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domingo, 7 de octubre de 2018

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo: Citas, frases, quotes

Frases y fragmentos de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

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Mientras leía Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami debía detenerme a cada instante para anotar la gran cantidad de frases y fragmentos que me encantaban. Leía lento porque al mismo tiempo anotaba todo lo que me iba gustando. Fue así como nació esta lista de frases y fragmentos favoritos. A veces, con saber que un libro trae un par de frases que nos gustan es suficiente para que queramos leerlo, espero que esta entrada sirva para ello, para que se animen a leer a este autor japonés que me encanta. Les dejo a continuación mis citas preferidas:




El pájaro-que-da-cuerda viene cada día a la arboleda que hay cerca de casa y le da cuerda a nuestro apacible y pequeño mundo. Pág. 18.

Su rostro no era especialmente bello, pero tenía algo que atraía. Quizá sus ojos vivos o la peculiar forma de sus labios. Pág. 32.

¿Puede un ser humano llegar a comprender plenamente a otro? Cuando deseamos conocer a alguien e invertimos mucho tiempo y serios esfuerzos en este propósito, ¿hasta qué punto podremos, en consecuencia, aproximarnos a la esencia del otro? ¿Sabemos en verdad algo importante de la persona que estamos convencidos de conocer? Pág. 42.

– ¿Eres valiente?
– No mucho -dije.
– ¿Y nunca lo has sido, ni siquiera antes?
– Nunca, jamás lo he sido.
– ¿Y curiosidad? ¿Tienes?
– Curioso sí lo soy, un poco.
– ¿Y no crees que la curiosidad y la valentía se parecen? -dijo May Kasahara-. Donde hay valentía hay curiosidad, y donde hay curiosidad hay valentía, ¿no te parece? Pág. 98.

Quizá cuando la gente los abandona, los objetos inanimados se convierten en objetos aún más inanimados.  Pág. 99.

No tenía que ir a la oficina en trenes atestados de gente, no estaba obligado a ver a personas a quienes no me apetecía ver. Y lo más maravilloso de todo: podía leer los libros que deseaba y cuando lo deseaba.Pág. 43.

A veces hay que hacer cosas estúpidas con gente estúpida. Pág. 44.

Tú vives conmigo, pero apenas me prestas atención. Tú vives pensando sólo en ti mismo. Pág. 46.

Nada consume tanto a una persona como los esfuerzos innecesarios y absurdos. Pág. 78

No se debe oponer resistencia a la corriente: hay que ir hacia arriba cuando hay que ir hacia arriba, y hacia abajo cuando hay que ir hacia abajo. Cuando debas ir hacia arriba, busca la torre más alta y sube hasta la cúspide. Cuando debas ir hacia abajo, busca el pozo más profundo y desciende hasta el fondo. Cuando no haya corriente, quédate inmóvil. Si te opones a la corriente todo se seca, el mundo se ve envuelto por las tinieblas. "Yo soy yo, él es yo, atardecer de otoño" Cuando renuncias a mi, yo existo. Pág. 79-80.

Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere.

La vida viene a ser eso, ¿no? ¿Acaso no estamos todos atrapados en un lugar oscuro y nos van quitando la comida y la bebida y nos vamos muriendo despacio, gradualmente? Pág. 165.


Las cosas que se pueden comprar con dinero es mejor comprarlas sin pensar demasiado si ganas o pierdes. Es mejor ahorrar las energías para aquellas cosas que no pueden comprarse con dinero.  Pág. 168.

Que no sepa que es lo que quiero hacer no quiere decir que no quiera hacer nada murakami. Pág. 179

A veces, cuando avanzas en silencio por paisajes tan desolados, pierdes la cohesión como ser humano y te sobreviene la alucinación de que te vas disgregando progresivamente. El espacio que te rodea es tan vasto que es difícil mantener el sentido de la proporción con respecto a la propia existencia. Pág. 200.

La capacidad de creer plenamente en otro es uno de los valores más bellos del ser humano.

Los recuerdos y los pensamientos envejecen igual que envejece el hombre. Pero hay algunos pensamientos que nunca se erosionan. Pág. 292.

Creo que la vida es mucho más limitada de lo que piensan las personas que están en pleno proceso vital. La luz brilla durante un limitado y brevísimo espacio de tiempo en el acto de vivir. Quizás sólo unas decenas de segundos. Una vez se ha ido, si has fracasado en el intento de alcanzar la revelación que se te ofrecía, no tienes una segunda oportunidad. Y luego deberás pasar el resto de tus días dentro de una profunda soledad sin esperanza ni remordimiento. En este mundo del crepúsculo, la persona ya nunca podrá esperar nada. Lo único que poseerá serán los restos efímeros de lo que pudo haber sido. Pág. 295-296.

Y en su sonrisa descubrí una luz serena que no existía antes. Al verla supe que durante aquel día me había acercado un poco a ella. Pág. 319.

A veces, cuando le preguntaba algo, retrasaba un poco la respuesta. Creaba una pequeña pausa. Y yo, en esos instantes de vacío, no podía por menos de percibir la sombra de algo más. Pág. 319.

Yo adolecía de la tendencia al aislamiento...Cuando tenía que hacer algo enserio, prefería llevarlo a cabo por mí mismo. Explicar las cosas, una a una, y hacérselas entender a los demás me parecía una pérdida de tiempo y energía; me era más cómodo hacerlo yo solo sin decir nada a nadie. Pág. 326.

No podía discernir hasta donde llegaba la realidad y dónde empezaba la fantasía. El muro que dividía ambos territorios empezaba a fundirse. En mi memoria, al menos, lo real y lo irreal coexistían con una consistencia y una nitidez casi idiénticas  Pág. 405.

El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien lo siente sabe de dónde le viene. Es un arma de doble filo. Al mismo tiempo que herimos al contrincante nos herimos a nosotros mismos. Cuanto más grave es la herida que le infligimos, más grave es la nuestra. El odio es muy peligroso. Y, una vez que ha arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica. Pág. 431.

El pájaro-que-da-cuerda se posa en un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto, hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe. Todos, absolutamente todos, creen que es un enorme mecanismo, mucho más imponente y complejo, el que mueve el mundo con mano férrea. Pero no es así. La verdad es que el pájaro-que-da-cuerda va de un lugar a otro accionando el resorte que hace funcionar el mundo. Es un mecanismo tan sencillo como el de un juguete de cuerda. Basta con hacer girar una llavecita. Pero esa llavecita sólo la puede ver el pájaro-que-da-cuerda. Pág. 434.

A veces, cuando te miro, me da la sensación de que estás luchando con todas tus fuerzas contra algo y que lo haces por mí. Pág. 496.

En este mundo, nada hay tan cruel como la desolación de no desear nada. Pág. 494 .

Explicar algo simple a una persona resulta a veces complicado.  Pág. 510.

A veces, sin embargo, la soledad me punzaba el corazón. El agua que bebía, incluso el aire que respiraba, venían cargados de largas agujas de punta afilada. Las esquinas de las páginas del libro que sostenía en la mano me amenazaban con un destello blanco como filos de una navaja de afeitar. A las cuatro de la madrugada, cuando todo estaba en silencio, podía oír cómo crecían las raíces de mi soledad. Pág. 519.

Aquel invierno era frío, pero yo ni siquiera pensaba en encender la estufa. Porque no distinguía si el frío era verdadero o era el frío que había siempre en mi interior. Pág. 524.

Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazon en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos.Pág. 686.

Estamos unidos por el lazo de un silencio que atraviesa la pared que separa ambos mundos. Pienso que nos necesitamos el uno al otro, más que a nada. No me caben dudas. Pág. 719.

Desde que te fuiste he vivido con la sensación constante de haber sido arrojado a la oscuridad más profunda.

Todo está interrelacionado, con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera. Pág. 780.

¿Sabe usted cuál es el más intenso de los odios? Aquel que se siente por alguien que ves que alcanza sin el menor esfuerzo lo que tú eres incapaz de alcanzar pese a desearlo con toda tu alma. Cuando te ves obligado a chuparte el dedo viendo como otro, por su cara bonita, accede a un mundo al que no puedes acceder ni en sueños. Y cuando más cerca tengas a esa persona, más intenso será el odio. Pág 794.

La reseña del libro la puedes encontrar aquí

Ricardo Carrión
Administrador del blog

miércoles, 13 de junio de 2018

¿En qué orden leer a Haruki Murakami?

¿Con qué libro iniciar con Haruki Murakami?

Cronología 

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Desde hace algunos meses me ha dedicado a leer de forma frecuente a este conocido autor japonés, por lo mismo, me he topado con ciertas conexiones en sus libros. Y poco a poco he vislumbrado un cierto orden de lectura en algunos de ellos. Nosotros, como lectores, tenemos la costumbre de preguntar por cuál libro iniciar cuando se trata de un nuevo autor. Y sobre todo, si este autor es tan conocido como Murakami, se tiende a preguntar hasta tener una certeza absoluta. 
Bien, yo tuve la suerte de iniciar por el libro correcto, y en el camino me perdí y leí otros en desorden, los cierto es que la experiencia no fue mala, pero hubiese sido mucho mejor haber conocido el orden correcto desde un comienzo. Así que, esta guía que les dejo a continuación es para todos aquellos que quieran leer a Murakami y partir con un cierto orden adecuado. Sus libros son demasiados y la mayoría independientes entre sí, aunque guardan algunas conexiones, muchas diría yo. Ya que a medida que se lee, uno empieza a vislumbrar que todos están conectados de alguna forma misteriosa y que un mundo complejo empieza a vislumbrarse a través de cada una de sus novelas. Aunque el autor no lo ha reconocido, muchos de sus fans, me incluyo entre ellos, creemos que existe un Worldbuilding murakamiano, y que en el algún momento todas sus novelas se unirán para sorprendernos. 

Dejando de lado lo anterior, sí hay novelas que tienen una continuación lógica, son algo así como una serie, en donde algunos personajes se van repitiendo, y el hecho de conocerlos desde un principio ayuda mucho en la experiencia lectora de los siguientes, se entiende mejor el argumento. Así que he planeado esta guía para mostrarles esos libros que Murakami ha reconocido son una trilogía, aunque algunos hablan de un tetralogía, denominada "La Rata". 

Pero para iniciar con el autor, necesitamos un libro que se salga un poco de su estilo habitual, un libro en el que se pueda apreciar su prosa y sus ideas principales. Murakami escribe principalmente novelas surrealistas y oníricas, lo cual puede ser un choque bastante fuerte para un recién iniciado, por o cual, lo ideal sería partir por una novela poco común, pero a la vez famosa y entretenida. Algo que te de a conocer poco a poco al autor. Uno de sus experimentos más exitosos, fue intentar escribir una novela cien por ciento realista. Así nació Tokio Blues, que se convirtió en un bestseller. Y es la novela con la que yo recomiendo partir con el autor. 


Libro para comenzar con Murakami

Tokio Blues (1987)

384 Páginas


Lo cierto es que Tokio Blues no es una obra que tenga todos los típicos elementos que acostumbra a utilizar Murakami, como les decía anteriormente, es una experimento que le resultó muy bien. Es una novela realista, pero con la prosa y los temas que los caracterizan, dejando de lado el elemento surrealista. Si no te gusta este libro, lo más probable es que no te guste el resto de sus novelas. 

La historia es muy simple: Toru Watanabe tiene 37 años y al escuchar una canción en un avión, comienza a rememorar el pasado. Remontándose a los días en que iba a la escuela y luego a la universidad a finales de los años sesenta. Nos relata sus experiencias con el amor, la amistad y la muerte. Es básicamente el camino de un joven japonés hacia la madurez, con toda la implicancia que tiene la influencia externa del ambiente sobre su ser interior. 

La novela tiene muchos guiños a grandes obras de la literatura, como también a inolvidables éxitos musicales. La música y la literatura se funden para darle ritmo a la novela, en un compás adictivo difícil de dejar, ya que el gran protagonista de esta obra es esa prosa melódica de Murakami. 

Como se trata de una novela de cotidianidad y recuerdos, la atención del lector es difícil de mantener si las experiencias del protagonista no son lo bastante llamativas. Es por eso que cada personaje con que se encuentra Watanabe, toda persona con la que termina relacionándose, representa algún problema típico de la sociedad japonesa de aquellos años, los cuales aún se mantienen vigentes, por lo cual resulta una lectura transversal en el tiempo.

Libros para continuar con Murakami

"Trilogía de la Rata"

"Serie el Rata"


Escucha la Canción del Viento (1979) (Rata #1)
Pinball 1973 (1980) (Rata #2)

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Murakami no quería que tradujeran sus dos primeras novelas, las cuales eran muy cortas y no tenían lo que él consideraba el nivel adecuado. Pero el tiempo pasó y las terminaron traduciendo al español, ya que los fans se lo pidieron y, además, son el inicio de una serie importante dentro del universo murakamiano. Al ser novelas cortas y partes de una misma serie, se publicaron juntas en español, lo que hace mucho más cómoda su lectura. En este compendio, Murakami explica sus razones de convertirse en escritor y el origen de ambas novelas. En ellas se encuentran los elementos clásicos de Murakami, y se puede ver que desde sus inicios, ya marcaba una diferencia con sus gatos, suicidios, bares, jazz, pop, romances inconclusos, y obsesión por ciertos objetos como las máquinas de flippers. En estas novelas conoceremos al Rata, un personaje clave para el resto de la serie.  

La caza del carnero salvaje (1982) (Rata #3)
384 páginas

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En esta novela se retoman algunos personajes de las dos novelas anteriores, los cuales se vuelven clave a la hora de resolver el nudo principal de la historia. Por medio de este libro se puede ingresar poco a poco al surrealismo de Murakami. Se empieza a vislumbrar la obsesión del autor por la duplicidad del mundo; por sus dimensiones paralelas. Y aparece un ser ícono de la literatura del japonés: El hombre carnero. Solo Murakami podría imaginar un ser así. El hombre carnero viene a ser el nexo entre dimensiones, es el personaje que abre definitivamente la puerta al surrealismo. 
La novela es muy sensorial, realmente puedes palpar la tristeza del protagonista, que sufre una crisis existencial luego del fracaso de su matrimonio. Y cuando parece que entiendes perfectamente de qué va la historia, Murakami inserta esos elementos a los que nadie le da mucha importancia, pero en los que él ve un mundo complejo, como las orejas de una mujer. Desde allí la trama se torna de tipo detectivesco, en donde la búsqueda del carnero salvaje se vuelve una prioridad, pero en algún momento esa prioridad cambia y la realidad da paso a la magia. La realidad e irrealidad se mezclan de forma natural y conviven sin delimitaciones. Es una de las mejores novelas del japonés, donde evita extenderse demasiado y va al punto. 

Baila, baila, baila. (1988) (Rata #4)

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A pesar de que la trilogía de la Rata se consideraba finalizada con La caza del carnero salvaje, apareció años después Baila, baila, baila, para retomar algunas localidades y personajes que aparecieron en La caza del carnero salvaje y darle un nuevo giro a la serie. Es una novela extensa que inicia con una profunda crisis existencial por parte del protagonista, que no aburre por la habilidad de Murakami de relatar, pero que no aguantaría toda la novela sosteniendo la tensión narrativa. Entonces, para oxigenar el argumento, aparece una interesante trama policial, en donde un asesinato que se relaciona con el protagonista cambia el ritmo melancólico y le da un respiro. Pero esa trama policial, suma y aporta interesantes elementos al hilo existencialista; elementos que terminan siendo vitales para la resolución del argumento principal.


Esta historia se acerca más al estilo definitivo de Murakami, por ejemplo, hace demasiadas descripciones sobre comidas o lugares, algo muy propio de su escritura, ya que con ello marca la cotidianidad, el día a día de las personas, y así el tiempo que transcurre para el personaje, es el mismo que siente el lector. A veces eso puede resultar un poco pesado en algunos pasajes de esta novela, pero no es algo que desaliente la lectura.  

El surrealismo es otro rasgo de su estilo literario. Juega mucho con la duplicidad de la realidad, con un mundo paralelo, no habla de múltiples dimensiones, sino de dos. Y es ahí, donde nos obliga a imaginar, a romper esquemas y por medio del hombre carnero, que vuelve aparecer en esta historia, nos demuestra que no existimos solo en un plano de la realidad. 

El iniciar por Tokio Blues y luego la Serie de La Rata, prepara al lector desde menos a más, es decir, desde el estilo realista hasta el complejo estilo surrealista de Murakami. Leer paso a paso cada novela te lleva desde la simpleza hasta la complejidad, ya que Baila, baila, baila, se puede decir, es el libro que representa por excelencia la totalidad del autor japonés.

Nota importante: Los libros que propongo para iniciarse con Murakami son para dar los primeros pasos. Sus siguientes obras ya pueden leerse según el gusto del lector.  Considero que, luego de leer los primeros cinco libros que recomiendo, el lector ya sabrá si le gusta el autor o si no. Conocerá sus principales tópicos y podrá decidir por cualquiera del resto de sus obras, que van desde libros tan extensos como 1Q84 a muy cortos como After Dark.

Libros Optativos


Si por alguna razón no pueden iniciar con Tokio Blues, otra alternativa para iniciar con Murakami es Los años de peregrinación del chico sin color. Es una historia corta y bien rápida de leer para adentrarse en la prosa del japonés. No es su obra más destacada ni su mejor historia, tampoco pertenece a una serie, pero sirve para introducirse en su mundo. 

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Una de sus obras más destacadas es Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Es un libro independiente que no pertenece a ninguna serie. Lo recomiendo luego de haber leído la serie de la Rata. Ya que para iniciar directamente con él puede ser un poco chocante por lo extenso y la complejidad de su mundo onírico. Aunque he visto a personas iniciar con este libro y no les ha ido nada mal, pero al no estar acostumbrados a los aspectos típicos de la escritura de Murakami, pueden quedar descolocados a medida que la historia avanza. 

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En esta obra monumental de 903 páginas, utiliza un protagonista central bastante desabrido, no quiero decir que esto sea malo, estoy dando a entender que el eje de la novela, la pieza central es un personaje vacío existencialmente y, además, aburrido. ¿Cómo se sostiene una novela en un personaje así? Pues con la magia de Murakami. Parece que Tooru Okada se dejase llevar por la primera brisa que lo golpea, como si se encontrara flotando en un bote en medio de la soledad del océano y de pronto una brisa caprichosa lo llevara en cualquier dirección, sin rumbo. Así es su vida. Trabajaba en un bufete de abogados donde era mensajero, empleo que deja luego de casarse con Kumiko. Ella es una redactora en una revista nutricional y gana suficiente dinero para los dos, entonces, Tooru decide dejar su trabajo, el cual detestaba, y se ocupa de las tareas domésticas en la pequeña casa que arriendan a un módico precio, ya que su tío es el propietario.

Bien, parece un vida normal y bastante cómoda para el poco ambicioso Tooru. Si no le pasa algo nuevo, él no hará nada para que suceda, solo se dedica a existir. De hecho, todos los días, mientras realiza su rutina, llega un misterioso pájaro al árbol del jardín y emite un curioso trinar: ric-ric. Lo que le hace pensar, que cada día, la pequeña ave le da cuerda a su monótono mundo.


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Ricardo Carrión
Administrador del blog

martes, 22 de mayo de 2018

RESEÑA: Crónica del PÁJARO que da cuerda al mundo

Haruki Murakami: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

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Haruki Murakami
Tusquets Editores
903 Páginas


Luego de leer Tokio blues y de encantarme con la narrativa del autor japonés, me di un pequeño tour por sus obras. Leí Baila, baila, baila, After Dark y hace algunas semanas terminé Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Y en cada uno de ellos me encontré con sorpresas. Ya empiezo a entender que la tendencia en los libros de Murakami es que no hay tendencias, siempre son diferentes, a pesar de que rescata elementos y símbolos de sus anteriores trabajos. Nunca sabrás con lo que te vas a encontrar en cualquiera de sus libros. 

En esta obra monumental de 903 páginas, utiliza un protagonista central bastante desabrido, no quiero decir que esto sea malo, estoy dando a entender que el eje de la novela, la pieza central es un personaje vacío existencialmente y, además, aburrido. ¿Cómo se sostiene una novela en un personaje así? Pues con la magia de Murakami. Parece que Tooru Okada se dejase llevar por la primera brisa que lo golpea, como si se encontrara flotando en un bote en medio de la soledad del océano y de pronto una brisa caprichosa lo llevara en cualquier dirección, sin rumbo. Así es su vida. Trabajaba en un bufete de abogados donde hacía recados, pero lo deja luego de casarse con Kumiko. Ella es una redactora en una revista nutricional y gana suficiente dinero para los dos, entonces, Tooru decide dejar su trabajo, el cual detestaba, y se ocupa de las tareas domésticas en la pequeña casa que arriendan a un módico precio, ya que su tío es el propietario.

"No tenía que ir a la oficina en trenes atestados de gente, no estaba obligado a ver a personas a quienes no me apetecía ver. Y lo más maravilloso de todo: podía leer los libros que deseaba y cuando lo deseaba". Pág. 43. 

Bien, parece un vida normal y bastante cómoda para el poco ambicioso Tooru. Si no le pasa algo nuevo, él no hará nada para que suceda, solo se dedica a existir. De hecho, todos los días, mientras realiza su rutina, llega un misterioso pájaro al árbol del jardín y emite un curioso trinar: ric-ric. Lo que le hace pensar, que cada día, la pequeña ave le da cuerda a su monótono mundo.

"El pájaro-que-da-cuerda viene cada día a la arboleda que hay cerca de casa y le da cuerda a nuestro apacible y pequeño mundo". Pág. 18.

Y ahí está el anodino personaje de Murakami, suspendido en medio de la nada. Pero gracias a esa posición ante la vida, le sirve al autor como pieza clave para darnos un paseo por su intrincada imaginación. Y es que un protagonista así, que se mueve en base a impulsos externos, tiene la virtud de ramificar y ampliar la novela desde el centro hacia el exterior, trazando un delicado mapa literario.

"Todo está interrelacionado, con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera". Pág. 780.

Entonces, Murakami empieza a mover las piezas, destruye poco a poco el mundo de Tooru, lo que lo obliga a salir de su inactividad. Todo empieza con la pérdida del gato, por lo que debe salir a buscarlo, mientras lo hace, va conociendo personas, vecinos y una especie de adivina que fue contactada por su esposa para descubrir el paradero del felino. Pero esto es tan solo el inicio, ya que más tarde la que desaparece en extrañas circunstancias, es su mujer, Kumiko. Solo y acongojado, Tooru empieza a desplazarse, pide ayuda, conoce personas y comienza a buscar respuestas, pero lo único que sabe, es que esto es solo el inicio de una caída más profunda.

¿Puede un ser humano llegar a comprender plenamente a otro? Cuando deseamos conocer a alguien e invertimos mucho tiempo y serios esfuerzos en este propósito, ¿hasta qué punto podremos, en consecuencia, aproximarnos a la esencia del otro? ¿Sabemos en verdad algo importante de la persona que estamos convencidos de conocer? Pág. 42.

Cada uno de los personajes con los que se encuentra, tienen su historia, y Murakami nos la cuenta al detalle, ya sea mediante un capítulo completo o a lo largo de la novela. Lo cierto es que construye personajes secundarios increíbles que enriquecen el sentido existencialista de la novela. Así, mediante los desplazamientos del protagonista, conocemos a una extraña adolescente de dieciséis años, a una misteriosa adivina y a su hermana, a una extraña mujer con un poder de sobrenatural y a su hijo mudo desde los seis años. Sus historias personales están, de alguna manera, relacionadas con Tooru, y sus encuentros parecen no ser casualidad, sino destino.

"En este mundo, nada hay tan cruel como la desolación de no desear nada". Pág. 494

Pero así, como el joven protagonista va de aquí y para allá por la ciudad, también afloran los recuerdos, y a través de ellos, nos sumerge en la historia de cómo conoció a Kumiko y la extraña relación que tiene con la familia de ella, sobre todo con su cuñado, un misterioso y poderoso antagonista.
Pareciese que la naturaleza de Tooru Okada, que lo hace ser un personaje sin brillo propio, termina otorgándole una capacidad especial. Su crisis existencial, que no lo deja vivir en este mundo, le otorga la capacidad de ir a otro: al mundo de los sueños. Y es ahí donde Murakami nos tuerce la realidad: la divide. Constantemente el protagonista tiene sueños que parecen ser muy reales, pero que, no son más que pequeñas entradas a un mundo paralelo. En la novela se destaca la duplicidad, tanto a nivel personal como dimensional, las personas son dobles, el mundo también lo es. 
Tanto el mundo físico como ese mundo de ensueño, están conectados, y por lo tanto, una puerta física del mundo concreto es capaz de llevarlo al otro mundo. Cuando el protagonista cruza este portal, es imposible ver una delimitación, porque Murakami funde las realidades de una manera tal que, no hay limites, sino continuidad. 

"No podía discernir hasta donde llegaba la realidad y dónde empezaba la fantasía. El muro que dividía ambos territorios empezaba a fundirse. En mi memoria, al menos, lo real y lo irreal coexistían con una consistencias y una nitidez casi idénticas". Pág 405.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, es una de las obras más completas y complejas del autor. La gran variedad de temas que trata, involucrando diversos personajes que nunca desaparecen y se van sumando poco a poco, da la sensación de movimiento continuo, en donde las vidas de todos ellos atraviesan la de Tooru, infundiéndole vida, dándole cuerda a su mundo, en una crónica sin orden ni tiempo.

"El pájaro-que-da-cuerda se posa en un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto, hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe. Todos, absolutamente todos, creen que es un enorme mecanismo, mucho más imponente y complejo, el que mueve el mundo con mano férrea. Pero no es así. La verdad es que el pájaro-que-da-cuerda va de un lugar a otro accionando el resorte que hace funcionar el mundo. Es un mecanismo tan sencillo como el de un juguete de cuerda. Basta con hacer girar una llavecita. Pero esa llavecita sólo la puede ver el pájaro-que-da-cuerda". Pág. 434.

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