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miércoles, 15 de febrero de 2017

RESEÑA: Hombres y engranajes [ Sabato ]

Hombres y engranajes (1951)

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Ernesto Sabato (1911-2011)
Seix Barral (2006)
141 páginas
Ensayo

Uno de los autores que me he propuesto releer y volver a reseñar este año es el argentino Ernesto Sabato. Quiero destacarlo en el blog y promover la lectura de sus libros, que son para mí, fundamentales en estos oscuros tiempos de la humanidad. 

En esta ocasión haré referencia a uno de sus principales ensayos: Hombres y engranajes, una de las piedras angulares del pensamiento del argentino. A partir de este libro, se desprenden el resto de sus ensayos e incluso novelas. Porque si hay algo que destacar de este escritor es la coherencia en todos sus escritos; siguen una misma línea indeclinable de pensamiento. 

Cronológicamente, este libro es su tercera publicación en vida. Precedida del ensayo "Uno y el universo (1945) y de una de sus novelas más aclamadas "El Túnel" (1948). Escrito en 1951, Hombres y engranajes no sólo intenta poner de manifiesto una crisis universal sino que viene a ser una suerte de autobiografía personal y espiritual del autor, en donde pone riguroso orden a las ideas que encauzan su vida. Porque Sabato desde muy joven, en busca de orden en el caos de la existencia, buscó refugio en la matemática, lo que lo llevó a obtener el Doctorado en Ciencias físicas y matemáticas en la Universidad de la Plata y más tarde una beca para investigar radiaciones atómicas en el Laboratorio Curie en Paris. Esta experiencia terminó por detonar en él una crisis existencial, al darse cuenta del mal que estaba haciendo la ciencia al mundo, por lo que decide abandonar definitivamente la física para dedicarse a ser escritor.

La justificación para tomar tan drástica y valiente decisión se encuentra en estas páginas. Sabato al estar inmerso en la ciencia positiva, logra captar que aquella creación del hombre ya no era controlada por su creador, y se había escapado a territorios inalcanzables para el hombre medio. La ciencia, que había nacido para solucionar los problemas de la sociedad humana, sería la responsable también, de su destrucción. Entonces, profundamente influenciado por el movimiento surrealista, decide comenzar por escapar él mismo de las garras de la vorágine tecnolátrica, y se aísla en un pequeño rancho junto a su familia, y en condiciones precarias, comienza a escribir y reflexionar para conservar su propia humanidad, pese al repudio de sus colegas científicos.

"Estas reflexiones no forman un cuerpo sistemático ni pretenden satisfacer las exigencias de la forma literaria: no soy un filosofo y Dios me libre de ser un literato; son la expresión irregular de un hombre de nuestro tiempo que se ha visto obligado a reflexionar sobre el caos que lo rodea". Pág. 11.

Es ahora, cuando nos sentimos asfixiados y solos, en un mundo que no se detiene y nos arrastra hacia la nada, cuando nos volvemos a cuestionar toda nuestra existencia, pero cuando queremos comprenderlo, ya estamos irremediablemente sumergidos en el vórtice de la destrucción. Para Sabato, son dos fuerzas dinámicas y amorales las responsables de nuestra sociedad maquinista, que adora la técnica: El dinero y la razón, fuerzas que individualmente no podrían habernos dañado, pero que en conjunto han logrado convertirnos en un engranaje de una gigantesca máquina de producir y consumir.

Pero esto no es algo que haya nacido en nuestro siglo, viene de tiempos más antiguos, desde la cuna de los tiempos modernos, desde el renacimiento. Es por eso que el autor haciendo gala de su erudición histórica nos explica cómo el dinero y la razón, fueron creciendo y convirtiéndose en líneas de fuerzas ocultas, que dirigieron a la sociedad inicialmente hacia el capitalismo, afectando luego todos los sistemas. Desde el tiempo de Da Vinci hasta el actual, toda nuestra civilización ha acabado formando parte de la razón y la máquina. Entender este proceso es esencial para comprender el derrumbe de la sociedad actual.

Poco a poco a través del tiempo se fue desarrollando el germen capitalista. El tiempo comenzó a valer oro, ya que el dinero se multiplicaba en el tiempo, por lo que se hizo necesario aprovecharlo al máximo, y para eso se necesitó medirlo. Y ahí actuó la ciencia, que se encargó de dar la respuesta exacta por medio de la cantidad. Su apoyo fue fundamental, ya que no solo se encargó de proveer los relojes para medirlo, sino que también entregó las técnicas y las máquinas para aumentar la eficiencia.

"El reloj, que surgió para ayudar al hombre, se ha convertido hoy en un instrumento para torturarlo". Pág. 67.

El continuo auge del capitalismo forzó el avance de la ciencia pura, juntos se desarrollaron gracias a la abstracción; la ciencia se generalizó para aumentar su dominio, y el capitalismo evolucionó al capitalismo financiero, en donde la especulación es más poderosa que el producto concreto.

"El dinero y la razón otorgaron el poder secular al hombre, no a pesar de la abstracción, sino gracias a ella". Pág. 48.

El hombre ya no tenía tiempo para el ocio, para su desarrollo espiritual, sucumbió ante el poder de la abstracción, pasó de ser un hombre concreto con deseos individuales, a un hombre-masa con deseos colectivos. Fue moldeado y transformado en la pieza perfecta para encajar en el funcionamiento de la sociedad maquinista y tecnolátrica. En donde se volvió un engranaje más del sistema, una pieza reemplazable, con una profunda pobreza espiritual; el hombre se convirtió en "cosa".

"La masificación suprime los deseos individuales, porque el Superestado necesita hombres-cosas intercambiables, como repuestos de una maquinaria. Y, en el mejor de los casos, permitirá los deseos colectivizados, la masificación de los instintos: construirá gigantescos estadios y hará volcar semanalmente los instintos de la masa en un solo haz, con sincrónica regularidad. Mediante el periodismo, la radio, el cine y los deportes colectivos, el pueblo embotado por la rutina podrá dar salida a una suerte de panonirismo, a la realización colectiva de un gran sueño. De modo que al huir de las fábricas en que son esclavos de la máquina, entrarán en el reino ilusorio creado por otras máquinas: por rotativas, radios, y proyectores. Pág. 77.

Sabato nos muestra un panorama desolador, en donde el hombre, al perder sus atributos individuales, ha dejado aflorar su sentimiento de soledad. El mundo racional somete la mente del hombre-cosa, lo que inconscientemente lo atormenta, porque anhela también la irracionalidad. Y ese anhelo inconsciente es la esperanza a la que Sabato se aferra, que se ha visto reflejada en los escritores de los últimos tiempos, aquellos que han cambiado la belleza y la perfección de sus textos, por la metafísica. Es en la literatura y en el arte donde el hombre puede expresar su lado racional e irracional, donde puede recuperar su humanidad. 
Sabato tiene fe en el hombre, cree firmemente que puede alcanzar la grandeza y la eternidad, que puede cambiar si se aferra a los valores, a los afectos. No cree que el basto conocimiento racional nos haga alcanzar el absoluto, cree en los instantes, en esos pequeños momentos fugaces en que sentimos que la vida tiene sentido.

"Pero lo admirable es que el hombre siga luchando a pesar de todo y que, desilusionado o triste, cansado o enfermo, siga trazando caminos, arando la tierra, luchando contra los elementos y hasta creando obras de belleza en medio de un mundo bárbaro y hostil". Pág. 140.

Este ensayo, narrado con la intensidad y erudición que caracteriza a Sabato, rico en citas y referencias a innumerables escritores, reúne las principales ideas de su pensamiento. Es un texto fundamental para iniciarse en la lectura de sus ensayos. No teman leer a un maestro latinoamericano y den una oportunidad a sus obras.

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Ricardo Carrión
Administrador del blog

sábado, 1 de agosto de 2015

Reseña Nº 10: Hombres y Engranajes

Hombres y Engranajes (1951)

Hombres y engranajes
Ernesto Sabato (1911-2011)
Seix Barral (2006)
144 Páginas
Ensayo


Quizás se preguntaran porque un Ingeniero Agrónomo, un profesional con una formación rigurosamente científica, se dedica a comentar libros en su tiempo libre.
La respuesta es simple: Ernesto Sabato. Escritor Argentino.

Hay libros que pueden cambiarte para toda la vida y este es uno de ellos, desde que este libro llegó a mis manos, en un momento de una profunda crisis personal, terminó por enmendar mi camino y salvarme del sin sentido en que se había vuelto mi vida.

Cuando te dicen que a través de los libros puedes conversar con las mentes más brillantes de nuestro tiempo es completamente cierto. Gracias a ello pude recibir las enseñanzas de un hombre que vivió 99 años, que fue un físico extraordinario, doctorado en física, que no entendiendo como era posible que la ciencia pudiera liberar al hombre, decidió abandonarla por completo, dedicándose a la literatura y pintura, sin importar lo mucho que pudieron reprenderlo sus pares. Fue un hombre valiente que en 1951 decidió escribir sobre su propia crisis personal y a la vez universal. Hoy en 2015 podemos decir que el pensamiento de Sabato fue acertado y que aún puede aplicarse su filosofía a  nuestro tiempo, en el cual la vorágine del avance de la ciencia nos sigue golpeando y convirtiéndonos en cosas, arrebatándonos nuestra humanidad.

La "cosificación" así lo llama Sabato, el hombre se ha ido convirtiendo en cosa. En este ensayo nos cuenta como desde el renacimiento el hombre ha ido perdiendo su humanidad a medida que la ciencia positiva avanza de forma progresiva. Y este avance viene en compañía de la  "razón" y el poder del dinero. Fue así como el tiempo empezó a valer oro y el tiempo que le quedó al hombre para preocuparse de sí mismo terminó siendo mínimo, convirtiéndolo en esclavo del reloj.

"El reloj, que surgió para ayudar al hombre, se ha convertido hoy en un instrumento para torturarlo."

Sabato nos habla de cómo el conocimiento se fue alejando de forma espantosa del hombre concreto, donde ya nada es entendible a los ojos de los mortales, la ciencia se volvió abstracta.

"Una ley científica aumenta su dominio al abarcar más hechos, al generalizarse, pero al generalizarse se hace más abstracta, porque lo concreto se pierde con lo particular."

Todo se vuelve números, porque son exactos y nos transmiten verdades puras. La naturaleza es vista como un conjunto de números. La razón nos dice que la única estructura de las cosas es la matemática, cómo si no existiera otra, lo que limita la visión del universo al ignorar los sentidos humanos. La ciencia es ajena a lo más valioso del ser humano: sus sentimientos y emociones. Y los primeros en darse cuenta de aquello son los mismos matemáticos, mientras el resto sigue creyendo en la ciencia, como la única capaz de liberar al hombre.

"Cualquier cientista consecuente se negará a hacer consideraciones sobre de lo que podría haber más allá de la estructura matemática; si lo hace deja de ser hombre de ciencia en ese mismo instante, para convertirse en religioso metafísico o poeta."

El hombre se hizo con el poder gracias a la abstracción, el mismo acto de intercambio se vuelve abstracto, los hombres de la bolsa compran y venden cosas que jamás han visto. Esto sumado a la aparición de la maquina. Que se creó para facilitar la tarea del hombre y dejarle más tiempo para su desarrollo personal, terminó esclavizándolo aún más, ya que ese tiempo extra terminó aprovechándose para aumentar la producción y satisfacer la demanda, mientras los grandes entes financieros juegan al intercambio. Paradojicamente esa máquina que el mismo hombre construyó terminó convirtiéndolo en un engranaje más del sistema. 
 Y así lo expresa Sabato:

"He aquí el fin del hombre renacentista. La máquina y la ciencia que había lanzado sobre el mundo exterior, para dominarlo y conquistarlo, ahora se vuelven contra él, dominándolo y conquistándolo como a un objeto más. Ciencia y máquina se fueron alejando hacia un olimpo matemático, dejando sólo y desamparado al hombre que les había dado vida. Triángulos y acero, logaritmos y electricidad, sinusoides y energía atómica, unidos a las formas más misteriosas y demoníacas del dinero, constituyendo finalmente el Gran Engranaje, del que los seres humanos acabaron por ser oscuras e impotentes piezas."

Sólo el hombre puede salvarse a si mismo de este mundo bárbaro y hostil, manteniendo el equilibrio entre lo racional e irracional por medio de las artes, la literatura y los afectos, luchando por mantener lo más valioso que puede tener: su humanidad.

Para mí Sabato es uno de los pensadores más destacados que nos pudo haber entregado esta parte del mundo, no necesitamos buscar sus obras con la mejor traducción posible, lo tenemos ahí al alcance de la mano en nuestra lengua materna. La obra de Sabato debe llegar a todas las personas, no sólo por la calidad de su pluma, sino por la clase de hombre que fue. Él antepuso su humanidad por sobre todas las cosas.