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jueves, 9 de febrero de 2023

La muerte feliz. Albert Camus (Reseña)

 Reseña de La muerte feliz (Albert Camus)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de La muerte feliz de Albert Camus.

 

Se trata de una novela publicada de forma póstuma en 1971, once años después de la muerte del Premio nobel de literatura. El autor la comenzó a planificar en 1936 con 22 años y la termina en 1938, pero por alguna razón decidió no publicarla. La deja de lado y se centra en una obra que siente más coherente: El extranjero. A pesar de eso, La muerte feliz no es un primer boceto de El extranjero, al contrario, es una historia muy diferente, quizá la única similitud es el alcance de nombres de sus protagonistas. Mientras en el extranjero es Meursault, en la muerte feliz es Mersault. Ignoro si la pequeña diferencia se debe a las traducciones, a decisiones editoriales, como tampoco sé si en el idioma original ese detalle es relevante. Lo cierto es que, por lo menos en mis ediciones hay esa diferencia.

 

La temática de La muerte feliz es: cómo vivir de la mejor manera posible para tener una muerte feliz. Donde el autor toca el tema que caracteriza todas sus obras: El absurdo. Pero lo hace desde una perspectiva diferente, desde la búsqueda de la felicidad en medio del absurdo. Y si el absurdo está presente, también la muerte. Son temáticas estrechamente relacionadas, porque el absurdo nace a partir de la consciencia de morir. En El extranjero es el mismo protagonista quien nos narra la historia. En La muerte feliz hay un narrador omnisciente. Una de las maravillas de El extranjero era esa prosa casi robótica y carente de emociones que transmitía el vacío que sentía el protagonista. Con el narrador omnisciente en La muerte feliz, el autor debe transmitir el absurdo y la evolución del protagonista de otra forma, mediante sus acciones, diálogos y pensamientos.

 

Esta novela está dividida en dos partes. La primera llamada La muerte natural y la segunda, La muerte consciente. Esta división tiene un sentido bastante especial. Porque hay distintos tipos de muerte a partir del absurdo. También está La muerte feliz.

 

El protagonista de esta historia, Patrice Mersault, inicia sumido en el sinsetido de la vida, tiene una vida mediocre y un trabajo mediocre como oficinista en una empresa portuaria en Argel.

 

Había solicitado ese trabajo, que en realidad no le correspondía. Pero, al principio, había hallado en él una puerta de salida a la vida. Había allí rostros vivos, personas asiduas, un tránsito y un aliento en que por fin notaba que le latía el corazón.

 

Pero un trabajo como aquel con el tiempo se vuelve monótono y más para una persona como él, cuya predisposición era la de soslayar la vida. No participar de ella.

 

Él quería reducir la superficie que le brindaba al mundo y dormir hasta que todo se hubiera consumado.

 

Una vida de la que voluntariamente intentaba quedarse al margen

 

Esta aspecto de su personalidad que lo vuelve un ser contemplativo y conformista lo volvió también tolerante a la pobreza.

 

La pobreza en soledad era una miseria espantosa.

 

Y a esto hay que sumarle también un pasado familiar ligado a la enfermedad:

 

La enfermedad llega corriendo, pero irse le lleva su tiempo.

 

A pesar de todo eso, el protagonista tiene ciertos respiros cuando puede realizar algunos paseos nocturnos en compañía de su interés amoroso, Marthe. Aquello le devolvía las ganas de existir, de participar de la vida. Y esos pequeños respiros, son también el germen de su cambio. Conoce a otras personas que de alguna forma lo encaminan a despertar.

 

Esta obra tiene muchas características del bildungsroman. Es un proceso de aprendizaje para el protagonista para comprender como puede llegar a ser feliz. Pero primero tiene que querer ser feliz. Es decir, rebelarse ante el absurdo.

 

Si vemos la vida como una línea de progreso. Primero se nace y al final de la vida está la muerte.

La presencia de la muerte hace a las personas sentir que la vida es absurda, que no tiene sentido vivirla si al final irremediablemente morirás. Para qué esperar todo ese tiempo para morir, mejor adelantarlo o que los días pasen rápido. El ser humano cae en el absurdo y solo se dedica a esperar que llegue su momento, como nuestro protagonista.

 

Las salidas con Marthe, la correspondencia con unas amigas y el propio trabajo, no son más que pequeños destellos de placer, el placer de los sentidos que solo dura instantes y que no se trata de ninguna manera de verdadera felicidad. Es simplemente evadir. Evadir el absurdo por momentos.

 

Lo que propone el autor es no evadir. Si no aceptar que moriremos, y que ese tiempo que hay entre el nacer y el morir. Debe tener un sentido. El ser humano debe darle un sentido a pesar de saber que la vida es absurda. A eso lo llama la rebeldía. Darle sentido a la vida es la esencia misma de la existencia. Y vivir implica felicidad. Ser feliz es Vivir intensamente. A esto lo podemos denominar la muerte feliz, porque sabemos que moriremos, pero enfrentaremos la muerte con la mirada en alto, sintiendo la vida en cada fibra de nuestro cuerpo.

 

En los días buenos, si confías en la vida, a la vida no le queda más remedio que responder.

 

Cuando te sientas a esperar la muerte, ya estás muerto, porque dejaste de vivir. Te rendiste, como Patrice en el inicio de la novela. Quizá por eso la primera parte de la novela se llama La muerte natural. Mientras que la segunda parte se llama La muerte consciente, que en mi apreciación no es un estado definitivo, sino en tránsito. Luego de salir de la muerte natural entras a la muerte consciente. Claro, te das cuenta que quieres vivir, eres consciente de ello, pero no es tan fácil y de eso trata esta parte de la novela, encontrar la razón para vivir. Encontrar la forma de ser feliz. Y aquí el protagonista pasa por diversas fases, donde se va conociendo a sí mismo, hasta las profundidades de su corazón. La cual, Es la única forma de saber como se puede ser realmente feliz, porque la felicidad no es algo universal, es personal y único.

 

Las reflexiones de esta novela deslizan una crítica al sistema, donde las personas viven de forma monótona, perdiendo sensibilidad, viven para hacer dinero. Y se olvidan de ser felices. Son muertos en vida que creen que viven porque se refugian en los instantes. Pero no conocen la verdadera felicidad. Y no la conocen porque nacen y entran al sistema. Si  salen de él, se mueren de hambre. Es una trampa mortal. El trabajo que ocupa gran parte de tu tiempo te quita la posibilidad de reflexionar, de conocerte a ti mismo para poder alcanzar la felicidad.

 

Tengo mi vida por ganar. El trabajo, esas ocho horas que otros toleran, me lo impiden.

 

Tiempo para vivir, esa es la clave, tiempo para reflexionar, para conocerte, y finalmente para alcanzar la felicidad. Es por eso que uno de los personajes manifiesta que es necesario dinero para poder ser feliz, porque tener dinero es poder tener tiempo para ti.

 

Es interesante la postura de este personaje, porque para él el dinero es la solución, ¿pero será tan así? El asunto es encontrar tiempo para ti, el dinero puede ser una opción, ¿pero habrán otras más? Es ahí donde el autor hace reflexionar al lector. Y si realmente hubiese que conseguir dinero, hasta dónde estarías dispuesto a llegar para obtenerlo. ¿Cruzarías tus límites éticos y morales? ¿Será correcto cruzarlos? ¿Hay alguna situación donde sea correcto cruzarlos? La novela te llena de preguntas.

 

En este tipo de novelas, Albert Camus acerca la muerte a sus protagonistas para obligarlos a enfrentar al absurdo y a tomar una decisión, enfrentarlo o evadirlo. Y si lo enfrentan, dándole sentido a su vida a pesar de saber que morirán, no importará cuando se presente la muerte en su vida, no importará la edad o el momento, será una muerte feliz. La muerte ya no será algo oscuro que les espere al final de su vida. Si mueren siendo felices, la muerte no es más que un detalle. Una anécdota.

 

No se vive feliz más o menos tiempo. Se es feliz. Y punto. Y la muerte no impide nada; como mucho es un accidente de la felicidad.

 

El protagonista de esta novela no es de mi agrado y no creo que sea del de nadie. No es un pobre al que se le tenga lástima por su vida, al contrario, uno no siempre puede estar de acuerdo con sus ideas. Su humanidad radica en su imperfección, en sus errores y pretensiones. Es por ello que, a pesar de ser un antihéroe, se siente muy real. Es una persona totalmente imperfecta tratando de alcanzar la felicidad. Son los orígenes literarios de Albert Camus y es interesante ver como crea a sus primeros personajes y como va implementando sus ideas a lo largo de la novela. Puede que, no lo logre de forma equilibrada, pero es la base de sus futuras novelas. La muerte feliz, dividida en dos partes puede carecer de equilibrio. Puede que haya dicho demasiado en la primera parte y por eso la segunda tambalea un poco.

 

A pesar de estar dividida en dos partes, ambas conforman una sola historia. La búsqueda de la felicidad de Patrice. Pero se hace necesaria esta división, porque las dos partes tienen un cierre propio que de alguna forma marcan el camino, el rumbo de la historia. Algunos me comentaban que encontraron el libro aburrido, y puede ser. Porque no es una historia muy vistosa, es más de cotidianidad, a través del día a día es como se puede notar el progreso del protagonista en su búsqueda interior. Por lo tanto, yo recomendaría esta historia a los que gustan de analizar personajes, a los que se interesan en los pequeños detalles que marcan su evolución. Puede que por esa razón el autor no quisiera publicar esta novela, pero sus ideas realmente te hacen reflexionar, porque es imposible que esta historia no impacte. 

 

Esta misma reseña la pueden encontrar en formato de vídeo en mi canal de Youtube

 

 

Ricardo Carrión

Administrador del blog

 

 

 

viernes, 9 de septiembre de 2022

Reseña: La caída, de Albert Camus

 Reseña Nº285: La caída (Albert Camus)

 

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de la novela La caída del escritor francés Albert Camus. Publicada en 1956, un año antes que se le otorgara el Nobel de Literatura.

 

La caída es una historia corta de no más de 120 páginas y que en apariencia parece un libro que se puede leer en una tarde, pero lo cierto es que requiere una lectura atenta. Cada página es un mundo en sí mismo, cada página está plasmada de ideas, simbolismos y reflexiones importantes, por eso su lectura es lenta. Y esto se logra porque está estructurada como un monólogo. No tiene diálogos. Por lo que, a pesar de ser una novela tiene todos los tintes de un ensayo. Se trata de una persona que en apariencia parece estar hablándole a otra, pero en realidad se siente como si solo pensara en voz alta. Por eso les dejo una sugerencia, imaginen la caída no como una novela, sino como casi un ensayo.

 

Yo recomiendo la caída para quienes disfrutan una narrativa de ideas. No de acciones. Son las ideas las que impulsan la narración. Porque si leen el libro pensando que se encontrarán con una historia ágil se les puede hacer muy pesado.

 

El responsable de este monólogo se presenta como Jean Baptiste Clamence, bueno, el dice llamarse así. Al parecer es un nombre inventado por él. Y le hace una confesión a un interlocutor anónimo que encuentra en un bar del barrio rojo de Ámsterdam. Estos hechos transcurren después de la segunda guerra mundial. Este interlocutor, a quien Jean-Baptiste se confiensa, tiene una característica muy especial. No sabemos nada de él durante todo el relato. Ni su nombre, ni su voz, ni sus ideas. Está ahí para que Jean Baptiste cuente su historia, para que desarrolle su monólogo, y no solo eso, sino para darle también cierto respiro a la narración al dividirla en cinco sesiones, cinco encuentros de estos dos personajes. Al parecer este interlocutor está muy interesado en la historia del protagonista, invitándolo constantemente a que prosiga su narración, esto lo podemos notar, no porque este personaje hable, sino por cómo el protagonista le responde. Lo que causa el efecto de que nosotros como lectores tomemos el lugar de ese interlocutor silencioso. Nosotros somos él.

 

El argumento es bastante simple, Jean-Baptiste fue un abogado de éxito en París, era famoso por ponerse del lado de lo débiles, de las causas nobles, de los huérfanos, de las viudas. Demostraba su desprecio frente a las injusticias del sistema y defendía a las personas con gran energía, con calor, con gran indignación, con una actitud noble. Estaba del lado correcto. Su conciencia estaba tranquila. Hasta que pasa algo que lo afecta mucho. Presencia un suicidio. Una persona se arroja al río Sena y él no hace nada para salvarla, desde entonces una especie de risa lo acosa, lo persigue. Su conciencia. Esto desencadena en él un análisis de su vida, desde el exterior, es decir, desde su papel como abogado bien intencionado, hacia su interior: lo que oculta de la vista de todo el mundo y de sí mismo. Siente la culpa de no haber salvado a una persona, pero también el alivio de no haberlo hecho, de no poner en riesgo su propia vida. Este tira y afloja, esta culpa que lo acosa en forma de risa, le da a entender que su papel de defensor de causas nobles no era verdadero altruismo. Era solo una simple ilusión, acciones para satisfacer su ego. Lo hacía para sí mismo, lo gozaba, lo disfrutaba y no lo hacía por los demás. Camus nos golpea fuerte con una frase llena de verdad y lucidez, de esas que duelen.

 

“Así es el hombre, caballero, tiene dos rostros: no puede amar sin amarse”.

 

Esto desencadena en el protagonista una caída moral hacia su interior que lo despierta y lo hace ver la realidad. Sus valores se trastocan desequilibrando su vida por completo. Todo en lo que creía, toda la base de su vida se desmorona a sus pies y cae, cae, cae sin parar como la persona desde el puente (la caída física del suicida propicia su caída moral). Todo lo que daba sentido a su vida se desmorona y aparece en gloria y majestad El absurdo. El absurdo es una contradicción (el hombre es un ser racional y como ser racional  siempre está buscando el motivo de su existencia, es decir, la razón de estar en este mundo, pero no existe una respuesta racional a esa pregunta. Por lo tanto, si busca esa respuesta y no existe: la vida es absurda). Eso le pasa a Jean Baptiste. Él Creía que tenía esa respuesta. Estaba seguro de ello, él era el juez de las causas justas. Su rol era el de juzgar a las personas. Ese era su papel. Aquello le daba sentido a su vida, pero de pronto se da cuenta de que no lo hacía por las personas, sino que en parte lo hacía por vanidad y otros muchos motivos. Despertando ante al absurdo de su existencia.

 

“Hay que reconocer humildemente, querido compatriota, que siempre he estado a punto de reventar de vanidad. Yo, yo, yo, ese era el estribillo de mi vida, eso era lo que se podía oír en todo lo que decía. Nunca he podido hablar de otro modo que alabándome”.

 

 

A este cuestionamiento se enfrenta el personaje. ¿Qué hago con mi vida ahora si todo lo que la sostenía era una ilusión? Ahora es libre. Puede poner sus propias reglas, puede enderezar su vida. Darle un nuevo sentido y luchar contra el absurdo. Y digo luchar, porque ya no puede olvidar que su vida es absurda. Ya despertó y no puede volver atrás. No lo puede evadir, es parte de él y tiene que vivir con eso. Camus lo dice, el absurdo no es algo que debamos evadir, es algo con lo que debemos vivir día a día. Y darle sentido a la vida sabiendo que no lo tiene, eso es lo que nos hace rebeldes. En la novela Camus nos presenta las dos posturas. El que evade el absurdo, es decir, el suicida, y el que lo trata de enfrentar, en este caso, Jean Baptiste Clamence.

Pero este personaje la tiene difícil porque no hay nadie que le diga cómo hacerlo, no sabe hacerlo solo. Y de alguna forma nos representa a todos, porque estamos acostumbrados a seguir las reglas de otros, reglas preestablecidas como la religión, las reglas de dios o las de la justicia, las reglas del hombre. ¿Pero cuando desaparecen, que queda? Libertad. Y la libertad Aterra porque te llena de responsabilidad, ya no es la de otro, es la tuya.

 

“¡Ah, querido amigo! El peso de los días es terrible para quien está solo. Sin dios y sin señor. Por lo tanto, hay que escoger un señor, porque dios ya no está de moda”.

 

 

Su relato, su monologo, narra esa caída moral. Este despertar hacia el absurdo. Y lo que les acabo de contar no es más que lo mínimo, he soslayado la novela, es solo el esqueleto principal desde donde se desprenden muchas ideas y reflexiones de la vida de una persona y la sociedad humana. Lo que es sumamente complejo. Camus va desmigajando la humanidad de Jean Baptiste tal cual como él la siente, como un ser humano impactado por la realidad de su ser. Confundido, dolido, perdido. Tratando de buscar un camino. Algo a que aferrarse. Es por ello que el monólogo es tan importante, es la mejor forma de transmitir su angustia, su pena, su desazón. Su miedo. Claro, está asustado por darse cuenta del absurdo, de su responsabilidad. Y algo mucho peor, su deseo de Dominar.

 

“Ya sé que es imposible dejar de dominar o de ser servido. Cada hombre necesita esclavos, como necesita aire puro. Mandar es respirar”.

 

En esta cita el protagonista no está hablando de tener esclavos, sino de estar por sobre los demás. Tener la última palabra. Es decir, tener poder sobre los otros. No importa en qué escala social te encuentres, siempre vas a querer estar por sobre alguien. Un padre tiene a su hijo, un soltero tiene a su perro.

 

Lo esencial, en suma, dice camus, es poder enfadarse sin que el otro tenga derecho a responder.

 

Entonces, esta supuesta confesión de Jean Baptiste cambia de tono, Ya no está hablando solamente de él, está denunciando a la humanidad. A ti, como lector. Te está diciendo que así eres. Que quieres dominar, que eres vanidoso, que no quieres ver tus verdaderas intenciones detrás de tus acciones. Denuncia nuestra naturaleza humana, nuestro deseo de inocencia. Todos los vicios del estilo de vida del hombre contemporáneo. Y lo hace para quitarse el peso de la culpa y la vergüenza, para compartirla con todos y aligerar su conciencia. Vuelve a intentar estar por sobre los demás, juzga a la humanidad. De esa forma te puedes dar cuenta de lo contradictorio que es el personaje, porque vuelve a caer en los vicios que denuncia. Puedes ver el absurdo en su discurso, pero también en su comportamiento.

 

Es una novela difícil, es breve pero se lee lento. No a todos les ha gustado, por lo mismo no es la más conocida del autor. Pero es una de las más completas por la cantidad de aristas que toca. Solo indagando en el alma irracional de una persona es como se logra llegar realmente al fondo. Lo que yo acabo de contarles es solo una pobre interpretación de mi parte. Hay muchas, cada quien va a encontrar la suya. Es un texto a mi parecer, inabarcable. Pero indispensable en nuestros días.

 

Pueden ver esta misma reseña en mi canal de youtube


Ricardo Carrión

Administrador del blog


miércoles, 17 de julio de 2019

¿Con qué libro empezar a leer a Albert Camus?

Guía de lectura: ¿Por dónde empiezo a leer a Camus?


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Albert Camus fue un escritor, ensayista, dramaturgo y periodista francés que ganó el premio Nobel de literatura en 1957. También fue profesor universitario y futbolista, pero estas dos últimas actividades las tuvo que abandonar debido a una tuberculosis, por lo que, finalmente, se dedico al periodismo. Nació en una familia muy pobre, fue criado por su madre y su abuela, debido a la temprana muerte de su padre. Su pensamiento filosófico fue fundamental para la filosofía y literatura del siglo XX. A pesar de que lo ligan constantemente al existencialismo, Camus afirmaba que no pertenecía al movimiento, y que su línea de pensamiento era diferente, instaurando así, su filosofía del absurdo. 

Para poder leer a Albert Camus, aconsejo primero entender un poco su filosofía del absurdo, ya que de esa forma se entenderán de mejor manera sus novelas. Para ello, recomiendo leer El mito de Sísifo, el cual es un ensayo. Por lo mismo, si no quieren leer el ensayo, pueden buscar información en alguna web sobre las principales ideas del absurdismo camusiano. Ya que sus novelas, son una representación de sus ideas. A continuación les dejo tres libros que recomiendo para comenzar a leer a este autor. 

El mito de Sísifo

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El Mito de Sísifo es el libro ideal para comprender la filosofía del absurdo de Albert Camus. En este ensayo, Camus expresa todas sus ideas, partiendo de lo más básico, preguntándose cuál es el problema principal de la filosofía, el suicidio. Evadir la vida, porque no vale la pena vivirla. Según Camus, el absurdo es una contradicción. Como somos seres racionales, buscamos la verdad absoluta, nuestra razón de estar en este mundo, pero la respuesta a esa pregunta no existe, no es racional, por lo tanto, si buscamos esa respuesta y no existe, la vida es absurda. Y cada paso que damos hacia el futuro es un paso hacia la muerte. Para Camus el suicidio es un error, es una simple evasión a nuestro destino, al igual que ignorar nuestra naturaleza mortal y olvidarla. Es por ello, que en el ensayo pone como ejemplo El mito de Sísifo, como una analogía de nuestra vida actual. Este personaje sufre un castigo en el infierno, debe empujar una roca por una colina hasta llegar a la cima, pero cuando termina la tarea, la roca vuelve a caer y debe volver a realizar la tarea, una y otra vez, durante toda la eternidad. Lo mismo pasa en la actualidad, todos estamos sumidos en la misma rutina de reiteración y siempre con un fin absurdo, posponiendo todo para el futuro, ahorrar dinero para disfrutar en el futuro, pero allá solo nos espera la muerte y dejamos de vivir el hoy. Nos sacrificamos hoy para disfrutar el mañana, y ese mañana nunca llega. Entonces, al igual que el hombre contemporáneo, Sísifo, se da cuenta de que su destino es absurdo, de que su tarea no tiene sentido. Por ello, Camus dice el que el hombre que toma conciencia de su destino absurdo, es el hombre que realmente puede ser feliz, pero no si evade el absurdo de la vida mediante el suicidio u otra evasión, sino que enfrenta la vida cosnciente de ello, y ese hombre que decide mirar a la muerte de frente, es un hombre rebelde, un hombre que elige vivir pese a ser consciente del absurdo. 
En el ensayo, cita a grandes filósofos existencialistas como Kierkegaard, Chestov y Sartre, además analiza la obra de Franz Kafka y Dostoievski, por lo que recomiendo que, antes de leer el libro, se lea a estos autores. 


El Extranjero

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Su protagonista, el joven argelino Meursault. Representa al hombre común de mediados del siglo XX, que subsiste en una sociedad materialmente satisfecha. Vive tan sumido en su rutina, que ha terminado por adorarla, para él vivir diariamente da lo mismo, es lo más cómodo, detesta los cambios. 
La novela comienza derechamente quebrando la rutina de Meursaul, anunciando la muerte de su madre, la cual se encontraba en un asilo hace algún tiempo.

Meursault a través de sus actitudes durante el velatorio y el entierro de su madre demuestra a los ojos de los demás una clara insensibilidad ante su fallecimiento, está ofuscado por las incomodidades, por tener que perder sueño para velarla, por tener que caminar bajo el sol para el entierro, y por muchas otras cosas, para él es una molestia el tener que cumplir con este convencionalismo social, que rompe su rutina y no derrama ni una lágrima durante el entierro.
Y así transcurre la vida de Meursault, no piensa ni en el futuro ni en el pasado, para él la vida carece de significado, sólo vive el presente, y hace lo que cree que será lo menos molesto en cada situación. Él decide su destino y su próxima acción de acuerdo a cosas tan insignificantes como si tiene calor o hambre. Para exponer esta actitud de vivir casi por inercia, Camus nos relata las relaciones que tiene Meursault con sus vecinos, entre ellos Raymond y Salamanos.
En esta historia el narrador es el protagonista. El propio Meursault es el que nos relata su vida. Me parece que fue una excelente elección por parte de Camus, ya que podemos comprender las acciones de Meursault y como trabaja su mente. Por fuera podríamos encontrarlo frívolo, pero al leerlo, parece una persona que no quiere hacer daño a nadie pero que tampoco siente nada por nadie ni por nada, su insensibilidad ante las cosas es abismante, es una especie de humana mecanicidad, posee un vacío sentimental y existencial. Su vida es absurda.

La Peste

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La historia se desarrolla en el siglo XX a finales de los años cuarenta. El escenario es Orán, ciudad argelina ubicada en la costa del mediterráneo. Camus la compara e iguala a todas las ciudades de aquellos tiempos. Es una ciudad comercial, fea, donde las construcciones privan a las personas de los cambios estacionales y del contacto con la naturaleza. 

Sus habitantes se ven sometidos a una intensa rigurosidad climática, donde solo el invierno les ofrece una tregua. Allí, las personas viven para generar y acumular dinero; está todo adecuado para trabajar, amar fugazmente y morir con dificultades. En aquellas condiciones, se requiere salud para mantener el ritmo de vida; un enfermo la pasa muy mal en Orán, es decir, es una ciudad moderna.

Luego de presentarnos a la ciudad, el narrador se presenta a sí mismo como testigo de lo que ocurrió allí; como un cronista, guardando en todo momento su identidad hasta concluir el relato. Desde ese momento se dedica a contar los hechos que presenció y las confidencias escritas de otros personajes, que cayeron en sus manos. Así inicia un minuciosa crónica, en donde se aprecian los orígenes y el progreso de la peste que azotó a la ciudad de Orán durante casi un año.

Este libro no tiene una estructura convencional, su objetivo es el de la reflexión. Desde un comienzo sabemos lo que pasará, el título no deja ninguna duda. Lo que Camus pretende, es ahondar en lo humano. Pone a los personajes en una situación límite para analizar su comportamiento y hacerlos cuestionar su lugar en el universo, y la razón de sus sufrimientos, es decir, el absurdo de la existencia. Para eso mantiene siempre una estructura fija: narra acciones, luego reflexiona sobre ellas y da paso a interesantes diálogos entre los personajes. Esa estructura, en donde una cosa lleva a la otra, provoca que nada sobre en el libro y deja los espacios necesarios para que afloren sus angustias.

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Ricardo Carrión
Administrador del blog

 

lunes, 27 de febrero de 2017

[ RESEÑA ] La peste. Albert Camus

La peste (1947)

Análisis y opinión

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Albert Camus (1912 - 1960)
Penguin Random House
Debolsillo
Contemporánea
255 Páginas
Existencialismo - Filosofía del absurdo
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La historia se desarrolla en el siglo XX a finales de los años cuarenta. El escenario es Orán, ciudad argelina ubicada en la costa del mediterráneo. Camus la compara e iguala a todas las ciudades de aquellos tiempos. Es una ciudad comercial, fea, donde las construcciones privan a las personas de los cambios estacionales y del contacto con la naturaleza. 

"¿Cómo sugerir, por ejemplo, una ciudad sin palomas, sin árboles y sin jardines, donde no pueden haber aleteos ni susurros de hojas, un lugar neutro, en una palabra?". Pág. 9.

Sus habitantes se ven sometidos a una intensa rigurosidad climática, donde solo el invierno les ofrece una tregua. Allí, las personas viven para generar y acumular dinero; está todo adecuado para trabajar, amar fugazmente y morir con dificultades. En aquellas condiciones, se requiere salud para mantener el ritmo de vida; un enfermo la pasa muy mal en Orán, es decir, es una ciudad moderna.

"Un enfermo necesita alrededor blandura, necesita apoyarse en algo; eso es natural. Pero en Orán, los extremos del clima, la importancia de los negocios, la insignificancia de lo circundante, la brevedad del crepúsculo y la calidad de los placeres, todo exige buena salud. Págs. 10-11.

Luego de presentarnos a la ciudad, el narrador se presenta a sí mismo como testigo de lo que ocurrió  allí; como un cronista, guardando en todo momento su identidad hasta concluir el relato. Desde ese momento se dedica a contar los hechos que presenció y las confidencias escritas de otros personajes, que cayeron en sus manos. Así inicia un minuciosa crónica, en donde se aprecian los orígenes y el progreso de la peste que azotó a la ciudad de Orán durante casi un año.

Este libro no tiene una estructura convencional, su objetivo es el de la reflexión. Desde un comienzo sabemos lo que pasará, el título no deja ninguna duda. Lo que Camus pretende, es ahondar en lo humano. Pone a los personajes en una situación límite para analizar su comportamiento y hacerlos cuestionar su lugar en el universo, y la razón de sus sufrimientos, es decir, el absurdo de la existencia. Para eso mantiene siempre una estructura fija: narra acciones, luego reflexiona sobre ellas y da paso a interesantes diálogos entre los personajes. Esa estructura, en donde una cosa lleva a la otra, provoca que nada sobre en el libro y deja los espacios necesarios para que afloren sus angustias.

"Pero sabía también que llega a suceder que la abstracción resulta a veces más fuerte que la felicidad y que entonces, y solamente entonces, es cuando hay que tenerla en cuenta." Pág. 79. 

No hay un personaje que destaque, ninguno es protagonista. Hay unos que son más recurrentes que otros, como el Doctor Rieux, debido a su profesión. Pero en sí, lo que Camus hace, es poner a la ciudad completa como protagonista. Cada una de las personas que la integran, se verán afectadas directa o indirectamente por la peste. Por lo cual, las situaciones que enfrentan son muy diversas y solitarias. Debido a esto, el narrador no revela su identidad hasta el final, para no mezclar sus opiniones personales con los hechos que presenció, y así poder realizar una narración neutra, en donde comparte con el lector, el desconsuelo de los conciudadanos, alrededor de los lazos que los unen: el amor, el sufrimiento y el exilio.

"Ya no había destinos individuales, sino una historia colectiva que era la peste y sentimientos compartidos por todo el mundo. El más importante era la separación y el exilio". Pág. 140. 

Estratégicamente Camus, hace aparecer en las primeras páginas, a un pequeño grupo de personajes que representan, en cierto modo, al ciudadano común. Los presenta en su vida cotidiana, con sus razones para estar en la ciudad, incluyendo problemas y alegrías. En tan sólo unas cuantas líneas ya nos familiariza con ellos, y mientras la peste inicia y se desarrolla, van haciendo entradas a medida que la historia los necesita; a medida que el autor los llama. Y aquí viene el punto que me encanta de este libro, porque hay una serie de vivencias muy duras relacionadas con la peste, que provoca la introspección de los personajes en el tiempo; no hay un desarrollo en base a experiencias, sino una profundización en la conciencia colectiva e individual. Y Camus logra este efecto, sin indagar en sus pensamientos; sin utilizar un narrador en primera persona. Lo hace, en tercera persona, exponiendo las acciones de los personajes, y las desiciones que toman frente a las consecuencias de la peste: la muerte, la soledad y el individualismo.

" Y, en fin de cuentas, uno ve que nadie es capaz de pensar realmente en nadie, ni siquiera durante la mayor de las desgracias." Pág. 200. 

Si bien, el viaje que hacen los personajes es hacia la razón de su existencia, la que sí progresa linealmente en el tiempo, es la severidad de la enfermedad. Lo que provoca que las autoridades deban tomar drásticas desiciones, que hunden aún más en el tormento a los habitantes. Orán cierra sus puertas, y su contacto con el mundo exterior, por un tiempo indeterminado, hasta que la peste cese. De esta forma, en el encierro, el autor saca a relucir lo peor y lo mejor de la naturaleza a humana.

Por ejemplo, en un comienzo, antes del aislamiento, representa muy bien la indiferencia de lo ciudadanos, el desinterés ante el problema concreto; en donde el pensamiento colectivo era: "si no toca mi círculo más cercano, no es real, no me incumbe".

"Muchos esperaban, ademas, que la epidemia fuera a detenerse y que quedasen ellos a salvo con toda su familia. En consecuencia, todavía no se sentían obligados a nada. La peste no era para ellos más que una visitante desagradable, que tenía que irse un día puesto que un día había llegado". Pág. 81.

Pero luego, cuando ya no hay salida, y el dolor afecta a todos por igual, las personas comienzan a tomar conciencia, a cuestionarse su individualismo, y dejan de ser un objeto estático dentro de la ciudad, para pasar a ser sujetos que actúan. Comienzan a sentirse parte del problema, decidiéndose a ayudar.

"Al convertirse la peste en el deber de unos cuantos se la llegó a ver realmente como lo que era, esto es, cosa de todos" Pág. 113. 

 A pesar del cansancio, del dolor, hay algo que empuja a los personajes a la aceptación, pese a que la muerte a cada paso les pisa los talones, no hay esperanza, es una peregrinación hacia el vacío; son resignados que luchan a ojos cerrados. Y aquí el autor vuelve a la serie de personajes recurrentes, todos tienen diversas reacciones ante esta disyuntiva, pero tienen en común el cuestionamiento; que deriva a veces en el amor, en la religión o en los valores morales. Sufren por la peste en sí, y por el derrumbe de los pilares de su existencia.

Ese sufrimiento, se convierte en búsqueda de una razón para continuar, y ahí Camus expresa sus propias dudas, que reflejan el momento que estaba pasando en su vida, mientras escribía el libro. Sus personajes hablan por él, y se cuestionan por él, dando pie a unos pasajes grandiosos en la historia. Un ejemplo digno de destacar, es su reflexión sobre la sentencia a muerte; él siente que no existen razones para matar, a pesar de lo que sus compañeros digan. En su reflexión utiliza hábilmente a la peste como metáfora, refiriéndose a los que sí encuentran o encontraron (se incluye) esas razones para acabar con una vida, como los apestados.

"Hace mucho tiempo que tengo vergüenza, que me muero de vergüenza de haber sido, aunque desde lejos y aunque con buena voluntad, un asesino yo también. Con el tiempo me he dado cuenta que incluso los que eran mejores que otros no podían abstenerse de matar o de dejar de matar, porque está dentro de la lógica en que viven, y he comprendido que en este mundo no podemos hacer un movimiento sin exponernos a matar. Sí, sigo teniendo vergüenza, he llegado al convencimiento de que todos vivimos en la peste y he perdido la paz. Ahora la busco...". Pág. 209.

Es grandioso como Camus no se deja llevar por el morbo, y no incursiona en detalles sobre las consecuencias de la enfermedad; la peste no es más que una herramienta para sus fines y no abusa de las descripciones grotescas. A él le preocupa el ser humano, como un barco que navega a la deriva en un mundo sin razones, que se hunde y luego vuelve a flotar para volver a hundirse. Es por eso que en el texto aparece sutilmente, en diversas ocasiones, y especialmente en el final, la palabra "recomenzar", el pilar de su filosofía del absurdo, el volver a empezar algo inútil, porque todo siempre terminará en la muerte. Porque el hombre vive en la desesperanza, la misma que define tan bien en "El extranjero", pero al contrario de aquella novela, en ésta, rescata algo positivo, hay una pequeña evolución. A pesar de todo, el hombre tiene una faceta digna de admiración.

"Algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres cosas más dignas de admiración que de desprecio". Pág. 255. 
El detalle de la portada es una verdadera genialidad, no solo estéticamente es acertada, sino que representa muy bien a la enfermedad que hace alusión el autor: la peste bubónica, la pandemia más devastadora de la humanidad; también conocida como la peste negra.



Ricardo Carrión
Administrador del blog

jueves, 21 de abril de 2016

[ RESEÑA ] El Extranjero. ALBERT CAMUS

El extranjero (1942)

Análisis y opinión

Albert-Camus
Albert Camus (1913-1960)
Alba Editores (2003)
95 páginas
ISBN: 956-8187-41-3
Existencialismo

Uno de los clásicos universales más importantes de todos los tiempos es "El extranjero" de Albert Camus. 
Su protagonista, el joven argelino Meursault. Representa al hombre común de mediados del siglo XX, que subsiste en una sociedad materialmente satisfecha. Vive tan sumido en su rutina, que ha terminado por adorarla, para él vivir diariamente lo mismo, es lo más cómodo, detesta los cambios. 
La novela comienza derechamente quebrando la rutina de Meursaul, anunciando la muerte de su madre, la cual se encontraba en un asilo hace algún tiempo.

"Hoy ha muerto mamá. O quizás ayer. No lo sé."
Meursault a través de sus actitudes durante el velatorio y el entierro de su madre demuestra a los ojos de los demás una clara insensibilidad ante su fallecimiento, está ofuscado por las incomodidades, por tener que perder sueño para velarla, por tener que caminar bajo el sol para el entierro, y por muchas otras cosas, para él es una molestia el tener que cumplir con este convencionalismo social, que rompe su rutina y no derrama ni una lágrima durante el entierro.

Y así transcurre la vida de Meursault, no piensa ni en el futuro ni en el pasado, para él la vida carece de significado, sólo vive el presente, y hace lo que cree que será lo menos molesto en cada situación. Él decide su destino y su próxima acción de acuerdo a cosas tan insignificantes como si tiene calor o hambre. Para exponer esta actitud de vivir casi por inercia, Camus nos relata las relaciones que tiene Meursault con sus vecinos, entre ellos Raymond y Salamanos.

Fiel a su filosofía de vida nihilista termina consiguiendo una novia justo al otro día de haber enterrado a su madre, básicamente para cubrir sus necesidades. Ella es Marie Cardona, la antigua mecanógrafa que trabajaba en su oficina. Ella a pesar de querer mucho a Meursault detecta su extraña postura ante la vida lo que le causa curiosidad.

Un momento después me preguntó si la amaba. Le conteste que no tenía importancia, pero que parecía que no. Pareció triste.

Las interacciones de Meursault en el trabajo con su jefe también resaltan su actitud conformista ante la vida, sus respuestas constantes dan a entender que nada es realmente importante para él, que las cosas dan lo mismo.

"Me dijo que siempre respondía con evasivas, que no tenía ambición y que eso era desastroso para los negocios."

La amistad que traba con su vecino Raymond, termina llevándolo hacia su propia autodestrucción. Algunos problemas que tiene Raymond terminan involucrando a Meursault, quien como siempre simplemente se deja llevar por los acontecimientos. Y una mala decisión tomada en un momento de mucho calor lo condena a cometer el peor error de toda su vida.

"Comprendí que había destruído el equilibrio del día, el silencio excepcional de una playa en la que había sido feliz." 

Este error cambia para siempre su vida, lo que destroza su rutina, pero aún así Meursault intenta recuperar su equilibrio logrando establecer una nueva forma de vida rutinaria, sin cambiar en nada su forma de pensar, para él la vida carece de significado, no posee un valor intrínseco. A pesar de las presiones a las que se ve sometido hacia el final de la historia, no logra encajar en el mundo y continúa sintiéndose diferente, un extranjero en su propia nación.

En esta historia el narrador es el protagonista. El propio Meursault es el que nos relata su vida. Me parece que fue una excelente elección por parte de Camus, ya que podemos comprender las acciones de Meursault y como trabaja su mente. Por fuera podríamos encontrarlo frívolo, pero al leerlo, parece una persona que no quiere hacer daño a nadie pero que tampoco siente nada por nadie ni por nada, su insensibilidad ante las cosas es abismante, es una especie de humana mecanicidad, posee un vacío sentimental y existencial. Es un alienado.

La historia en sí no es relevante, evité contar en la reseña un evento importante que le da un giro a la vida del protagonista, pero aunque lo contara, lo realmente destacable es el análisis de la mente de Meursault. Tomando en cuenta el contexto histórico en que fue escrito el libro, durante la segunda guerra mundial. Camus nos muestra los efectos que ha causado la guerra en el ciudadano común, que no ve más que un mundo sin sentido y decadente. Además de incluir en su protagonista conflictos existenciales que el mismo autor sufre desde la niñez.

Es un libro sumamente introspectivo, muy corto, que requiere una lectura atenta, ya que cada frase encierra los misterios del alma humana. No es fácil de interpretar, pero posee una prosa simple que le da acceso a todo el mundo al complejo pensamiento de Camus.




Ricardo Carrión
Administrador del blog