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martes, 12 de febrero de 2019

Libros CORTOS Gabriel García Márquez

¿Por dónde empezar a leer a Gabriel García Márquez?


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Libros para leer en un día a Gabriel García Márquez


Muchos desearíamos poder leer en alemán, japonés o italiano para poder leer a nuestro autores favoritos en su lengua materna. Hay muchos detalles de su prosa que se pierden en las traducciones y debemos conformarnos con que nunca vamos a poder apreciarlos si no aprendemos aquellos idiomas. Pero en otras partes del mundo, donde no se habla español, también hay muchos lectores que desearían aprender nuestro idioma para no tener que depender de las traducciones para leer a grandes autores latinoamericanos como Ernesto Sabato, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Jorge Luis Borges, José Donoso y nuestro querido Gabriel García Márquez. Nosotros tenemos la fortuna de poder leerlos en nuestro idioma y de no requerir de traducciones para poder apreciar en su totalidad su talento literario. Muchas veces no nos damos cuenta de esto y dejamos pasar la oportunidad de sumergirnos en sus letras. 
Es cierto que leer a Gabriel García Márquez puede ser difícil en un inicio y para ello recomiendo empezar por sus libros menos conocidos, pero no menores en calidad literaria. Los libros más cortos y los cuentos pueden ser una buena manera de conoces el estilo de un autor y de enamorarnos de sus historias. Es por ellos que he decidido recomendar en esta entrada tres libros muy cortos del premio Nobel colombiano para que muchos lectores se animen a conocer su arte. Se los dejo a continuación:


Doce cuentos peregrinos

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Doce cuentos peregrinos es un libro que se construyó en un periodo de más de dieciocho años por parte de Gabriel García Márquez. Empezó en un cuaderno anotando ideas cuando vivía en Europa. Normalmente sus publicaciones de antologías de cuentos no tienen un denominador común. No existía un tema que uniera todos los relatos de un libro. En este caso, sí. Se propuso ir reuniendo ideas sobre historias poco comunes que les sucedieran a los latinoamericanos en Europa. Llegó a concebir sesenta y cuatro ideas, las que a través de los años se fueron descartando hasta quedar finalmente doce. Este proyecto lo fue realizando a medida que escribía otras de sus grandes novelas, por lo que quedaba abandonado, a veces, por muchos años, pero que luego Márquez retomaba y reescribía con mucha dedicación. 
La extensión de los relatos es muy variada, hay cuentos un poco más largos que otros, y unos que se constituyen por apenas un par de páginas. En ocasiones apela a nostalgia, a la pena y otras al ingenio. Su realismo mágico está presente en casi todos ellos con algunas excepciones. Cada uno de los relatos demuestra como el alma latinoamericana brilla en Europa debido a su calidez. Los personajes jamás pierden la esencia de sus raíces en tierras extranjeras. Y justamente por ello, se ven inmiscuidos en las más variadas y extravagantes situaciones.

El coronel no tiene quien le escriba

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El coronel no tiene quien le escriba es un libro muy pequeño de apenas cien páginas, es ideal para leer en una día o una tarde, el argumento es muy sencillo. 
El coronel y su esposa, ya ancianos, viven en un pequeño pueblo cercano a Macondo; un pueblo en estado de sitio.
Han pasado más de cincuenta años desde la Guerra de los mil días, y el Coronel es un veterano de dicha Guerra. La vida de este matrimonio se dirime entre la tristeza y el hambre, viven en precarias condiciones, no tienen qué comer, y su bien más preciado es un gallo de pelea, que perteneció a su difunto hijo Agustín. Con su hijo muerto y sin dinero para alimentarse, hay sólo dos cosas que mantienen viva su esperanza: Una carta y el ave de corral.
El coronel espera hace más de 15 años su pensión de veterano que le corresponde legalmente. Por eso, siempre va al correo cada viernes, pero nada llega.
Esa carta que nunca llega solo los hunde más en la desesperación. El único recuerdo de su hijo, el gallo de pelea, vale mucho dinero, y se debaten entre venderlo y conservarlo. Si lo conservan deben seguir alimentándolo, y puede que en un par de meses más consigan dinero de sus victorias cuando empiecen las peleas. Pero necesitan comer, la carta no llega y faltan meses para que el gallo sea rentable. ¿Hasta qué punto estarán dispuestos a esperar? Han vendido todos los enseres de la casa, ya no les queda dignidad. El coronel tendrá la última palabra en esta triste historia.


Relato de un náufrago

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Otro libro muy corto es relato de un náufrago que tiene alrededor de 150 páginas, se puede leer fácilmente en una día.
Cuando Gabriel García Márquez era un joven periodista en el diario "El espectador de Bogotá" sucedió una pequeña tragedia marítima que lo llevó a realizar un reportaje que lo llevó al exilio en París. 
Corría el año 1955 y el destructor de la Marina Colombiana A. C. R. Caldas volvía a costas colombianas. Durante el retorno, muy cerca de llegar a su destino, ocho miembros de la tripulación cayeron al agua. Solo uno de ellos logró mantenerse con vida, y durante diez días naufragando, esperando que alguien lo rescatara, Luis Alejandro Velasco, sin comida y agua resistió hasta llegar a tierra utilizando su sentido de marino y su gran habilidad para nadar. Una vez en Tierra, fue proclamado un héroe por sobrevivir tremenda epopeya. Su relato se hizo famoso y Gabriel García Márquez realizó una reconstrucción periodista apelando a la gran memoria del náufrago. Así el diario El espectador publicó por entregar los detalles de la aventura. El problema fue que, en ese momento Colombia se encontraba en plena dictadura militar y la versión que dio el gobierno sobre lo que originó la tragedia se contradecía en el relato publicado en el diario, lo que provocó su cierre y el exilio de García Márquez a París. Mientras que Luis Alejandro Velasco, por no cambiar la versión de su historia fue expulsado de la marina. 
La narración de Gabriel García Márquez para poner la voz de Luis Alejandro en primera persona es simplemente una delicia. La verdad es que te atrapa desde el primer momento. En el relato del marino colombiano hay hitos importantes que destacar día a día durante su travesía y García Márquez los sitúa a la perfección en una seguidilla de acciones que tienen el efecto de mantener la atención del lector en el relato. Es realidad no se puede soltar hasta la última página, por el simple hecho de querer saber más de la historia.


Aquí la explicación en vídeo desde mi canal de Youtube



Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 25 de agosto de 2017

RESEÑA: El coronel no tiene quien le escriba. Gabriel García Márquez

El coronel no tiene quien le escriba (1961)

Resumen, análisis y opinión

ricardo-carrion
Gabriel García Márquez (1927 - 2014)
Penguin Random House
Debolsillo
Novela latinoamericana 



Esta pequeña novela ha despertado muchas controversias en sus diversos lectores, hay quienes simplemente no la pueden digerir, mientras que otros la aman. Quizá, lo que causa dicha contrariedad, sea su corta extensión y lo que aparenta ser una poca movilidad del argumento. Lo cierto, es que su verdadera esencia, no está a simple vista. Lo que la convirtió en la mejor novela de García Márquez para Benedetti y Bolaño fue precisamente esa larga espera del coronel, que trasciende el tiempo y el espacio físico, porque ni las páginas tienen tanta paciencia.

"Lo único que llega con seguridad es la muerte" Pág. 62.

Hay una narrativa preciosa de García Márquez, en donde poco a poco nos va dando a conocer el mundo en que se desarrollan los acontecimientos. Es una prosa reflexiva y existencialista que nos conduce por los inextricables laberintos del protagonista, ese ser sin nombre al que apodan "El coronel". Nada más iniciar nos sorprende de golpe, nos atrapa inmediatamente, y desliza pequeñas incógnitas que pronto se aclararán. El coronel y su esposa, ya ancianos, viven en un pequeño pueblo cercano a Macondo; un pueblo en estado de sitio.
Han pasado más de cincuenta años desde la Guerra de los mil días, y el Coronel es un veterano de dicha Guerra. La vida de este matrimonio se dirime entre la pena y el hambre, viven en precarias condiciones, no tienen qué comer, y su bien más preciado es un gallo de pelea, que perteneció a su difunto hijo Agustín. Con su hijo muerto y sin dinero para alimentarse, hay sólo dos cosas que mantienen viva su esperanza: Una carta y el ave de corral.

El coronel espera hace más de quince años su pensión de veterano que le corresponde legalmente. Por eso, siempre va al correo fielmente cada viernes, pero nada llega.

"-¿Nada para el coronel?-El coronel sintió el terror. El administrador se echó el saco al hombro, bajó el anden y respondió sin volver la cabeza:-El coronel no tiene quien le escriba". Pág. 36.

Esa carta que nunca llega solo los hunde más en la desesperación. El único recuerdo de su hijo, el gallo de pelea, vale mucho dinero, y se debaten entre venderlo y conservarlo. Si lo conservan deben seguir alimentándolo, y puede que en un par de meses más consigan dinero de sus victorias cuando empiecen las peleas. Pero necesitan comer, la carta no llega y faltan meses para que el gallo sea rentable. ¿Hasta qué punto estarán dispuestos a esperar? Han vendido todos los enseres de la casa, ya no les queda dignidad. El coronel tendrá la última palabra en esta triste historia.

"Y mientras tanto qué comemos", preguntó, y agarro al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos. Pág. 99

Dignidad, puede que esa sea la palabra clave. ¿Es más digno admitir que están en la miseria o vender el último recuerdo de su hijo? El testarudo coronel, que espera tozudamente esa carta que nunca llega, se hará cargo de aclarar esta incógnita.
Mientras se dedican a esperar, viven en un pueblo que sufre una dura censura política, algo que los personajes tienen muy asumido, para ellos, el toque de queda es algo absolutamente normal y cotidiano, lo mismo que las noticias clandestinas y la corrupción, que benefició a aquellos supieron hacer negocio de la guerra civil. Y así se desarrolla la historia, entre los problemas y aprovechamiento políticos y esa dignidad pública que la pareja de ancianos quiere mantener.

"La ingratitud humana no tiene límites" Pág. 40.

Es una novela derrotista, es un camino hacia la nostalgia y la tristeza. En tan pocas páginas, el personaje del coronel se te mete en la piel para no abandonarte nunca más. Para lograr ese efecto, la novela debe estar escrita con maestría, y García Márquez realmente se luce. No te deja indiferente,  te toca los sentidos, entras rápidamente en la historia y sales a la misma velocidad con un final que te golpea, pero que a la vez te puede dejar indiferente o conforme. Quizá, es esa falta de resolución la que deja descontentos a muchos, pero es el final perfecto para un historia que desde un principio tomaba un solo camino: hacia el infierno.

Este libro se puede leer perfectamente sin haber leído Cien años de soledad, de hecho, se escribió con antelación a dicha obra. Pero yo recomiendo leer antes Cien años de soledad, para apreciar mejor todas la referencias que aparecen, como las menciones al Coronel Aureliano Buendía, al tratado de Neerlandia, a la invasión bananera en Macondo, entre muchas más.
Lo cierto, es que al terminar esta historia, nos uniremos a la inquebrantable espera del coronel; no nos da otra opción. Debemos aprender a esperar.

"El coronel comprobó que cuarenta años de vida común, de hambre común, de sufrimientos comunes, no le habían bastado para conocer a su esposa. Sintió que algo había envejecido también en el amor". Pág. 67. 


Ricardo Carrión
Administrador del blog 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Reseña N° 22: Cien años de soledad

Cien años de soledad (1967)

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
Cien años de soledad
Gabriel García Márquez (1927-2014)
Debolsillo (2005)
Random house monddori S.A.
495 Páginas
Contemporánea
ISBN: 956-8367-18-7

Así comienza esta obra de arte que leí en mi adolescencia y en la que hoy me he vuelto a sumergir en sus páginas.

Cuando comienzas, inmediatamente sientes como la intensa narración te atrapa y no te deja respirar. No es necesario que los personajes corran y el lector deba seguir la acción. Es la intensidad de este narrador omnisciente que se sostiene gracias a la perfecta entrada y salida de las distintas peripecias de los miembros de la familia Buendía-Iguarán, que nos hablan de tragedias, amores, incestos, adulterios, condenas, guerras, obsesiones y soledad.  Es un verdadero flujo que tiene muy pocos diálogos, los justos y necesarios, para no entorpecer la narración casi hipnotizante que nos sumerge en el mágico pueblo de Macondo. 

Es en este pueblo mágico donde se desarrolla toda la historia, y digo mágico porque en él, la línea que divide la realidad y la fantasía no existe. Se mezclan con tanta naturalidad hechos fantásticos con la vida objetiva que comienzas a paladear las palabras "realismo mágico" mientras lees. 

Definir de que trata la historia es imposible, porque es infinita, es la vida del mundo entero concentrada en un pequeño pueblo sin coordenadas geográficas. Pero el eje de la trama gira en torno al destino de la estirpe de la familia, relatando sus vidas, generación tras generación trazando lo que parece ser una línea recta interminable, compuesta de infinitos ciclos, pero que finalmente muestra su verdadera naturaleza.

Los protagonistas al comienzo de la historia son Úrsula Iguarán y su marido José Arcadio Buendía dos figuras completamente opuestas que se complementan. José Arcadio Buendía es un hombre lógico y razonador, le preocupan sus inventos y aventuras, intentando siempre imponer la lógica y las ideas puras en un mundo caótico y confuso. En cambio Ürsula observa el mundo con ojos y alma de madre, es irracional, no le interesa de donde vienen las cosas sino, para que sirven, es práctica, y por eso se desenvuelve muy bien en este mundo real y concreto donde las personas sufren y mueren, donde hay penas y alegrías, ella ve todo a través de sentimientos, con el corazón y no con la cabeza como su marido.
Esta dualidad se mantiene a lo largo de toda la historia heredada por las distintas generaciones con sus diferentes matices.

Esta familia tiene profundamente arraigada la pasión latinoamericana. Viven al máximo sus obsesiones. Si se trata de soledad o justicia las viven al extremo absoluto, lo mismo para sus deseos más oscuros y prohibidos. Pero en esta historia todo da vueltas, todo gira y vuelve a su lugar, como le sucedió al coronel Aureliano Buendía.

"Había tenido que promover treinta y dos guerras, y había tenido que violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad."

Todo es cíclico en esta familia hasta las cosas más cotidianas, el hacer para deshacer y volver a hacer se volvió una filosofía de vida entre sus integrantes. Incluso la confusión a la que nos somete el autor con los nombres de los protagonistas que entran y salen de la historia, en donde predominan los Aurelianos, los José Arcadios y las Remedios, que parecen responder a un capricho para confundir al lector, no son más que muestras de la reiteración circular, un verdadero remolino como el mítico Maelstrom descrito por Poe y Verne pero en este caso se llama Macondo, el que azotado por las embestidas de la guerra, el progreso, y desastres prácticamente bíblicos, va descendiendo lentamente en espiral en conjunto con la estirpe de los Buendía hacia un final, en donde García Márquez  en unas cuantas líneas une todas las partes del universo que ha creado y las pone en la palma de su mano que  mientras va cerrando nos entrega el final más perfecto que se ha podido concebir en la literatura universal.

Cien años de soledad


El mundo habrá acabado de joderse -dijo entonces- el día que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.

No me queda nada más que recomendarlo y si no les gusta ¡Déjenlo! ya llegara el momento en que estarán listos para leerlo.