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miércoles, 13 de junio de 2018

¿En qué orden leer a Haruki Murakami?

¿Con qué libro iniciar con Haruki Murakami?

Cronología 

libros-haruki-murakami


Desde hace algunos meses me ha dedicado a leer de forma frecuente a este conocido autor japonés, por lo mismo, me he topado con ciertas conexiones en sus libros. Y poco a poco he vislumbrado un cierto orden de lectura en algunos de ellos. Nosotros, como lectores, tenemos la costumbre de preguntar por cuál libro iniciar cuando se trata de un nuevo autor. Y sobre todo, si este autor es tan conocido como Murakami, se tiende a preguntar hasta tener una certeza absoluta. 
Bien, yo tuve la suerte de iniciar por el libro correcto, y en el camino me perdí y leí otros en desorden, los cierto es que la experiencia no fue mala, pero hubiese sido mucho mejor haber conocido el orden correcto desde un comienzo. Así que, esta guía que les dejo a continuación es para todos aquellos que quieran leer a Murakami y partir con un cierto orden adecuado. Sus libros son demasiados y la mayoría independientes entre sí, aunque guardan algunas conexiones, muchas diría yo. Ya que a medida que se lee, uno empieza a vislumbrar que todos están conectados de alguna forma misteriosa y que un mundo complejo empieza a vislumbrarse a través de cada una de sus novelas. Aunque el autor no lo ha reconocido, muchos de sus fans, me incluyo entre ellos, creemos que existe un Worldbuilding murakamiano, y que en el algún momento todas sus novelas se unirán para sorprendernos. 

Dejando de lado lo anterior, sí hay novelas que tienen una continuación lógica, son algo así como una serie, en donde algunos personajes se van repitiendo, y el hecho de conocerlos desde un principio ayuda mucho en la experiencia lectora de los siguientes, se entiende mejor el argumento. Así que he planeado esta guía para mostrarles esos libros que Murakami ha reconocido son una trilogía, aunque algunos hablan de un tetralogía, denominada "La Rata". 

Pero para iniciar con el autor, necesitamos un libro que se salga un poco de su estilo habitual, un libro en el que se pueda apreciar su prosa y sus ideas principales. Murakami escribe principalmente novelas surrealistas y oníricas, lo cual puede ser un choque bastante fuerte para un recién iniciado, por o cual, lo ideal sería partir por una novela poco común, pero a la vez famosa y entretenida. Algo que te de a conocer poco a poco al autor. Uno de sus experimentos más exitosos, fue intentar escribir una novela cien por ciento realista. Así nació Tokio Blues, que se convirtió en un bestseller. Y es la novela con la que yo recomiendo partir con el autor. 


Libro para comenzar con Murakami

Tokio Blues (1987)

384 Páginas


Lo cierto es que Tokio Blues no es una obra que tenga todos los típicos elementos que acostumbra a utilizar Murakami, como les decía anteriormente, es una experimento que le resultó muy bien. Es una novela realista, pero con la prosa y los temas que los caracterizan, dejando de lado el elemento surrealista. Si no te gusta este libro, lo más probable es que no te guste el resto de sus novelas. 

La historia es muy simple: Toru Watanabe tiene 37 años y al escuchar una canción en un avión, comienza a rememorar el pasado. Remontándose a los días en que iba a la escuela y luego a la universidad a finales de los años sesenta. Nos relata sus experiencias con el amor, la amistad y la muerte. Es básicamente el camino de un joven japonés hacia la madurez, con toda la implicancia que tiene la influencia externa del ambiente sobre su ser interior. 

La novela tiene muchos guiños a grandes obras de la literatura, como también a inolvidables éxitos musicales. La música y la literatura se funden para darle ritmo a la novela, en un compás adictivo difícil de dejar, ya que el gran protagonista de esta obra es esa prosa melódica de Murakami. 

Como se trata de una novela de cotidianidad y recuerdos, la atención del lector es difícil de mantener si las experiencias del protagonista no son lo bastante llamativas. Es por eso que cada personaje con que se encuentra Watanabe, toda persona con la que termina relacionándose, representa algún problema típico de la sociedad japonesa de aquellos años, los cuales aún se mantienen vigentes, por lo cual resulta una lectura transversal en el tiempo.

Libros para continuar con Murakami

"Trilogía de la Rata"

"Serie el Rata"


Escucha la Canción del Viento (1979) (Rata #1)
Pinball 1973 (1980) (Rata #2)

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Murakami no quería que tradujeran sus dos primeras novelas, las cuales eran muy cortas y no tenían lo que él consideraba el nivel adecuado. Pero el tiempo pasó y las terminaron traduciendo al español, ya que los fans se lo pidieron y, además, son el inicio de una serie importante dentro del universo murakamiano. Al ser novelas cortas y partes de una misma serie, se publicaron juntas en español, lo que hace mucho más cómoda su lectura. En este compendio, Murakami explica sus razones de convertirse en escritor y el origen de ambas novelas. En ellas se encuentran los elementos clásicos de Murakami, y se puede ver que desde sus inicios, ya marcaba una diferencia con sus gatos, suicidios, bares, jazz, pop, romances inconclusos, y obsesión por ciertos objetos como las máquinas de flippers. En estas novelas conoceremos al Rata, un personaje clave para el resto de la serie.  

La caza del carnero salvaje (1982) (Rata #3)
384 páginas

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En esta novela se retoman algunos personajes de las dos novelas anteriores, los cuales se vuelven clave a la hora de resolver el nudo principal de la historia. Por medio de este libro se puede ingresar poco a poco al surrealismo de Murakami. Se empieza a vislumbrar la obsesión del autor por la duplicidad del mundo; por sus dimensiones paralelas. Y aparece un ser ícono de la literatura del japonés: El hombre carnero. Solo Murakami podría imaginar un ser así. El hombre carnero viene a ser el nexo entre dimensiones, es el personaje que abre definitivamente la puerta al surrealismo. 
La novela es muy sensorial, realmente puedes palpar la tristeza del protagonista, que sufre una crisis existencial luego del fracaso de su matrimonio. Y cuando parece que entiendes perfectamente de qué va la historia, Murakami inserta esos elementos a los que nadie le da mucha importancia, pero en los que él ve un mundo complejo, como las orejas de una mujer. Desde allí la trama se torna de tipo detectivesco, en donde la búsqueda del carnero salvaje se vuelve una prioridad, pero en algún momento esa prioridad cambia y la realidad da paso a la magia. La realidad e irrealidad se mezclan de forma natural y conviven sin delimitaciones. Es una de las mejores novelas del japonés, donde evita extenderse demasiado y va al punto. 

Baila, baila, baila. (1988) (Rata #4)

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A pesar de que la trilogía de la Rata se consideraba finalizada con La caza del carnero salvaje, apareció años después Baila, baila, baila, para retomar algunas localidades y personajes que aparecieron en La caza del carnero salvaje y darle un nuevo giro a la serie. Es una novela extensa que inicia con una profunda crisis existencial por parte del protagonista, que no aburre por la habilidad de Murakami de relatar, pero que no aguantaría toda la novela sosteniendo la tensión narrativa. Entonces, para oxigenar el argumento, aparece una interesante trama policial, en donde un asesinato que se relaciona con el protagonista cambia el ritmo melancólico y le da un respiro. Pero esa trama policial, suma y aporta interesantes elementos al hilo existencialista; elementos que terminan siendo vitales para la resolución del argumento principal.


Esta historia se acerca más al estilo definitivo de Murakami, por ejemplo, hace demasiadas descripciones sobre comidas o lugares, algo muy propio de su escritura, ya que con ello marca la cotidianidad, el día a día de las personas, y así el tiempo que transcurre para el personaje, es el mismo que siente el lector. A veces eso puede resultar un poco pesado en algunos pasajes de esta novela, pero no es algo que desaliente la lectura.  

El surrealismo es otro rasgo de su estilo literario. Juega mucho con la duplicidad de la realidad, con un mundo paralelo, no habla de múltiples dimensiones, sino de dos. Y es ahí, donde nos obliga a imaginar, a romper esquemas y por medio del hombre carnero, que vuelve aparecer en esta historia, nos demuestra que no existimos solo en un plano de la realidad. 

El iniciar por Tokio Blues y luego la Serie de La Rata, prepara al lector desde menos a más, es decir, desde el estilo realista hasta el complejo estilo surrealista de Murakami. Leer paso a paso cada novela te lleva desde la simpleza hasta la complejidad, ya que Baila, baila, baila, se puede decir, es el libro que representa por excelencia la totalidad del autor japonés.

Nota importante: Los libros que propongo para iniciarse con Murakami son para dar los primeros pasos. Sus siguientes obras ya pueden leerse según el gusto del lector.  Considero que, luego de leer los primeros cinco libros que recomiendo, el lector ya sabrá si le gusta el autor o si no. Conocerá sus principales tópicos y podrá decidir por cualquiera del resto de sus obras, que van desde libros tan extensos como 1Q84 a muy cortos como After Dark.

Libros Optativos


Si por alguna razón no pueden iniciar con Tokio Blues, otra alternativa para iniciar con Murakami es Los años de peregrinación del chico sin color. Es una historia corta y bien rápida de leer para adentrarse en la prosa del japonés. No es su obra más destacada ni su mejor historia, tampoco pertenece a una serie, pero sirve para introducirse en su mundo. 

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Una de sus obras más destacadas es Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Es un libro independiente que no pertenece a ninguna serie. Lo recomiendo luego de haber leído la serie de la Rata. Ya que para iniciar directamente con él puede ser un poco chocante por lo extenso y la complejidad de su mundo onírico. Aunque he visto a personas iniciar con este libro y no les ha ido nada mal, pero al no estar acostumbrados a los aspectos típicos de la escritura de Murakami, pueden quedar descolocados a medida que la historia avanza. 

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En esta obra monumental de 903 páginas, utiliza un protagonista central bastante desabrido, no quiero decir que esto sea malo, estoy dando a entender que el eje de la novela, la pieza central es un personaje vacío existencialmente y, además, aburrido. ¿Cómo se sostiene una novela en un personaje así? Pues con la magia de Murakami. Parece que Tooru Okada se dejase llevar por la primera brisa que lo golpea, como si se encontrara flotando en un bote en medio de la soledad del océano y de pronto una brisa caprichosa lo llevara en cualquier dirección, sin rumbo. Así es su vida. Trabajaba en un bufete de abogados donde era mensajero, empleo que deja luego de casarse con Kumiko. Ella es una redactora en una revista nutricional y gana suficiente dinero para los dos, entonces, Tooru decide dejar su trabajo, el cual detestaba, y se ocupa de las tareas domésticas en la pequeña casa que arriendan a un módico precio, ya que su tío es el propietario.

Bien, parece un vida normal y bastante cómoda para el poco ambicioso Tooru. Si no le pasa algo nuevo, él no hará nada para que suceda, solo se dedica a existir. De hecho, todos los días, mientras realiza su rutina, llega un misterioso pájaro al árbol del jardín y emite un curioso trinar: ric-ric. Lo que le hace pensar, que cada día, la pequeña ave le da cuerda a su monótono mundo.


Enlaces que te pueden interesar:

Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 13 de abril de 2018

Tokio Blues: [ FRASES ] citas, quotes.

Frases y fragmentos de Tokio blues

Frases de Haruki Murakami

Haruki Murakami
Tusquets Editores

Tokio blues fue uno de esos libros que me sorprendió, que me mantuvo pegado a sus páginas hasta que lo terminé. Además, encontré en él una gran cantidad de citas y fragmentos que me gustaron mucho. Tenía muchas anotadas y marcadas en el libro, así que decidí hacer una entrada recopilatoria para guardarlas y compartirlas con todo aquel que guste de este autor. Les dejo las citas a continuación:

La memoria es algo extraño. Mientras estuve allí, apenas presté atención al paisaje. No me pareció que tuviera nada de particular y jamás hubiera sospechado que, dieciocho años después, me acordaría de él hasta en sus mínimos detalles. A decir verdad, en aquella época, a mí me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en la que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo. Además, estaba enamorado, y aquel amor me había conducido a una situación extremadamente complicada. No, no estaba en situación de admirar el paisaje que me rodeaba.


Tal vez mi corazón esté recubierto por una coraza y sea imposible atravesarla. Por eso no puedo querer a nadie. 


No era mi brazo lo que ella buscaba, sino el brazo de alguien. No era mi calor lo que ella necesitaba, sino el calor de alguien. Entonces sentía algo rayano en la culpabilidad por ser yo ese alguien. 


Es pensando en ti, por las mañanas, en la cama, como me decido darme cuerda y vivir un nuevo día. 


El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso.

Cuando uno está rodeado de tinieblas, la única alternativa es permanecer inmóvil hasta que sus ojos se acostumbren a la oscuridad. 

Leía mucho, lo que no quiere decir que leyera muchos libros. Más bien prefería releer las obras que me habían gustado... Así pues, no tenía este punto en común con los demás, y leía mis libros a solas y en silencio. Los releía y cerraba los ojos y me llenaban de su aroma. Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentía feliz.

En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan, y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo, cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: "Tengo que acabar con esto cuanto antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas.

Yo no soy tan fuerte. A mi me importa que me entiendan. Hay personas a quienes quiero comprender y quiero que me comprendan. Hasta cierto punto, pienso que es inevitable que el resto de la gnete no lo haga. Ya me he hecho a la idea. Así que no me ocurre lo mismo que a Nagasawa, a quien no le importa que no le entiendan.

Las cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres. La vida es así.”

No creas que estoy enfadada contigo. Sólo estoy triste. Por que tú has sido muy amable conmigo, y, a cambio, no he sabido ayudarte. Tú siempre estás encerrado en tu propio mundo y, cuando llamo a la puerta, ¨toc, toc¨, te limitas a levantar la cabeza antes de volver a encerrarte.

En mi corazón, se habían acumulado demasiados recuerdos de ella. En cuanto encontraban una grieta, por pequeña que fuera, iban saliendo, uno tras otro, imparables. Fui incapaz de detener esa fuga. 


-Dime, ¿en qué eres bueno? 
-No soy bueno en nada. Pero sí hay cosas que me gusta hacer. 
-¿Cuáles? 
-Ir de excursión, nadar, leer. 
-Veo que te gusta la soledad.


No puedo decirte palabras bonitas prometiéndote o pidiéndote nada. Todavía nos conocemos poco. Pero, si me das tiempo, haré lo imposible para que podamos conocernos mejor.


Rompí con mi novio porque me gustas más que él. Yo hubiera querido enamorarme de un chico más guapo. Pero qué vamos a hacerle… Me he enamorado de ti.


En el corazón siempre queda lo que tiene que quedar.


Siempre que una parte de mí encuentra la palabra adecuada, la otra parte no puede alcanzarla.


No te compadezcas de ti mismo. Eso sólo lo hacen los mediocres.


Pero, a fin de cuentas, ¿quién puede decir lo que es mejor? No te reprimas por nadie y, cuando la felicidad llame a tu puerta, aprovecha la ocasión y sé feliz.


Pensé en la infinidad de cosas que había perdido en el curso de mi vida. Pensé en el tiempo perdido, en las personas que habían muerto, en las que me habían abandonado, en los sentimientos que jamás volverían.


Todos nosotros somos seres imperfectos que vivimos en un mundo imperfecto. Y no debemos vivir de una manera tan rígida, midiendo la longitud con una regla y los ángulos con un transportador como si la vida fuera un depósito bancario.


La muerte no se opone a la vida, la muerte está incluida en nuestra vida.


Las personas, al morirnos, dejamos atrás unos pequeños y extraños recuerdos.


Es muy reconfortante pensar en ti, yo todavía en la cama y bien tapado. Me da la sensación de que estás junto a mí durmiendo hecha un ovillo. Y pienso en lo maravilloso que sería que esto fuese cierto. 


A nadie le gusta la soledad. Pero no me interesa hacer amigos a cualquier precio. No estoy dispuesto a desilusionarme.


Por eso ahora estoy escribiendo. Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.

Y una vez que la tormenta termine, no sabrás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro de si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa si es segura. Cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta.


Ricardo Carrión
Administrador del blog

lunes, 26 de marzo de 2018

Tokio blues [ Haruki Murakami ] RESEÑA y análisis

Tokio blues

Opinión y análisis

Haruki Murakami
Editorial Planeta

Pensé en la infinidad de cosas que había perdido en el curso de mi vida. Pensé en el tiempo perdido, en las personas que habían muerto, en las que me habían abandonado, en los sentimientos que jamás volverían.

Tokio blues es mi primer encuentro con Murakami. Al parecer fue la elección adecuada, ya que en sus demás libros predomina el elemento surrealista, siendo Tokio blues la excepción. Por lo cual, es el libro ideal para comenzar con el autor. 
La historia es muy simple: Toru Watanabe tiene 37 años y al escuchar una canción en un avión, comienza a rememorar el pasado. Remontándose a los días en que iba a la escuela y luego a la universidad a finales de los años sesenta. Nos relata sus experiencias con el amor, la amistad y la muerte. Es básicamente el camino de un joven japonés hacia la madurez, con toda la implicancia que tiene la influencia externa del ambiente sobre su ser interior. 

Así pues, no tenía este punto en común con los demás, y leía mis libros a solas y en silencio. Los releía y cerraba los ojos y me llenaban de su aroma. Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentía feliz.

La novela tiene muchos guiños a grandes obras de la literatura, como también a inolvidables éxitos musicales. La música y la literatura se funden para darle ritmo a la novela, en un compás adictivo difícil de dejar, ya que el gran protagonista de esta obra es esa prosa melódica de Murakami. 
Como se trata de una novela de cotidianidad y recuerdos, la atención del lector es difícil de mantener si las experiencias del protagonista no son lo bastante llamativas. Es por eso que cada personaje con que se encuentra Watanabe, toda persona con la que termina relacionándose, representa algún problema típico de la sociedad japonesa de aquellos años, los cuales aún se mantienen vigentes, por lo cual resulta una lectura transversal en el tiempo.

El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso

En general son tres temas los que predominan en la novela: el amor, la soledad y la muerte. Es una especie de triángulo donde uno afecta al otro irremediablemente. La soledad te lleva a la muerte, mientras que el amor te salva de la soledad y por lo tanto de la muerte. El problema que desarrolla el autor es cómo enfrentar la soledad, porque el amor puede llegar en muchas formas y es posible que encerrados en nuestra soledad no lo veamos como realmente es. El amor llama y no somos capaces de verlo. El vacío existencial y la búsqueda de una identidad ponen a prueba a los personajes, no hay un camino para enfrentarlos, cada cual deberá buscar el suyo y su lugar en el mundo. Y cada cual deberá saber si rendirse o no es la solución. 

Tal vez mi corazón esté recubierto por una coraza y sea imposible atravesarla. Por eso no puedo querer a nadie.

Son temas muy interesantes que a través de un relato en primera persona podrían profundizarse por medio del monólogo interior o mediante introspecciones del protagonista. Pero Murakami no lo hace así. La narración es una serie de hechos, uno tras otro, no hay espacio para la reflexión de los personajes, pero sí para las emociones. Todo la relación de ellos con la soledad, el amor y la muerte se demuestra y no se dice. Es una novela de acción y diálogos. Donde no se pretende explicar lo que se siente, sino que se dice y punto, las cosas se demuestran por medio de hechos y no se detienen a dar explicaciones. Si el protagonista tiene un conflicto interior, no lo expresa con palabras, sino que lo describe mediante sus acciones. Y eso es lo que le da una fluidez vibrante en cada pasaje. Es un libro muy visual donde se presentan imágenes a cada instante y donde las emociones y lo sentimientos resultan palpables y cálidos. A pesar de lo positivo de esto, tiene un pero, y es que pierde profundidad. Se le podría sacar mucho más partido a los temas, pero eso podría cambiar el ritmo del libro. Algo se debe sacrificar para que otra cosa resulte. 


Cada personaje tiene una historia interesante tras de sí, reflejo del vertiginoso ritmo de vida de una ciudad que aprisiona y deshace relaciones hasta dejar a las personas solas. Eso refresca constantemente el relato. En los momentos en que la historia central pierde ritmo, aparece la historia paralela de otro personaje, que complementa, enriquece y alimenta la trama. Es el paso de una melancolía a otra. 

Las cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien lo hieres. La vida es así.

A pesar de ser una novela que busca empatizar con los jóvenes, ya que ellos son los protagonistas. A pesar de eso, se hace una interesante mirada al mundo adulto a través de los ojos de la juventud. Hay padres, madres y amigos que de forma secundaria aportan la nota adulta a la historia, ya que sufren problemas muy similares a los de los jóvenes, a pesar de la experiencia. La búsqueda de un sentido de la vida parece no terminar con la madurez, sino que es un largo camino que recién empieza. Es una dura carga que se debe aprender a sobrellevar a través de la vida. Watanabe lo hace saber en las primeras líneas del libro, cuando ha alcanzado los 37 años. 

A decir verdad, en aquella época, a mí me importaba muy poco el paisaje. Pensaba en mí, pensaba en la hermosa mujer que caminaba a mi lado, pensaba en ella y en mí, y luego volvía a pensar en mí. Estaba en una edad en la que, mirara lo que mirase, sintiera lo que sintiese, pensara lo que pensase, al final, como un bumerán, todo volvía al mismo punto de partida: yo.

En general es un libro que me gustó mucho, absolutamente recomendable para todo tipo de personas. Es muy amigable con el lector. Es ágil narrativamente, y a pesar de la melancolía que aflora de sus historias, resulta entretenido, parece contradictorio, pero es así. El final es algo abrupto y no se desarrolla de forma satisfactoria, pero deja claro los destinos de los personajes y el lector sabrá como extrapolar esos mezquinos bocetos que Murakami ofrece del futuro de ellos. 

En una caja de galletas hay muchas clases distintas de galletas. Algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan, y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo, cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso: "Tengo que acabar con esto cuanto antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas.
Ricardo Carrión
Administrador del blog