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sábado, 16 de julio de 2022

Reseña: Indigno de ser humano de Osamu Dazai

 Reseña: Indigno de ser humano (Dazai)

 

osamu-dazai

¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo La reseña de Indigno de ser humano. Una de las grandes obras maestras de la literatura japonesa contemporánea, cuyo autor es Osamu Dazai, pseudónimo de Shuji Tsushima. Es la segunda novela más vendida en Japón después de Kokoro de Natsume Soseki. 

 

 

Para iniciar la reseña es muy importante considerar el contexto en que se escribió esta novela. Indigno de ser humano se publica en 1948. Es decir, es una novela de la posguerra, sin duda este acto bélico causó mucho impacto en su autor por lo que claramente tiene una visión oscura del hombre y la sociedad.

Otro aspecto importante a considerar es que meses después de la publicación de Indigno de ser humano y en la cumbre de su carrera, Osamu Dazai se suicida. Se suicida con su amante arrojándose al río Tama, poco antes de cumplir los 39 años. Este no es un dato menor, ya que Dazai había intentado suicidarse en varias ocasiones durante su vida.

 

Al tratarse de una novela con un alto componente autobiográfico, el suicidio, la adicción al alcohol y la morfina son temáticas tratadas de manera muy profunda.

 

El libro tiene una estructura muy simple pero con un efecto brutal. Tiene una especie de introducción y un epílogo de una persona que no conocemos y en el centro hay tres cuadernos, escritos de forma muy personal por Yozo Oba, el narrador y protagonista de la novela. Esos tres cuadernos hacen la función de capítulos. El tercer cuaderno está dividido en dos partes, por lo que la novela tendría 4 capítulos. Y a través de ellos conocemos la vida, los pensamientos, las emociones y las reflexiones de Yozo. Desde su infancia hasta los 27 años. No es un diario de vida propiamente tal, pero el texto tiene esa atmósfera de intimidad de las notas personales, de los escritos íntimos de una persona. Es un relato testimonial. Por lo tanto, muchos consideran que Yozo es solo un alter ego de Dazai.

 

Al narrar su vida desde su infancia nos muestra un proceso de degradación. Es un ser humano que se va desmoronando física y espiritualmente a lo largo de su vida. Es camino cuesta abajo, sin salida. Yozo se siente indigno de ser humano porque no puede encajar en la sociedad como todos los demás. Es incapaz de simular algo que no es. Todos se ponen máscaras y se amoldan para poder encajar en un mecanismo de vida preestablecido. Así que, Yozo lo intenta, se pone una máscara. De hecho hay una escena muy simbólica al respecto en el inicio del libro. La palabra preestablecido me gusta mucho, porque es algo que ya está, llegas al mundo y no tienes más elección que encajar. Nadie te pregunta, nadie te pide permiso. Es así y punto. Y Yozo se pregunta por qué estoy aquí. El se siente diferente a todos, teme a los seres humanos. Los mira desde fuera con su máscara puesta. Una máscara que se cae a pedazos a medida que va creciendo. Somos testigos de su proceso de destrucción. De sus intentos de encajar en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en el amor y en la amistad.

 

 

Yozo, el autor de los 3 cuadernos internos de este libro, se siente ajeno a todo, tiene la capacidad de ver al mundo desde una perspectiva exterior. Y fuera, donde él está no hay nada. Es la nada. Y dentro de la sociedad es el infierno. No tiene salida. Es el mismo sentimiento que les compartía en la reseña de En las cimas de la desesperación de Emil Cioran. Yozo se siente atrapado. El gran mal de Yozo es su lucidez. Es constantemente consciente de la mentira que es la sociedad, de que esto es una comedia que todos representan sin pensarlo, como autómatas. Para el ser humano es muy natural vivir en la farsa. Todos se dicen buenos días y sonríen mientras que por dentro se odian. Yozo no tiene esa capacidad, no puede ser falso. Por lo tanto, vive en el sufrimiento. E intenta evadirlo mediante, por ejemplo, la adicción al alcohol.

Lo impactante cuando terminas el libro es el efecto que tiene el epílogo y las pocas páginas que sirven de introducción o presentación. Porque todo el tiempo tienes la visión de Yozo, y de pronto el punto de vista cambia, y uno de estos individuos, pertenecientes a la sociedad, luego de leer esta historia, nos muestra su punto de vista hacia Yozo, es decir, desde el mundo de los falsos e hipócritas nos llega un testimonio y es impactante, frío y devastador. Con unas pocas hojas Dazai nos hace explotar la cabeza. Y es triste, es doloroso, pero lo peor de todo. Es real.

 

Porque este mundo de la posguerra retratado por Dazai no ha cambiado en nada. Hoy es exactamente igual. Es el mundo del individualismo. El mundo del yo. Y por eso este texto cobra tanta vigencia hoy en día. La sociedad que retrata Dazai es nuestra sociedad.

 

A pesar de la gran crítica hacia la sociedad, hacia el individuo, el mismo Yozo posee los vicios de su especie. Se siente indigno de ser humano, pero al mismo tiempo lo es. Hay partes del libro en donde quieres lo mejor para él y en otras simplemente lo odias. Es un ser totalmente imperfecto, cobarde, egoísta, misógino, desprende mucho odio hacia las mujeres, aunque sin ellas no sería nada. El mismo reconoce su cobardía, sus contradicciones y su incapacidad de amar o de sentir amistad. Es un personaje sumamente sensible, intuitivo, que puede ver bajo la máscara de los demás, pero al mismo tiempo eso lo destruye.

 

La prosa de Dazai es limpia, es pulcra, es la propia de una persona que va plasmando sus impresiones en un papel para sí misma, no para compartirlas con los demás. Desde un inicio el lector se siente un intruso que invade la intimidad de alguien más. Es un texto sin adornos, no hay frases bellas, sino verdades sin tapujos, verdades certeras y reales. Hay un gran carencia de descripciones, las personas están construidas en base a emociones, a acciones y gestos, son sombras que interactúan con el protagonista para mostrar todas sus aristas. Algo muy similar a lo que hace Dostoievski con sus personajes, no interesan las nimiedades como el color de la ropa, lo que importa es el alma de los personajes, su interior. El mismo Dostoievski es citado dentro del texto. Imagino que a modo de homenaje, por la influencia que ejerció en Dazai. Las transiciones son rápidas, se centra en momentos importantes, es un texto que no aburre, es concentrado, es emoción pura.

Sin duda Yozo es un personaje muy complejo y lo que hace Dazai es desentrañar su caos, ponerlo en orden en el papel. Es una forma de entenderlo, de entenderse a sí mismo a través de una historia. Y lo hace de una forma tan espectacular que no logra ser repetitivo. Es el orden del caos. 

 

También puedes ver esta reseña en mi canal de youtube

 

 

Ricardo Carrión

Administrador del blog

martes, 18 de febrero de 2020

RESEÑA: El cielo es azul, la tierra blanca

Reseña Nº 266: El cielo es azul, la tierra blanca


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La novela se desarrolla en un Japón contemporáneo y refleja la austeridad de la cultura japonesa no solo al describirla sino también al narrarla. La autora utiliza pocos elementos, no rellena ni utiliza transiciones para conectar un capítulo con otro. Son cuadros, imágenes de momentos de la vida de la protagonista. Se cuenta lo justo y necesario, lo demás se lo deja al lector, para que lo rellene con su imaginación.
Por lo mismo, es una historia simple, con mucho diálogo corto, en donde no es necesario decir tanto para expresar mucho. Una novela puede transmitirte muchas cosas sin un argumento intrincado, sin relaciones tóxicas y con dos temáticas como ejes centrales: La soledad y el vacío. Y solo el amor es capaz de resaltar esos dos aspectos en la historia de la protagonista. Tsukiko, de treinta y ocho años, tiene una vida como la de muchos japoneses, con un trabajo exigente que en ocasiones le demanda muchas horas de su tiempo y que claramente la desgasta. Su forma de ser refleja el carácter impersonal de la sociedad japonesa, vive sola, se divierte sola, toma vacaciones sola. Esa independencia del otro, ese aislamiento, si bien es positivo en el sentido de la no dependencia de los demás para ser feliz, tiene un doble filo, el del vacío, una especie de despropósito que aflora cuando se abandona la rutina y los objetivos de la vida diaria. Es así como Tsukiko crea nuevas rutinas para llenarlo, como por ejemplo, ir constantemente a la taberna de Satoru, donde se reencuentra por coincidencia con un antiguo profesor de instituto cuyo nombre adquiere poca relevancia frente al epígrafe de "maestro" al que Tsukiko siempre recurre. Este hombre, treinta años mayor que ella, le despertará no solo amor, sino un contante sentimiento de soledad que hará pareja con el vacío preexistente. Pero así como el amor deja en evidencia el vacío y la soledad, también los llena, los elimina y le da un nuevo brillo a la vida de esta mujer, entregándole al lector no solo una preciosa historia de amor, sino también de vida. 

Ya había intentado acercarme a él, pero no me había dejado. Era como si hubiera un muro invisible entre los dos. A primera vista parecía blando y maleable, pero por mucho que lo presionara no me devolvía nada. 

Es un libro que recomiendo mucho leer no solo por la belleza con que está escrito, sino también por resaltar el amor verdadero. Ese amor que escapa a la necesidad del otro y la reemplaza por el simple hecho de querer. Los dos personajes no se damandan entre sí, cada uno tiene su vida propia, pero de alguna forma están juntos, en sus pensamiento, en las pocas palabras que cruzan, en la comida y en la bebida que comparten. Muchas veces no necesitan palabras para experesarse todo lo que sienten. Claramente a veces hay dudas, pero pequeños gestos bastan para aclararlas. Existe un proceso en los dos personajes de constante conocimiento del otro y de sí mismos, intentan ahondar en el otro al mismo tiempo que intentan descifrar sus propios sentimientos. Por ello, la autora recurre muchas veces a pequeños recuerdos de los protagonistas para ir construyendo sus vidas. 

 No nos separaba la edad ni tampoco el espacio, pero entre él y yo había una distancia insalvable.

El estilo de la autora es precioso, está lleno de escenas que evocan luz, incluso cuando son narrados de noche. Al solo relatar momentos específicos anula de alguna forma el ruido de la ciudad, no relata nada del trabajo de Tsukiko, solo dice trabaja en una oficina, como tampoco en las tareas diarias del maestro. La autora se centra en sus encuentros, los aisla y los examina con detenimiento, en sus gestos, en la forma que comen, en sus palabras, su manera de caminar, de reir o llorar. Cada detalle importa, lo exterior, lo que pasa alrededor, lo silencia, para que el lector se centre el verdaderos detalles que caracterizan a sus personajes. 
 
Mi nivel de madurez disminuía a medida que transcurrían los años. Nunca me he llevado bien con el tiempo.

La novela destaca muchas características de la cultura japonesa, su estilo de vida, su limpieza y respeto por el medio ambiente mediante el aseo y la recolección de la basura, sus alimentos, el respeto al otro y su sistema educativo. Por lo cual, al lector occidental, no solo le hace vivir una hermosa historia de amor sino que también lo transporta a otro lugar del mundo, a conocer otra cultura. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog

miércoles, 26 de junio de 2019

RESEÑA: 1Q84 MURAKAMI

Reseña Nº 252: 1Q84 (Haruki Murakami)


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Estoy acostumbrado a las rarezas de Murakami, pero este es el libro más extraño que he leído de él. 
Conserva todo lo característico de sus otras historias, los personajes nostálgicos, el amor imposible, personajes que desaparecen, la fijación por la orejas, y también la idea de duplicidad del mundo.Esta edición corresponde a los volúmenes 1 y 2 de esta historia que tiene tres partes, aún me falta leer la tercera, pero aún así he disfrutado mucho estás dos primeras partes. 

Al transcurrir los días en medio del trasiego de la ciudad, uno vivía mirando solo a los pies e incluso se olvidaba de mirar hacia el cielo nocturno.

La historia tiene ese aire melancólico y nostálgico clásico de las historias del japonés, con ese amor imposible, distante, pero verdadero entre dos personas. Un amor que trasciende el tiempo, el espacio y las dimensiones. Los protagonistas de esta historia son los que viven este amor imposible: Aomame y Tengo. Aomame, es una mujer que se dedica a hacer ejercicios de estiramientos musculares a las personas de forma particular, pero que tiene una doble faceta, también es una asesina por encargo, con un talento especial, logra que sus asesinatos parezcan una muerte natural, por lo que nadie sospecha de ella. Las personas que la contratan regularmente para estas tareas, son una especie de asociación creada por una acaudalada mujer que tiene muchos recursos y que justifica sus actos como justicia para lo que no pueden ser tocados por la ley. 
Mientras que Tengo es un profesor de matemáticas parcial en un instituto, además de ser escritor en su tiempo libre, con un gran talento, pero sin haber publicado ninguna obra hasta el momento. Mantiene una relación de trabajo con un importante editor que aprecia mucho sus escritos.


Debería haberme tomado en serio sus sentimientos, abrazarla con fuerza. Eso era lo que ella buscaba. Ser aceptada y abrazada sin condiciones. Debería haberle hecho sentirse segura aunque solo fuera una vez. Pero yo no pude responder a sus necesidades.

El libro cuenta en paralelo las vivencias de estos dos personajes que se conocieron en la escuela cuando ambos tenían diez años. Los dos tienen un gran potencial para ser personas exitosas, pero su infancia los marcó de tal manera que ha reprimido la expresión de sus talentos, ambos sufrieron mucho debido a problemas familiares. Aún así, de los diez años, les quedó un precioso recuerdo, el de haberse enamorado el uno del otro. Como clásica historia de amor, se separaron a temprana edad y no se han vuelto a ver en veinte años. Se piensan desde entonces, pero no se buscan. 

Quería conocerte mejor. Pero fui incapaz. Había varios motivos, pero el principal problema era mi cobardía. Me he arrepentido de ello durante toda mi vida. Aún hoy me arrepiento y pienso a menudo en ti.

La historia de estos personajes le da estructura a la novela, pero el argumento que impulsa la historia es el de una aislada comunidad religiosa de las montañas, en donde suceden extrañas cosas, tan extrañas, que una pequeña niña de diez años, decide huir sola de ella, buscando ayuda con un viejo amigo de sus padres, esta chica se llama Fukaeri. Ella, al intentar escribir en un libro sobre los hechos fantásticos que sucedieron en la comunidad religiosa, se relaciona con un editor, el mismo que conoce Tengo, y éste le pide que ayude a pulir la obra de esta extraña chica, que tiene mucho futuro. 
Así, en medio de un ambiente de creación literaria, se va desarrollando una trama fantástica, una de las más extrañas ideas por Murakami, donde la duplicidad del mundo vuelve a reiterarse como en sus otras historias. 
Todo se desarrolla en el Japón del año 1984, pero por alguna razón algo cambia y se genera un mundo paralelo, una Japón alternativo, que denomina 1Q84, ya que la letra Q tiene el mismo sonido que el número nueve al pronunciarlo en Japonés. Son Homófonos. 
En este mundo alternativo aparece algo singular que tiene que ver con los extraños acontecimientos en la comunidad religiosa, se trata de unos seres extraños, que realmente intimidan y dan algo de miedo, el autor los denomina la "Little People". 

Es igual que la rueda de la vida que hay en el Tíbet. Al girar, los valores y sentimientos existentes en la parte exterior suben y bajan. Se iluminan y se hunden en la oscuridad. Pero el amor verdadero no se mueve, permanece fijo en el eje de la rueda.

Así, la historia de amor y de vida de los protagonistas se mezcla con la de la joven escritora Fukaeri, en esta especie de mundo alternativo o fantástico denominado 1Q84. El cual hace referencia a la historia escrita por George Orwell, "1984", por lo que se cita a menudo pasajes del libro. Muchas de las ideas de Orwell se expresan en la historia de Murakami, de una manera diferente, pero conservando la idea principal del escritor y periodista Británico, especialmente la idea del gran hermano. 

El texto me pareció muy largo, con muchas partes en que se extiende demasiado. El autor logra que los personajes profundicen muy bien en sus problemas de niñez, por lo que están muy bien construidos y desarrollados, evolucionan a lo largo de la historia. Se van develando misterios de su pasado poco a poco, causando un interés constante en el lector. 

La vida no es más que un constante proceso de pérdida. Todo aquello que le importa en la vida va cayendo de sus manos como los pétalos de una flor. Y lo único que obtiene a cambio son imitaciones sin valor.
La trama principal con la subtrama se entrelazan de manera extraordinaria, una potencia a la otra, a veces es la historia de amor es la que cautiva y en otras es el misterio el que te deja sin aliento. En general es un libro que me gustó mucho, con preciosas frases de amor y de reflexiones sobre la vida, y el final te deja con ganas de leer pronto la tercera parte para saber definitivamente los destinos de estos personajes que se adentran en tu corazón y que terminas queriendo sin proponértelo. 

Debimos armarnos de valor y buscarnos el uno al otro hace mucho tiempo.

Ricardo Carrión
Administrador del blog 

martes, 20 de noviembre de 2018

RESEÑA: Al sur de la frontera, al oeste del sol [ Murakami ]

Libro: Al sur de la frontera, al oeste del sol

Opinión y reseña de la novela


libro-murakami
Haruki Murakami
TusQuets Editores
265 páginas
Literatura japonesa
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En Al sur de la frontera, al oste del sol, Murakami nos traslada al Japón de los años cincuenta, mediados del siglo XX. Un Japón ya occidentalizado, donde la nueva generación crece sin sentir las consecuencias de la guerra, la cual llega a ellos como simples ecos a través de la experiencia de sus padres. Los niños crecen en casas con jardines verdes y perros como mascotas, con televisión y música pop de fondo. Es habitual que cada familia tenga dos hijos. Tener un hermano es algo normal. Es por ello que Hajime, al ser hijo único, sufre las burlas de sus compañeros de clase. A pesar de que el destino no le dio un hermano, a cambio le entregó una amiga. Shimamoto es una vecina cercana, y también es hija única, tiene un ligero defecto en un pierna por lo que cojea. A pesar de ello, Hajime la acompaña a paso lento caminando de la escuela a su casa, para luego reunirse a escuchar música sinfónica, pasatiempo que comparten hasta que cumplen doce años. Luego, por causas de la vida misma, hay una mudanza, uno se va, las comunicaciones comienzan a interrumpirse y finalmente se separan. 


"La necesitaba y ella, por su parte, tal vez me necesitara a mí. Pero era demasiado consciente de mí mismo, tenía demasiado miedo a que me hirieran. Y no volvimos a vernos durante mucho tiempo".

En esta novela se retrata la vida de Hajime, desde su infancia hasta que cumple los treinta y siete años. A pesar de que relatar toda la vida de un personaje parece algo extenso, el libro se hace muy corto, ya que Murakami solo destaca los hitos más relevantes de su infancia, juventud y adultez. Como es habitual, se trata de una novela melancólica, para ello, desde el inicio se traza un motivo profundo para generar un efecto de tristeza y de desinterés con la vida. Hajime se enamora de su pequeña amiga sin saberlo realmente, solo siente sensaciones nuevas y únicas en su compañía. A través de la música, el autor japonés teje con cuidado y precisión un lazo firme entre los dos, y lo anuda en una fracción de segundo representado con una belleza inusitada en el roce fugaz de sus manos. Ese lazo queda establecido en las primeras páginas y luego los separa, dejando que la vida lleve a cada uno por distintos caminos, pero siempre unidos por ese sentimiento. Hajime crece, vive la adolescencia y los años universitarios con esa tristeza que no entiende, y que se representa en el anhelo por el amor de la infancia perdido. Algo le falta e intenta darle sentido a la realidad a pesar de que no lo tiene para él. En diversas ocasiones cree encontrar a Shimamoto por la calle, lo cual resulta fácil de entender debido a su problema de cogera, cualquier mujer que camine cojeando para él es ella. En el fondo no la puede olvidar.

"Todo lo que tiene forma desaparece antes o después. Sin embargo, hay un tipo de sentimientos que permanecen para siempre".


Murakami acostumbra torcer la realidad de una forma en que no se puede diferenciar lo que es o no real. En esta historia no lo hace sino hasta el final, por lo que podría decirse que es un relato bastante real dentro de su producción literaria, tanto así, que algunos episodios de su vida están retratados de manera autobiográfica en el libro y los describe de manera muy precisa. Los momentos que marcan la vida de su personaje principal son los encuentros con diferentes mujeres, sus relaciones van marcando su camino y lo hacen conocerse a sí mismo. Hajime vive una vida que no le hace sentido, algo le falta, algo no está bien y no es como debería ser. En ese momento, la realidad parece ser otra, en alguna parte de su vida, ha tomado el camino equivocado y se encuentra en un mundo real pero paralelo. Quizá la única forma de reencontrar su camino sea dirigiéndose al sur de la frontera o al oeste del sol, para escapar de su frustración. De cualquier forma, solo el reencuentro con Shimamoto podrá aclarar sus tormentos.

"Te quiero. Lo sé con certeza. El amor que siento por ti no lo puede sustituir nada en este mundo. Es algo muy especial, no quiero volver a perderlo jamás".

Como siempre el reconocido y popular escritor japonés nos regala esa prosa simple, despojada de adornos y florituras, pero que alcanza una gran profundidad a pesar de su aparente superficialidad. Murakami parece decir todo y a la vez nada, como si su mismo estilo nos invitara a ver más allá de las simples palabras. En contraposición a otros escritores japoneses, se aleja de la cultura tradicional de su país y sumerge a sus personajes en un Japón más occidentalizado, volviendo sus historias más universales, alejándose de la localidad, haciéndolas parte del mundo entero. 

En al sur de la frontera, al oeste del sol, sus temáticas buscan ahondar en aspectos que siempre son dejados de lado a la hora de comprendernos. Somos seres complejos, y Murakami entiende mejor al ser humano y a sí mismo a través de los misterios de la realidad, de la muerte, la soledad, el abandono, la frustración y la ambigüedad de los sueños. Sostiene la idea de que también estamos hechos de historias inconclusas, con finales que se difuminan como la niebla con los primeros rayos del amanecer. Nos quiere hacer comprender que siempre alguna parte de nosotros estará incompleta y debemos aprender a vivir con ello.

"Ambos éramos seres incompletos, sentíamos que algo nuevo y todavía por aprender aparecería delante de nosotros para llenar nuestro vacío".

Ricardo Carrión
Administrador del blog

jueves, 11 de octubre de 2018

RESEÑA: Los AÑOS de peregrinación del chico sin color [Haruki Murakami ]

Los años de peregrinación del chico sin color


elige-un-libro
Haruki Murakami
TusQuets Editores
320 páginas

El protagonista de Los años de peregrinación del chico sin color es ese típico personaje melancólico que tanto gusta a Murakami. Tiene treinta seis años, es ingeniero y se dedica al diseño y mejora de estaciones de trenes en Tokio. Tsukuro Tazaki es un creador, como su nombre lo indica, a pesar de que él siente que no tiene nada que ofrecer a los demás. A simple vista es absolutamente normal, tiene un buen trabajo, un pequeño apartamento, es educado, decente, tranquilo y soltero, aunque  frecuenta a Sara, una atractiva mujer dos años mayor que él. En apariencia, a Tsukuro le va bien en la vida, pero en su interior posee heridas que aún no cicatrizan. Y debido a ellas, no puede continuar con normalidad, algo lo atormenta y sale a flote cada vez que quiere avanzar. 
El autor japonés utiliza el recurso del personaje que no puede superar los problemas de su pasado, en esta ocasión, de la adolescencia. El protagonista era parte de un singular grupo de amigos de instituto en su ciudad natal Nagoya, que en conjunto tenían una gran conexión, eran muy íntimos y se apoyaban entre ellos. Eran cinco, tres hombres y dos mujeres, casi todos tenían un color en su nombre, Aka, Ao, Kuro y Shiro, menos Tsukuro, el quinto integrante, el chico sin color.  A pesar de que su familia tenía una holgada situación económica, se sentía vacío, no tenía un lugar al que de verdad quisiera regresar, hasta que formó parte de este curioso grupo de amigos. Ellos eran su sustento en la vida, su pilar. Pero el tiempo pasó y cada uno debió tomar caminos distintos al momento de entrar en la universidad. A pesar de la distancia, se seguían reuniendo para las festividades y se escribían con frecuencia. Pero un día, el grupo se rompió y sin ninguna explicación los demás expulsaron a Tsukuro. Decidieron dejar de verlo y hablarle. Sin conocer los motivos por el que sus queridos amigos decidieron apartarlo, se sumió en una intensa depresión que transformó su cuerpo y espíritu, llegando al punto de casi acabar con su vida a los veinte años de edad. Han pasado dieciséis años y por una razón muy importante, Tsukuro decide buscar a sus viejos amigos y preguntarles directamente la razón por la que lo alejaron de su lado para siempre. 


“Durante los cinco meses posteriores a su regreso a Tokio, Tsukuru vivió a las puertas de la muerte. Su vida pendía de un hilo, y le parecía que, con sólo darse la vuelta en la cama, caería en un abismo, en un vacío. Pero no tenía miedo. Tan sólo pensaba cuán simple sería caer. Hasta donde alcanzaba su vista, todo se le antojaba un páramo rocoso. Ni una sola gota de agua, ni la más pequeña brizna de hierba. Había desaparecido todo color, cualquier cosa semejante a la luz”.

Se dice que esta historia es una de las más realistas del japonés junto con Tokio Blues, pero lo cierto es que el autor incursiona, aunque de forma muy parcial, en el mundo onírico al cual tiene acostumbrados a sus lectores. No es una novela realista cien por cien, ya que el mundo de los sueños y la dualidad del tiempo afecta la realidad en variadas ocasiones, desdoblándola. Esto último se potencia con la narración que viaja constantemente desde el presente al pasado, desde los sueños a lo real, atravesando por pequeñas historias y anécdotas a modo de parábolas con intrincados significados. Reforzando la tesis de que para llegar a un punto no existe un camino lineal en un solo plano, sino múltiples rutas metafóricas que se combinan saliendo y entrando del mundo físico y el mundo interior de cada personaje. 


"¿No te parece una gran paradoja? A lo largo de nuestra vida vamos descubriendo poco a poco nuestro verdadero yo; y, a medida que lo descubrimos, perdemos parte de nosotros mismos".


Como en toda novela de Murakami, sus personajes son muy complejos y humanos, son mundos que están en constante cambio y evolución, el cual se provoca por la transición de la adolescencia hacia la madurez y por la interacción con otras personas, con sus otros mundos particulares durante ese camino. Están llenos de matices no son perfectos, no hay ninguno que no cometa errores, ni que se entienda a sí mismo.
A pesar de que en la novela la temática más fuerte es la existencialista, en donde las razones de vivir se cuestionan y el vacío de la vida y la rutina se hacen presentes a cada instante, no se deja de lado la amistad, el amor, la confianza, el cariño, la inestabilidad mental, la soledad, el fracaso, la extraña sexualidad y la muerte. Todas entrelazadas de una manera magnífica en una narración que logra equilibrarlas haciéndolas aparecer a su debido tiempo al ritmo de la música de Franz Liszt de fondo.

En esta novela se repiten características de las anteriores obras del autor, como el papel de la mujer como catalizador para mover al personaje principal, la duplicidad del mundo que se confunde entre lo real y lo fantástico, las descripciones de lo cotidiano, el constante recurso de los sueños y de la sexualidad. En fin, el clásico camino del melancólico. Pero aun así, a fuerza de resultar repetitivo, Murakami logra una especie de Worldbuilding que encanta a sus lectores y le da un sello a su literatura. Leer sus libros es entrar a una parte de ese mundo al que nos tiene acostumbrados y donde muchos nos sentimos representados, pero en cada obra muestra una cara diferente; sabemos que estamos en el universo murakamiano pero en un nuevo lugar de su vastedad. 


"Al pensar en ello, la tristeza surgió de alguna parte y lo inundó sin ruido, como si fuera agua. Era una tristeza transparente, sin forma concreta. Era su propia tristeza y, al mismo tiempo una tristeza inalcanzable, en un lugar distante. Lo ahogaba y le dolía como si le horadase el pecho".

La novela posee una tensión narrativa que en ocasiones se intensifica de manera notable, aunque al final termina diluyéndose. Hay un misterio que se va develando a medida que el personaje principal va visitando a sus amigos del pasado, convirtiendo así, escenas muy simples en donde dialogan dos personajes, en verdaderos momentos de tensión y expectación. Con diálogos precisos y muchas frases reflexivas jugando con la tonalidades y los colores, se disfruta todo el camino hasta el final, el cual resulta completamente abierto y a libre interpretación, aunque se puede extrapolar si se presta atención a las pistas que deja el autor en la historia. Como en todo en libro de Murakami, lo importante es el camino y no la meta. 


"En ese momento, por fin lo acepó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuro Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía”.


Ricardo Carrión
Administrador del blog

domingo, 7 de octubre de 2018

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo: Citas, frases, quotes

Frases y fragmentos de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

elige-un-libro

Mientras leía Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami debía detenerme a cada instante para anotar la gran cantidad de frases y fragmentos que me encantaban. Leía lento porque al mismo tiempo anotaba todo lo que me iba gustando. Fue así como nació esta lista de frases y fragmentos favoritos. A veces, con saber que un libro trae un par de frases que nos gustan es suficiente para que queramos leerlo, espero que esta entrada sirva para ello, para que se animen a leer a este autor japonés que me encanta. Les dejo a continuación mis citas preferidas:




El pájaro-que-da-cuerda viene cada día a la arboleda que hay cerca de casa y le da cuerda a nuestro apacible y pequeño mundo. Pág. 18.

Su rostro no era especialmente bello, pero tenía algo que atraía. Quizá sus ojos vivos o la peculiar forma de sus labios. Pág. 32.

¿Puede un ser humano llegar a comprender plenamente a otro? Cuando deseamos conocer a alguien e invertimos mucho tiempo y serios esfuerzos en este propósito, ¿hasta qué punto podremos, en consecuencia, aproximarnos a la esencia del otro? ¿Sabemos en verdad algo importante de la persona que estamos convencidos de conocer? Pág. 42.

– ¿Eres valiente?
– No mucho -dije.
– ¿Y nunca lo has sido, ni siquiera antes?
– Nunca, jamás lo he sido.
– ¿Y curiosidad? ¿Tienes?
– Curioso sí lo soy, un poco.
– ¿Y no crees que la curiosidad y la valentía se parecen? -dijo May Kasahara-. Donde hay valentía hay curiosidad, y donde hay curiosidad hay valentía, ¿no te parece? Pág. 98.

Quizá cuando la gente los abandona, los objetos inanimados se convierten en objetos aún más inanimados.  Pág. 99.

No tenía que ir a la oficina en trenes atestados de gente, no estaba obligado a ver a personas a quienes no me apetecía ver. Y lo más maravilloso de todo: podía leer los libros que deseaba y cuando lo deseaba.Pág. 43.

A veces hay que hacer cosas estúpidas con gente estúpida. Pág. 44.

Tú vives conmigo, pero apenas me prestas atención. Tú vives pensando sólo en ti mismo. Pág. 46.

Nada consume tanto a una persona como los esfuerzos innecesarios y absurdos. Pág. 78

No se debe oponer resistencia a la corriente: hay que ir hacia arriba cuando hay que ir hacia arriba, y hacia abajo cuando hay que ir hacia abajo. Cuando debas ir hacia arriba, busca la torre más alta y sube hasta la cúspide. Cuando debas ir hacia abajo, busca el pozo más profundo y desciende hasta el fondo. Cuando no haya corriente, quédate inmóvil. Si te opones a la corriente todo se seca, el mundo se ve envuelto por las tinieblas. "Yo soy yo, él es yo, atardecer de otoño" Cuando renuncias a mi, yo existo. Pág. 79-80.

Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere.

La vida viene a ser eso, ¿no? ¿Acaso no estamos todos atrapados en un lugar oscuro y nos van quitando la comida y la bebida y nos vamos muriendo despacio, gradualmente? Pág. 165.


Las cosas que se pueden comprar con dinero es mejor comprarlas sin pensar demasiado si ganas o pierdes. Es mejor ahorrar las energías para aquellas cosas que no pueden comprarse con dinero.  Pág. 168.

Que no sepa que es lo que quiero hacer no quiere decir que no quiera hacer nada murakami. Pág. 179

A veces, cuando avanzas en silencio por paisajes tan desolados, pierdes la cohesión como ser humano y te sobreviene la alucinación de que te vas disgregando progresivamente. El espacio que te rodea es tan vasto que es difícil mantener el sentido de la proporción con respecto a la propia existencia. Pág. 200.

La capacidad de creer plenamente en otro es uno de los valores más bellos del ser humano.

Los recuerdos y los pensamientos envejecen igual que envejece el hombre. Pero hay algunos pensamientos que nunca se erosionan. Pág. 292.

Creo que la vida es mucho más limitada de lo que piensan las personas que están en pleno proceso vital. La luz brilla durante un limitado y brevísimo espacio de tiempo en el acto de vivir. Quizás sólo unas decenas de segundos. Una vez se ha ido, si has fracasado en el intento de alcanzar la revelación que se te ofrecía, no tienes una segunda oportunidad. Y luego deberás pasar el resto de tus días dentro de una profunda soledad sin esperanza ni remordimiento. En este mundo del crepúsculo, la persona ya nunca podrá esperar nada. Lo único que poseerá serán los restos efímeros de lo que pudo haber sido. Pág. 295-296.

Y en su sonrisa descubrí una luz serena que no existía antes. Al verla supe que durante aquel día me había acercado un poco a ella. Pág. 319.

A veces, cuando le preguntaba algo, retrasaba un poco la respuesta. Creaba una pequeña pausa. Y yo, en esos instantes de vacío, no podía por menos de percibir la sombra de algo más. Pág. 319.

Yo adolecía de la tendencia al aislamiento...Cuando tenía que hacer algo enserio, prefería llevarlo a cabo por mí mismo. Explicar las cosas, una a una, y hacérselas entender a los demás me parecía una pérdida de tiempo y energía; me era más cómodo hacerlo yo solo sin decir nada a nadie. Pág. 326.

No podía discernir hasta donde llegaba la realidad y dónde empezaba la fantasía. El muro que dividía ambos territorios empezaba a fundirse. En mi memoria, al menos, lo real y lo irreal coexistían con una consistencia y una nitidez casi idiénticas  Pág. 405.

El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien lo siente sabe de dónde le viene. Es un arma de doble filo. Al mismo tiempo que herimos al contrincante nos herimos a nosotros mismos. Cuanto más grave es la herida que le infligimos, más grave es la nuestra. El odio es muy peligroso. Y, una vez que ha arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica. Pág. 431.

El pájaro-que-da-cuerda se posa en un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto, hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe. Todos, absolutamente todos, creen que es un enorme mecanismo, mucho más imponente y complejo, el que mueve el mundo con mano férrea. Pero no es así. La verdad es que el pájaro-que-da-cuerda va de un lugar a otro accionando el resorte que hace funcionar el mundo. Es un mecanismo tan sencillo como el de un juguete de cuerda. Basta con hacer girar una llavecita. Pero esa llavecita sólo la puede ver el pájaro-que-da-cuerda. Pág. 434.

A veces, cuando te miro, me da la sensación de que estás luchando con todas tus fuerzas contra algo y que lo haces por mí. Pág. 496.

En este mundo, nada hay tan cruel como la desolación de no desear nada. Pág. 494 .

Explicar algo simple a una persona resulta a veces complicado.  Pág. 510.

A veces, sin embargo, la soledad me punzaba el corazón. El agua que bebía, incluso el aire que respiraba, venían cargados de largas agujas de punta afilada. Las esquinas de las páginas del libro que sostenía en la mano me amenazaban con un destello blanco como filos de una navaja de afeitar. A las cuatro de la madrugada, cuando todo estaba en silencio, podía oír cómo crecían las raíces de mi soledad. Pág. 519.

Aquel invierno era frío, pero yo ni siquiera pensaba en encender la estufa. Porque no distinguía si el frío era verdadero o era el frío que había siempre en mi interior. Pág. 524.

Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazon en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos.Pág. 686.

Estamos unidos por el lazo de un silencio que atraviesa la pared que separa ambos mundos. Pienso que nos necesitamos el uno al otro, más que a nada. No me caben dudas. Pág. 719.

Desde que te fuiste he vivido con la sensación constante de haber sido arrojado a la oscuridad más profunda.

Todo está interrelacionado, con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera. Pág. 780.

¿Sabe usted cuál es el más intenso de los odios? Aquel que se siente por alguien que ves que alcanza sin el menor esfuerzo lo que tú eres incapaz de alcanzar pese a desearlo con toda tu alma. Cuando te ves obligado a chuparte el dedo viendo como otro, por su cara bonita, accede a un mundo al que no puedes acceder ni en sueños. Y cuando más cerca tengas a esa persona, más intenso será el odio. Pág 794.

La reseña del libro la puedes encontrar aquí

Ricardo Carrión
Administrador del blog