Quién será más fuerte? ¿Quién perdurará? 

"Se sentía oprimido, atormentado... Tal era su angustia que se le antojaba que alguien le arrancaba el corazón a dentelladas".

Esta no es una novela de diálogos, sino de situaciones y monólogos. Tanto el comportamiento como los pensamientos del protagonistas nos introducen en una narración psicológica compleja, donde muchas veces es difícil diferenciar si se trata de un sueño, una alucinación o la realidad. En ocasiones tiene un ritmo vertiginoso que lo acentúa la desesperación del protagonista, su propia frustración es el combustible que enciende la maquinaria narrativa, y cuando Goliadkin se relaja, se cansa, se afloja y confía, la narración decrece y nos permite respirar. Creo que es un libro ideal para todo aquel que quiera iniciarse con Dostoievski.

Ricardo Carrión
Administrador del blog

lunes, 12 de febrero de 2018

Ubik - Reseña Nº 202

Ubik (1969)

Philip K. Dick (1928-1982)
Minotauro
237 páginas
Ciencia ficción

"Eso que nosotros denominamos un accidente no es sino una manifestación de la obra salida de las manos de la divinidad. En cierto modos podríamos llamar accidente a toda nuestra vida".

Cuando decimos ciencia ficción inmediatamente se nos viene a nuestra mente un mundo de naves interplanetarias y viajes espaciales. En cierto modo en este libro hay algo de eso, pero es un mero adorno, un telón de fondo, una escenografía barata para montar una obra sensacional. Porque lo que brilla e importa en este libro no es el mundo futurista, sino los personajes, su desarrollo y las ideas que logran expresar con sus acciones. 
Este libro fue publicado en 1969 y nos habla de un posible futuro de 1992, es decir, no se traslada cientos de años en el tiempo, sino apenas dos décadas. Es una historia desarrollada en un futuro cercano.  Gracias a esto, el mundo que construye no es demasiado futurista, y conserva las bases de la sociedad a la que el lector está acostumbrado. Entonces, cuando cambia algo, lo más mínimo, sorprende y atrae toda la atención, ya que no hay posibilidad de distracción con elementos externos, sino con aquellas cosas puntuales que el autor inserta en su historia para dar a conocer sus ideas. 

En este caso, hay dos cosas interesantes que destacan. La primera es que hay un gran desarrollo de personas con habilidades mentales: telépatas y precognitivos, como también personas con las habilidades para anular esos poderes. 
El segundo punto con el que Dick no sorprende es la forma en que es tratada la muerte. Para evitar la pérdida total del familiar o persona querida, se crearon los "moratorios", un lugar en donde reposan las personas entre la vida y la muerte, están semivivas, y se cuenta con la tecnología para captar sus ondas cerebrales y así poder establecer una comunicación con ellas. Si una persona está a punto de morir se criogeniza para mantenerla en un estado latente y que esos últimos minutos o horas de vida se puedan extender en el tiempo y se gasten lentamente. Así los familiares, si requieren algún consejo pueden ir y preguntar a esa persona su opinión. Esto es lo que le sucede a Runciter, un exitoso empresario que tiene a su esposa en un moratorio y cuando tiene dudas sobre la empresa, le pide consejos. 

La empresa de Runciter se dedica a detectar y eliminar la presencia indeseada de un telépata o un precognitivo en otras empresas. Por lo mismo contrata personas con habilidades mentales capaces de contrarrestar dichos talentos, estos son los llamados "inerciales". Últimamente los negocios andan muy mal, por lo que le pide consejo a su esposa "semiviva". Pero cuando todo parece ir hacia abajo, una oportunidad única que les puede dejar muchos dividendos aparece. Y Runciter no duda en juntar a sus mejores inerciales para hacer el trabajo. En aquellos momentos se suma a sus filas una extraña chica con un poder bastante extraño, que involucra la posibilidad de modificar el pasado. 

Y aquí Dick deja de contarnos sobre las novedades del mundo que crea y nos sumerge en una especie de relato policial, donde se busca a un posible culpable sobre un lamentable hecho que sucede. El misterio se toma la narración y comienzan a aparecer posibles pistas, a la par que extraños sucesos empiezan a manifestarse y la realidad como la conocemos se tuerce de una manera inesperada, causando tanto en los personajes como en los lectores un cambio en la percepción de esta. 

Dick nos da todos los elementos para poder encontrar una respuesta, pero a pesar de eso, cada giro sorprende y la historia que parecía tener un desarrollo predecible, se vuelve surrealista y compleja de dilucidar. En ese momento toma mucha fuerza algo que se repetía constantemente al inicio de cada capítulo. Una misteriosa publicidad de productos comerciales "Ubik". Así, la sátira sobre el consumismo y capitalismo que se dejaba entrever en ocasiones se toma el protagonismo y se termina por desenmascarar. 

"Yo soy Ubik. Antes de que el universo existiera, yo existía. Yo hice los soles y los mundos. Yo cree las vidas y los espacios en los que habitan. Van donde yo dispongo y hacen lo que yo les ordeno. Yo soy el verbo y mi nombre no puede ser pronunciado. Es el nombre que nadie conoce. Me llaman Ubik, pero Ubik no es mi nombre. Yo soy. Yo seré siempre". 

Yo creo que todo lector de ciencia ficción debe leer Ubik. Ya que logra generar una experiencia única con muy pocos elementos, sin la necesidad de expandirse por el espacio o visitar nuevos planetas. La historia se desarrolla dentro de unos límites definidos, con una narración a veces compleja y otras adictiva que te hacen dudar y reflexionar sobre la realidad. Es una viaje al interior, hacia los resquicios no explorados del universo de cada persona. Una forma creativa e innovadora de hacer ciencia ficción. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog

domingo, 11 de febrero de 2018

Reseña Nº 201: Cartas de amor a los muertos

Cartas de amor a los muertos

ricardo-carrion
Ava Dellaira
V&R Editoras
344 páginas


Laurel es una adolescente de catorce años, que ha tenido que lidiar con dos problemas que la han afectado mucho. El primero fue la separación de sus padres y el segundo y más difícil, fue la pérdida de su hermana mayor May de diecisiete años. Laurel fue la última persona que la vio con vida, de hecho, fue testigo del momento de su muerte. Por alguna razón, ella no quiere contar lo que vio y presenció, por más que le pregunten ella guarda silencio. Le es muy difícil hablar del tema y prefiere callar. Su hermana era todo para ella luego de que sus padres se separaran y la familia se quebrara, su hermana era su pilar de apoyo y modelo a seguir. El dolor para Laurel es demasiado grande y no sabe lidiar con él. No soporta las palabras de apoyo ni las condolencias. Cuando debe volver al instituto, decide cambiarse a uno nuevo, para evitar a toda la gente que conoció a May, y no te tener que hablar sobre el tema. 
En su nuevo instituto debe comenzar desde cero, no tiene amistades y necesita encajar. Poco a poco logra superar esto y empieza a entablar relaciones con algunas chicas y con el chico que le gusta: Sky. Laurel se encuentra en una edad muy complicada, donde debe afrontar varias experiencias, como la amistad, la sexualidad, el primer amor, las responsabilidades del instituto y su futuro. Pero todo esto que ya es bastante caótico para una adolescente, lo debe enfrentar cargando con el dolor de la separación de sus padres y la muerte de su hermana. Todo su proceso interior de crecimiento y sanación, y todos los hechos que involucran la misteriosa muerte de su hermana, los escribe en un cuaderno. En formato epistolar le cuenta su historia a diversas celebridades del mundo de la música, del cine, y del arte en general. Personajes como Kurt Cobain, Amy Winehouse y John Keats, se reúnen como destinatarios de estas cartas, que iniciaron como un trabajo de la clase de literatura, pero que terminaron convirtiéndose en un libro.

Sinceramente, no conozco a nadie que posea una familia perfecta. Creo que por esa razón ansiamos crear una nueva cuando crecemos. Pág. 144.

El formato epistolar nos entrega la posibilidad de conocer a fondo el complejo mundo de una adolescente en una situación dolorosa. Podemos ver a través de lo que relata en las cartas, su mundo interior, sus conflictos internos y la forma en que estos afectan su relación con su entorno y las personas que la rodean: amigos, profesores y familiares.
Lo que prepondera en sus cartas es la intensa relación que tenía con su hermana, la forma en que la idealizaba, y como poco a poco esa imagen se va desmoronando, o más bien, haciéndose más real. Dando a entender que una chica supuestamente exitosa y popular, puede esconder detrás una tristeza y una soledad enormes. En ese sentido, la hermana de Laurel, viene siendo una persona común y corriente que representa una imagen de bienestar social, pero que, a pesar de lo mucho que pueda brillar en su entorno, puede no ser una persona que lo esté pasando bien. La autora contrasta la vida de esta chica con la de los personajes a los que Laurel les escribe las cartas, personas inmensamente famosas y talentosas que lo tuvieron todo para triunfar o seguir triunfando pero que la vida se les hacía insostenible, o que una enfermedad o un accidente se los terminó llevando muy jóvenes.

¿Sabes lo que es conocer realmente a una persona más que a nadie en el mundo, porque has compartido todo y la comprendes en profundidad? Y luego la alcanzas y de repente... desaparece. Pensaste que era obra del destino y que te pertenecía, pero te equivocaste. Pág. 135. 

Pero a través de las cartas de Laurel no solo nos enteramos de su vida, si no también de la de sus amigos y cercanos, dándonos una visión más globalizada de los problemas de la adolescencia. Gracias a los personajes secundarios, que se integran muy bien a la historia y que no están solo como adorno, se logran plantear temas muy importantes como el abandono de los padres, las enfermedades de los familiares, la violencia en el hogar, la carencia de cariño y afecto, las relaciones de pareja, las etapas de transición entre universidad e instituto entre otras tantas.

Me parece que es un libro ideal para los adolescente donde se sentirán muy identificados. Es una historia con un poder emotivo tal que promueve la empatía entre sus lectores. La autora logra esa conexión tan importante con el público juvenil a través de las temáticas que los representa, pero apoyada por una narración inteligente, donde va entregando información poco a poco, generando una tensión narrativa interesante, que no genera desesperación por saber, pero que sí te mantiene en una lectura constante y ágil. Utilizando capítulos cortos e información bibliográfica de los personajes históricos y populares a los que hace referencia, logra desarrollar un libro con mucho contenido y diversas variables para encantar no solo a los más jóvenes, sino que a todo tipo de lectores.

Muchas gracias a V&R Editoras y a Editorial Zig-Zag por el envío del ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog

jueves, 1 de febrero de 2018

Warcross - Reseña Nº 200

Warcross #1

Marie Lu
V&R Editoras
sello VRYA
520 páginas

Emika Chen es una joven de dieciocho años que ha tenido que arreglárselas sola desde muy pequeña. Ella y su padre fueron abandonados por su madre y luego, cuando apenas tenía once años, su padre murió. 

"La muerte tiene la terrible costumbre de cortar todas las líneas que uno trazó cuidadosamente entre el presente y el futuro". Pág. 37. 

Sola en el mundo debe enfrentar su dolor en un orfanato. Pero en el momento más oscuro de su vida, se entera de los logros de Hideo Tanaka, que a los trece años creaba un par de gafas de realidad virtual (NeuroLink) y luego el juego más influyente del mundo: Warcross. Esto la motiva a salir de su pena y a esforzarse en sus estudios, descubriendo así una extraordinaria habilidad con las computadoras que la lleva a convertirse en hacker. Pero un desafortunado accidente la obliga a dejar la sus estudios

"Tienes que aprender a mirar la totalidad de algo, no solo sus partes". Pág. 54.

En la actualidad, debido a las deudas que dejó su padre, se ve forzada a trabajar como cazarrecompensas en Manhattan. La policía no tiene tiempo de preocuparse de delitos menores y ofrece cierta cantidad de dinero al primero que atrape a algún ladrón de poca monta. Así se gana la vida Emika, aunque últimamente la fortuna no ha estado de su parte, y no ha podido capturar a nadie. Debe meses de renta y está a punto de ser desalojada de su departamento. Esta situación la motiva a realizar un arriesgado hackeo en el juego Warcross para conseguir algo de dinero. El resultado de dicho delito, la termina llevando a conocer directamente a su ídolo Hideo Tanaka, y no solo eso, sino que también se verá involucrada en el esclarecimiento de un complot que podría acabar con Warcross. 

Lo que pone en movimiento a los personajes es este complot, algo pasa en Warcross, y averiguarlo es fundamental para la sobrevivencia del juego. Esto hace que Emika deje su miserable vida en Nueva York y se traslade a Tokio. Desde ese momento la trama comienza a tomar forma, en donde el misterio toma el papel principal. A medida que se desarrolla este embrollo, la autora nos va revelando este mundo de Tokio completamente adaptado a Warcross, en donde la realidad y la realidad virtual se mezclan de un forma tal, que diferenciarlas es muy difícil. Y esto sucede porque las gafas creadas por Hideo, el NeuroLink, utiliza al cerebro humano para generar imágenes lo más reales posibles. Insertando sobre una base real, un mundo virtual. 

Me gusta que mi casa sea real. Es muy fácil perderte en una ilusión. Pág. 355. 

Mientras la trama central se va desarrollando, la autora nos describe este mundo de realidad virtual y su funcionamiento. Al mismo tiempo nos sumerge en el juego de Warcross, explicando sus reglas y mostrándonos a los jugadores en acción. Y así, con estas tres variables, logra mantener expectante al lector: trama, tecnología y juego. 

Son muchos elementos, y para desarrollar una historia entretenida utiliza la narración en primera persona. Gracias a la voz de Emika, que imprime sus emociones constantemente, impregna la narración de asombro e intensidad, ayudando mucho a sobrellevar las escenas más descriptivas.

Quizá la debilidad del libro se encuentre en el exceso de elementos, son tantas cosas las que nos tiene que contar la autora, que descuidó un poco la construcción del mundo en donde se desarrolla el juego, siendo la base de la historia, lo sentí un poco superficial y con una dinámica simple. Pero gracias a eso, hay un mejor desarrollo de personajes y mayor agilidad en la trama. Además, teniendo en cuenta que es el primer libro de una saga, no lo encontré tan introductorio. Creo que cerró muy bien este primer libro, se resolvió el conflicto planteado, y no de manera simple, sino planteando un dilema moral importante. Otorgándole un giro tal al libro, que terminó por develar la naturaleza ambivalente de los personajes. 

Me he entretenido mucho con la historia, no me daban ganas de soltarlo. Es una lectura amena y muy recomendable a todo el que le guste los libros rápidos y con tramas enigmáticas. Los cierres de capítulo siempre te dejan con una incógnita o una sorpresa, otorgándole un dinamismo a la narración que me encantó. 

Muchas gracias a V&R Editoras y a Editorial Zig-Zag por el envío del ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog