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jueves, 27 de marzo de 2025

Reseña: Tom Sawyer, de Mark Twain

 Reseña: Tom Sawyer (Mark Twain)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de Las aventuras de Tom Sawyer, del escritor estadounidense Mark Twain. pseudónimo de Samuel Clemens. La novela se publica en 1876 pero se ambienta 40 años en el pasado, antes de la guerra de secesión estadounidense.

 

La historia trata de las aventuras de un niño llamado Thomas Sawyer que vive en un pequeño pueblo ficticio estadounidense a orillas del río Missisipi, llamado St. Petersburg. El relato es en parte autobiográfico ya que Mark Twain se basó en los recuerdos de su infancia para crear este mundo de ficción.

Todos los detalles del pueblo y sus alrededores, ya sean cuevas, montes y embarcaderos se basan en Hannibal, el pueblo donde el autor vivió su infancia, que se encuentra al noreste del estado de Misuri. También los personajes se basan en personas reales de la misma familia del autor como también de sus amigos. En el breve prefacio de esta edición él mismo lo aclara.

 

Las aventuras de Tom Sawyer es una novela muy bien equilibrada, tiene de todo un poco. Desde pequeños sucesos cotidianos que el personaje principal con su carisma e ingenio se encarga de volverlos entretenidos junto a sus amigos, hasta aventuras más extensas llenas de intriga y acción. Tom hace que ir a la escuela, ir a la iglesia y hasta pintar una cerca se vuelva una atractiva historia que nunca sabrás como terminará. De episodios tan simples como estos el autor siempre logra sacar una enseñanza o dejar en evidencia una simple ley de la naturaleza humana.

 

Sin duda lo que enriquece la historia y la vuelve una novela con más sustancia es la mezcla de estas pequeñas travesuras cotidianas con experiencias más ligadas a la aventura, como ir al cementerio por la noche, convertirse en pirata, buscar un tesoro o explorar una cueva. En ellas el autor se luce al momento de generar tensión narrativa incluyendo un némesis, un villano listo para hacerle frente a Tom y sus amigos.

 

Todas estas situaciones el autor las sacó de experiencias que vivió en su infancia y de relatos que escuchó de sus amigos, por eso se sienten tan reales, tan palpables, son aventuras y sucesos que cualquier niño puede haber vivido. Pueden ser perfectamente reales, pero con un toque de ficción y de optimismo propio de Mark Twain, porque su forma de ver la vida y de ver la realidad están plasmadas en la novela. Las vidas de Tom y sus amigos, no siempre positivas y que tienen sus adversidades, siempre son enfrentadas con ese humor y vitalidad tan característico del autor.

Tom vive con su tía Polly ,su hermanastro menor, Sid y su prima, Mary, ya que es huérfano. Pero más que lamentarse por su situación es un niño que abraza la vida, desea vivir, desea hacer cosas, busca constantemente y con energía vivir aventuras, quiere comerse el mundo, destacar y ser el mejor. Hay una fuerza vital en Tom Sawyer que puede remover la fibra de cualquier persona que lo lea. Pero como todo niño tiene sus altos y bajos, proyectos que no le resultan, decepciones amorosas y desalientos, pero ante ellos responde con la misma energía.

 

En el fondo, tanto los sentimientos positivos como los negativos, impulsan a Tom a tomar acción por alcanzar alguna de sus fantasías. Ser forajido, ladrón o pirata son ambiciones que siempre ha tenido y solo utiliza como excusa alguna mala experiencia para convertirla en algo provechoso para él. Eso es Tom Sawyer, un constante ir hacia delante. Cada paso que da hacia su próxima aventura está plagado de interacciones con los otros niños y su familia, dejando en evidencia sus costumbres, tradiciones y creencias infantiles de la época: hechizos, brujas y rituales son parte del día a día de estos niños.

 

Son estas aventuras, estas experiencias e interacciones con su entorno las que convierten a Tom Sawyer también en una novela de aprendizaje donde el personaje aprende poco a poco a controlar sus impulsos y saber cuando comportarse con valentía y cuando decir la verdad. Es decir, saber elegir cuándo poner por delante los buenos valores, que es algo que se destaca en una historia donde Tom siempre intenta superar los límites de lo permitido por los adultos.

 

Esto hace que esta novela no sea solo para un público infantil y juvenil, sino también para un público adulto. El mismo autor lo señala en su prefacio. Hace dicha aclaración porque para una persona adulta puede resultar poco atractivo leer sobre las aventuras de un niño. Pero la historia se proyecta mucho más allá de una simple seguidilla de acontecimientos. Lo que logra Twain es construir todo un universo para explorar una época diferente, con sus costumbres, dichos y creencias. Y lo hace no solo desde una perspectiva infantil, sino también de la adulta. Porque en Tom Sawyer a pesar de ser un niño el protagonista, la visión del mundo adulto sigue presente como contrapunto. Para que la historia resulte, el mundo adulto y el infantil deben convivir. Deben coexistir. De esta forma se logra apreciar ese contraste entre lo que se fue y lo que se es hoy. Porque un adulto al leer Tom Sawyer recordará su niñez y se dará cuenta de lo que ha ido perdiendo y olvidando en el proceso de crecer. De lo que perdió en el largo y duro proceso de la vida. Tom y sus amigos están ahí para recordar a grandes y pequeños los valores de la infancia.

 

Pero los niños no pueden ser niños sin los adultos, porque gracias a que ellos cargan con las responsabilidades pueden disfrutar de la vida. Sin presión, pero claro, respetando ciertas reglas. El mundo adulto está ahí no solo para que el mundo infantil se pueda desenvolver, sino también para ponerle límites y encauzarlos hacia el camino de la adultez. Y es ese tira y afloja entre lo que los niños desean hacer y los que los adultos limitan lo que funciona como motor de la narración. Sin el mundo adulto no habría reglas que romper y eso ya no sería divertido.

 

Al tener el mundo infantil y el adulto representados en la misma historia, el autor tiene una mayor libertad para deslizar cierta crítica a la sociedad de aquella época. Retrata el racismo imperante en la época y el menosprecio a otros por su condición social como a Huckleberry Finn. Los habitantes de St. Petersburg van a la iglesia fielmente pero desprecian y tratan de vago a un pobre niño huérfano de madre y que vive en la calle, como Huck. Es una sociedad prejuiciosa pero que aparenta seguir el camino de Dios, claro con algunas excepciones.

 

En cambio Tom sí se juntaba con Huck, a pesar de que los adultos no se lo permitían. Forjó una amistad con él, que por un lado era otra forma de romper las reglas, pero era más que eso, Tom no cuenta con los mismos prejuicios de los adultos y ve en Huck un amigo valioso, no por su condición social sino por su verdadera esencia. Además, los dos comparten el sentimiento de la ausencia de una madre.

Como buena novela de aprendizaje, no solo el protagonista aprende lecciones, los adultos también. Gracias a la influencia de Tom la visión que tiene el pueblo sobre Huck va cambiando con el tiempo. Hay incluso un punto en la novela donde prácticamente Tom desaparece del relato y Huck lo releva como protagonista. Esto demuestra la importancia y la fuerza de un personaje que gracias a su construcción da la posibilidad al autor de ahondar en matices sociales más relevantes. La figura de Huck sirve como contrapunto de una sociedad que se rige por normas, por un sistema, en cambio la vida que lleva Huck es de una libertad absoluta, prefiere no tener nada material pero sí libertad, porque las cosas, el dinero solo atan al ser humano a un vida monótona.

 

Claro, al final Mark Twain intenta buscar un punto medio entre una libertad total y una vida regida por normas, prefiere llegar a un punto intermedio. Es decir, rescatar lo bueno de cada lado. Pero siempre recordando que nunca debemos perder del todo nuestra libertad, y que tener tiempo para nosotros puede ser mucho más valioso que vivir atrapado en un sistema que nos provee de cosas materiales.

 

En el fondo, Huck que no tiene nada, parece ser más feliz y rico que todos los demás porque puede disponer del tiempo a su antojo. Bonito mensaje para un libro de 1876.

 

Bueno, espero les haya gustado este reseña.

 

Ricardo Carrión

Administrador del blog

 


viernes, 14 de febrero de 2025

Reseña: Padres e Hijos, Iván Turgueniev

 Reseña: Padres e Hijos, de Iván Turgueniev

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de Padres e Hijos del escritor ruso Iván Turgueniev, publicada en 1862. Padres e hijos es considerada una de sus obras maestras. Con ella intenta retratar los conflictos políticos y sociales de su tiempo con el fin de demostrar el camino peligroso que estos estaban tomando. En el fondo es una novela realista que logra una gran consistencia por el buen desarrollo de sus personajes. Los cuales estaban muy involucrados con los cambios sociales y reformas que se estaban gestando en Rusia.

 

Turgueniev inicia la escritura de Padres e Hijos en 1861 y justamente el 3 de Marzo de ese mismo año se dicta la ley de la emancipación de los siervos de la gleba, los campesinos al fin habían sido liberados y Rusia se encontraba en un tira y afloja entre dos bandos. El futuro de la nación se dividía entre los que buscaban la unidad nacional a través del apoyo a las distintas reformas que se estaban realizando, es decir, los liberales, mientras que el otro bando, los demócratas revolucionarios, veían en esas reformas lo mismo de siempre y querían terminar con todo e iniciar desde cero, incluso a costa de la paz civil.

 

Con este clima político y social nace esta novela. El autor al estar insatisfecho con su realidad intenta retratarla a través de la ficción para exponer todas las sinuosidades de los dos bandos: los liberales y los demócratas revolucionarios, y de alguna forma al mostrarlos tal cual son, con sus virtudes y defectos, hacer un llamado a la unidad nacional que tanto necesitaba Rusia. Lamentablemente su propio arte le jugó en contra, su propia habilidad para retratar al ser humano con todo lo que implica causó el malestar de ambos bandos a tal punto que Turgueniev terminó marchándose al extranjero.

 

Puede que el motivo de escribir esta novela haya sido de carácter político y social pero para poder expresarlo en todo su esplendor requirió la construcción de personajes con vidas complejas: con familia, amigos, estudios, trabajos, intereses, relaciones de todo tipo, etc. Y allí en ese caldo de cultivo llamado humanidad, que crea Turgueniev, inserta las preocupaciones por los problemas de su entorno. Así, dentro de todas las preocupaciones de los personajes, una de ellas también es el conflicto social. Pero no es el único.

 

Quizá por eso me gustó tanto esta novela porque toca una gran variedad de temas sin dejar lo social y político como un mero fondo, sino que lo coloca en primer plano, en la boca de sus personajes. Ellos se expresan al respecto, emiten juicios y opiniones. Dialogan. Esa es el arma de Turgueniev, es a través del intercambio de opiniones, de verdaderas luchas verbales como expresa ideas. Ideas que van más allá del simple conflicto social, e involucran lo filosófico y lo psicológico. Ahonda en las almas de sus personajes y por eso, una novela que es hija de la segunda mitad del siglo XIX, termina rompiendo la barrera del tiempo y gusta en la actualidad, porque también trata un tema que jamás pasará de moda y siempre nos interesará, los conflictos del alma humana, sus contradicciones y aciertos. Su destino, su papel en este mundo.

 

Así es como a los personajes los presenta dentro de ciertas capas o niveles. Los enmarca o recubre de distintos aspectos. El primero y el mas externo es lo social y político: La realidad de su tiempo. Luego su trabajo, sus estudios, es decir, lo que hacen en la vida.

 

Luego viene el nivel de las amistades o los parientes lejanos, las relaciones que tienen con ellos, que también sirven como motivo para desplazar a los personajes dentro de la historia. Y las capas más íntimas son la familia cercana, padres, hermanos, el hogar de la infancia. Para llegar finalmente al personaje propiamente tal, es decir, su alma, su psicología y como ésta reacciona y se relaciona con todos estos niveles que utiliza Turgueniev para caracterizarlos.

 

Por esto, todos los personajes resultan muy interesantes y como lector les prestamos atención.

 

Después de esta introducción les puedo contar de qué trata la historia. Evgueni Bazárov y Arkadi Kirsánov son dos estudiantes que pertenecen a la aristocracia rural. O como la llama Turgueniev, La clase nobiliaria rural. Ellos hace mucho tiempo que no ven a su familia y proceden a visitarlos y quedarse un tiempo con ellos. Es decir, se desplazan desde la ciudad al campo. La historia inicia en 1859.

 

Turguéniev sitúa el inicio de la historia antes de que se dicte la ley de emancipación. Que recordemos se publica en 1861. Esto lo hace porque desea mostrarnos como sus personajes viven este proceso social.

 

Por lo tanto, lo que parece una simple visita de los hijos a sus padres, (Padres e hijos), es en realidad es un experimento social utilizando la ficción. Lo que al autor le interesa es contrastar a dos generaciones distintas. Los padres, una generación de los años cuarenta y los hijos, la generación de la actualidad, la de los sesenta. Por lo que sus ideas sobre todo ámbito son diferentes. Esto lo aprovecha muy bien el autor porque sus ideas políticas también difieren y utiliza a los jóvenes estudiantes como representantes de los demócratas revolucionarios y los padres como los liberales y conservadores. Es decir, toma los dos bandos que estaban luchando por las reformas en Rusia y los pone cara a cara a través de una reunión familiar. Para caracterizarlos y humanizarlos. Es decir, mostrar lo bueno y lo malo.

 

Estos dos estudiantes irán visitando a sus familias. A veces los dos al mismo tiempo, siendo uno invitado del otro y a veces cada uno por su cuenta. Por lo tanto conoceremos a los Padres de Arkadi, como también a los de Bazárov. Y entre ellos también algunas amistades, que el autor las utiliza no para contrastar a dos generaciones, sino para poner a prueba sus convicciones. Para hacerlos dudar, para que se cuestionen. Esto es clave, porque enriquece la novela al ponerlos a prueba en lo que creen, al profundizar en su naturaleza humana.

 

Si bien, parece ser Bazárov el protagonista de la novela, todos en realidad tienen una gran importancia. Turgueniev a través de un narrador omnisciente nos va contando a medida que desarrolla la historia sus pasados y características, nos va completando el cuadro de cada uno de ellos, para así comprenderlos mejor.

 

Como les decía, Bazárov, un personaje fuerte y con grandes convicciones es el que toma el protagonismo porque su ideología llama la atención. Es demasiado extrema. Representa a esta nueva generación de jóvenes que no cree en nada ni reconoce ninguna autoridad. Es un Nihilista. Término que ya se había utilizado con anterioridad paro al parecer es esta novela la que lo populariza.

 

La generación de los años cuarenta  en cambio es la que respeta las tradiciones, la religión y el orden establecido, versus esta nueva generación que no cree en nada y que todo lo cuestiona. Que no se deja influenciar por ideas aunque estas sean muy populares. Y que solo creen en lo que se puede demostrar. Por lo mismo Bazárov quiere ser médico y estudia ciencias naturales. Solo cree en lo que se puede demostrar.

 

Bazárov tampoco respeta el arte, para él es sentimentalismo. Y desprecia esa faceta humana. Él prefiere los hechos y por ende la ciencia es más cercana a sus ideales. El pensamiento frío y materialista. Por lo mismo también desprecia el amor y los valores del matrimonio. Al contrario de la generación adulta que para ellos es algo sagrado. Y esto hace más interesante la novela, porque no solo a través de los diálogos se contrastan estas dos posiciones. No solo se retrata el conflicto generacional, sino también se ponen a prueba ambas visiones. Por ejemplo, Bazárov es joven y el amor es un sentimiento muy fuerte en el ser humano. ¿Será capaz de no caer en él? Turguéniev lo pone a prueba de una manera brillante. A él y a todos los demás personajes también. Representando esa eterna lucha entre la razón y lo irracional.

 

En este poner a prueba a los personajes es donde aparecen sus errores, lo fuerte o lo débil que pueden ser sus convicciones. Y surge el cuestionamiento de qué es más importante. Si tu verdadera felicidad o la causa por la que luchas. ¿Eres realmente necesario para tu causa?

 

Esto coloca a Bazárov en una especie de trance donde constantemente está analizando que su camino a través de la razón es correcto pero que como seres humanos siempre queremos algo más y la pregunta es ¿por qué?

 

El desarrollo de estas ideas se producen a la par de las ideas sobre la emancipación de los siervos y las reformas agrarias, que se mantienen protagónicas hasta el final. Pero que, para nosotros, como lectores contemporáneos ya no nos toca de manera tan importante como sí a los lectores de su tiempo, y es el conflicto humano el que nos interesa, y el que es bellamente expresado por el autor a través de Bazárov y los demás personajes. Es la dimensión filosófica que nace de los conflictos generacionales y de los propios conflictos internos los que provocan un desenlace precioso en esta novela.  

 

En el fondo el mensaje es vivan, somos tan pequeños e insignificantes, vivimos tan poco y nos dedicamos a preocupamos de cuestiones abstractas cuando la verdadera respuesta es vivir. Arriesgarse y vivir, aunque eso implique sufrir. No seas un autómata, sé humano y vive. Bien, espero que las haya gustado esta reseña.

 

Ricardo Carrión

Administrador del blog



domingo, 4 de febrero de 2024

Reseña: Solaris (Stanislaw Lem)

 Solaris (Reseña) Stanislaw Lem


libro

¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo La reseña de Solaris del autor polaco de ciencia ficción Stanislaw Lem. Solaris es una novela diferente a lo que he leído con anterioridad del género. Porque intenta ir más allá de las fronteras de nuestra imaginación. El argumento sí es bastante conocido y utilizado a menudo en las historias de este tipo. Se trata de los seres humanos tratando de ampliar las fronteras de la humanidad a través de la conquista del espacio. Del descubrimiento de nuevos mundos y sobre todo del ansia de encontrar otras inteligencias en el universo. En el fondo de eso trata Solaris, del encuentro del ser humano con una inteligencia alienígena.

 

Lo novedoso de esta historia es que la inteligencia encontrada se aleja de una visión antropocéntrica. Es decir, que no tiene ninguna relación con el ser humano. Ni física, ni social, ni religiosa. Nada. Generalmente las historias de ciencia ficción que hablan de otros mundos y de otros seres se basan en la realidad humana como punto de partida para su construcción. En Solaris no.

 

Y esto es en gran medida lo que impulsa la acción de los personajes. El intentar hacer contacto entre inteligencias totalmente diferentes, por lo tanto también hablamos de lenguajes diferentes. Lo que hace de la comunicación toda una proeza.

 

No puedo adelantarles muchos detalles de la novela porque gran parte de su encantó está en ir descubriendo poco a poco los detalles de este encuentro. Pero sí puedo entregarles algunos datos generales.

 

Solaris es un planeta que gira alrededor de dos soles gemelos, uno rojo y uno azul, es decir, es un planeta que gira alrededor de estrellas binarias y por esta condición según la ciencia humana, en Solaris no debería existir vida. Porque las perturbaciones gravitacionales que se generan por el sistema binario van modificando la orbita del planeta constantemente. En ocasiones acercándolo demasiado y en otras alejándolo mucho, pasando por periodos de radiación extrema y por otros de mucho frío. Estos cambios no permiten una estabilidad para que ningún tipo de vida se mantenga en el tiempo.

 

Pero después de varios años de observación. Algo sorprendió a los científicos humanos. Solaris mantenía una orbita fija. No cambiaba. Es decir, algo en el planeta, corregía la orbita a pesar de la irregularidad que esta debería tener. Por lo que la posibilidad de la existencia de vida pasó de lo imposible a lo posible.  

 

Luego de varias expediciones al planeta, finalmente los seres humanos instalan una estación experimental para estudiar Solaris a fondo y lograr el tan esperado Contacto. Es en esa estación donde se desarrolla el grueso de la novela.

 

El protagonista de la historia es Kris Kelvin, un psicólogo y además un experto en Solarística, es decir, en la ciencia que estudia el planeta Solaris. Llega a la estación nada más al iniciar la historia. Donde se encuentra con un panorama que lo dejará desde el principio de la historia totalmente desconcertado, y claro al lector también. Algo pasa en la estación y lo irá descubriendo poco a poco. Él mismo narra los acontecimientos por lo tanto se trata de un relato con una narración en primera persona.  

 

En la estación Solaris Hay otros científicos pero su comportamiento es extraño. Parecen muy afectados. Al ser narrados los acontecimientos en primera persona nos niega la posibilidad de saber lo que pasa por la mente de estos personajes, limitándonos a la visión de Kelvin. Lo que acentúa la atmósfera de misterio, suspenso y desconcierto. Como solo podemos ver dentro de la estación a través de los ojos de nuestro protagonista, solo podremos contar con sus descripciones del entorno y de las acciones de los otros personajes. Es decir, podemos intentar deducir lo que sucede, pero solo lo sabremos con certeza cuando las cosas pasen o cuando los demás decidan hablar de ellas. Porque solo podemos saber lo que piensan y sienten cuando dialogan con Kelvin. El diálogo es uno de los principales recursos del autor para exponer sus ideas. Eso sería el argumento.

 

 

Ahora en estructura. Solaris, a mi parecer, es una novela que se divide en tres hilos conductores que el autor integra muy bien en la historia  y que en un inicio parecen no tener mucha relación entre sí pero que finalmente terminan confluyendo. Demostrando así la maestría narrativa de Lem. El primer hilo es el misterio que acontece en la estación, el segundo es todo lo que concierne a las características del planeta solris y el tercero es todo lo que tiene que ver con la vida personal del protagonista Kris Kelvin.

 

Lo que le da la estructura central a la novela es el misterio que sucede en la estación. Y a partir de esa columna vertebral se van desprendiendo todas las incógnitas que presenta el planeta Solaris, es decir, se cuenta todo lo que se sabe de él. Como lectores vamos descubriendo sus características y el por qué es tan especial. Esto se logra a través de muchas descripciones que son en gran medida la parte más difícil de leer de la novela ya que te exige una gran imaginación. Solaris es descrito por el mismo Kelvin cuando se detiene a leer algún libro o archivo relacionado con el planeta y las investigaciones que se han hecho de él.

Las lee y reflexiona sobre ellas, lo que le permite al lector enterarse de todo lo que se ha descubierto a lo largo de los años. Por lo tanto no solo intentaremos resolver el enigma de lo que sucede en la estación, sino también de la naturaleza del planeta. Eso genera una gran tensión narrativa. Pero ésta se complementa aún más cuando entra en juego la psicología del personaje principal. Recordemos que Kelvin es un narrador en primera persona, por lo que sus pensamientos y emociones están a nuestra disposición. Y entender los enigmas de su interior y su vida pasada, es también parte del misterio.

 

En el fondo, el autor lanza al ser humano al gran e inmenso espacio. Un espacio sin límites pero que por su naturaleza debe surcar en naves, capsulas y estaciones espaciales. El ser humano va a la conquista de lo infinito pero encerrado entre cuatro paredes, confinado a pequeños espacios, exacerbando lo claustrofóbico. Encerrándolo, aislándolo y dejándolo en compañía con quizá su peor enemigo. Con él mismo. Con su mente. Lo que parece afectar su cordura.

 

Porque el viaje que planea el autor hacia lo exterior, no es más que un viaje hacia al interior del ser humano. Hacia lo que ha vivido, retornando a los errores que ha cometido y recuerdos reprimidos. Todos los elementos de ciencia ficción están colocados estratégicamente para convertir este contacto alienígena en un contacto con el yo interior. Transformándose en una novela filosófica, religiosa y psicológica.

 

 

Al fin y al cabo, el espacio no hace más que develar lo que el hombre silencia al dejarlo solo consigo mismo. Se da cuenta de lo diminuto que es, de lo diferente que es, y de lo solo que está. Solaris es también una novela sobre la soledad, a nivel individual y a nivel colectivo porque la sociedad humana también está sola en el universo.

Pueden existir muchas clases de vidas inteligentes, pero pueden ser tan distintas a nosotros que incluso aunque de los dos lados nos esforcemos en comunicarnos, el contacto puede jamás realizarse. Y el aislamiento no terminará. Por nuestras propias limitaciones.

 

Esa limitación la expone muy bien el autor a lo largo de toda la novela. No describe todos los estudios y exploraciones que ha hecho la humanidad sobre el planeta Solaris para solo contarnos como es el planeta. Sino también para mostrar los métodos que usa el ser humano para investigar, y como no es capaz de cambiar de perspectiva para obtener resultados diferentes. El estudio del planeta Solaris no es más que un choque constante contra una pared una y otra vez.

 

 

Se estudia a Solaris bajo el marco de la razón, de la ciencia y de los números. Que es en lo único que cree y conoce el ser humano. No aplica otro tipo de métodos e incluso se burla de ideas que no apliquen un marco científico. Todo lo que creen subjetivo e irracional lo desechan. Cuando lo que prima en Solaris es lo irregular. Es decir, intentan entenderlo dentro de lo regular cuando Solaris escapa a ese encuadre. Recordemos que es un planeta que tiene una orbita cambiante y que la va adaptando de acuerdo a lo que necesita para mantenerla fija. Solaris pertenece a un mundo irregular y como seres humanos lo vemos así porque no conocemos nada más allá que nuestras propias experiencias. No conocemos nada más allá de lo antropomórfico. Y cuando vemos algo distinto que escapa a nuestra compresión, solo vemos caos. Cuando perfectamente lo que parece irregular o irracional, para otro tipo de vida puede ser perfectamente coherente. Pero para nosotros no, porque no tenemos la capacidad de ver ese orden. En lo que otros ven orden, nosotros vemos caos.

 

 

Y puede que la clave para descifrar ese orden la tengamos en nuestro interior. Puede que por eso el autor nos lleve a un viaje hasta las profundidades de nuestro ser, como diciendo que la respuesta no está en nuestro cerebro, no está en nuestra razón, sino en nuestro corazón. En eso que llamamos alma. Y quizá por eso el amor también fluye como una temática importante dentro de la obra.

 

Stanislaw Lem nos lleva a conocer otro mundo, otra vida inteligente, lo que siempre anhelamos. Pero al ir leyendo nos damos cuenta que el misterio del universo, que el misterio de otras inteligencias no son más que pequeñas incógnitas frente a todo lo que desconocemos de nuestra propia naturaleza humana.

 

Espero les haya gustado la reseña

 



 

Ricardo Carrión

Administrador del blog


sábado, 5 de agosto de 2023

Reseña: El desierto de los tártaros (Dino Buzzati)

 Reseña: El desierto de los tártaros 

(Dino Buzzati)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de El desierto de los tártaros del escritor italiano Dino Buzzati. Novela publicada en 1940. Muy elogiada por Borges quien incluso le escribió un prólogo que lamentablemente no viene en esta edición. Pero les comparto un pequeño fragmento:

 

Podemos conocer a los antiguos, podemos conocer a los clásicos, podemos conocer a los escritores del siglo XIX y a los del principio del nuestro, que ya declina. Harto más arduo es conocer a los contemporáneos. Son demasiados y el tiempo no ha revelado aún su antología. Hay, sin embargo, nombres que las generaciones venideras no se resignarán a olvidar. Uno de ellos es, verosímilmente, el de Dino Buzzati.

 

Los que conocen los gustos literarios de Borges entenderán que si a él  le encantaba este autor es porque también estaba bastante ligado a la literatura fantástica. De hecho, El escenario del desierto de los tártaros tiene un aire muy similar a los escenarios de los cuentos borgeanos. Pero también se puede relacionar esta novela con lo absurdo de las historias kafkianas, cuyos personajes viven situaciones muy extrañas de las cuales nunca logran encontrar una solución o salida. Otro componente importante en esta novela es lo existencial. Se trata indudablemente de una novela existencialista, que profundiza psicológicamente en sus personajes. Por lo mismo también se le asocia a Esperando a Godot de Beckett o a el extranjero de Albert Camus. Los diversos matices en la ficción de Buzzati hace del El desierto de los tártaros una experiencia lectora grandiosa. Tenemos, lo fantástico, lo existencial, lo psicológico y lo absurdo. Pero hay más, ya les contaré.

 

La novela inicia de esta manera:

 

Nombrado oficial, Giovanni Drogo partió una mañana de septiembre de la ciudad para dirigirse a la Fortaleza Bastiani, su primer destino.

 

Giovanni Drogo ha sido nombrado teniente del cuerpo militar italiano. Y sin que nadie le preguntara, lo han destinado a un puesto fronterizo llamado la Fortaleza Bastiani. Para todo nuevo oficial es importante este primer destino. Y Giovanni no duda en presentarse en servicio.

Esta primera línea deja en evidencia algo muy importante. Destaca que Giovanni deja la ciudad, es decir, que vivía en un mundo normal. Era un ciudadano, con familia y amigos. Y se dirige a esta Fortaleza que a medida vamos leyendo, no es fácil de encontrar y peor aún, está muy, pero muy alejada de la ciudad. Y para colmo, no es lo que un nuevo oficial podría esperar de su primer destino, es tan solo un recinto de segunda categoría, nada espectacular para alguien que quiere hacer carrera militar.

 

—Es un trozo de frontera muerta…

—¿Cómo frontera muerta?

—Una frontera que no preocupa. Delante hay un gran desierto.

—¿Un desierto?

—Un desierto, efectivamente, piedras y tierra seca; lo llaman el desierto de los tártaros.

 

Cuenta la leyenda que probablemente los tártaros se hayan asomado a esa frontera, que incluso la hayan atacado, pero es solo una leyenda, no hay nada cierto. Y desde entonces han pasado años y años sin recibir ningún ataque.

 

Si se fijan, iniciamos el relato, con absoluta certeza de la realidad. Un joven oficial, una carrera militar, una ciudad. Algo concreto. Realidad. Y de pronto el autor nos presenta este puesto fronterizo que por sus características, parece algo realmente absurdo, como las historias kafkianas. Porque está defendiendo una frontera que nunca ha corrido peligro. Da la sensación de estar Fuera del tiempo, como los relatos borgeanos. Es una construcción en decadencia en medio de un paisaje desértico. Que emana desolación, abandono. Inutilidad. El tiempo en la ciudad corre normal pero al parecer en la fortaleza, no. Tal cual Como en la Montaña mágica de Thomas Mann. Donde para el sanatorio ubicado en la montaña existe un tiempo diferente al de la ciudad. Algo similar a lo que ocurre en La fortaleza Bastiani de Buzzati.

 

Los muros desnudos y húmedos, el silencio, la escualidez de las luces… Todos allí dentro parecían haber olvidado que en alguna parte del mundo existían flores, mujeres risueñas, casas alegres y hospitalarias. Todo allí dentro era una renuncia…

 

Buzzati, periodista, escribe esta novela al finalizar su jornada de trabajo en la redacción de un periódico. Sumido en una rutina y monotonía que no le permitía sentirse realizado. Plasma ese sentir en su novela. Y en vez de elegir la redacción de un periódico como escenario, elige una fortaleza militar ubicada en un desierto, en la frontera de dos ciudades ficticias. Y eso es justamente lo que le da un carácter tan especial a su historia porque una problemática completamente actual y real se refleja en un mundo en apariencia fantástico. Es aquí donde como lectores nos damos cuenta de que el paisaje donde se desarrollan los acontecimientos, no funciona solo como paisaje, sino como representación de la propia monotonía y el paso del tiempo. El desierto, siempre igual, siempre arena y roca, siempre eterno. Nada al parecer cambia, pero el viento corre, hay erosión y deterioro. Existe un efecto ilusorio de que el tiempo se ha detenido, pero en realidad ha seguido su curso. Y los personajes de la historia no parecen percibir su paso.

 

Ayer y anteayer eran iguales, no habría ya sabido distinguirlos; un hecho de tres días antes o de veinte acababa pareciéndole igualmente lejano. Así se desarrollaba, sin saberlo él, la huida del tiempo.

 

 

Y este paisaje no solo funciona como una representación de la vida estática, de la monotonía. También es un reflejo psicológico del personaje principal. El paisaje es un vistazo al propio interior de Giovanni Drogo.

 

Le parecía reconocer las bajas rocas caídas, el valle tortuoso sin árboles ni verde. Aquellos precipicios sesgados y por último aquel triángulo de desolada llanura que las rocas de delante no lograban ocultar. Ecos profundísimos de su alma se habían despertado, y él no sabía entenderlos.

 

La vida militar también es una característica importante dentro de la novela, porque la rigurosidad y la disciplina que existe en una fortaleza fronteriza son vitales, los santo y seña, la limpieza, la vigilancia, la rutina, el horario. Todo eso indica repetición, pase lo que pase, pase el tiempo que pase, esa rutina no va a cambiar y es un reflejo perfecto de una vida monótona en la actualidad. Es la propia vida de Buzzati, pero trasladada al mundo militar. Por lo tanto, estos soldados, encerrados en un viejo y destartalado puesto fronterizo, sometidos a una vida repetitiva y melancólica, levantan la cabeza, miran hacia la frontera y solo ven desierto. No existe nada verde, nada vivo que indique el paso del tiempo. Solo piedras. Mirar fuera de la fortaleza es como mirar dentro de sus propias almas, es un reflejo de ellos mismos. 

 

La fortaleza, en cambio, encerraba pobres hombres, indefensos contra la obra del tiempo, cuyo último término se aproximaba.

 

Por lo tanto, este lugar alejado del mundo, aislado. Se presta para que los que están ahí tomen conciencia de la vacuidad de la vida, del sin sentido de la existencia. Y es justamente lo que le pasa a Drogo. Ya que la novela funciona como una gran metáfora de la vida de cualquier persona.  

 

Te pasas toda tu juventud persiguiendo metas, una tras otra, la escuela, la universidad, la familia, los hijos. En el caso de Drogo, su carrera como militar, su meta de llegar a ser teniente, luego la de ir a su primer destino y luego que, que sigue, siempre hay algo más. Se alcanza una meta y nos proponemos una nueva inmediatamente. Pero en el caso de Drogo y en la de muchas personas, qué pasa cuando la siguiente meta no llega, algo que esperan tan ansiosamente nunca llega, se aplaza, se demora, y aunque pase el tiempo sigues creyendo dentro de ti que vendrá, que llegará. Ese es el caso que nos plantea Buzzati. La espera. Y mientras se espera, el tiempo parece acelerarse y devora los días.

 

El tiempo inexplicablemente, había echado a correr cada vez más veloz, se tragaba los días uno tras otro.

 

   La vida de Giovanni drogo marcha como la de todos. Meta tras meta, vive en la ciudad, se compara con los demás, y siente que es como ellos, que sigue su mismo camino. Hasta que le toca marchar a la fortaleza, allí se produce el punto de quiebre. Se separa de la ciudad, de sus amigos y familiares, se desprende de la normalidad y ya no sigue su ritmo. Su destino se ha truncado. Y lo que puede darle sentido a su vida, parece aplazarse indefinidamente. Ahí entre en juego la espera. Eso que puede darle un propósito está muy lejos y quizá nunca suceda. Es lo mismo que les pasaba a Estragón y Vladimir, de Esperando a Godot. La eterna espera por algo que les de sentido a su vida. De la misma forma Drogo se mantiene esperando aquello junto a sus compañeros de la fortaleza. Mientras tanto, el tiempo parece acelerarse, los días pasan rápidamente, todos son iguales. De eso se encarga la rutina.

 

Y luego de tanta espera, luego de la desilusión, ya solo queda la resignación de una vida perdida. Se pierde el deseo. Se pierde la voluntad de vivir.

 

Año tras año he aprendido a desear cada vez menos.

 

La frontera que crea Buzzati, funciona como símbolo de llegar al borde de la vida. De llegar a ese punto donde ya no queda nada más. Y lo logra ejemplificar a través de lo fantástico, de lo absurdo, como medio de amplificar una realidad dolorosa. Como medio para despertar al ser humano frente a algo que no quiere aceptar, y una vez que comprende lo inevitable y lo acepta con la cabeza alta. Es decir, cuando acepta el absurdo de la vida. Es cuando al fin puede alcanzar esa libertad que tanto buscó. Lo interesante de este libro es que el autor logra una gran profundidad sin ser engorroso, sin ser estilísticamente complicado, planteando una estructura que sin ser compleja resulta realmente bella.

 

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Ricardo Carrión

Administrador del blog

miércoles, 7 de junio de 2023

Reseña: Rojo y negro (Stendhal)

 Reseña: Rojo y negro de Stendhal

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de Rojo y negro de Stendhal, pseudónimo del escritor francés Henri Beyle, considerado como uno de los precursores del realismo francés. Stendhal inicia la escritura de Rojo y negro en octubre de 1829 y la novela comienza a ser vendida en noviembre de 1830. Es sin duda una de las mejores lecturas que he tenido este año.

 


Rojo y negro nace en un tiempo bastante especial. Francia se encontraba en un fuerte periodo de cambio político, económico y social. Era una época de transición. Y la literatura también se encontraba en tiempos de cambio. Se dejaba atrás el romanticismo y llegaba el realismo. Por eso Stendhal es encasillado en el realismo. Pero lo cierto es que un proceso de cambio no es en la práctica tajante. Y la influencia del romanticismo es aún vigente en Stendhal al momento de escribir Rojo y negro. Por lo que la novela mantiene parte de las características del romanticismo y partes de lo nuevo, es decir, el realismo. Por eso muchos clasifican Rojo y negro como realismo romántico. Además, la minuciosidad de Stendhal para retratar el conflicto interior de los personajes, lo que sienten, lo que piensan, la confusión de sus sentimientos, sus dilemas morales y sus miedos, acercan esta historia a la novela psicológica. Por estas características  me resultó un libro muy interesante y dinámico de leer. La combinación de estos tres elementos, lo romántico, lo realista y lo psicológico le da a Stendhal las herramientas necesarias para en todo momento mantener la tensión narrativa. Esta nunca desaparece de la novela, siempre está presente. El autor sabe cuando aumentarla y cuando disminuirla, solo regula la intensidad, pero nunca desaparece.

 

El contexto de la novela es contemporáneo al tiempo en que fue escrita. Ya que la intención del autor era la de retratar la realidad política, económica y social de su tiempo. Por eso La novela tiene como subtítulo Crónica de 1830. Es decir, el tiempo en que se escribe la novela y el tiempo que transcurre dentro de la novela, es el mismo (1829-1830). Es un retrato fiel a la realidad que vivía el propio Stendhal. Todo lo ficticio en Rojo y negro tiene una base real. Es decir, el autor a través de lo que leía, de lo que se enteraba y de lo que vivía ( el tuvo una gran cantidad y variedad de trabajos), le servía como materia prima para su ficción. En Rojo y negro se retrata una sociedad francesa post-napoleónica en  proceso de la restauración borbónica. Por lo que Los personajes están muy condicionados por este tema. Es una primera influencia. La segunda influencia, ya más lejana viene de los hechos de la revolución francesa que están muy arraigados en la sociedad. Y también otro hecho importante fue el de los tres días gloriosos de insurrección en París durante 1830, pero fue descrito en menor medida en la novela. No se relata el hecho propiamente tal, pero sí su proceso. Es por ello que, entre los personajes hay muchas tensiones. Se trata de una sociedad escindida, dividida entre los leales a los tiempos de Napoleón, los liberales, y los conservadores, quienes prefieren el restablecimiento de la iglesia católica y el retorno de la autoridad monárquica. Es decir, lo rojo funciona como símbolo de las ideas liberales representadas por el color militar ligado a lo napoleónico versus el negro de las sotanas clericales, símbolo de las ideas conservadoras.

 

El protagonista de la Novela, Julien Sorel, es un hijo de su tiempo. Nace entre lo rojo y lo negro. Hijo de un carpintero, dueño de un aserradero en la ficticia ciudad de Verrières. Inicia con todas las características de un héroe romántico. Desde pequeño es un marginado en su propia familia. Su complexión delgada no le permite tener la fuerza de su padre y sus hermanos para el negocio del aserradero, por lo que siempre es golpeado y menospreciado por ellos. Y lo menosprecian aún más porque prefiere leer y estudiar. Su experiencia con en el mundo es mínima. Su visión de la vida se limita a la de sus tres libros favoritos. Las confesiones de Rosseau, Los boletines de la gran armada y las memorias de Santa Elena.

 

…las Confesiones de Rousseau. Éste era el único libro a través del cual su imaginación era capaz de concebir el mundo. Junto con la colección de boletines de La Grande Armée y el Memorial de Santa Elena, constituían su  Corán.  Se  habría  dejado  matar  por  estas  tres  obras.  Nunca  creyó  en  otras.

 

 

Sorel, marginado del mundo por su pobreza y marginado de su propia familia por no encajar, nunca ha tenido un lugar al cual pertenecer. Ese desarraigo, alimentado por estas tres lecturas, lo inclina a expandir su mundo interior, a individualizarse. A pensar en él y nada más que en él. Es el héroe individualista y orgulloso. No quiere ser el criado de nadie y busca fervientemente su libertad a través de lo económico. Hasta que un día surge la posibilidad de ganarse la vida por sí mismo, lejos de su familia. Es su entrada a esta sociedad francesa descrita por Stendhal, que Julien siempre había observado desde fuera pero de la cual nunca había participado. Es un campesino que pone su primer pie en el mundo de las familias acomodadas de provincia. Y entra a este mundo, con el color negro de lo clérigos por fuera, simulando ser un conservador, mientras que por dentro brilla el color rojo de su admiración por Napoleón, lo que debía mantener oculto. Negro por fuera, Rojo por dentro. Esta era la estrategia de Sorel en ese campo de batalla llamado sociedad. Y digo campo de batalla porque para Sorel todo era una batalla. Recordemos que nace en desventaja económica, que nace en una familia que no lo ama. A él no le han quitado nada, sino que nunca ha tenido nada. Vive en un desequilibrio, vive en una injusticia, y para recuperar el equilibrio debe luchar. Esto él lo siente muy profundamente por su lectura de Napoleón. Sorel es un soldado en su alma. Rojo por dentro. Dispuesto siempre a dar la pelea. Es por ello que, no entra sumiso y obediente al campo de batalla. Si no siempre listo para defender su honor y su orgullo. Y por conseguir lo que él realmente se merece. Debido a esto, en el inicio, el lector está del lado de Sorel, lo apoyamos, queremos justicia para él y queremos ver como este personaje con tan singular postura, enfrenta el mundo y lo que le depara esta actitud en su vida. Por eso devoramos páginas y páginas viendo como este joven campesino se abre camino en una sociedad en proceso de cambio, una sociedad que empieza a dejar atrás una jerarquía, una posición social determinada por el origen al nacer, pasando a establecer los nuevos roles sociales a través de lo económico. Ahora dominan los negocios, el dinero, el capital. La riqueza. Es el inicio de la cultura del utilitarismo. Solo se valora lo que es útil para ganar dinero. Lo rentable.

 

Ser rentable es lo que lo decide todo en esta pequeña ciudad… El forastero que llega seducido por la belleza de los frescos y profundos valles que la rodean, se figura en un principio que sus habitantes son sensibles a lo bello… Pero es tan solo porque atrae a los forasteros cuyo dinero enriquece a los fondistas, cosa que, gracias al mecanismo del impuesto, es rentable a la ciudad. 

 

Así, a través de las peripecias de Sorel, Stendhal no solo va desarrollando en profundidad un personaje realmente interesante, sino también retratando una sociedad francesa que está cambiando. Stendhal dice, esta es la nueva Francia, no crean que es la Francia que encontrarán en los textos del pasado. Ha cambiado y es esta. Y no la mira con buenos ojos. Es por eso que las acciones de los personajes y su moral está principalmente destinada a la crítica. Stendhal hace una crítica social brutal hacia todas estas nuevas dinámicas. Partiendo por los pequeños burgueses provincianos, pasando por la iglesia y llegando hasta la alta nobleza. Poniendo en evidencia todas sus mezquindades y privilegios. Las apunta y las señala. Y su arma es Julien Sorel, Un arma afilada, que desea pertenecer a esta alta sociedad que mira y analiza codiciosamente. Pero que al mismo tiempo desprecia. Es por ello que a medida que la novela avanza, ya no todos los lectores terminan estando tan del lado de Sorel, porque su hipocresía va creciendo y el héroe en desventaja ya no parece tan inofensivo. A medida que avanza la historia, él continua estando fuera de la sociedad. Participa de sus dinámicas, sí, pero solo simula ser parte de ellas. Sorel es una gota de aceite en un charco de agua. Se pone su disfraz negro para aparentar algo que no es, mientras que su verdadero yo bulle por dentro. Por lo tanto, todo para él es estrategia, todo lo piensa y calcula. Y si es posible, seguir incluso un manual. Pero no siempre logra mantenerse lógico y como buen héroe romántico sucumbe constantemente a su lado irracional. Lo que en ocasiones le impulsa actuar de forma imprudente. Actúa de golpe por orgullo, por sobreponerse a sus miedos, por no menospreciarse a sí mismo. Por lo tanto, siempre está listo para la batalla. Sorel es un personaje que está constantemente a la defensiva. Y los arrebatos lo dominan en muchas ocasiones. Por eso, a medida que la historia progresa, cada vez aumenta más ese tira y afloja entre lo racional e irracional en el personaje. Y es el amor el mayor responsable de esta constante batalla interior.

 

Los recuerdos de la felicidad pretérita se apoderaban de Julien y destruían rápidamente toda la obra de la razón.

 

Aquella cabeza tan fría había llegado, como se ve, a un completo estado de locura. De todas las cualidades que antes le distinguieran, no le quedaba más que un poco de firmeza.

 

Pero no es solo Julien quien tiene debates internos y cuestionamientos. Las heroínas de la novela también. Son personajes muy bien trazados y alcanzan una gran profundidad. También están en ese constante tira y afloja entre razón e irracionalidad. Pero para ellas es mucho más difícil que para él, porque Julien siempre ha estado al margen de la sociedad, sus reglas y costumbres nunca se han aplicado en él. En cambio las heroínas sí pertenecen a la sociedad, participan de sus dinámicas, respetas sus reglas y tradiciones y por lo mismo, cuando se dejan llevar por el amor y rompen con lo establecido, sufren por el miedo a ser juzgadas por los demás, por no seguir las costumbres, por no hacer lo correcto. Y se las apunta con el dedo. Ellas se cuestionan todo en lo que habían creído. Son personajes muy interesantes que de alguna forma reflejan dos posiciones diferentes que se contraponen en la novela. El amor cerebral y el verdadero amor.

 

El amor cerebral tiene más carácter, sin duda, que el verdadero amor, pero solo tiene momentos de entusiasmo; se conoce demasiado, se juzga sin cesar; lejos de extraviar la razón, se funda únicamente en razonamientos.

 

Entonces, lo que impulsa la narración es el deseo de Julien de ascender socialmente, de ser mejor que los mismos nobles. Ser mejor en todo sentido, moralmente y económicamente. En la nueva sociedad el dinero es muy importante, por lo tanto Julien también lo necesita. Y cuando esa temática decae, pierde fuerza narrativa, otra la sustituye, como el amor, quien es el nuevo encargado de generar tensión narrativa. Y así Stendhal va intercambiando temáticas para mantener interesado al lector. Del amor a la política, luego a lo social, luego a lo económico. Así va retratando la realidad de su tiempo. Tanto lo bueno como lo malo. Las dos caras. Ya que, según el autor.

 

Una novela es un espejo que se pasea a lo largo de un camino. Tan pronto refleja a nuestros ojos el azul del cielo como el fango de los cenagales del camino.

 

Esta frase la dice el narrador en uno de los tantos paréntesis que hace. Dando a entender su filosofía de la novela, que debe mostrar tanto lo bueno como lo malo para retratar realidad. He visto que mucho lectores les ha costado leer este libro por su parte política, esa es la parte que menos entienden y que menos les gusta. Incluso el narrador está de acuerdo con ello, pero se explica por qué la incluye: En un momento dice, lamentablemente tengo que hablar de política aunque no me guste. E inserta un pequeño diálogo que tiene con su con su editor.

 

La política es una piedra atada al cuello de la literatura, y que en menos de seis meses la hunde. La política, en medio de los asuntos de la imaginación, es como un pistoletazo en medio de un concierto. Es un ruido desgarrador, sin ser enérgico. No armoniza con el sonido de ningún instrumento. Esta política va a ofender mortalmente a la mitad de los lectores y aburrirá a la otra mitad.

 

Dentro de la obra artística que está escribiendo la política rechina, suena mal, cambia el ritmo, decrece el ritmo. Pero debe estar ahí. Stendhal incerta una frase de su editor:

 

Si sus personajes no hablan de política –replica el editor- no son los franceses de 1830 y su libro no será un espejo como usted pretende…

 

Para seguir su propia filosofía de la novela, el autor debe integrar la política, aunque a muchos no les guste. Porque sino, no serían los franceses de 1830. De todas formas, no encontré que el tema político fuera algo insoslayable. Para nada. Está muy bien incorporado. Casi al final tiene unas cuantas páginas exclusivas sobre el tema que se alargan un poco, pero nada más. En general las temáticas están muy bien equilibradas y se apoyan entre sí. Por eso la novela no aburre en ningún momento, por lo menos a mí. No existen esas pesadas digresiones como En Los Miserables o Moby Dick, tampoco hay bajones narrativos fuertes como en El conde de Montecristo. Me parece una novela mucho más atractiva para un lector inquieto. Yo creo que eso habla muy bien de las grandes cualidades de Stendhal como narrador. 

 

Esta misma reseña la pueden encontrar en formato de vídeo en mi canal

 


 Ricardo Carrión

Administrador del blog