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lunes, 20 de mayo de 2019

¿Con qué libro empezar a leer a José Saramago?

¿Cómo leer a José Saramago?

Tres Recomendaciones

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José Saramago, premio nobel de literatura en 1998. No es un escritor fácil de leer. Su prosa es ajena a la gramática tradicional, no respeta las reglas clásicas de puntuación y coloca comas y puntos donde le parece que debe existir una pausa en una especie de partitura musical, los diálogos están insertos en la continuidad del texto y todo forma un mismo cuerpo. Es agotador leer párrafos y párrafos infinitos sin descanso para la vista, pero así es el estilo del portugués, y sin él sus libros no serían lo mismo. Existen muchos libros por los que se podría comenzar a leer a José Saramago, pero en esta ocasión voy a recomendar tres. El primero es Ensayo sobre la ceguera, una novela que tiene una trama que no deja indiferente a nadie y en cierta forma devela la triste naturaleza humana. Me parece fundamental que toda persona la lea, ya que revela mucho de nosotros mismos, como personas y como sociedad. Y por lo mismo, recomiendo su continuación, una especie de segunda parte, El ensayo sobre la lucidez, un libro un poco más lento en cuanto a ritmo narrativo, pero con una historia que impacta por su realidad. En tercer lugar recomiendo Las intermitencias de la muerte, una novela donde Saramago juega con lo fantástico y quiebra un poco la realidad, para sacar lo mejor y lo peor de lo seres humanos. 



Ensayo sobre la ceguera
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En una ciudad donde la vida transcurre normalmente. En una esquina cualquiera hay gente atravesando un paso de cebra mientras un grupo de automóviles está esperando que cambie la luz del semáforo. Todo parece normal, la luz cambia y los automóviles reanudan su camino, pero ¿Qué pasa? uno de ellos no se mueve, ojalá sea sólo una avería mecánica, pero no. El hombre se ha quedado ciego. Así comienza una serie de sucesos que nos muestran el desarrollo de una verdadera epidemia de ceguera, donde inexplicablemente la gente comienza a perder la vista y quedan sumergidos no en la oscuridad si no que en un mar de blancura. Desde el consultorio de un oftalmólogo pasando por un manicomio usado para una cuarentena hasta llegar a las calles de una ciudad enloquecida los protagonistas intentan abrirse camino entre la crueldad y la miseria humana valiéndose de lo poco que les queda de humanidad para sobrevivir.


Ensayo sobre la lucidez
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“Ensayo sobre la lucidez” Mucha gente cree que por el título es un “Ensayo” y lo descartan de plano, no, no es un ensayo; es una novela. Publicada en el 2004, aparece nueve años después de Ensayo sobre la ceguera (1995). Este libro me parece fundamental leerlo en estos tiempos, especialmente en nuestro país. Saramago invita a la gente a “votar”, pero de forma lúcida. En una ciudad, la gente de pronto recibe una especie de iluminación, o tal vez ya todos estaban cansados de lo mismo, pero el autor deja entrever que se trata de una epidemia de lucidez, y la gente vota al unísono de una forma muy extraña que desconcierta totalmente al gobierno actual y a los partidos de oposición. El pueblo hace valer su derecho a sufragio y el gobierno cree que algo anda mal en la gente por cómo han votado, y realizan una serie de estrategias para que la ciudadanía vuelva a actuar como siempre, es decir, como borregos. Incluso buscan culpables. El gobierno del país, no escatimará en recursos para averiguar quién o quiénes son los culpables de esta enorme conspiración hasta eliminarlos y no descansaran hasta lograr que la ciudadanía se recupere de esta epidemia de lucidez. 
El libro trae un mensaje muy desesperanzador, pero me parece vital leerlo. Cuando se conecta con el primer libro muchas ideas globales de Saramago encajan, pero se puede ver que la esperanza que aún tenía cuando escribió Ensayo sobre la ceguera, nueve años después, desaparece. 





Las intermitencias de la muerte

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En una ciudad sin nombre, pero que por sus características parece ser Europea, ocurre un hecho fantástico, la muerte deja de hacer su trabajo y las personas de ese país dejan de morir. No importa si son enfermos terminales o si tienen un accidente fatal, simplemente no mueren y se quedan en ese estado por siempre. Este hecho que parece ser una buena noticia para las personas que siempre han anhelado la inmortalidad presenta más desventajas que ventajas. A través de esta pequeña distorsión de la realidad, Saramago nos hace reflexionar contándonos lo que pasaría si la tan odiada muerte dejara de hacer efecto. Lo hace desde una perspectiva funcional, poniendo énfasis en la cotidianidad, en los procesos diarios de la sociedad, desde las personas individuales hasta las instituciones. Los primeros afectados son las funerarias quienes ven en peligro su negocio, lo mismo para las casas de reposo y los hospitales que deberán acumular pacientes de una forma alarmante. Las agencias de seguro también ven afectado su modelo de negocio. Así, poco a poco el caos comienza a instalarse, ya que día tras día la tasa de habitantes en un estado de salud deplorable, pero vivos, aumenta. Las familias deben lidiar con sus enfermos para siempre, el cuidado diario de los más viejos se vuelve un problema ahora que la muerte no les ofrece ningún descanso. La iglesia se encuentra consternada porque la desaparición de su razón de existir, la muerte, la deja sin motivos para continuar su labor. Se desatan problemas internacionales con otros países, convirtiendo a las fronteras en lugares de mucha actividad, legales e ilegales.
De esta forma, Saramago nos da una visión total de cómo un país se transforma completamente por el simple hecho de que las personas ya no mueren. Se plantean dilemas morales que impactan por su crudeza y veracidad, como también filosóficos sobre lo que es realmente la muerte y la vida. Uno solo de nuestros procesos naturales varía y todo nuestro sistema se viene abajo. La perspectiva de lo que está bien y está mal cambia radicalmente.


Ricardo Carrión
Administrador del blog

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jueves, 8 de noviembre de 2018

RESEÑA: Las intermitencias de la muerte [ Saramago ]

Libro: Las intermitencias de la muerte (2005)

Resumen, opinión y análisis


resena-saramago

José Saramago
251 páginas
Literatura contemporánea
Comprar



Para los que quieran adentrarse en la literatura de José Saramago, Las intermitencias de la muerte es un libro ideal para comenzar con él. En esta historia utiliza de manera muy interesante y original la fantasía. 
En una ciudad sin nombre, pero que por sus características parece ser Europea, ocurre un hecho fantástico, la muerte deja de hacer su trabajo y las personas de ese país dejan de morir. No importa si son enfermos terminales o si tienen un accidente fatal, simplemente no mueren y se quedan en ese estado por siempre. Este hecho que parece ser una buena noticia para las personas que siempre han anhelado la inmortalidad presenta más desventajas que ventajas. A través de esta pequeña distorsión de la realidad, Saramago nos hace reflexionar contándonos lo que pasaría si la tan odiada muerte dejara de hacer efecto. Lo hace desde una perspectiva funcional, poniendo énfasis en la cotidianidad, en los procesos diarios de la sociedad, desde las personas individuales hasta las instituciones. Los primeros afectados son las funerarias quienes ven en peligro su negocio, lo mismo para las casas de reposo y los hospitales que deberán acumular pacientes de una forma alarmante. Las agencias de seguro también ven afectado su modelo de negocio. Así, poco a poco el caos comienza a instalarse, ya que día tras día la tasa de habitantes en un estado de salud deplorable, pero vivos, aumenta. Las familias deben lidiar con sus enfermos para siempre, el cuidado diario de los más viejos se vuelve un problema ahora que la muerte no les ofrece ningún descanso. La iglesia se encuentra consternada porque la desaparición de su razón de existir, la muerte, la deja sin motivos para continuar su labor. Se desatan problemas internacionales con otros países, convirtiendo a las fronteras en lugares de mucha actividad, legales e ilegales. 
De esta forma, Saramago nos da una visión total de cómo un país se transforma completamente por el simple hecho de que las personas ya no mueren. Se plantean dilemas morales que impactan por su crudeza y veracidad, como también filosóficos sobre lo que es realmente la muerte y la vida. Uno solo de nuestros procesos naturales varía y todo nuestro sistema se viene abajo. La perspectiva de lo que está bien y está mal cambia radicalmente.

"... las enfermedades tienen algo curioso, los seres humanos siempre esperan librarse de ellas, de modo que ya cuando es demasiado tarde acaban sabiendo que ésa iba a ser la última..."

En la primera mitad del libro no hay un protagonista definido, las escenas van variando de un lugar a otro siendo los representantes del gobierno, sobre todo el primer ministro, los que más interacción tienen con los diversos problemas que se van generando. Pero luego, justo en la mitad, se produce un giro del argumento y la dirección que seguía la historia cambia completamente. Tomando un rumbo tan extraño y absurdo que nadie que haya leído la primera mitad se esperaría. En esta segunda parte se personaliza un poco más el relato, el autor lo fabula, y a través de dos personajes se aleja del problema externo y se adentra en el sector más íntimo de la historia. Apelando a la soledad, al amor y al destino, los personajes que recién aparecen sufren una inesperada conexión, a pesar de ser muy diferentes entre sí, absurdamente diferentes. La rutina de alguna forma los está acabando y su encuentro parece romper definitivamente un encantamiento. Saramago parece querer decirnos que nada es imposible.

"Y como las esperanzas tienen ese destino que cumplir, nacer una detrás de otras, por eso, pese a tantas decepciones, todavía no se han acabado en el mundo".

A pesar de que el libro no presenta un división entre primera y segunda parte, claramente hay una diferencia sustancial entre el inicio y el final del libro. Hay muy poca congruencia entre las dos. Cuesta verlas como un cuerpo completo, parecen dos novelas diferentes. Pero de alguna forma el autor logra complementarlas, sobre todo con la frase final, una suerte de unión entre primer y último capítulo, una distorsión del tiempo, volviéndolo cíclico.

La prosa de Saramago es compleja de leer. No respeta las reglas gramaticales, y escribe frases largas y extensas incorporando los diálogos en la continuidad del texto. A través de comas y puntos que coloca no a su antojo, sino cuando cree que el texto merece una pausa para tomar aliento, intenta que el lector en su cabeza cree su propio ritmo de lectura, uno que no es visual, sino como una cadencia que resuena de fondo. Por lo mismo, hay que concentrarse mucho en el texto, exige que todos los sentidos estén en la historia y cualquier distracción te saca de ella, debido a eso, es agotador, ya que busca un lector activo que esté siempre atento y no uno pasivo que no logre absorber la esencia de la historia.

La fantasía de Saramago muchas veces es confundida con la de Gabriel García Márquez, pero no tiene ninguna relación con el realismo mágico del colombiano. Es una fantasía al estilo de Borges, que no desdibuja la realidad sino que le da un toque de irreverencia para hacernos pensar. En este caso, desactiva la muerte en todo un país, poniendo a las personas en una situación tal que, los obliga a mostrar su verdadero yo, a mostrar la oscuridad o la luz que llevan dentro. Algunos al verse acorralados darán lo mejor de sí, otros serán egoístas y sacarán provecho de la situación, al final cada persona e institución revelará su verdadero ser.

"El arte es así, tiene cosas que a los profanos les parecen imposibles del todo y a fin de cuentas no lo eran".

Una de las características de esta novela es la ausencia de nombres para sus personajes, ciudades o países. Saramago los define mediante sus profesiones, o cualquier elemento que los caracterice. Esto lo hace para que su historia no se encasille en una sola persona o lugar geográfico, haciéndolos universales, que representen a cualquier cultura o ser humano del mundo.

El libro tiene un final completamente inesperado que muestra a un Saramago mucho más esperanzado, con más fe en la humanidad, luego del comienzo oscuro de la novela. Lo que se contrasta con el final de Ensayo sobre la lucidez, publicado un año antes, que mostraba una visión devastadora del portugués sobre nuestra sociedad.


Ricardo Carrión
Administrador del blog