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jueves, 17 de octubre de 2019

Reseña: Shakespeare nunca lo hizo. BUKOWSKI

Reseña Nº 259: Shakespeare nunca lo hizo


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Cuando Charles Bukowski ya tenía publicadas tres de sus novelas: Cartero, Factótum y Mujeres, además de algunos libros de relatos como La máquina de follar (1972), aún no era reconocido como un gran escritor en Norteamérica. Pero en Europa ya era un escritor de culto, sus libros se traducían en varios idiomas, entre los que destacaban el francés y el alemán, este último curiosamente su idioma natal, el cual olvidó con el tiempo. Por lo mismo, sus editores europeos decidieron que visitara algunas ciudades del viejo continente en una especie de gira promocional, para potenciar aún más la venta de sus libros y que sus innumerables fans lo conocieran. 

Fue así como en 1978, con 58 años de edad, Bukowski aterriza en Europa para realizar diversas actividades, acompañado de un grupo de amigos entre los que se encontraba su novia Linda Lee, el director de cine francés Barbet Schroeder, su traductor Carl Weissner y su fotógrafo Michael Montfort. Fue en París donde inició su periplo asistiendo a un programa cultural de la televisión francesa llamado Apostrophes, donde hizo de las suyas, diciendo todo lo que piensa sin tapujos, completamente ebrio.

Había tres o cuatro escritores y el moderador. También estaba el loquero que le había dado electroshoks a Artaud. Se suponía que el moderador era famoso en toda Francia, pero a mí no me pareció gran cosa. Me senté a su lado y él golpeó el suelo con el pie impacientemente.
-¿Qué pasa? -le pregunté-. ¿Estás nervioso?
No contestó. Llené un vaso de vino y se lo puse delante de la cara.
-Venga, tómate un trago de esto... Te sentará bien... 
Me apartó con cierto desdén.
Después estábamos en el aire. Me habían puesto un artilugio en la oreja a través del cual me traducían  el francés al inglés. Y yo debía ser traducido al francés. Yo era el invitado de honor, así que el moderador empezó por mí. Mi primera afirmación fue:
-Conozco a muchos escritores americanos importantes a los que les gustaría estar en este programa. Para mí no significa gran cosa...

Luego de aquello van de visita a ver a la madre y al tío de Linda Lee, pero Bukowski no es bien recibido debido a la mala impresión que generó en el tío de Linda al ver el programa de televisión. 
Luego de abandonar París visitaron Alemania donde le esperaban 800 personas para una lectura de su poesía, había convocado a 1200 personas, pero solo habían 800 localidades en el recinto. Era una multitud imponente.

Cuando me acercaba al escenario el público empezó a reconocerme.
-¡Bukowski! ¡Bukowski!
Empecé a creerme que era Bukowski. Tenía que hacerlo. Cuando tropecé con el escenario sentí que algo me corría por dentro. El miedo desapareció. Me senté, alcancé la nevera portátil y descorché una botella de buen vino blanco alemán. Encendí un bidi. Probé el vino, saqué mis poesías y libros fuera de la cartera. Al fin estaba tranquilo. Lo había hecho otras 80 veces antes. Estaba bien. Encontré el micro. 
-Hola -dije-, me alegro de haber vuelto a casa.
Ma había costado 54 años.
Un chico alemán, joven y delgado, corrió hasta el escenario y dijo:
-¡Bukowski, tú, gordo cabrón, hijo de puta, viejo indecente, te odio!
Aquello siempre me ayudaba a relajarme. Le quitaba la santidad a la poesía. En America había muchos como aquel joven alemán delgado.
Me tomé otro vaso de vino y le miré mientras seguía gritándome. Siempre he dicho que cuando consigues que te odien es que estás haciendo bien tu trabajo.

Mientras continuaba su visita realizó varias entrevistas, visitó diversos castillos y pasó muchas noches de alcohol y borracheras con sus amigos, sobre todo con la familia de Carl. Generalmente Bukowski no se encariña con la gente, pero la simpatía por Carl y Barbet era extraordinaria. También visitó Andernach, donde nació un 16 de agosto de 1920 a orillas del Rin. En esa ciudad vivía su tío Heinrich de 90 años de edad, al cual fue a visitar. Su tío le dio una gran bienvenida y lo llevó a visitar la casa donde nació. 

A Bukowski sus editores le pidieron que escribiera un libro sobre esta gira a Europa, él no escribió nada durante su viaje, pero luego cuando llegó a Los Ángeles se sentó a escribir todo lo que recordaba a modo de memorias. Es por ello, que este libro es una especie de diario de su viaje. Es él mismo quien nos cuenta fiel a su estilo todo lo que ve y sus reflexiones, sin utilizar a ninguno de sus personajes, es el mismo Bukowski describiendo su vida y los pensamientos que cruzaron su mente en aquellos momentos. El libro está lleno de frases que inmortalizan momentos de su estadía con sus amigos y de los constantes inconvenientes de vivir en un tierra desconocida, donde no podía disfrutar ni del hipódromo. 
En general es un libro muy ameno y breve, llenó de las fotografías de aquellos momentos más importantes del viaje, lo que ayuda mucho a vivir con él esa experiencia. Al final del libro, a modo de epílogo deja un conjunto de poesías sobre el viaje. 

Alguna frases y fragmentos favoritos:


La verdad es que la vida es insoportable, lo que pasa es que a la mayoría de la gente le han enseñado a fingir que no lo es. De vez en cuando había un suicidio o alguien ingresaba en un manicomio pero la mayor parte de la gente seguía adelante, fingiendo que normalmente todo era agradable.

Todo aquello que le interesaba a la mayoría de la gente a mí me deja completamente indiferente. Esto incluye una lista de cosas tales como: bailes de sociedad, subir a las montañas rusas, ir al zoológico, picnics, películas, planetarios, ver la tele, partidos de beisbol... No me interesan las playas, la natación, el esquí, las navidades, el año nuevo, el 4 de Julio...
¿Cómo puede una persona que no está interesada en casi nada escribir sobre algo? Bueno, yo lo hago.  Escribo y escribo sobre todo el resto: un perro perdido caminando calle abajo, una mujer que asesina a su marido, los pensamientos y sentimientos de un violador mientras le pega un bocado a la hamburguesa; la vida en la fábrica, la vida en las calles y las habitaciones de los pobres y los mutilados y los locos, mierda como ésta, escribo mucha mierda como ésta...

Me parecía que las fotos simplemente captaban el proceso de la muerte, lo mantenían inmóvil un momento, y sí, eso podía ser divertido.

Disfrutaba con todo lo que a mí me aburría y todo lo que a mí me divertía a ella le aburría. Éramos la pareja perfecta: lo que nos hacía seguir juntos era la tolerable e intolerable distancia entre nosotros. 


Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 20 de septiembre de 2019

Reseña: HIJO DE SATANÁS. Bukowski

Reseña Nº 258: Hijo de Satanás (1990)

Análisis, opinión, citas y fragmentos


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Hijo de Satanás es un compendio de relatos de Charles Bukowski que cuenta con aproximadamente 21 cuentos, los cuales abordan diversas temáticas. Algunas de un Henry Chinaski muy joven como en el relato que da nombre al libro Hijo de Satanás y otras como un Chinaski experimentado y famoso como en el relato Lo suficientemente loco con el que finaliza el libro. Lo cierto, es que cuando Chinaski es el protagonista los relatos siempre resultan divertidos y agradables de leer, incluso cuando Bukowski utiliza otros álter ego el resultado es similar. La esencia de sus escritos está en su eterno protagonismo. Pero en este libro, hay relatos más experimentales en donde muchas veces su protagonismo queda relegado o es inexistente. El grueso de la edición está compuesta por historias de apuestas en el hipódromo, de Jockeys, boxeadores, beisbolistas e incluso gángsters, las cuales me parecieron bastante aburridas y exentas de esa chispa tan particular que le da la presencia de Chinaski. Es que el carácter autobiográfico de la obra es el sello del autor. Sin embargo, le gusta escribir sobre historias que le cuenta la gente, incluso simples desconocidos. Y creo que en este volumen hecha mano de ellas, las recuerda e imagina nuevos detalles para hacerlas más entretenidas, pero sin un gran efecto. 

Sin embargo, sus reflexiones sobre la vida siguen siendo implacables. Algunos fragmentos y frases destacan y brillan por sí solos, incluso en sus cuentos más mediocres.

"Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien" (Pág 191).

Lo cierto es que su forma de vida desapegada, alcohólica, de casi un vagabundo y que retrata muy bien en sus textos, contrasta con su enorme sensibilidad existencial, pareciese que un hombre que vive así, dependiendo del trago, no sería poseedor de una mirada tan filosófica del mundo, de las situaciones cotidianas, del amor. Bukowski es capaz de transmitir en palabras eso que le oprime el alma y, además, al mismo tiempo reírse de ello. Esa mezcla entre reflexión y humor, esa especie de burla frente a la nada es lo que le da sustancia a sus textos llenos de cotidianidad. En este volumen hay muchos pasajes destacables en donde el autor desafía a la nada, al absurdo de la existencia, siempre desde la perspectiva de un escritor, aquel que escribe para llenar ese vacío. 

"Escribir te empuja a espacios aéreos, te convierte en un extraño, en un inadaptado. No es raro que Hemingway se volara los sesos por encima del jugo de naranja. No es raro que Hart Crane se tirase a la hélice, no es raro que Chatertton se tomara un matarratas. Los únicos que continuaban eran los que escribían best-sellers, y esos no estaban escribiendo, ésos ya estaban muertos. Y tal ves él estuviese muerto también: poseía una casa en propiedad con su sistema de seguridad, tenía una máquina de escribir IBM eléctrica, tenía un Porsche y un BMW en el garaje. Pero hasta ahora se había resistido a la piscina, al jacuzzi y a la pista de tenis. ¿Estaría quizá, solo medio muerto?" (Pág. 128).


El manifiesto odio hacia la rutina, hacia el sistema que domina a todos, incluso en sus vidas amorosas, convirtiendo al amor en un objeto más de una sociedad acelerada y que no se detiene, reciente a Bukowski y le provoca manifestar su rechazo, plasmando en palabras aquello que tanto nos cuesta admitir. Frente al paso del tiempo, el hombre se convierte en un navegante a la deriva en una sociedad capitalista que solo nos utiliza como un objeto para producir dinero. Y al ser objeto la soledad nos corroe. Es por ello que sus solitarios personajes sin rumbo no nos dejan indiferentes.

"Nada en la tele. Monty se sirvió Whisky. Había estado casado dos veces. En las dos ocasiones el comienzo había sido prometedor. Había habido risas y comprensión, y el sexo no había estado mal con ninguna de las dos mujeres. Pero gradualmente los matrimonios se convertían en empleos. Carecían de variedad. En seguida esos matrimonios se habían vuelto un concurso de quién podía agotar al otro. Se habían vuelto un juego de odio. Monty tuvo que abandonar las dos veces. Con los ligues había sido más o menos lo mismo. ¿Cuántas vidas había como la suya? ¿Cuánta gente que simplemente continuaba de modo insensato? (Pág. 104).

Los relatos o cuentos que componen esta edición son:

1.- Hijo de Satanás
2.- La vida de un vagabundo
3.- Un día
4.- La venganza de los malditos
5.- Acción
6.- El jockey
7.- Camus
8.- Fama
9.- Hacia arriba sin alas
10.- Mala noche
11.- Tráeme tu amor
12.- Los escritores
13.- Bloqueado
14.- No hay canciones de amor
15.- Strikeout
16.- .191
17.- Solo en la cumbre
18. Cómprame cacahuetes y caramelos
19.- El ganador
20.- No hay trato
21.- Lo suficientemente loco

Frases que me gustaron:

Estamos todos atrapados por las circunstancias y al intentar escapar solo conseguimos mutilarnos.

¿Cuánta mierda tiene que aguantar un hombre solo para sobrevivir?

 Yo iba muy poco al cine porque me bastaba a mí mismo para asesinar mi tiempo, no necesitaba ayuda extra.

Siempre se sentía mal cuando pensaba en cosas. Lo que había que hacer era no pensar, desconectar.

Los pensamientos profundos podían conducir a errores profundos.


Ricardo Carrión
Administrador del blog

sábado, 14 de septiembre de 2019

¿En qué orden leer los libros de RELATOS de Bukowski?

Cronología libros de relatos de Charles Bukowski


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La extensa obra literaria de Charles Bukowski a menudo causa confusión en sus fans a la hora de querer dar un orden a la lectura de sus libros. Su producción literaria consta no solo de novelas sino también de libros de relatos, de poemas, de diarios personales e incluso correspondencia, en realidad se ha publicado todo lo que el autor escribía incluso material inédito luego de su muerte en 1994 a los 73 años de edad. En mi calidad de lector de Bukowski he intentado ordenar todos sus libros y clasificarlos para darles sentido. Ya escribí en este blog una entrada en donde ordeno la lectura de sus NOVELAS, pero sus más de diez libros de relatos también necesitan una guía. Es por eso que me enfoqué en la cronología de publicación para mostrar a los lectores cuáles son estos libros, cuáles fueron publicados cuando estaba en vida y cuáles de forma póstuma. Encabeza esta lista el libro con el título "Secuelas de una larguísima nota de rechazo" el cual es muy breve y es el primer relato que fue publicado de Bukowski cuando tenía 24 años de edad. La edición viene ilustrada y no es muy fácil de encontrar. 

A continuación les dejo la cronología:



Libros de relatos publicados en vida



Secuelas de una larguísima nota de rechazo (1944)

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Comprar


Escritos de un viejo indecente (1969)

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Erecciones eyaculaciones exhibiciones (1972)

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La máquina de follar (1972)

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Se busca una mujer (1973)

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Música de cañerías (1983)

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Hijo de Satanás (1990)

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Libros de cuentos y fragmentos publicados de forma póstuma


Fragmentos de un cuaderno manchado de vino (2008)

Relatos y ensayos inéditos (1944-1990)
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Ausencia del héroe (2010)

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Las campanas no doblan por nadie (2015)

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Si quieres saber en qué orden leer las Novelas de Charles Bukowski entra aquí                                                                                                                                                  


Ricardo Carrión 
Administrador del blog


viernes, 6 de septiembre de 2019

Reseña: MUJERES. Charles Bukowski

Reseña Nº 257: Mujeres (1978)

Opinión, fragmentos y citas


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En esta novela Bukowski nos presenta a un Henry Chinaski que ha dejado la calle y los trabajos de medio tiempo, ha dejado de morirse de hambre y de vagabundear por el mundo de bar en bar, tiene más de cincuenta años y ha alcanzado cierto éxito como escritor, a tal punto que es reconocido por muchos en la calle. Su carrera va en ascenso, la gente comienza a leerlo cada vez más, su éxito está en transición. Con completa confianza en el futuro, sigue escribiendo y dando lecturas de sus poemas en universidades, de esta forma logra pagar la renta de una casa en bastante mal estado ubicada en un barrio bastante precario, pero es su primera residencia fija, y allí puede beber tranquilo. Ahora el dinero le alcanza para alimentarse bien y beber todo lo que quiera, todo se lo debe a su talento como escritor.

Ahora que ya no tiene que luchar por sobrevivir y que ha alcanzado una edad madura, Henry Chinaski se dedica por completo a sus vicios: el alcohol y las mujeres. Con más de cincuenta años podría esperarse que sus gustos fueran dirigidos a mujeres maduras, pero lo cierto es que las prefiere mucho más jóvenes que él, como es el caso de la primera relación de la que habla en el libro, la de Lydia, una chica treinta años menor que él con la que vive una especie de romance al estilo Chinaski, muy intenso. Lydia es la responsable de enseñarle a este hombre como realizar un buen sexo oral a una mujer. También le provoca más de un dolor de cabeza por su alocada personalidad, ya que viene de permanecer en un manicomio. Pero sobre todo, la diferencia de edad provoca muchos altercados entre los dos, mientras ella quiere salir a bailar y de fiesta, al viejo Chinaski le gusta beber en silencio encerrado en su casa.

Luego de Lydia, comienza un eterno desfile de mujeres en la vida del escritor, todas menores que él, y todas con personalidades muy extravagantes y demenciales, algunas con mucho dinero, otras sin nada. Es como si Chinaski atrajera intencionalmente a todo tipo de mujeres caóticas a su vida.


Había algo que no marchaba bien en mí: tenía una verdadera obsesión sexual. Me imaginaba en la cama con cada mujer que veía. Era una interesante manera de pasar el tiempo de espera en un aeropuerto. Mujeres: me gustaban los colores de su ropa, su manera de andar, la crueldad de algunos rostros, de vez en cuando la belleza casi pura de una cara, total y encantadamente femenina. Estaban por encima de nosotros, planeaban mejor y se organizaban mejor. Mientras los hombres veían el futbol o bebían cerveza o jugaban a los bolos, ellas, las mujeres, pensaban en nosotros, estudiando, decidiendo si aceptarnos, descartarnos, cambiarnos, matarnos, o simplemente abandonarnos. Al final no importaba, hicieran lo que hicieran, acabábamos locos y solos. (Págs. 283-284)

En general la novela cuenta todas las aventuras con mujeres que tuvo Henry Chinaski en aquella etapa de su vida, y digo etapa, porque en sus libros anteriores, como por ejemplo, Factótum o Cartero, a pesar de que se relacionó con muchas mujeres, su vida también consistía en trabajar, beber en bares, pelearse y amanecer durmiendo en los bancos de las plazas, de alguna forma, el sobrevivir, era más importante en sus anteriores etapas. Luchar contra el sistema y resistir. Es por lo anterior que, el Chinaski que se presenta en esta historia, es un poco diferente. Ya no tiene esas discusiones filosóficas internas sobre la vida y la sociedad, sobre la naturaleza humana, reflexiona más sobre sí mismo y sobre sus diversas relaciones, si se les puede llamar así, también piensa a menudo en el amor. De alguna forma, su nueva situación económica y el logro de que sus escritos empiecen a mantenerlo, lo hace evolucionar en un personaje enfocado en otros temas, su nueva situación lo marca, ahora el hipódromo, el boxeo y las mujeres acompañan al infaltable alcohol. Antes, la escritura de novelas y cuentos eran su especialidad, ahora son los versos los que marcan el compás de su máquina de escribir, versos que en su mayoría son dedicados a las mujeres que lo vuelven loco, versos que hablan de amor y sexo.


... no había sido algo falto de sentimiento, carne muerta acoplada con carne muerta. Detestaba las relaciones así, el tipo de relaciones sexuales de Los Ángeles, Hollywood, Bel Air, Malibú, Laguna Beach. Extraños al conocerse, extraños al despedirse. Un gimnasio de cuerpos innominados masturbándose mutuamente. La gente amoral suele considerarse más libre, pero a menudo carece de la capacidad de sentir o de amar. Así que se hacían promiscuos. Los muertos jodiendo con los muertos. No había juego ni humor en su práctica, era una cópula de cadáveres. La moral era restrictiva, pero estaba afianzada en la experiencia humana a través de los siglos. Algunas morales tendían a mantener a los hombres esclavizados en fábricas, en Iglesias, y fieles al estado. Otras morales tenían simplemente buen sentido. Era como un jardín lleno de frutas venenosas y frutas buenas. Tenías que saber cuál escoger y comer y cuál abandonar. (Pág. 293).

Como siempre, el libro resulta entretenido porque Bukowski sabe como escribir situaciones cotidianas de manera divertida. Pero en comparación a otros de sus libros lo encontré demasiado repetitivo, el esquema es el mismo, pasa de una mujer a otra, una y otra vez, se emborrachan, tienen sexo, pasean, se pelean y terminan, y vuelve a empezar el ciclo. Claro, con algunas variaciones, pero la esencia es la misma. Aburre un poco que siempre sea igual, se hace largo. Aunque al final, Chinaski rompa el círculo vicioso de una manera poco esperada, pero que se entiende como el paso a otra etapa, la que está representada en la novela Hollywood.


Frases que me gustaron de la novela:


Mira, vamos a plantearlo de esta manera: para mí, tú eres la número uno, y ni siquiera hay número dos.

Me sentía enfermo, inútil, triste. Estaba enamorado de ella.


No me gustaban los fines de semana. Todo el mundo salía a la calle. Multitudes en todas partes. El lunes era mi día favorito. Todo el mundo estaba de vuelta al trabajo y fuera de mi vista.


Los más grandes hombres son los más solitarios.


Y sin embargo las mujeres, las buenas mujeres, me daban miedo porque a veces querían tu alma, y lo poco que quedaba de la mía quería conservarla para mí.


Me alegraba de no estar enamorado, de no ser feliz con el mundo. Me gustaba estar en desacuerdo con todo.


La gente solo abrazaba a ciegas lo que se le pusiese delante: comida natural, zen, surfing, ballet, hipnotismo, terapia de grupo... y de repente todo se evapora y se perdía. La gente tenía que encontrar cosas que hacer mientras esperaba la muerte.


Una vez que una mujer te da la espalda, olvídala. Te aman y de repente algo se da vuelta. Te pueden ver muriéndote en una cuneta, atropellado por un coche y pasarán a tu lado escupiéndote.


No hay manera de que yo pare de escribir, es una forma de locura.


La bondad podía encontrarse a veces en el centro del infierno.

Hay demasiada frialdad en el mundo. Si la gente simplemente hablase junta de las cosas ayudaría bastante.


La gente enamorada se ponía a menudo cortante, peligrosa. Perdían el sentido de la perspectiva. Perdían el sentido del humor.


Quizás tuviese miedo. Eso era, sentía miedo. Quería sentarme solo en una habitación con las persianas bajadas.



Les dejo un vídeo de mi canal de youtube. ¡No olviden suscribirse al canal y al blog!





Ricardo Carrión
Administrador del blog

martes, 20 de agosto de 2019

Reseña: HOLLYWOOD. Charles Bukowski

Reseña Nº 255: Hollywood de Charles Bukowski


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Hollywood es la quinta novela escrita por Charles Bukowski, publicada en 1989. La literatura de Bukowski se basa en su propia vida, sus anteriores novelas son una especie de autobiografía de la vida del escritor a través del personaje de Henry Chinaski, su álter ego. En general, su producción novelistica va contando su evolución en el mundo, como pasa de ser un joven rechazado por la sociedad a convertirse en un escritor famoso. Y es precisamente en Hollywood donde relata su llegada a la cima de su carrera, donde le piden que escriba un guión para una película que precisamente trataría sobre uno de los episodios de su vida. Henry Chinaski tendría su propia película. Esto sucede principalmente por la fama que tienen sus libros. Se venden tanto que seguramente la película también tendrá éxito.

"En cuanto a mí, mi mayor sueño en la vida era evitar el mayor número de gente posible. Cuanta menos genta veía, mejor me sentía".

En esta novela Bukowski se codea con mucha gente del cine, cosa que detesta, actores, directores, productores, abogados, escritores, poetas, en fin, es un desfile de gente famosa que se cruza en la vida de este borracho que ama escribir. Para no revelar sus nombres usa diferentes pseudónimos para cada uno. Aún así se logra dilucidar la identidad de algunos como la de Mickey Rourke, Faye Dunaway y Sean Penn.

"A menudo, con los humanos, ya sean buenos o malos, mis sentidos se cansan, simplemente desconectan, me doy por vencido. Soy educado. Asiento con la cabeza. Hago como si comprendiera porque no quiero que nadie se sienta herido. Este es mi punto débil, el que más problemas me ha causado. Muchas veces, cuando intento ser amable con los demás, lo que consigo es que mi alma se deshaga en una especie de pasta espiritual".

El Henry Chinaski de esta historia es una persona completamente diferente a la de sus anteriores libros. Ya tiene 65 años, tiene una relación seria con Linda, tiene cinco gatos, un lugar fijo donde vivir, un auto nuevo y una prometedora cuenta en el banco. Se puede dedicar a escribir tranquilo, ir al hipódromo y visitar el set de grabación de la película. Incluso le proponen formas de evadir impuestos, cosa que no gusta mucho al escritor, no quiere problemas.
 Ha dejado atrás las borracheras, las peleas callejeras, las visitas a emergencias, las noches de sueño en los bancos del parque, y los desagradables amaneceres entre tarros de basura sin la billetera en su bolsillo. En fin, es un nuevo Hank.

"Escribir un guión me parecía en el fondo algo muy estúpido. Pero hombres mejores que yo habían sido atrapados en tan ridícula acción".
Pero no puede existir película sin guión y eso es lo que molesta a Chinaski, siente que escribir un guión no es nada glorioso, lo encuentra ridículo y sin valor literario. A regañadientes y debido a una tentadora suma de dinero, además de cierta amistad que lo relaciona con el director y productor Jon Pitchon, el cual le pide encarecidamente que escriba la película, decide hacerlo. Finalmente lo termina y el resultado le parece satisfactorio. Una vez el guión está escrito se empieza a mover la maquinaria Hollywoodense y Jon Pitchon hará todo lo posible para conseguir financiamiento para la película que se llamará El baile de Jim Beam. Aunque en la realidad la película se tituló Barfly.

"¡Qué raros estos dioses! Ahora me estaban empujando a escribir un guión. Algo que no me apetecía. Claro que yo sabía que si lo escribía sería bueno. No impresionante, pero sí bueno. Soy un genio con las palabras".

El libro no sería lo mismo sin el personaje de Pitchon, el director y productor suizo cuyo nombre real es Barbet Schroeder. Él es el responsable de conectar el mundo de Chinaski con el de Hollywood, impulsa todo el tiempo el desarrollo de la película e invita a Chinaski a todas partes para que conozca personas, posibles inversores y actores. Vive prácticamente en la pobreza, pero sus innumerables conexiones con el mundo del espectáculo le permiten sacar adelante sus proyectos. Las escenas más divertidas del la historia corren por cuenta de este personaje.

"De repente me pareció algo estúpido que alguien quisiera saber lo que yo pensaba. La mejor parte de un escritor está sobre el papel. La otra parte es, normalmente, una idiotez".

El desarrollo de la historia inicia con la creación del guión, luego continua con un periodo en donde se intenta conseguir financiamiento y personas interesadas para participar en el desarrollo de la película, una vez conseguido el presupuesto y los actores se da inicio al rodaje, para finalmente exponer la película en el cine. Todo este desarrollo de la película es seguido de cerca por Chinaski, quien a través de sus ojos nos cuenta como es realmente el mundo de Hollywood detrás de cámara y cómo el dinero se vuelve el eje de toda la trama. A través de fiestas, reuniones y entrevistas, Chinaski critica a la sociedad desde su ya clásica postura frente al mundo. Devela de alguna manera, la pérfida naturaleza humana que se esconde detrás de los focos y las cámaras, la cual no dista mucho de la realidad que vivió en su juventud.

"Siempre estaba la máquina de escribir para salvarme, para hablarme, para entretenerme, para salvarme el culo. Esencialmente era por eso por lo que escribía: para salvarme el culo, para salvarme del manicomio, de las calles, de mí mismo".

A través de la película, el escritor da una mirada hacia el pasado, a los días en que era un joven bebedor. Su mirada es de nostalgia. Extraña su energía, sus romances, sus amigos y conocidos que ya han partido de este mundo. Luego vuelve a su realidad, a su fama, a sus gatos, concluyendo que la vida es mejor ahora, que un hombre realmente empieza a vivir a los 65 años.

"Aunque aquella época no había sido una época desdichada, había sido, en su mayor parte, una época de vacío y espera". 

"Me moría de hambre con tal de tener tiempo para escribir. Había estado loco y lo sabía y no me importaba".

En general, es un libro muy rápido de leer a pesar de sus más de 300 páginas. Como el desarrollo del argumento depende de los diversos encuentros con excéntricos personajes, gran parte de la historia está escrita en diálogos cortos, de esos que Bukowski sabe escribir, con ritmo, con una cadencia que no te aburre. La historia en sí es muy simple, pero la forma en que el autor plasma sus pensamientos y su característico humor en medio del rancio ambiente de Hollywood le da al libro un ángulo interesante y diferente que solo Bukowski, el genio de las palabras, podría darle a lo que debería ser un aburrido relato. Hay que saber escribir, saber encantar al lector, hacer que las palabras bailen, y solo quien ama escribir puede lograr aquello.

"Necesitaba escribir, era como una enfermedad, una droga, una fuente de compulsión, sin embargo no me gustaba verme a mí mismo como escritor". "Nunca se era un escritor. Uno tenía que convertirse en escritor cada vez que se sentaba a la máquina".

Ricardo Carrión
Administrador del blog

jueves, 25 de enero de 2018

¿En qué orden leer a Charles Bukowski? 2024

¿En qué orden leer las novelas de Charles Bukowski? 

Cronología Novelas Bukowski


Bukowski es considerado un claro exponente del movimiento literario estadounidense "realismo sucio". El cual se caracteriza por minimizar todo tipo de descripciones, ya sea sobre escenas, entornos o personajes. Es un estilo parco y superficial, en donde incluso los diálogos son secos y dicen justo lo necesario, sin especificar o incluir acciones, gestos o verbos dicendi. Pero no solo la narración es así, los personajes también, son hombres comunes y corrientes, sin ningún elemento que los haga sobresalir de los demás, excepto por su propia decadencia. Son seres grises e ignorados imbuidos en un ambiente urbano, subsistiendo con lo mínimo. No es que Bukowski haya querido escribir con dicho estilo. Lo que pasa es que Bukowski perteneció a ese mundo. Y lo que hace en sus novelas es retratar su vida a través de un Alter ego: Henry Chinaski.

Quiero dejar claro que en esta entrada solamente especificaré el orden de lectura de las novelas de Bukowski, sus diarios, relatos y poemas, no están considerados. 

Si quieres conocer una guía de lectura de sus libros de relatos entra aquí

De las seis novelas que escribió, cinco son autobiográficas, la base de sus novelas son sus vivencias. En la sexta novela es donde experimenta libremente y se sale de sus temáticas habituales. Por lo tanto, al ser novelas autobiográficas no es conveniente leerlas por el año de publicación, sino por la cronología del personaje principal, Henry Chinaski. Hay que leer desde los orígenes del personaje hasta su época adulta. Debido a esto siempre recomiendo iniciar con "La senda del perdedor", ya que allí se narra su infancia y juventud.

1.- La senda del perdedor (1982)




Henry Chinaski, no fue un niño con suerte. De origen alemán, fue tempranamente llevado a vivir a Norteamérica, a los barrios bajos de Los Ángeles. En donde, junto a sus padres, debe enfrentar mientras crece, la gran depresión económica y la segunda guerra mundial. Al mismo tiempo comienza a descubrir su talento como escritor. 
La senda del perdedor describe los orígenes de Chinaski, la influencia que ejerce su familia y el  entorno sobre él, lo que prepara al lector, para entender su personalidad en las siguientes novelas. 


2.- Factotum (1975)





En esta novela, Henry Chinaski, ya alejado del seno familiar, pero solo hasta cierto punto, intenta ordenar su vida, o más bien, sobrevivir. Se la pasa de trabajo en trabajo, ya que es constantemente despedido. Todos los trabajos en los que es aceptado son de baja categoría, donde contratan a los peores. No dura mucho en ninguno, ya que su eterna adicción al alcohol y a las mujeres, sumado a su mal carácter, lo perjudican constantemente a la hora de encontrar un empleo fijo. Tampoco le interesa mucho mantener un empleo, ya que lo que realmente quiere es ser escritor, por lo que ocupa su tiempo libre en confeccionar relatos y enviarlos a diversas revistas. 

3.- Cartero (1971)



En Cartero, se remonta a cuando Chinaski tenía treinta y seis años, quien, como siempre, andaba perdido por la ciudad, de pensión en pensión, bebiendo, apostando en el hipódromo, relacionándose alternativamente con diferentes mujeres, las cuales perdía a cada momento por diferentes motivos.
Sigue la misma senda que en Factótum, sin nada fijo en su vida, hasta que la oficina de correos se cruza en su camino. Es por ello, que en esta novela nos relata las peripecias que sufre siendo cartero, mientras sin saberlo llegaría a tener su primera gran oportunidad como escritor. 


4.- Mujeres (1978)




En esta novela Chinaski ya tiene cincuenta años, está separado y tiene un hijo. Ya no es un empleado de correos y tiene cierto renombre en el mundo literario, aunque continua siendo un perdedor. Ahora más que nunca puede emborracharse y conocer mujeres, una de sus principales debilidades. Es por eso que la historia se enfoca en sus líos amorosos, que ya conocíamos en sus anteriores novelas, pero esta vez con una profundidad mucho mayor. Chinaski desata su sed de mujeres sin contenerse, sin trabas ni frenos, pero que al final logrará dominar. 


5.- Hollywood (1989)



En este libro llegamos a la cumbre de la vida de Hank Chinaski. Ahora ya no tiene necesidades, es un escritor famoso, tiene dinero y una linda esposa. Es tan famoso que un amigo de él y director de cine, le propone que sea guionista para su próxima película. Lo que podría transformarse en una gran experiencia para Chinaski, termina volviéndose más una pesadilla. Y como todo en la vida del Alter ego de Bukowski, no resulta nada fácil. La filmación de dicha película es muy dificultosa y deberá lidiar con diversos problemas, generalmente provocados por la importancia del dinero que prevalece por sobre la del arte. 

6.- Pulp (1994)





Esta novela deja de lado el estilo autobiográfico de las cinco anteriores, por lo que podría leerse de forma independiente, pero yo recomiendo leerla al final, ya que es más experimental y solo podrá entenderse bien, si ya estás familiarizado con el estilo de Bukowski. 
Aquí, a través del personaje principal, el detective Nick Belane, el autor parodia a las ficciones pulp (Pulp fictions), esas historias que se publicaban en un formato semejante al de un cómic y que tocaban diferentes géneros como la ciencia ficción, el suspenso, el terror y la fantasía. Basándose en eso, y con su clásica chispa de ingenio, Bukowski nos sumerge en una hilarante historia, donde Belane, que no recibe nunca un buen caso, se encuentra de repente con varios entre las manos, y con unos clientes bastante extraños y extravagantes.


Mi consejo es que lean las novelas de Charles Bukowski en este orden, creo que es la mejor manera de seguir la evolución de su personaje principal, y ya en la sexta novela, apreciar la evolución del estilo del escritor. 

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Ricardo Carrión
Administrador del blog 


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domingo, 5 de noviembre de 2017

RESEÑA: Cartero [ Charles Bukowski ] con análisis

Cartero (1971)

Análisis y opinión


ricardo-carrion
Charles Bukowski (1920-1994)
Anagrama
188 páginas


Bukowski es considerado un claro exponente del movimiento literario estadounidense "realismo sucio". El cual se caracteriza por minimizar todo tipo de descripciones, ya sea sobre escenas, entornos o personajes. Es un estilo parco y superficial, en donde incluso los diálogos son secos y dicen justo lo necesario, sin especificar o incluir acciones, gestos o verbos dicendi. Pero no solo la narración es así, los personajes también, son hombres comunes y corrientes, sin ningún elemento que los haga sobresalir de los demás, excepto por su propia decadencia. Son seres grises e ignorados imbuidos en un ambiente urbano, subsistiendo con lo mínimo. No es que Bukowski haya querido escribir con dicho estilo. Lo que pasa es que Bukowski perteneció a ese mundo. Y lo que hace en sus novelas, es retratar su vida a través de un Alter ego: Henry Chinaski.

Cartero fue la primera novela que escribió, la comenzó justamente cuando decidió dejar su empleo en el servicio postal. En ese momento apostó todo a la escritura. Es por eso que en Cartero nos relata lo que estaba viviendo en ese entonces. Se remonta a cuando tenía treinta y seis años. Y Chinaski, como siempre, andaba perdido por la ciudad, de pensión en pensión, bebiendo, apostando en el hipódromo, relacionándose alternativamente con diferentes mujeres, las cuales perdía a cada momento por diferentes motivos. Nada era constante para él, nada era definitivo, todo pasajero. Pero no siempre  podía seguir así. Y la oficina de correos sería la excepción.

"Empezó por una equivocación.
...me enteré por el borracho que vivía calle arriba, y que lo hacía todos los años, que contrataban a cualquiera que se presentase, así que fui y lo siguiente que supe fue que tenía una saca de cuero a mis espaldas..."


Todo comenzó con la necesidad de buscar un trabajo para poder conseguir algo de comer para él y su novia de turno, Betty. Por algunos conocidos, se enteró de que en correos estaban aceptando a todo el mundo. No perdió el tiempo y se dirigió allí. Desde ese momento entra como auxiliar de cartero.
A través de su prosa seca, nos cuenta sus peripecias en el trabajo; el infierno de la calle: las miradas indiscretas, los perros, la lluvia, la gente loca. Y todos esos obstáculos los debe sortear en un período de tiempo exacto, ya que no puede fallar en la hora de llegada a la central, lo que siempre le ocasiona conflictos como no poder almorzar o cosas peores.

-¡Apártese! -dijo una voz de mujer-. ¡Apártese para que pueda ver su cara!

-Bueno, ya está, pensé, otra chiflada.

Pero Bukowski se lo toma con humor, tanto sus quiebres amorosos, como sus peripecias en la calle, las narra con soltura e hilaridad, se ríe de él mismo, de su desgracia. Pero cuando se trata de contar la historia de un compañero, de las personas que lo rodean, se vuelve muy emotivo. Hank, el tipo duro y superficial, el que cosifica a las mujeres, y que por lo mismo muchos odian leerlo. Tiene un lado profundo y humano que lo demuestra cada vez que alguna de sus novias, amigos o compañeros, se meten en problemas. No importa cuánto diga para afuera. Chinaski es un ser tremendamente emotivo y conmovedor.
Arrastrado por sus vicios hacia la nada. Sumergido en el mundo de la bebida y las apuestas en el hipódromo. A pesar de esa miseria que lo rodea, el espíritu de Chinaski sigue intacto e inquebrantable. Y  en aquella época se encontraba a punto de hallar un salvavidas: La escritura.

Por la mañana era de día y yo seguía vivo.
Quizás escriba una novela, pensé.
Y eso hice. 

Al ser su primer libro, encontré que careció de la profundidad que vi en "La senda del perdedor". Es mucho más superficial, pero no menos humano. Se nota su inexperiencia al escribir. El libro no tiene el ritmo de otros. No tiene ese final rematador que normalmente coloca en cada párrafo. Es solo el boceto de lo que escribirá en el futuro, por lo tanto, a pesar de haber sido muy entretenido, no lo recomiendo para partir. La senda del perdedor es el libro ideal para iniciar con Bukowski, ya que allí podremos conocer los orígenes de Chinaski, para así poder entender de mejor forma al personaje en sus otras novelas, incluyendo cartero. La dureza y el humor de Chinaski puede resultar repulsivo, sino se considera su vida anterior, su juventud y niñez.




Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 27 de octubre de 2017

RESEÑA: El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco [ Bukowski ]

El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco (1998)

Opinión y análisis


ricardo-carrion
Charles Bukowski (1920-1994)
Anagrama
170 páginas
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El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco. La ingeniosa frase que se le ocurrió a Bukowski para titular este libro, hace alusión al viaje de la humanidad, en una nave sin rumbo, a la deriva; directo a la destrucción. La frustración que siente por la sociedad humana queda clara, y no solo frustración, es un odio repelente; y una angustia al mismo tiempo, de la dependencia que el mismo no puede evitar de un sistema que desprecia. 

"Toda esa gente. ¿Qué hace? ¿Qué piensa? Todos vamos a morir, todos nosotros, ¡menudo circo! Debería bastar con eso para que nos amáramos unos a otros, pero no es así. Nos aterrorizan y aplastan las trivialidades, nos devora la nada". Pág. 11. 

Este libro lo escribió durante los últimos años de su vida. Lo estructuró en formato de diario de vida. Esta vez, sin un personaje con el cual disfrazarse, es el propio Hank el que nos habla directamente y sin preámbulos. Registrando escrupulosamente las fechas de sus entradas, nos lleva desde 1991 hasta 1993, obsequiándonos sus últimas impresiones, ya que muere en 1994, por lo que el libro se publicó de forma póstuma.
Bukowski lo presentía, sabía que se acercaba su fin. Ya no podría seguir bebiendo y escribiendo. Si ya no podía escribir, ya no podía vivir. La escritura lo había mantenido vivo más tiempo del que él hubiera imaginado. Se sentía satisfecho, pero con esa sensación amarga de no querer irse.

"Te preparas para ser escritor haciendo las cosas instintivas que te alimentan a ti, que te protegen de la muerte en vida". Pág. 120.

La temática se basa en la cotidianidad. Bukowski nos cuenta su rutina diaria, con una simpleza aplastante. Hablando de cosas tan triviales como sus continuos viajes al hipódromo, o sus molestias con otros escritores, poetas y editores. El gran Hank no duda en dejar caer su dura opinión sobre estos asuntos. Logra envolvernos en su prosa golpeadora, en sus frases chispeantes. Nunca necesitó de grandes temas para hacer bailar las palabras, para llenar páginas en blanco, las que hubiera llenado hasta la eternidad. 

"Nunca quise fama ni dinero. Quería poner la palabra en la página como yo quería, eso es todo. Y tenía que poner las palabras en la página o me sentía superado por algo peor que la muerte". Pág. 119. 

El Bukowski que encontraremos en este libro, tiene 71 años, tiene dinero, es famoso; un escritor consagrado. No tiene nada más que hacer que ir al hipódromo, y luego llegar a beber, escribir, pasar un rato con su mujer Linda y sus nueve gatos. A partir de esa base, nos cuenta sus reflexiones sobre los más variados temas, incluido el de la muerte. 

Yo llevo a la muerte en el bolsillo izquierdo. A veces la saco y hablo con ella: Hola, nena, ¿qué tal? ¿Cuando vienes por mí? Estaré preparado. No hay que lamentarse por la muerte, como no hay que lamentarse por una flor que crece. Lo terrible no es la muerte, sino la vida que la gente vive o que no vive hasta su muerte. No hacen honor a sus vidas, les mean encima. Las cagan. Estúpidos gilipollas. Se concentran demasiado en follar, ir al cine, el dinero, la familia, follar. Sus mentes están llenas de algodón. Se tragan a Dios sin pensar, se tragan la patria sin pensar. Muy pronto se olvidan de cómo pensar, dejan que otros piensen por ellos. Sus cerebros están rellenos de algodón. Son feos. Hablan feo, caminan feo. Ponles la gran música de los siglos y no la oyen. La muerte de la mayoría de la gente es una farsa. No queda nada que pueda morir. Pág. 15. 

Lo mejor de todo, es que mientras lleva este registro, paralelamente él sigue escribiendo. Constantemente hace referencias a sus libros de poemas y a su última novela "Pulp", lo que provoca que nos hable de su intimidad creativa. Por ejemplo: de su necesidad de música clásica para concentrarse y de su experiencia con el cambio de tecnología: del paso de la máquina de escribir a una computadora Macintosh. Para él, la computadora fue una experiencia reveladora, y no duda en contar detalles sobre lo mucho que potencia su creatividad, versus el gran trabajo de correcciones que debía hacer con la máquina de escribir. 

"Es sencillamente más fácil registrar las palabras, se transfieren más rápidamente desde el cerebro (o donde quiera que salga esto) a los dedos, y de los dedos a la pantalla, donde se hacen visibles inmediatamente; nítidas y claras". Pág. 89.

Mientras nos narra sus peripecias como escritor. Como la forma en que la gente lo busca y lo engaña, o como lo reconocen en la calle. Va recordando al mismo tiempo los días en que dormía en los parques y despertaba en medio de tarros de basura.
Su origen humilde y esforzado, su vida en el infierno, es una prueba que finalmente ha superado. Se encuentra en la cima, pero eso no significa que no haya dejado de luchar. Las enfermedades lo agobian, el cansancio crece. Pero su literatura sigue intacta, con la misma fuerza. Él compara su forma narrativa con la de un combate de boxeo, es su estilo, las palabras no pueden decaer, no pueden dormirse, hay que estar atento, porque en cualquier momento te llega un uppercut. 

Hay algo ahí que aprender, algo que aplicar al arte de la escritura, a la manera de escribir. Tienes una sola oportunidad y se acabó. Solo quedan páginas, así que más te vale que echen humo. Pág. 165.

Ricardo Carrión
Administrador del blog

lunes, 18 de septiembre de 2017

Frases de La senda del perdedor

Las mejores frases y fragmentos de La senda del perdedor


ricardo-carrion
Charles Bukowski (1920-1944)
288 páginas
Anagrama

¡Hola lectores!


Esta es una entrada de recopilación. Luego de leer y reseñar La senda del perdedor de Bukowski, me di cuenta que habían muchas y frases y fragmentos que no pude incluir en la reseña. Y no quería que se perdieran. Muchas veces una simple frase te puede motivar a leer un libro, así que dejo muchas de este libro para invitarlos a leerlo. 


Nota: Las últimas frases están en rojo, no porque sean especiales, sino porque blogger no me dejó cambiar el color. jaja. 

Capítulo 8


Lo mejor del dormitorio era la cama. Me gustaba estar en la cama durante horas, incluso de día, con las sábanas subidas hasta la barbilla. Allí se estaba bien, nunca ocurría nada. No había gente, nada. Pág. 35.

Capítulo 11


"Los chicos de miranda se rajaron después de aquello. No sabían cómo recuperarse. Venían de un barrio rico, no sabían lo que significaba luchar por recuperarse". Pág. 45.

Capítulo 13


-Henry, ¿Quieres a tu madre?
Yo la verdad es que no la quería, pero la vi tan triste que le dije que sí. Pág. 48.

"Esta cosa de joder estaba bien. Le daba a la gente cosas extra en que pensar". Pág. 52.

Capítulo 15


"Todo lo que necesitaba una persona era una oportunidad. Siempre había alguien controlando quién podía tener una oportunidad y quién no". Pág. 58.

Capítulo 19

"Así que eso era lo que querían: mentiras. Mentiras maravillosas. Eso es todo lo que necesitaban. La gente era tonta". Pág. 80

Capítulo 21

"Todos proveníamos de familias víctimas de la Depresión y la mayoría habíamos sido mal alimentados, aunque por una extraña paradoja habíamos crecido enormemente. La mayoría de nosotros, creo, no había recibido el menor amor por parte de su familia, y tampoco lo necesitaba de nadie". Pág. 87.


Capítulo 26

"Mi madre iba cada mañana a su mal pagado trabajo y mi padre, que no tenía trabajo, también salía cada mañana. Aunque la mayoría de los vecinos estaban sin empleo, él no quería que advirtieran que estaba parado". Pág. 109.


Capítulo 27

"Algo había ocurrido. Las toallas del baño lo sabían. La cortina de la ducha lo sabía, el espejo lo sabía, la bañera y el retrete lo sabían. Mi padre se giró y salió por la puerta. Él lo sabía. Era mi última paliza. Al menos proveniente de él". Pág. 119.


Capítulo 31

-¿Qué es lo que haces durante todo el día?
-Me quedo en la cama
-Eso es terrible
-No, es agradable. A mí me gusta. Pág. 132.

"Experimentaban con los pobres y, si funcionaba, utilizaban el tratamiento con los ricos. Y si no funcionaba, aún había un montón de pobres para experimentar con ellos". Pág. 134.


Capítulo 33

"No valía la pena confiar en ningún otro ser humano. Los hombres no se merecían esa confianza". Pág. 142.

Capítulo 35

"Y entonces vino Hemingway. ¡Qué subyugante! Sabía cómo escribir una línea. Era puro gozo. Las palabras no eran abstrusas sino cosas que hacían vibrar tu mente. Si las leías y permitías que su hechizo te embargara, podías vivir sin dolor, con esperanza, sin importarte lo que pudiera sucederte". Pág. 149. 

"Turguéniev era un tipo muy serio, pero podía hacerme reír porque el encontrar una verdad por primera vez puede ser muy divertido. Cuando la verdad de alguien es la misma que la tuya y parece que la está contando solo para ti... eso es fantástico". Pág. 150.


Capítulo 36

"Si te doy un dólar a la semana, eso significará 52 dólares por año, lo que significa que tengo que trabajar una semana más sólo para pagarte a ti. 
No respondí, pero pensé: Dios mío, si piensas de ese modo, artículo por artículo, entonces no puedes comprar nada: pan, sandía, periódicos, harina, o espuma de afeitar. No dije nada más porque cuando odias, no mendigas". Pág. 151.

Capítulo 38

"Las chicas eran un imposible fuera de mi alcance, y por eso aparentaba que no existían". Pág. 157.


Capítulo 39


"Cuando la adversidad alcanzara sus vidas posiblemente llegara demasiado tarde o fuera demasiado poderosa. Yo estaba preparado." Pág. 166. 


Capítulo 40

"Los padres de los chicos ricos solían ser más patrióticos porque tenían más que perder si el país se hundía. Los padres pobres eran bastante menos patrióticos, y a menudo solo lo profesaban porque los habían educado así o era lo que se esperaba de ellos. Subconscientemente sabían que no les iría peor si los rusos, o los alemanes, o los chinos, o los japoneses, gobernaran el país, sobre todo si tenían la piel oscura". 

Capítulo 41


El problema era que tenías que seguir escogiendo entre lo malo y lo peor. Hasta que al final no quedaba nada. A la edad de 25 la mayoría de la gente estaba acabada. Todo un maldito país repleto de gilipollas conduciendo automóviles, comiendo, pariendo niños, haciéndolo todo de la peor manera posible, como votar por el candidato presidencial que más les recordaba a ellos mismos". Pág. 172.

Yo no tenía ningún interés. No tenía interés en nada. No tenía ni idea de cómo lograría escaparme. Al menos los demás tenían algún aliciente en la vida. Parecía que comprendían algo que a mí se me escapaba... Tan sólo quería escaparme de ellos, pero no había sitio donde ir. ¿Suicidio? Jesucristo, tan solo más trabajo. Deseaba dormir cinco años, pero no me dejarían. Pág. 172.

"Todo el mundo tenía que doblegarse y encontrar un molde donde encajar. Doctor, abogado, soldado... no importaba lo que fuera. Pág. 174.

Capítulo 44


Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía, deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba.

"Ir a algún sitio para trabajar todos los días y después volver. Era imposible. Hacer cosas normales como ir a comidas campestres, fiestas de navidad, el 4 de Julio, el día del trabajo, el día de la madre... ¿acaso los hombres nacían para soportar esas cosas y luego morir? Prefería ser un lavaplatos, volver a mi pequeña habitación y emborracharme hasta dormirme". 

Los odié. Odié su belleza, su juventud sin problemas, y mientras los miraba danzar a través de los remansos de luz mágicamente coloreada, abrazándose entre ellos, sintiéndose tan bien, como niños inmaculados en gracia temporal, los odié porque tenían algo que yo aún desconocía, y me dije a mí mismo de nuevo: "Algún día seré tan feliz como cualquiera de vosotros, ya lo veréis." Ellos siguieron bailando y yo repetí mi promesa. Pág. 193

Capítulo 45


"... creo que la gente solo piensa en las injusticias cuando les suceden a ellos." Pág. 197.

Capítulo 47


Lo que yo quería era vivir en una cueva en el colorado con víveres y comida para tres años. Me limpiaría el culo con arena. Cualquier cosa, cualquier cosa que evitase que me ahogase en esta existencia monótona, trivial y cobarde. Pág. 209. 

"Qué tiempos tan frustrantes fueron aquellos años: tener el deseo y la necesidad de vivir pero no la habilidad". Pág. 214.

Capítulo 48


"Recordé lo que Iván había dicho en Los hermanos Karamazov. ¿Quién no desea asesinar a su padre?" Pág. 217.

Capítulo 52


"Además yo había leído por ahí que si un hombre no creía o entendía verdaderamente la causa a la cual se adhería de algún modo podía ser más convincente". Págs. 236-237.

Capítulo 53


"El beber era lo único que evitaba que un hombre se sintiera desplazado e inútil. Todo lo demás era luchar y luchar, abriéndose paso a tajos. Y nada era interesante, nada. Todo el mundo era igual, reprimiéndose y controlándose. Y yo tenía que vivir con esos mamones el resto de mis días". Pág. 245. 

"¿Era yo el único en agobiarme por un futuro sin posibilidades?" Pág. 245.

"Yo había escrito diez o doce historias cortas. Dale a un hombre una máquina de escribir y se convierte en escritor". Pág. 246.


Capítulo 58


"La vida del hombre normal y sano era tediosa, peor que la muerte. Parecía no haber alternativa posible. Y la educación también era una trampa. La poca educación a la que me había permitido acceder me había hecho más suspicaz. ¿Qué es lo que eran los doctores, abogados y científicos? Tan solo eran hombres que habían permitido que los privaran de su libertad de pensar y actuar como individuos". Pág. 275. 

"Ahí sentado bebiendo consideré la idea del suicidio, pero sentí un extraño cariño por mi cuerpo, por mi vida. A pesar de sus cicatrices y marcas, me pertenecían. Pág. 276.

"Los pobres tenían derecho a follar para abrirse camino entre sus pesadillas. Sexo y alcohol, quizás un poco de amor. Era todo lo que tenían". Pág. 276.




Ricardo Carrión
Administrador del blog