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domingo, 4 de febrero de 2024

Reseña: Solaris (Stanislaw Lem)

 Solaris (Reseña) Stanislaw Lem


libro

¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo La reseña de Solaris del autor polaco de ciencia ficción Stanislaw Lem. Solaris es una novela diferente a lo que he leído con anterioridad del género. Porque intenta ir más allá de las fronteras de nuestra imaginación. El argumento sí es bastante conocido y utilizado a menudo en las historias de este tipo. Se trata de los seres humanos tratando de ampliar las fronteras de la humanidad a través de la conquista del espacio. Del descubrimiento de nuevos mundos y sobre todo del ansia de encontrar otras inteligencias en el universo. En el fondo de eso trata Solaris, del encuentro del ser humano con una inteligencia alienígena.

 

Lo novedoso de esta historia es que la inteligencia encontrada se aleja de una visión antropocéntrica. Es decir, que no tiene ninguna relación con el ser humano. Ni física, ni social, ni religiosa. Nada. Generalmente las historias de ciencia ficción que hablan de otros mundos y de otros seres se basan en la realidad humana como punto de partida para su construcción. En Solaris no.

 

Y esto es en gran medida lo que impulsa la acción de los personajes. El intentar hacer contacto entre inteligencias totalmente diferentes, por lo tanto también hablamos de lenguajes diferentes. Lo que hace de la comunicación toda una proeza.

 

No puedo adelantarles muchos detalles de la novela porque gran parte de su encantó está en ir descubriendo poco a poco los detalles de este encuentro. Pero sí puedo entregarles algunos datos generales.

 

Solaris es un planeta que gira alrededor de dos soles gemelos, uno rojo y uno azul, es decir, es un planeta que gira alrededor de estrellas binarias y por esta condición según la ciencia humana, en Solaris no debería existir vida. Porque las perturbaciones gravitacionales que se generan por el sistema binario van modificando la orbita del planeta constantemente. En ocasiones acercándolo demasiado y en otras alejándolo mucho, pasando por periodos de radiación extrema y por otros de mucho frío. Estos cambios no permiten una estabilidad para que ningún tipo de vida se mantenga en el tiempo.

 

Pero después de varios años de observación. Algo sorprendió a los científicos humanos. Solaris mantenía una orbita fija. No cambiaba. Es decir, algo en el planeta, corregía la orbita a pesar de la irregularidad que esta debería tener. Por lo que la posibilidad de la existencia de vida pasó de lo imposible a lo posible.  

 

Luego de varias expediciones al planeta, finalmente los seres humanos instalan una estación experimental para estudiar Solaris a fondo y lograr el tan esperado Contacto. Es en esa estación donde se desarrolla el grueso de la novela.

 

El protagonista de la historia es Kris Kelvin, un psicólogo y además un experto en Solarística, es decir, en la ciencia que estudia el planeta Solaris. Llega a la estación nada más al iniciar la historia. Donde se encuentra con un panorama que lo dejará desde el principio de la historia totalmente desconcertado, y claro al lector también. Algo pasa en la estación y lo irá descubriendo poco a poco. Él mismo narra los acontecimientos por lo tanto se trata de un relato con una narración en primera persona.  

 

En la estación Solaris Hay otros científicos pero su comportamiento es extraño. Parecen muy afectados. Al ser narrados los acontecimientos en primera persona nos niega la posibilidad de saber lo que pasa por la mente de estos personajes, limitándonos a la visión de Kelvin. Lo que acentúa la atmósfera de misterio, suspenso y desconcierto. Como solo podemos ver dentro de la estación a través de los ojos de nuestro protagonista, solo podremos contar con sus descripciones del entorno y de las acciones de los otros personajes. Es decir, podemos intentar deducir lo que sucede, pero solo lo sabremos con certeza cuando las cosas pasen o cuando los demás decidan hablar de ellas. Porque solo podemos saber lo que piensan y sienten cuando dialogan con Kelvin. El diálogo es uno de los principales recursos del autor para exponer sus ideas. Eso sería el argumento.

 

 

Ahora en estructura. Solaris, a mi parecer, es una novela que se divide en tres hilos conductores que el autor integra muy bien en la historia  y que en un inicio parecen no tener mucha relación entre sí pero que finalmente terminan confluyendo. Demostrando así la maestría narrativa de Lem. El primer hilo es el misterio que acontece en la estación, el segundo es todo lo que concierne a las características del planeta solris y el tercero es todo lo que tiene que ver con la vida personal del protagonista Kris Kelvin.

 

Lo que le da la estructura central a la novela es el misterio que sucede en la estación. Y a partir de esa columna vertebral se van desprendiendo todas las incógnitas que presenta el planeta Solaris, es decir, se cuenta todo lo que se sabe de él. Como lectores vamos descubriendo sus características y el por qué es tan especial. Esto se logra a través de muchas descripciones que son en gran medida la parte más difícil de leer de la novela ya que te exige una gran imaginación. Solaris es descrito por el mismo Kelvin cuando se detiene a leer algún libro o archivo relacionado con el planeta y las investigaciones que se han hecho de él.

Las lee y reflexiona sobre ellas, lo que le permite al lector enterarse de todo lo que se ha descubierto a lo largo de los años. Por lo tanto no solo intentaremos resolver el enigma de lo que sucede en la estación, sino también de la naturaleza del planeta. Eso genera una gran tensión narrativa. Pero ésta se complementa aún más cuando entra en juego la psicología del personaje principal. Recordemos que Kelvin es un narrador en primera persona, por lo que sus pensamientos y emociones están a nuestra disposición. Y entender los enigmas de su interior y su vida pasada, es también parte del misterio.

 

En el fondo, el autor lanza al ser humano al gran e inmenso espacio. Un espacio sin límites pero que por su naturaleza debe surcar en naves, capsulas y estaciones espaciales. El ser humano va a la conquista de lo infinito pero encerrado entre cuatro paredes, confinado a pequeños espacios, exacerbando lo claustrofóbico. Encerrándolo, aislándolo y dejándolo en compañía con quizá su peor enemigo. Con él mismo. Con su mente. Lo que parece afectar su cordura.

 

Porque el viaje que planea el autor hacia lo exterior, no es más que un viaje hacia al interior del ser humano. Hacia lo que ha vivido, retornando a los errores que ha cometido y recuerdos reprimidos. Todos los elementos de ciencia ficción están colocados estratégicamente para convertir este contacto alienígena en un contacto con el yo interior. Transformándose en una novela filosófica, religiosa y psicológica.

 

 

Al fin y al cabo, el espacio no hace más que develar lo que el hombre silencia al dejarlo solo consigo mismo. Se da cuenta de lo diminuto que es, de lo diferente que es, y de lo solo que está. Solaris es también una novela sobre la soledad, a nivel individual y a nivel colectivo porque la sociedad humana también está sola en el universo.

Pueden existir muchas clases de vidas inteligentes, pero pueden ser tan distintas a nosotros que incluso aunque de los dos lados nos esforcemos en comunicarnos, el contacto puede jamás realizarse. Y el aislamiento no terminará. Por nuestras propias limitaciones.

 

Esa limitación la expone muy bien el autor a lo largo de toda la novela. No describe todos los estudios y exploraciones que ha hecho la humanidad sobre el planeta Solaris para solo contarnos como es el planeta. Sino también para mostrar los métodos que usa el ser humano para investigar, y como no es capaz de cambiar de perspectiva para obtener resultados diferentes. El estudio del planeta Solaris no es más que un choque constante contra una pared una y otra vez.

 

 

Se estudia a Solaris bajo el marco de la razón, de la ciencia y de los números. Que es en lo único que cree y conoce el ser humano. No aplica otro tipo de métodos e incluso se burla de ideas que no apliquen un marco científico. Todo lo que creen subjetivo e irracional lo desechan. Cuando lo que prima en Solaris es lo irregular. Es decir, intentan entenderlo dentro de lo regular cuando Solaris escapa a ese encuadre. Recordemos que es un planeta que tiene una orbita cambiante y que la va adaptando de acuerdo a lo que necesita para mantenerla fija. Solaris pertenece a un mundo irregular y como seres humanos lo vemos así porque no conocemos nada más allá que nuestras propias experiencias. No conocemos nada más allá de lo antropomórfico. Y cuando vemos algo distinto que escapa a nuestra compresión, solo vemos caos. Cuando perfectamente lo que parece irregular o irracional, para otro tipo de vida puede ser perfectamente coherente. Pero para nosotros no, porque no tenemos la capacidad de ver ese orden. En lo que otros ven orden, nosotros vemos caos.

 

 

Y puede que la clave para descifrar ese orden la tengamos en nuestro interior. Puede que por eso el autor nos lleve a un viaje hasta las profundidades de nuestro ser, como diciendo que la respuesta no está en nuestro cerebro, no está en nuestra razón, sino en nuestro corazón. En eso que llamamos alma. Y quizá por eso el amor también fluye como una temática importante dentro de la obra.

 

Stanislaw Lem nos lleva a conocer otro mundo, otra vida inteligente, lo que siempre anhelamos. Pero al ir leyendo nos damos cuenta que el misterio del universo, que el misterio de otras inteligencias no son más que pequeñas incógnitas frente a todo lo que desconocemos de nuestra propia naturaleza humana.

 

Espero les haya gustado la reseña

 



 

Ricardo Carrión

Administrador del blog


sábado, 5 de agosto de 2023

Reseña: El desierto de los tártaros (Dino Buzzati)

 Reseña: El desierto de los tártaros 

(Dino Buzzati)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de El desierto de los tártaros del escritor italiano Dino Buzzati. Novela publicada en 1940. Muy elogiada por Borges quien incluso le escribió un prólogo que lamentablemente no viene en esta edición. Pero les comparto un pequeño fragmento:

 

Podemos conocer a los antiguos, podemos conocer a los clásicos, podemos conocer a los escritores del siglo XIX y a los del principio del nuestro, que ya declina. Harto más arduo es conocer a los contemporáneos. Son demasiados y el tiempo no ha revelado aún su antología. Hay, sin embargo, nombres que las generaciones venideras no se resignarán a olvidar. Uno de ellos es, verosímilmente, el de Dino Buzzati.

 

Los que conocen los gustos literarios de Borges entenderán que si a él  le encantaba este autor es porque también estaba bastante ligado a la literatura fantástica. De hecho, El escenario del desierto de los tártaros tiene un aire muy similar a los escenarios de los cuentos borgeanos. Pero también se puede relacionar esta novela con lo absurdo de las historias kafkianas, cuyos personajes viven situaciones muy extrañas de las cuales nunca logran encontrar una solución o salida. Otro componente importante en esta novela es lo existencial. Se trata indudablemente de una novela existencialista, que profundiza psicológicamente en sus personajes. Por lo mismo también se le asocia a Esperando a Godot de Beckett o a el extranjero de Albert Camus. Los diversos matices en la ficción de Buzzati hace del El desierto de los tártaros una experiencia lectora grandiosa. Tenemos, lo fantástico, lo existencial, lo psicológico y lo absurdo. Pero hay más, ya les contaré.

 

La novela inicia de esta manera:

 

Nombrado oficial, Giovanni Drogo partió una mañana de septiembre de la ciudad para dirigirse a la Fortaleza Bastiani, su primer destino.

 

Giovanni Drogo ha sido nombrado teniente del cuerpo militar italiano. Y sin que nadie le preguntara, lo han destinado a un puesto fronterizo llamado la Fortaleza Bastiani. Para todo nuevo oficial es importante este primer destino. Y Giovanni no duda en presentarse en servicio.

Esta primera línea deja en evidencia algo muy importante. Destaca que Giovanni deja la ciudad, es decir, que vivía en un mundo normal. Era un ciudadano, con familia y amigos. Y se dirige a esta Fortaleza que a medida vamos leyendo, no es fácil de encontrar y peor aún, está muy, pero muy alejada de la ciudad. Y para colmo, no es lo que un nuevo oficial podría esperar de su primer destino, es tan solo un recinto de segunda categoría, nada espectacular para alguien que quiere hacer carrera militar.

 

—Es un trozo de frontera muerta…

—¿Cómo frontera muerta?

—Una frontera que no preocupa. Delante hay un gran desierto.

—¿Un desierto?

—Un desierto, efectivamente, piedras y tierra seca; lo llaman el desierto de los tártaros.

 

Cuenta la leyenda que probablemente los tártaros se hayan asomado a esa frontera, que incluso la hayan atacado, pero es solo una leyenda, no hay nada cierto. Y desde entonces han pasado años y años sin recibir ningún ataque.

 

Si se fijan, iniciamos el relato, con absoluta certeza de la realidad. Un joven oficial, una carrera militar, una ciudad. Algo concreto. Realidad. Y de pronto el autor nos presenta este puesto fronterizo que por sus características, parece algo realmente absurdo, como las historias kafkianas. Porque está defendiendo una frontera que nunca ha corrido peligro. Da la sensación de estar Fuera del tiempo, como los relatos borgeanos. Es una construcción en decadencia en medio de un paisaje desértico. Que emana desolación, abandono. Inutilidad. El tiempo en la ciudad corre normal pero al parecer en la fortaleza, no. Tal cual Como en la Montaña mágica de Thomas Mann. Donde para el sanatorio ubicado en la montaña existe un tiempo diferente al de la ciudad. Algo similar a lo que ocurre en La fortaleza Bastiani de Buzzati.

 

Los muros desnudos y húmedos, el silencio, la escualidez de las luces… Todos allí dentro parecían haber olvidado que en alguna parte del mundo existían flores, mujeres risueñas, casas alegres y hospitalarias. Todo allí dentro era una renuncia…

 

Buzzati, periodista, escribe esta novela al finalizar su jornada de trabajo en la redacción de un periódico. Sumido en una rutina y monotonía que no le permitía sentirse realizado. Plasma ese sentir en su novela. Y en vez de elegir la redacción de un periódico como escenario, elige una fortaleza militar ubicada en un desierto, en la frontera de dos ciudades ficticias. Y eso es justamente lo que le da un carácter tan especial a su historia porque una problemática completamente actual y real se refleja en un mundo en apariencia fantástico. Es aquí donde como lectores nos damos cuenta de que el paisaje donde se desarrollan los acontecimientos, no funciona solo como paisaje, sino como representación de la propia monotonía y el paso del tiempo. El desierto, siempre igual, siempre arena y roca, siempre eterno. Nada al parecer cambia, pero el viento corre, hay erosión y deterioro. Existe un efecto ilusorio de que el tiempo se ha detenido, pero en realidad ha seguido su curso. Y los personajes de la historia no parecen percibir su paso.

 

Ayer y anteayer eran iguales, no habría ya sabido distinguirlos; un hecho de tres días antes o de veinte acababa pareciéndole igualmente lejano. Así se desarrollaba, sin saberlo él, la huida del tiempo.

 

 

Y este paisaje no solo funciona como una representación de la vida estática, de la monotonía. También es un reflejo psicológico del personaje principal. El paisaje es un vistazo al propio interior de Giovanni Drogo.

 

Le parecía reconocer las bajas rocas caídas, el valle tortuoso sin árboles ni verde. Aquellos precipicios sesgados y por último aquel triángulo de desolada llanura que las rocas de delante no lograban ocultar. Ecos profundísimos de su alma se habían despertado, y él no sabía entenderlos.

 

La vida militar también es una característica importante dentro de la novela, porque la rigurosidad y la disciplina que existe en una fortaleza fronteriza son vitales, los santo y seña, la limpieza, la vigilancia, la rutina, el horario. Todo eso indica repetición, pase lo que pase, pase el tiempo que pase, esa rutina no va a cambiar y es un reflejo perfecto de una vida monótona en la actualidad. Es la propia vida de Buzzati, pero trasladada al mundo militar. Por lo tanto, estos soldados, encerrados en un viejo y destartalado puesto fronterizo, sometidos a una vida repetitiva y melancólica, levantan la cabeza, miran hacia la frontera y solo ven desierto. No existe nada verde, nada vivo que indique el paso del tiempo. Solo piedras. Mirar fuera de la fortaleza es como mirar dentro de sus propias almas, es un reflejo de ellos mismos. 

 

La fortaleza, en cambio, encerraba pobres hombres, indefensos contra la obra del tiempo, cuyo último término se aproximaba.

 

Por lo tanto, este lugar alejado del mundo, aislado. Se presta para que los que están ahí tomen conciencia de la vacuidad de la vida, del sin sentido de la existencia. Y es justamente lo que le pasa a Drogo. Ya que la novela funciona como una gran metáfora de la vida de cualquier persona.  

 

Te pasas toda tu juventud persiguiendo metas, una tras otra, la escuela, la universidad, la familia, los hijos. En el caso de Drogo, su carrera como militar, su meta de llegar a ser teniente, luego la de ir a su primer destino y luego que, que sigue, siempre hay algo más. Se alcanza una meta y nos proponemos una nueva inmediatamente. Pero en el caso de Drogo y en la de muchas personas, qué pasa cuando la siguiente meta no llega, algo que esperan tan ansiosamente nunca llega, se aplaza, se demora, y aunque pase el tiempo sigues creyendo dentro de ti que vendrá, que llegará. Ese es el caso que nos plantea Buzzati. La espera. Y mientras se espera, el tiempo parece acelerarse y devora los días.

 

El tiempo inexplicablemente, había echado a correr cada vez más veloz, se tragaba los días uno tras otro.

 

   La vida de Giovanni drogo marcha como la de todos. Meta tras meta, vive en la ciudad, se compara con los demás, y siente que es como ellos, que sigue su mismo camino. Hasta que le toca marchar a la fortaleza, allí se produce el punto de quiebre. Se separa de la ciudad, de sus amigos y familiares, se desprende de la normalidad y ya no sigue su ritmo. Su destino se ha truncado. Y lo que puede darle sentido a su vida, parece aplazarse indefinidamente. Ahí entre en juego la espera. Eso que puede darle un propósito está muy lejos y quizá nunca suceda. Es lo mismo que les pasaba a Estragón y Vladimir, de Esperando a Godot. La eterna espera por algo que les de sentido a su vida. De la misma forma Drogo se mantiene esperando aquello junto a sus compañeros de la fortaleza. Mientras tanto, el tiempo parece acelerarse, los días pasan rápidamente, todos son iguales. De eso se encarga la rutina.

 

Y luego de tanta espera, luego de la desilusión, ya solo queda la resignación de una vida perdida. Se pierde el deseo. Se pierde la voluntad de vivir.

 

Año tras año he aprendido a desear cada vez menos.

 

La frontera que crea Buzzati, funciona como símbolo de llegar al borde de la vida. De llegar a ese punto donde ya no queda nada más. Y lo logra ejemplificar a través de lo fantástico, de lo absurdo, como medio de amplificar una realidad dolorosa. Como medio para despertar al ser humano frente a algo que no quiere aceptar, y una vez que comprende lo inevitable y lo acepta con la cabeza alta. Es decir, cuando acepta el absurdo de la vida. Es cuando al fin puede alcanzar esa libertad que tanto buscó. Lo interesante de este libro es que el autor logra una gran profundidad sin ser engorroso, sin ser estilísticamente complicado, planteando una estructura que sin ser compleja resulta realmente bella.

 

 Puedes ver esta misma reseña en mi canal de youtube


Ricardo Carrión

Administrador del blog

jueves, 9 de febrero de 2023

La muerte feliz. Albert Camus (Reseña)

 Reseña de La muerte feliz (Albert Camus)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de La muerte feliz de Albert Camus.

 

Se trata de una novela publicada de forma póstuma en 1971, once años después de la muerte del Premio nobel de literatura. El autor la comenzó a planificar en 1936 con 22 años y la termina en 1938, pero por alguna razón decidió no publicarla. La deja de lado y se centra en una obra que siente más coherente: El extranjero. A pesar de eso, La muerte feliz no es un primer boceto de El extranjero, al contrario, es una historia muy diferente, quizá la única similitud es el alcance de nombres de sus protagonistas. Mientras en el extranjero es Meursault, en la muerte feliz es Mersault. Ignoro si la pequeña diferencia se debe a las traducciones, a decisiones editoriales, como tampoco sé si en el idioma original ese detalle es relevante. Lo cierto es que, por lo menos en mis ediciones hay esa diferencia.

 

La temática de La muerte feliz es: cómo vivir de la mejor manera posible para tener una muerte feliz. Donde el autor toca el tema que caracteriza todas sus obras: El absurdo. Pero lo hace desde una perspectiva diferente, desde la búsqueda de la felicidad en medio del absurdo. Y si el absurdo está presente, también la muerte. Son temáticas estrechamente relacionadas, porque el absurdo nace a partir de la consciencia de morir. En El extranjero es el mismo protagonista quien nos narra la historia. En La muerte feliz hay un narrador omnisciente. Una de las maravillas de El extranjero era esa prosa casi robótica y carente de emociones que transmitía el vacío que sentía el protagonista. Con el narrador omnisciente en La muerte feliz, el autor debe transmitir el absurdo y la evolución del protagonista de otra forma, mediante sus acciones, diálogos y pensamientos.

 

Esta novela está dividida en dos partes. La primera llamada La muerte natural y la segunda, La muerte consciente. Esta división tiene un sentido bastante especial. Porque hay distintos tipos de muerte a partir del absurdo. También está La muerte feliz.

 

El protagonista de esta historia, Patrice Mersault, inicia sumido en el sinsetido de la vida, tiene una vida mediocre y un trabajo mediocre como oficinista en una empresa portuaria en Argel.

 

Había solicitado ese trabajo, que en realidad no le correspondía. Pero, al principio, había hallado en él una puerta de salida a la vida. Había allí rostros vivos, personas asiduas, un tránsito y un aliento en que por fin notaba que le latía el corazón.

 

Pero un trabajo como aquel con el tiempo se vuelve monótono y más para una persona como él, cuya predisposición era la de soslayar la vida. No participar de ella.

 

Él quería reducir la superficie que le brindaba al mundo y dormir hasta que todo se hubiera consumado.

 

Una vida de la que voluntariamente intentaba quedarse al margen

 

Esta aspecto de su personalidad que lo vuelve un ser contemplativo y conformista lo volvió también tolerante a la pobreza.

 

La pobreza en soledad era una miseria espantosa.

 

Y a esto hay que sumarle también un pasado familiar ligado a la enfermedad:

 

La enfermedad llega corriendo, pero irse le lleva su tiempo.

 

A pesar de todo eso, el protagonista tiene ciertos respiros cuando puede realizar algunos paseos nocturnos en compañía de su interés amoroso, Marthe. Aquello le devolvía las ganas de existir, de participar de la vida. Y esos pequeños respiros, son también el germen de su cambio. Conoce a otras personas que de alguna forma lo encaminan a despertar.

 

Esta obra tiene muchas características del bildungsroman. Es un proceso de aprendizaje para el protagonista para comprender como puede llegar a ser feliz. Pero primero tiene que querer ser feliz. Es decir, rebelarse ante el absurdo.

 

Si vemos la vida como una línea de progreso. Primero se nace y al final de la vida está la muerte.

La presencia de la muerte hace a las personas sentir que la vida es absurda, que no tiene sentido vivirla si al final irremediablemente morirás. Para qué esperar todo ese tiempo para morir, mejor adelantarlo o que los días pasen rápido. El ser humano cae en el absurdo y solo se dedica a esperar que llegue su momento, como nuestro protagonista.

 

Las salidas con Marthe, la correspondencia con unas amigas y el propio trabajo, no son más que pequeños destellos de placer, el placer de los sentidos que solo dura instantes y que no se trata de ninguna manera de verdadera felicidad. Es simplemente evadir. Evadir el absurdo por momentos.

 

Lo que propone el autor es no evadir. Si no aceptar que moriremos, y que ese tiempo que hay entre el nacer y el morir. Debe tener un sentido. El ser humano debe darle un sentido a pesar de saber que la vida es absurda. A eso lo llama la rebeldía. Darle sentido a la vida es la esencia misma de la existencia. Y vivir implica felicidad. Ser feliz es Vivir intensamente. A esto lo podemos denominar la muerte feliz, porque sabemos que moriremos, pero enfrentaremos la muerte con la mirada en alto, sintiendo la vida en cada fibra de nuestro cuerpo.

 

En los días buenos, si confías en la vida, a la vida no le queda más remedio que responder.

 

Cuando te sientas a esperar la muerte, ya estás muerto, porque dejaste de vivir. Te rendiste, como Patrice en el inicio de la novela. Quizá por eso la primera parte de la novela se llama La muerte natural. Mientras que la segunda parte se llama La muerte consciente, que en mi apreciación no es un estado definitivo, sino en tránsito. Luego de salir de la muerte natural entras a la muerte consciente. Claro, te das cuenta que quieres vivir, eres consciente de ello, pero no es tan fácil y de eso trata esta parte de la novela, encontrar la razón para vivir. Encontrar la forma de ser feliz. Y aquí el protagonista pasa por diversas fases, donde se va conociendo a sí mismo, hasta las profundidades de su corazón. La cual, Es la única forma de saber como se puede ser realmente feliz, porque la felicidad no es algo universal, es personal y único.

 

Las reflexiones de esta novela deslizan una crítica al sistema, donde las personas viven de forma monótona, perdiendo sensibilidad, viven para hacer dinero. Y se olvidan de ser felices. Son muertos en vida que creen que viven porque se refugian en los instantes. Pero no conocen la verdadera felicidad. Y no la conocen porque nacen y entran al sistema. Si  salen de él, se mueren de hambre. Es una trampa mortal. El trabajo que ocupa gran parte de tu tiempo te quita la posibilidad de reflexionar, de conocerte a ti mismo para poder alcanzar la felicidad.

 

Tengo mi vida por ganar. El trabajo, esas ocho horas que otros toleran, me lo impiden.

 

Tiempo para vivir, esa es la clave, tiempo para reflexionar, para conocerte, y finalmente para alcanzar la felicidad. Es por eso que uno de los personajes manifiesta que es necesario dinero para poder ser feliz, porque tener dinero es poder tener tiempo para ti.

 

Es interesante la postura de este personaje, porque para él el dinero es la solución, ¿pero será tan así? El asunto es encontrar tiempo para ti, el dinero puede ser una opción, ¿pero habrán otras más? Es ahí donde el autor hace reflexionar al lector. Y si realmente hubiese que conseguir dinero, hasta dónde estarías dispuesto a llegar para obtenerlo. ¿Cruzarías tus límites éticos y morales? ¿Será correcto cruzarlos? ¿Hay alguna situación donde sea correcto cruzarlos? La novela te llena de preguntas.

 

En este tipo de novelas, Albert Camus acerca la muerte a sus protagonistas para obligarlos a enfrentar al absurdo y a tomar una decisión, enfrentarlo o evadirlo. Y si lo enfrentan, dándole sentido a su vida a pesar de saber que morirán, no importará cuando se presente la muerte en su vida, no importará la edad o el momento, será una muerte feliz. La muerte ya no será algo oscuro que les espere al final de su vida. Si mueren siendo felices, la muerte no es más que un detalle. Una anécdota.

 

No se vive feliz más o menos tiempo. Se es feliz. Y punto. Y la muerte no impide nada; como mucho es un accidente de la felicidad.

 

El protagonista de esta novela no es de mi agrado y no creo que sea del de nadie. No es un pobre al que se le tenga lástima por su vida, al contrario, uno no siempre puede estar de acuerdo con sus ideas. Su humanidad radica en su imperfección, en sus errores y pretensiones. Es por ello que, a pesar de ser un antihéroe, se siente muy real. Es una persona totalmente imperfecta tratando de alcanzar la felicidad. Son los orígenes literarios de Albert Camus y es interesante ver como crea a sus primeros personajes y como va implementando sus ideas a lo largo de la novela. Puede que, no lo logre de forma equilibrada, pero es la base de sus futuras novelas. La muerte feliz, dividida en dos partes puede carecer de equilibrio. Puede que haya dicho demasiado en la primera parte y por eso la segunda tambalea un poco.

 

A pesar de estar dividida en dos partes, ambas conforman una sola historia. La búsqueda de la felicidad de Patrice. Pero se hace necesaria esta división, porque las dos partes tienen un cierre propio que de alguna forma marcan el camino, el rumbo de la historia. Algunos me comentaban que encontraron el libro aburrido, y puede ser. Porque no es una historia muy vistosa, es más de cotidianidad, a través del día a día es como se puede notar el progreso del protagonista en su búsqueda interior. Por lo tanto, yo recomendaría esta historia a los que gustan de analizar personajes, a los que se interesan en los pequeños detalles que marcan su evolución. Puede que por esa razón el autor no quisiera publicar esta novela, pero sus ideas realmente te hacen reflexionar, porque es imposible que esta historia no impacte. 

 

Esta misma reseña la pueden encontrar en formato de vídeo en mi canal de Youtube

 

 

Ricardo Carrión

Administrador del blog

 

 

 

martes, 17 de enero de 2023

Reseña: Kitchen (Banana Yoshimoto)

 Reseña: Kitchen (Banana Yoshimoto)

libro banana yoshimoto

¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de Kitchen, de la escritora japonesa Banana Yoshimoto.

 

Kitchen es un libro que me gustó mucho, pero siento que no es para todo el mundo. Hay lectores que les gusta más lo concreto, es decir, que lo que se expresa se diga en palabras. Si eres de esos lectores esta historia probablemente no te va a gustar. Porque es minimalista, dice mucho con poco. Comunica con expresiones, con silencios, con vacíos que se dejan a la interpretación. No busca la verborrea, sino la austeridad. Es de esas historias en que disfrutas más el camino que la meta. Da gusto leerla sin necesidad de que te impacté con el final. Haruki Murakami y Hiromi Kawakami son escritores que se parecen un poco a Yoshimoto, comparten el estilo melancólico, existencial, solitario de sus personajes. También sus historias buscan decir más con poco, pero Yoshimoto es más extremista. Es mucho más acotada para narrar. Y es, creo yo, porque no es una autora de novelas. Lo que corre por las venas de Yoshimoto es el cuento, su brevedad, sus límites. Eso la diferencia mucho de un Murakami o una Kawakami, porque no se deja llevar por el espacio infinito que te permite la novela, sino que se ajusta a la temporalidad del cuento. No solo sus historias son minimalistas por naturaleza, sino que son más acotadas aún por acogerse al formato cuento. Por lo mismo, no creo que sea una autora para todos. Sino, más bien, para lectores que aprecian lo irrealizable, lo que no se concreta y te permite más de una interpretación. Cuando concretas, todo acaba. Yoshimoto es un constante no materializar, porque los que amamos este tipo de libros no queremos que acabe, queremos más y más de la incertidumbre de los sentimientos y los afectos, perdernos en ellos, porque es el momento lo que nos importa, no lo que vendrá. Queremos llenar los espacios vacíos de la vida de los personajes con suposiciones, terminar de trazar esos protagonistas que han sido meramente boceteados por la autora, sus trazos son escuetos para que el lector termine de recrearlos en su interior.

 

El libro en sí, trae dos historias: Kitchen que se divide en dos partes (Kitchen y Luna llena) y Moonlight Shadow un cuento independiente pero que comparte temática con Kitchen y por eso se complementa muy bien.

 

Mientras Kitchen es narrado por Mikage. Moonlight Shadow es narrado por Satsuki. Las dos son chicas jóvenes, muy jóvenes pero no adolescentes, que comparten algo en común. A su muy temprana edad han debido enfrentar la pérdida de personas importantes para ellas.

Esa es la temática principal del libro. La pérdida. Y a partir de ella Yoshimoto estructura los relatos. Que es básicamente una especie de historia de aprendizaje sobre la pérdida y la superación. Por lo mismo, los relatos son en sí, una línea de progreso. En el inicio, en la primera página se nos comunica que nuestras protagonistas han perdido a un ser querido. Luego viene la etapa de aceptación, el choque constante con la realidad, la desorientación, la soledad, el dolor, el cambio de rutinas para intentar llenar el vacío de la pérdida. Y finalmente la superación.

 

Por lo tanto, el grueso de la historia trata de como los personajes vuelven a acomodar su mundo luego de que alguien muy importante para ellos se ha ido. Es un reseteo total porque les pasa lo que afirmaba Albert Camus, cuando la muerte se pone frente a ti, inevitablemente se hace presente el absurdo de la existencia, y, además, como decía Sartre, aparece una libertad inesperada, una libertad a la que se le teme. Vacía y fría. Eres libre, elige tu camino. Pero no estoy acostumbrado a elegirlo. ¿Qué hago? En Kitchen la protagonista lo siente así:

 

No había nadie en el mundo de mi misma sangre, y, así, me era posible ir a cualquier lugar y hacer cualquier cosa. Era magnífico. Hace poco palpé por primera vez, con mis manos y con mis ojos, un mundo amplio, una oscuridad profunda y un goce y una soledad sin fin. Me parece que, hasta ahora, he estado mirando el mundo con un ojo cerrado.

 

Pero este no es un proceso lineal, hay días buenos y días malos, es irregular, además, la autora pone a los personajes en una situación tal que lo tradicional, lo acostumbrado, no es capaz de ayudarlos en su proceso. En cambio, es lo no tradicional lo que viene en su ayuda. Ya en el inicio notamos que la autora quería romper con lo convencional con esta historia que busca expandir posibilidades. Ampliar los escenarios de lo posible. Invertir las situaciones pre-determinadas. En el caso de Kitchen, Mikage pierde a su abuela, que era la única persona en el mundo que le quedaba. Es decir, el personaje, queda completamente solo en el mundo, no existe nadie con quien comparta lazos sanguíneos. Es la soledad absoluta. Para llenar ese vacío, Mikage se refugia en la cocina. Es ese lugar el que le da cobijo y sostén para soportar los primeros embates del cambio. Uno podría pensar que ella se refugiaría en su dormitorio, en su sala junto a la televisión. Pero no, a ella le gusta la cocina y el ruido del refrigerador. Yoshimoto rompe patrones. De alguna forma la cocina representa el movimiento frente al estatismo. La cocina, lugar donde los alimentos se preparan, es el lugar que para ella significa movimiento. El mundo se ha congelado para ella y en la cocina quedan los remanentes de la vida. Porque solo se cocina para los vivos, para las personas que habitan un hogar. La cocina es el corazón de su mundo y el corazón de un hogar. Los utensilios usados, el suelo con restos de comida, el ruido del refrigerador, todo aquello desprende el calor y la vida que ella necesita. En una casa vacía la vida se extingue poco a poco y la cocina es el último lugar que la pierde.

 

El encontrarse con esta libertad tan reveladora y la vez tan fría y desoladora, marca para ella y para la historia el cambio de lo tradicional a lo nuevo, a lo experimental y distinto. La muerte de la abuela de Mikage, simboliza la muerte de un Japón tradicional. A partir de allí, las acciones y pensamientos de la protagonista, se empiezan a alejar de lo que se considera tradicional. La desaparición total de su familia, abre la posibilidad de una nueva familia, una no convencional, donde puedes amar a una hija sin que haya un lazo de sangre de por medio, donde un padre puede ser al mismo tiempo una madre, sin importar el género, el amor entre seres humanos no depende del género. Los roles se invierten. La universidad ya no es el único camino de vida para una persona joven, existen otras oportunidades más diversas que la de un trabajo sacrificado en una oscura oficina. El amor tampoco es tradicional, ya no puede definirse como amor de pareja, amor de familia o amor de amistad. Es un amor que lo engloba todo, libre de definiciones. De alguna forma, la muerte y la pérdida, también son un punto de inflexión, un punto de cambio, para dejar ir lo que fue y dar cara a lo nuevo.

 

Todas estas nuevas situaciones se presentan en la vida de Mikage para ayudarla en su proceso de aceptación y cambio. Para contrarrestar el vacío y el absurdo de existir. Es el vacío la que parece hundirla, el frío de la nada. Y la autora lo materializa en la novela por medio de la oscuridad. La cual parece perturbar a Mikage.

 

Alguna vez, sin falta, todos iremos dispersándonos en la oscuridad del tiempo y desapareceremos.

 

Y como contraparte es la luz, la luminosidad, la claridad la que contrarresta el vacío. Es la luz la que llena las habitaciones del relato y parece sostener a Mikage, protegiéndola y animándola. Los mejores momentos, los que la ayudan y empujan a seguir adelante están llenos de claridad. Una claridad que inunda los espacios hasta invadir su corazón.

 

La habitación estaba tan llena de luz como un solarium. El cielo azul pastel, inmenso, resplandecía y lo llenaba todo.

 

 

Pero además de la claridad hay otros elementos que van llenando el vacío de la vida de Mikage, la naturaleza, las plantas, el vapor, la cocina y las personas.

 

Solo deseaba que le sirviera de algo el recuerdo brillante de haber estado juntos, sentados uno frente a otro, en un sitio tan claro como aquél, tomando un té bueno y caliente.

 

Pero además del vacío, Mikage debe también sobreponerse al absurdo. Como en el mito de Sísifo condenado a empujar una roca por una montaña para que esta vuelva a rodar hacia abajo y la tenga que volver a subir en un ciclo interminable. En un eterno repetir. Eso siente Mikage al iniciar cada día, la reiteración de un proceso absurdo llamado vida.

 

Tenía que ponerme en acción de nuevo en un día real. Repetir y repetir.

 

Lo bueno que hace Yoshimoto es que la pérdida no recae solo en Mikage, también en otros personajes. Mostrando así procesos distintos de superación, siempre desde la mirada de Mikage. Por lo tanto, todo el peso de la historia no lo sostiene solamente ella. La historia está muy bien equilibrada, y por ello, las complejidades de la pérdida que se mezclan con las alegrías de los cambios y las nuevas experiencias, enriquecen a los personajes con una complejidad interior tal que, les cuesta manifestarla, es tan íntima, tan pesada, que parece que van a explotar pero les es imposible dejarla escapar en forma de palabras. Es por eso que los gestos, los comportamientos, los silencios, comunican tanto, porque no todo puede expresarse en palabras.

 

…tuvimos siempre la sonrisa en los labios, pero nuestro interior había ido haciéndose más y más complejo. Las alegrías y tristezas habían sido demasiado grandes y no habíamos podido sostenerlas en nuestra vida cotidiana.

 

 

En el otro relato, Moonlight Shadow, Yoshimoto tampoco deja que Satsuki, protagonista y narradora, cargue con todo el peso de la pérdida, hay otras personas que también han perdido y que la acompañan en su camino de superación. Ella va evolucionando a partir de como ve reflejado su dolor en otros y los consejos que recibe.

 

Ahora estás en el peor momento. Puede que sea más duro que la muerte. Pero tal vez no haya otro peor. Porque los límites de una persona no cambian.

 

Pero más que consejos, que acompañamiento, lo que impulsa a Satsuki a dejar ir el recuerdo, o dejar ir el dolor del recuerdo, es una leyenda. Una leyenda China que en Japón se festeja en el mes de Julio. Eso da paso a que Moonlight Shadow caiga en el terreno de lo onírico, que la realidad se desdibuje un poco, para que la dureza del mundo de Satsuki se resquebraje y le de un respiro. Moonlight Shadow lo sentí un relato mucho más redondo y más acabado por efecto de su brevedad y la buena utilización de lo onírico.
 
Esta misma reseña la pueden encontrar en formato de vídeo en mi canal de youtube
 

 Ricardo Carrión
Administrador del blog