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miércoles, 26 de junio de 2019

RESEÑA: 1Q84 MURAKAMI

Reseña Nº 252: 1Q84 (Haruki Murakami)


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Estoy acostumbrado a las rarezas de Murakami, pero este es el libro más extraño que he leído de él. 
Conserva todo lo característico de sus otras historias, los personajes nostálgicos, el amor imposible, personajes que desaparecen, la fijación por la orejas, y también la idea de duplicidad del mundo.Esta edición corresponde a los volúmenes 1 y 2 de esta historia que tiene tres partes, aún me falta leer la tercera, pero aún así he disfrutado mucho estás dos primeras partes. 

Al transcurrir los días en medio del trasiego de la ciudad, uno vivía mirando solo a los pies e incluso se olvidaba de mirar hacia el cielo nocturno.

La historia tiene ese aire melancólico y nostálgico clásico de las historias del japonés, con ese amor imposible, distante, pero verdadero entre dos personas. Un amor que trasciende el tiempo, el espacio y las dimensiones. Los protagonistas de esta historia son los que viven este amor imposible: Aomame y Tengo. Aomame, es una mujer que se dedica a hacer ejercicios de estiramientos musculares a las personas de forma particular, pero que tiene una doble faceta, también es una asesina por encargo, con un talento especial, logra que sus asesinatos parezcan una muerte natural, por lo que nadie sospecha de ella. Las personas que la contratan regularmente para estas tareas, son una especie de asociación creada por una acaudalada mujer que tiene muchos recursos y que justifica sus actos como justicia para lo que no pueden ser tocados por la ley. 
Mientras que Tengo es un profesor de matemáticas parcial en un instituto, además de ser escritor en su tiempo libre, con un gran talento, pero sin haber publicado ninguna obra hasta el momento. Mantiene una relación de trabajo con un importante editor que aprecia mucho sus escritos.


Debería haberme tomado en serio sus sentimientos, abrazarla con fuerza. Eso era lo que ella buscaba. Ser aceptada y abrazada sin condiciones. Debería haberle hecho sentirse segura aunque solo fuera una vez. Pero yo no pude responder a sus necesidades.

El libro cuenta en paralelo las vivencias de estos dos personajes que se conocieron en la escuela cuando ambos tenían diez años. Los dos tienen un gran potencial para ser personas exitosas, pero su infancia los marcó de tal manera que ha reprimido la expresión de sus talentos, ambos sufrieron mucho debido a problemas familiares. Aún así, de los diez años, les quedó un precioso recuerdo, el de haberse enamorado el uno del otro. Como clásica historia de amor, se separaron a temprana edad y no se han vuelto a ver en veinte años. Se piensan desde entonces, pero no se buscan. 

Quería conocerte mejor. Pero fui incapaz. Había varios motivos, pero el principal problema era mi cobardía. Me he arrepentido de ello durante toda mi vida. Aún hoy me arrepiento y pienso a menudo en ti.

La historia de estos personajes le da estructura a la novela, pero el argumento que impulsa la historia es el de una aislada comunidad religiosa de las montañas, en donde suceden extrañas cosas, tan extrañas, que una pequeña niña de diez años, decide huir sola de ella, buscando ayuda con un viejo amigo de sus padres, esta chica se llama Fukaeri. Ella, al intentar escribir en un libro sobre los hechos fantásticos que sucedieron en la comunidad religiosa, se relaciona con un editor, el mismo que conoce Tengo, y éste le pide que ayude a pulir la obra de esta extraña chica, que tiene mucho futuro. 
Así, en medio de un ambiente de creación literaria, se va desarrollando una trama fantástica, una de las más extrañas ideas por Murakami, donde la duplicidad del mundo vuelve a reiterarse como en sus otras historias. 
Todo se desarrolla en el Japón del año 1984, pero por alguna razón algo cambia y se genera un mundo paralelo, una Japón alternativo, que denomina 1Q84, ya que la letra Q tiene el mismo sonido que el número nueve al pronunciarlo en Japonés. Son Homófonos. 
En este mundo alternativo aparece algo singular que tiene que ver con los extraños acontecimientos en la comunidad religiosa, se trata de unos seres extraños, que realmente intimidan y dan algo de miedo, el autor los denomina la "Little People". 

Es igual que la rueda de la vida que hay en el Tíbet. Al girar, los valores y sentimientos existentes en la parte exterior suben y bajan. Se iluminan y se hunden en la oscuridad. Pero el amor verdadero no se mueve, permanece fijo en el eje de la rueda.

Así, la historia de amor y de vida de los protagonistas se mezcla con la de la joven escritora Fukaeri, en esta especie de mundo alternativo o fantástico denominado 1Q84. El cual hace referencia a la historia escrita por George Orwell, "1984", por lo que se cita a menudo pasajes del libro. Muchas de las ideas de Orwell se expresan en la historia de Murakami, de una manera diferente, pero conservando la idea principal del escritor y periodista Británico, especialmente la idea del gran hermano. 

El texto me pareció muy largo, con muchas partes en que se extiende demasiado. El autor logra que los personajes profundicen muy bien en sus problemas de niñez, por lo que están muy bien construidos y desarrollados, evolucionan a lo largo de la historia. Se van develando misterios de su pasado poco a poco, causando un interés constante en el lector. 

La vida no es más que un constante proceso de pérdida. Todo aquello que le importa en la vida va cayendo de sus manos como los pétalos de una flor. Y lo único que obtiene a cambio son imitaciones sin valor.
La trama principal con la subtrama se entrelazan de manera extraordinaria, una potencia a la otra, a veces es la historia de amor es la que cautiva y en otras es el misterio el que te deja sin aliento. En general es un libro que me gustó mucho, con preciosas frases de amor y de reflexiones sobre la vida, y el final te deja con ganas de leer pronto la tercera parte para saber definitivamente los destinos de estos personajes que se adentran en tu corazón y que terminas queriendo sin proponértelo. 

Debimos armarnos de valor y buscarnos el uno al otro hace mucho tiempo.

Ricardo Carrión
Administrador del blog 

viernes, 11 de enero de 2019

Frases: Los años de peregrinación del chico sin color. Haruki Murakami

Las mejores citas, frases y fragmentos de la novela de Murakami


quotes

Hoy toca una de esas entradas que me encantan en donde les comparto todas las citas que anoté de un libro que me encantó. Los años de color del chico sin color. En esta ocasión reuní muchas así que espero las disfruten.


Por lo general, ella era parca en palabras, pero cuando la conversación versaba sobre perros o gatos, su rostro se transformaba por completo y hablaba con arrobo


Se asemejaban a una venturosa fusión química que se hubiera producido por pura casualidad.


En aquella época nunca soñaba. Y si lo hacía, los sueños, no bien asomaban, resbalaban por la pendiente escurridiza de su mente, sin nada a lo que sujetarse, hasta una zona completamente vacía.


Se movía en función del horario que tuviera que cumplir. No hablaba con nadie salvo que fuera necesario y, una vez de vuelta en su apartamento, apoyado contra la pared de su dormitorio, reflexionaba sobre la muerte.


Durante meses vivió como un sonámbulo, como un cadáver que todavía no se ha percatado de que está muerto. Cuando el sol se levantaba, abría los ojos, se cepillaba los dientes, se vestía con lo primero que encontraba.


¿Cómo era posible que ese anhelo por morir hubiese adquirido tanta fuerza como para adueñarse de él y engullirlo?


Más bien era un chico taciturno, reservado, que enseguida se sonrojaba y se sentía incómodo delante de las personas que acababa de conocer.


Tratar de averiguar su propia valía se asemejaba a calibrar una sustancia sin disponer de una unidad de medida.


Se trataba del vínculo entre dos personas. Para recibir hay que ofrecer.


Existir y seguir existiendo era en sí un propósito.


Para nosotros era muy importante conservar esa química que se creaba cuando estábamos juntos. Era como intentar evitar que el viento apagase una cerilla encendida
-¿Química has dicho?
-Sí, esa fuerza que surgió por pura casualidad en unas circunstancias que jamás se repetirán.


Los objetivos concretos simplifican la vida.


No era de esas personas que salen por voluntad propia de su mundo en busca de nuevos estímulos.


Pasaba la mayor parte del tiempo solo. Gracias a ello, empezó a leer mucho más que antes.


Sabía que estaba solo, pero no me deprimía, Es más, me parecía que era lo natural.


Aunque logres ocultar los recuerdos o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la historia. Más vale que te quedé grabado: La historia no puede borrarse ni alterarse. Porque significaría matarte a ti mismo.


Durante los cinco meses posteriores a su regreso a Tokio, Tsukuru vivió a las puertas de la muerte. Su vida pendía de un hilo, y le parecía que, con sólo darse la vuelta en la cama, caería en un abismo, en un vacío. Pero no tenía miedo. Tan sólo pensaba cuán simple sería caer. Hasta donde alcanzaba su vista, todo se le antojaba un páramo rocoso. Ni una sola gota de agua, ni la más pequeña brizna de hierba. Había desaparecido todo color, cualquier cosa semejante a
la luz.

En ese momento, por fin lo acepó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuro Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía.

Y es que hay cosas que bajo ningún concepto pueden salir de uno mismo.


Los celos son la prisión más desesperanzadora del mundo. Porque es una prisión en la que el preso se confina a sí mismo.


Aunque, en el fondo, reflexionar de forma pura quizás sea como crear un vacío.


Supongo que en este mundo también hacen falta personas que creen vacío.


Es el dolor lo que genera la introspección.


Ninguno de los dos era demasiado sociable, pero se veían a menudo, charlaban, se cayeron bien y acabaron abriéndose el uno al otro.


Emanaba esa belleza armoniosa que uno sólo descubre después de observarla repetidas veces.


Era sumamente tímido y, cuando coincidían en algún lugar con más de tres personas, prefería que lo tratasen como si no existiese.


Era como si todos aquellos hermosos instantes se hubieran revelado contra la opresión del tiempo y hubiesen remontado el cause con firmeza.


Pero pensar libremente no me parece nada sencillo.
A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo, salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente. Proporcionarle a las ideas una vida natural:ahí es donde radica el núcleo de la libertad del pensamiento.


Todo tiene su molde. El pensamiento también. Pero así como no hay que temer a los moldes tampoco hay que tener miedo de romperlos.


Las cosas importantes en esta vida siempre contienen cierta dualidad.


Sea como fuere, cuando estaban juntos perdían la noción del tiempo, charlaban animadamente e intercambiaban opiniones sobre temas de toda índole.


No merece la pena pensar en algo que, por mucho que uno se esfuerce, nunca conseguirá saber.


Utiliza el hilo de la lógica para coser a tu cuerpo, lo mejor que puedas, aquello que merece la pena vivir.


Una vez más, constató hasta qué punto, en el fondo de su corazón, aquella mujer se había vuelto imprescindible para él. Cuando pasaba un tiempo sin verla, tenía la impresión de que le faltaba algo, algo muy importante, y sentía una ligera punzada en el pecho. Hacía una eternidad que no experimentaba algo así.


Tal vez tenía miedo de que, si acabase amando o necesitando en serio a alguien, al final esa persona podría desaparecer y dejarme solo.


Aún no discernía con claridad las fronteras entre el sueño o la fantasía y la realidad.


Vivimos en una época de apatía generalizada. Tenemos al alcance muchísima información sobre los demás. Si uno se lo propone, puede obtenerla con facilidad. Sin embargo, realmente no sabemos nada de nadie.


¿No te parece una gran paradoja? A lo largo de nuestra vida vamos descubriendo poco a poco nuestro verdadero yo; y, a medida que lo descubrimos, perdemos parte de nosotros mismos.


En la vida siempre hay cosas demasiado complicadas para explicarlas en cualquier idioma.


Y cuando se fuerzan las explicaciones a menudo se acaba mintiendo.


El corazón humano es un pájaro nocturno. Espera algo en silencio y, cuando llega el momento, alza el vuelo y se dirige en línea recta hacia ello.


Y si lo piensas, verás que, aunque creamos que tomamos desiciones equivocadas, o que adoptamos una actitud errónea, seguramente todo habría acabado como acabó. Habríamos llegado al mismo punto en que estamos.


Todo el mundo tiene personalidad. Solo que unas personas la manifiestan más que otras.


Hemos sobrevivido. Tú y yo. Y los que sobreviven tienen un deber que cumplir, que es seguir viviendo hasta el final. Aunque muchas de las cosas que hagamos sean imperfectas.


Por muy sincero que uno sea, hay cosas que uno debe guardarse para sí.


Al pensar en ello, la tristeza surgió de alguna parte y lo inundó sin ruido, como si fuera agua. Era una tristeza transparente, sin forma concreta. Era su propia tristeza y, al mismo tiempo una tristeza inalcanzable, en un lugar distante. Lo ahogaba y le dolía como si le horadase el pecho.

Ricardo Carrión
Administrador del blog

martes, 20 de noviembre de 2018

RESEÑA: Al sur de la frontera, al oeste del sol [ Murakami ]

Libro: Al sur de la frontera, al oeste del sol

Opinión y reseña de la novela


libro-murakami
Haruki Murakami
TusQuets Editores
265 páginas
Literatura japonesa
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En Al sur de la frontera, al oste del sol, Murakami nos traslada al Japón de los años cincuenta, mediados del siglo XX. Un Japón ya occidentalizado, donde la nueva generación crece sin sentir las consecuencias de la guerra, la cual llega a ellos como simples ecos a través de la experiencia de sus padres. Los niños crecen en casas con jardines verdes y perros como mascotas, con televisión y música pop de fondo. Es habitual que cada familia tenga dos hijos. Tener un hermano es algo normal. Es por ello que Hajime, al ser hijo único, sufre las burlas de sus compañeros de clase. A pesar de que el destino no le dio un hermano, a cambio le entregó una amiga. Shimamoto es una vecina cercana, y también es hija única, tiene un ligero defecto en un pierna por lo que cojea. A pesar de ello, Hajime la acompaña a paso lento caminando de la escuela a su casa, para luego reunirse a escuchar música sinfónica, pasatiempo que comparten hasta que cumplen doce años. Luego, por causas de la vida misma, hay una mudanza, uno se va, las comunicaciones comienzan a interrumpirse y finalmente se separan. 


"La necesitaba y ella, por su parte, tal vez me necesitara a mí. Pero era demasiado consciente de mí mismo, tenía demasiado miedo a que me hirieran. Y no volvimos a vernos durante mucho tiempo".

En esta novela se retrata la vida de Hajime, desde su infancia hasta que cumple los treinta y siete años. A pesar de que relatar toda la vida de un personaje parece algo extenso, el libro se hace muy corto, ya que Murakami solo destaca los hitos más relevantes de su infancia, juventud y adultez. Como es habitual, se trata de una novela melancólica, para ello, desde el inicio se traza un motivo profundo para generar un efecto de tristeza y de desinterés con la vida. Hajime se enamora de su pequeña amiga sin saberlo realmente, solo siente sensaciones nuevas y únicas en su compañía. A través de la música, el autor japonés teje con cuidado y precisión un lazo firme entre los dos, y lo anuda en una fracción de segundo representado con una belleza inusitada en el roce fugaz de sus manos. Ese lazo queda establecido en las primeras páginas y luego los separa, dejando que la vida lleve a cada uno por distintos caminos, pero siempre unidos por ese sentimiento. Hajime crece, vive la adolescencia y los años universitarios con esa tristeza que no entiende, y que se representa en el anhelo por el amor de la infancia perdido. Algo le falta e intenta darle sentido a la realidad a pesar de que no lo tiene para él. En diversas ocasiones cree encontrar a Shimamoto por la calle, lo cual resulta fácil de entender debido a su problema de cogera, cualquier mujer que camine cojeando para él es ella. En el fondo no la puede olvidar.

"Todo lo que tiene forma desaparece antes o después. Sin embargo, hay un tipo de sentimientos que permanecen para siempre".


Murakami acostumbra torcer la realidad de una forma en que no se puede diferenciar lo que es o no real. En esta historia no lo hace sino hasta el final, por lo que podría decirse que es un relato bastante real dentro de su producción literaria, tanto así, que algunos episodios de su vida están retratados de manera autobiográfica en el libro y los describe de manera muy precisa. Los momentos que marcan la vida de su personaje principal son los encuentros con diferentes mujeres, sus relaciones van marcando su camino y lo hacen conocerse a sí mismo. Hajime vive una vida que no le hace sentido, algo le falta, algo no está bien y no es como debería ser. En ese momento, la realidad parece ser otra, en alguna parte de su vida, ha tomado el camino equivocado y se encuentra en un mundo real pero paralelo. Quizá la única forma de reencontrar su camino sea dirigiéndose al sur de la frontera o al oeste del sol, para escapar de su frustración. De cualquier forma, solo el reencuentro con Shimamoto podrá aclarar sus tormentos.

"Te quiero. Lo sé con certeza. El amor que siento por ti no lo puede sustituir nada en este mundo. Es algo muy especial, no quiero volver a perderlo jamás".

Como siempre el reconocido y popular escritor japonés nos regala esa prosa simple, despojada de adornos y florituras, pero que alcanza una gran profundidad a pesar de su aparente superficialidad. Murakami parece decir todo y a la vez nada, como si su mismo estilo nos invitara a ver más allá de las simples palabras. En contraposición a otros escritores japoneses, se aleja de la cultura tradicional de su país y sumerge a sus personajes en un Japón más occidentalizado, volviendo sus historias más universales, alejándose de la localidad, haciéndolas parte del mundo entero. 

En al sur de la frontera, al oeste del sol, sus temáticas buscan ahondar en aspectos que siempre son dejados de lado a la hora de comprendernos. Somos seres complejos, y Murakami entiende mejor al ser humano y a sí mismo a través de los misterios de la realidad, de la muerte, la soledad, el abandono, la frustración y la ambigüedad de los sueños. Sostiene la idea de que también estamos hechos de historias inconclusas, con finales que se difuminan como la niebla con los primeros rayos del amanecer. Nos quiere hacer comprender que siempre alguna parte de nosotros estará incompleta y debemos aprender a vivir con ello.

"Ambos éramos seres incompletos, sentíamos que algo nuevo y todavía por aprender aparecería delante de nosotros para llenar nuestro vacío".

Ricardo Carrión
Administrador del blog

jueves, 11 de octubre de 2018

RESEÑA: Los AÑOS de peregrinación del chico sin color [Haruki Murakami ]

Los años de peregrinación del chico sin color


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Haruki Murakami
TusQuets Editores
320 páginas

El protagonista de Los años de peregrinación del chico sin color es ese típico personaje melancólico que tanto gusta a Murakami. Tiene treinta seis años, es ingeniero y se dedica al diseño y mejora de estaciones de trenes en Tokio. Tsukuro Tazaki es un creador, como su nombre lo indica, a pesar de que él siente que no tiene nada que ofrecer a los demás. A simple vista es absolutamente normal, tiene un buen trabajo, un pequeño apartamento, es educado, decente, tranquilo y soltero, aunque  frecuenta a Sara, una atractiva mujer dos años mayor que él. En apariencia, a Tsukuro le va bien en la vida, pero en su interior posee heridas que aún no cicatrizan. Y debido a ellas, no puede continuar con normalidad, algo lo atormenta y sale a flote cada vez que quiere avanzar. 
El autor japonés utiliza el recurso del personaje que no puede superar los problemas de su pasado, en esta ocasión, de la adolescencia. El protagonista era parte de un singular grupo de amigos de instituto en su ciudad natal Nagoya, que en conjunto tenían una gran conexión, eran muy íntimos y se apoyaban entre ellos. Eran cinco, tres hombres y dos mujeres, casi todos tenían un color en su nombre, Aka, Ao, Kuro y Shiro, menos Tsukuro, el quinto integrante, el chico sin color.  A pesar de que su familia tenía una holgada situación económica, se sentía vacío, no tenía un lugar al que de verdad quisiera regresar, hasta que formó parte de este curioso grupo de amigos. Ellos eran su sustento en la vida, su pilar. Pero el tiempo pasó y cada uno debió tomar caminos distintos al momento de entrar en la universidad. A pesar de la distancia, se seguían reuniendo para las festividades y se escribían con frecuencia. Pero un día, el grupo se rompió y sin ninguna explicación los demás expulsaron a Tsukuro. Decidieron dejar de verlo y hablarle. Sin conocer los motivos por el que sus queridos amigos decidieron apartarlo, se sumió en una intensa depresión que transformó su cuerpo y espíritu, llegando al punto de casi acabar con su vida a los veinte años de edad. Han pasado dieciséis años y por una razón muy importante, Tsukuro decide buscar a sus viejos amigos y preguntarles directamente la razón por la que lo alejaron de su lado para siempre. 


“Durante los cinco meses posteriores a su regreso a Tokio, Tsukuru vivió a las puertas de la muerte. Su vida pendía de un hilo, y le parecía que, con sólo darse la vuelta en la cama, caería en un abismo, en un vacío. Pero no tenía miedo. Tan sólo pensaba cuán simple sería caer. Hasta donde alcanzaba su vista, todo se le antojaba un páramo rocoso. Ni una sola gota de agua, ni la más pequeña brizna de hierba. Había desaparecido todo color, cualquier cosa semejante a la luz”.

Se dice que esta historia es una de las más realistas del japonés junto con Tokio Blues, pero lo cierto es que el autor incursiona, aunque de forma muy parcial, en el mundo onírico al cual tiene acostumbrados a sus lectores. No es una novela realista cien por cien, ya que el mundo de los sueños y la dualidad del tiempo afecta la realidad en variadas ocasiones, desdoblándola. Esto último se potencia con la narración que viaja constantemente desde el presente al pasado, desde los sueños a lo real, atravesando por pequeñas historias y anécdotas a modo de parábolas con intrincados significados. Reforzando la tesis de que para llegar a un punto no existe un camino lineal en un solo plano, sino múltiples rutas metafóricas que se combinan saliendo y entrando del mundo físico y el mundo interior de cada personaje. 


"¿No te parece una gran paradoja? A lo largo de nuestra vida vamos descubriendo poco a poco nuestro verdadero yo; y, a medida que lo descubrimos, perdemos parte de nosotros mismos".


Como en toda novela de Murakami, sus personajes son muy complejos y humanos, son mundos que están en constante cambio y evolución, el cual se provoca por la transición de la adolescencia hacia la madurez y por la interacción con otras personas, con sus otros mundos particulares durante ese camino. Están llenos de matices no son perfectos, no hay ninguno que no cometa errores, ni que se entienda a sí mismo.
A pesar de que en la novela la temática más fuerte es la existencialista, en donde las razones de vivir se cuestionan y el vacío de la vida y la rutina se hacen presentes a cada instante, no se deja de lado la amistad, el amor, la confianza, el cariño, la inestabilidad mental, la soledad, el fracaso, la extraña sexualidad y la muerte. Todas entrelazadas de una manera magnífica en una narración que logra equilibrarlas haciéndolas aparecer a su debido tiempo al ritmo de la música de Franz Liszt de fondo.

En esta novela se repiten características de las anteriores obras del autor, como el papel de la mujer como catalizador para mover al personaje principal, la duplicidad del mundo que se confunde entre lo real y lo fantástico, las descripciones de lo cotidiano, el constante recurso de los sueños y de la sexualidad. En fin, el clásico camino del melancólico. Pero aun así, a fuerza de resultar repetitivo, Murakami logra una especie de Worldbuilding que encanta a sus lectores y le da un sello a su literatura. Leer sus libros es entrar a una parte de ese mundo al que nos tiene acostumbrados y donde muchos nos sentimos representados, pero en cada obra muestra una cara diferente; sabemos que estamos en el universo murakamiano pero en un nuevo lugar de su vastedad. 


"Al pensar en ello, la tristeza surgió de alguna parte y lo inundó sin ruido, como si fuera agua. Era una tristeza transparente, sin forma concreta. Era su propia tristeza y, al mismo tiempo una tristeza inalcanzable, en un lugar distante. Lo ahogaba y le dolía como si le horadase el pecho".

La novela posee una tensión narrativa que en ocasiones se intensifica de manera notable, aunque al final termina diluyéndose. Hay un misterio que se va develando a medida que el personaje principal va visitando a sus amigos del pasado, convirtiendo así, escenas muy simples en donde dialogan dos personajes, en verdaderos momentos de tensión y expectación. Con diálogos precisos y muchas frases reflexivas jugando con la tonalidades y los colores, se disfruta todo el camino hasta el final, el cual resulta completamente abierto y a libre interpretación, aunque se puede extrapolar si se presta atención a las pistas que deja el autor en la historia. Como en todo en libro de Murakami, lo importante es el camino y no la meta. 


"En ese momento, por fin lo acepó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuro Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía”.


Ricardo Carrión
Administrador del blog

domingo, 7 de octubre de 2018

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo: Citas, frases, quotes

Frases y fragmentos de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

elige-un-libro

Mientras leía Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami debía detenerme a cada instante para anotar la gran cantidad de frases y fragmentos que me encantaban. Leía lento porque al mismo tiempo anotaba todo lo que me iba gustando. Fue así como nació esta lista de frases y fragmentos favoritos. A veces, con saber que un libro trae un par de frases que nos gustan es suficiente para que queramos leerlo, espero que esta entrada sirva para ello, para que se animen a leer a este autor japonés que me encanta. Les dejo a continuación mis citas preferidas:




El pájaro-que-da-cuerda viene cada día a la arboleda que hay cerca de casa y le da cuerda a nuestro apacible y pequeño mundo. Pág. 18.

Su rostro no era especialmente bello, pero tenía algo que atraía. Quizá sus ojos vivos o la peculiar forma de sus labios. Pág. 32.

¿Puede un ser humano llegar a comprender plenamente a otro? Cuando deseamos conocer a alguien e invertimos mucho tiempo y serios esfuerzos en este propósito, ¿hasta qué punto podremos, en consecuencia, aproximarnos a la esencia del otro? ¿Sabemos en verdad algo importante de la persona que estamos convencidos de conocer? Pág. 42.

– ¿Eres valiente?
– No mucho -dije.
– ¿Y nunca lo has sido, ni siquiera antes?
– Nunca, jamás lo he sido.
– ¿Y curiosidad? ¿Tienes?
– Curioso sí lo soy, un poco.
– ¿Y no crees que la curiosidad y la valentía se parecen? -dijo May Kasahara-. Donde hay valentía hay curiosidad, y donde hay curiosidad hay valentía, ¿no te parece? Pág. 98.

Quizá cuando la gente los abandona, los objetos inanimados se convierten en objetos aún más inanimados.  Pág. 99.

No tenía que ir a la oficina en trenes atestados de gente, no estaba obligado a ver a personas a quienes no me apetecía ver. Y lo más maravilloso de todo: podía leer los libros que deseaba y cuando lo deseaba.Pág. 43.

A veces hay que hacer cosas estúpidas con gente estúpida. Pág. 44.

Tú vives conmigo, pero apenas me prestas atención. Tú vives pensando sólo en ti mismo. Pág. 46.

Nada consume tanto a una persona como los esfuerzos innecesarios y absurdos. Pág. 78

No se debe oponer resistencia a la corriente: hay que ir hacia arriba cuando hay que ir hacia arriba, y hacia abajo cuando hay que ir hacia abajo. Cuando debas ir hacia arriba, busca la torre más alta y sube hasta la cúspide. Cuando debas ir hacia abajo, busca el pozo más profundo y desciende hasta el fondo. Cuando no haya corriente, quédate inmóvil. Si te opones a la corriente todo se seca, el mundo se ve envuelto por las tinieblas. "Yo soy yo, él es yo, atardecer de otoño" Cuando renuncias a mi, yo existo. Pág. 79-80.

Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿sabes qué pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere.

La vida viene a ser eso, ¿no? ¿Acaso no estamos todos atrapados en un lugar oscuro y nos van quitando la comida y la bebida y nos vamos muriendo despacio, gradualmente? Pág. 165.


Las cosas que se pueden comprar con dinero es mejor comprarlas sin pensar demasiado si ganas o pierdes. Es mejor ahorrar las energías para aquellas cosas que no pueden comprarse con dinero.  Pág. 168.

Que no sepa que es lo que quiero hacer no quiere decir que no quiera hacer nada murakami. Pág. 179

A veces, cuando avanzas en silencio por paisajes tan desolados, pierdes la cohesión como ser humano y te sobreviene la alucinación de que te vas disgregando progresivamente. El espacio que te rodea es tan vasto que es difícil mantener el sentido de la proporción con respecto a la propia existencia. Pág. 200.

La capacidad de creer plenamente en otro es uno de los valores más bellos del ser humano.

Los recuerdos y los pensamientos envejecen igual que envejece el hombre. Pero hay algunos pensamientos que nunca se erosionan. Pág. 292.

Creo que la vida es mucho más limitada de lo que piensan las personas que están en pleno proceso vital. La luz brilla durante un limitado y brevísimo espacio de tiempo en el acto de vivir. Quizás sólo unas decenas de segundos. Una vez se ha ido, si has fracasado en el intento de alcanzar la revelación que se te ofrecía, no tienes una segunda oportunidad. Y luego deberás pasar el resto de tus días dentro de una profunda soledad sin esperanza ni remordimiento. En este mundo del crepúsculo, la persona ya nunca podrá esperar nada. Lo único que poseerá serán los restos efímeros de lo que pudo haber sido. Pág. 295-296.

Y en su sonrisa descubrí una luz serena que no existía antes. Al verla supe que durante aquel día me había acercado un poco a ella. Pág. 319.

A veces, cuando le preguntaba algo, retrasaba un poco la respuesta. Creaba una pequeña pausa. Y yo, en esos instantes de vacío, no podía por menos de percibir la sombra de algo más. Pág. 319.

Yo adolecía de la tendencia al aislamiento...Cuando tenía que hacer algo enserio, prefería llevarlo a cabo por mí mismo. Explicar las cosas, una a una, y hacérselas entender a los demás me parecía una pérdida de tiempo y energía; me era más cómodo hacerlo yo solo sin decir nada a nadie. Pág. 326.

No podía discernir hasta donde llegaba la realidad y dónde empezaba la fantasía. El muro que dividía ambos territorios empezaba a fundirse. En mi memoria, al menos, lo real y lo irreal coexistían con una consistencia y una nitidez casi idiénticas  Pág. 405.

El odio es una sombra negra y alargada. En muchos casos, ni siquiera quien lo siente sabe de dónde le viene. Es un arma de doble filo. Al mismo tiempo que herimos al contrincante nos herimos a nosotros mismos. Cuanto más grave es la herida que le infligimos, más grave es la nuestra. El odio es muy peligroso. Y, una vez que ha arraigado en nuestro corazón, extirparlo es una tarea titánica. Pág. 431.

El pájaro-que-da-cuerda se posa en un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto, hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe. Todos, absolutamente todos, creen que es un enorme mecanismo, mucho más imponente y complejo, el que mueve el mundo con mano férrea. Pero no es así. La verdad es que el pájaro-que-da-cuerda va de un lugar a otro accionando el resorte que hace funcionar el mundo. Es un mecanismo tan sencillo como el de un juguete de cuerda. Basta con hacer girar una llavecita. Pero esa llavecita sólo la puede ver el pájaro-que-da-cuerda. Pág. 434.

A veces, cuando te miro, me da la sensación de que estás luchando con todas tus fuerzas contra algo y que lo haces por mí. Pág. 496.

En este mundo, nada hay tan cruel como la desolación de no desear nada. Pág. 494 .

Explicar algo simple a una persona resulta a veces complicado.  Pág. 510.

A veces, sin embargo, la soledad me punzaba el corazón. El agua que bebía, incluso el aire que respiraba, venían cargados de largas agujas de punta afilada. Las esquinas de las páginas del libro que sostenía en la mano me amenazaban con un destello blanco como filos de una navaja de afeitar. A las cuatro de la madrugada, cuando todo estaba en silencio, podía oír cómo crecían las raíces de mi soledad. Pág. 519.

Aquel invierno era frío, pero yo ni siquiera pensaba en encender la estufa. Porque no distinguía si el frío era verdadero o era el frío que había siempre en mi interior. Pág. 524.

Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazon en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos.Pág. 686.

Estamos unidos por el lazo de un silencio que atraviesa la pared que separa ambos mundos. Pienso que nos necesitamos el uno al otro, más que a nada. No me caben dudas. Pág. 719.

Desde que te fuiste he vivido con la sensación constante de haber sido arrojado a la oscuridad más profunda.

Todo está interrelacionado, con la complejidad de un rompecabezas tridimensional. En el que la verdad no siempre es real y la realidad no siempre es verdadera. Pág. 780.

¿Sabe usted cuál es el más intenso de los odios? Aquel que se siente por alguien que ves que alcanza sin el menor esfuerzo lo que tú eres incapaz de alcanzar pese a desearlo con toda tu alma. Cuando te ves obligado a chuparte el dedo viendo como otro, por su cara bonita, accede a un mundo al que no puedes acceder ni en sueños. Y cuando más cerca tengas a esa persona, más intenso será el odio. Pág 794.

La reseña del libro la puedes encontrar aquí

Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 7 de septiembre de 2018

El elefante desaparece [ Haruki Murakami ] Reseña Nº 236

El elefante desaparece

Resumen, análisis, opinión

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Haruki Murakami
TusQuets Editores
352 páginas
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Haruki Murakami trabaja este compendio de relatos entre los años 1980 y 1991, en ese espacio de tiempo fue moldeando la ficción de su mundo. Podría decirse que en este libro se encuentra la materia prima de lo que serán sus obras más emblemáticas en las que define finalmente su estilo. Publicado en 1993 y en español en 2016, esta obra refleja en cada uno de sus cuentos aspectos fundamentales del universo murakamiano. 

Como muestra de lo anterior, el relato que da inicio al libro El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes es el origen del primer capítulo de una de sus principales novelas: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, publicado en 1995. Es un verdadero borrador, donde los nombres de los protagonistas aún no están definidos, pero que, en el fondo, su esencia sí, solo pequeños aspectos modificó para sentar la base de aquella gran obra, donde juega con el misterio telefónico, los encuentros fortuitos, la revelación de un mundo nuevo al conocer a una chica mientras se busca a un gato perdido. Un mundo que tiene un movimiento limitado, que se detiene cada día, hasta que un pájaro lo vuelve a poner en movimiento al darle cuerda cada mañana. 
Un nombre clave aparece en este cuento, el de Noboru Watanabe, personaje clave en el universo del autor japonés y que reitera apariciones en este mismo volumen en Asuntos de familia y El elefante desaparece

"Y me pregunto cuándo se rompió la aguja de mi brújula, cuándo me perdí en esta vida errante" (El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes).

Las personas son mundos complejos, universos únicos, pero que, al unirse con otros, al interactuar entre ellos, forman nuevas realidades, a veces eternas, o de tan solo momentos. Los personajes de Murakami, viajan libremente por estas realidades que ellos mismo crean. En Nuevo ataque a la panadería, el simple hecho de sentir hambre a una hora en que no se puede conseguir alimento, pone en marcha un engranaje de modificación de la realidad, pasando de algo cotidiano a un acto que si bien es real, es completamente anormal para el contexto, como el asalto a un local de comida rápida. Aquello le gusta a Murakami, ir revelando esos pliegues tan diversos de la realidad, tan finos que no detectamos por ir siempre sumidos en nuestras rutinas. En el cuento Sobre el encuentro de un chica cien por cien perfecta en una mañana soleada del mes de abril, lo deja claro, lo largo del título hace referencia al detalle, al momento y la circunstancia, a la consciencia plena del encuentro con una mujer que parece perfecta, a las características del día, al lugar, la fecha, todo. Son solo segundos, se cruzan, quizá ella ni lo notó, pero en él se comienza a generar una pequeña historia y se crea un mundo dentro de otro, a partir de una casualidad.

"Se cruzaron en mitad de la calle. El tenue destello de un recuerdo perdido iluminó por un instante sus corazones, que dieron un vuelco. Lo supieron" (Sobre el encuentro de un chica cien por cien perfecta en una mañana soleada del mes de abril).

Equilibrio, otro aspecto fundamental de la narrativa del autor japonés, esa constante descripción de actitudes ordinarias de la vida diaria, cocinar, tener sexo, comer, beber, dormir, son la base del equilibrio en sus historias, que luego rompe en un ángulo inimaginable, lo que provoca una emoción inesperada en el lector. Este quiebre puede suceder en cualquier momento. Una vida puede dar un giro en ciento ochenta grados a partir de un pequeño detalle, como cuando uno de los personajes de Lederhosen va a comprar un par de pantalones y entiende de golpe el absurdo de la existencia que ha llevado hasta ese momento, o el descubrimiento de un hábito pirómano como en Quemar graneros. Pero el más significativo hecho de quiebre de esta recopilación de relatos ocurre en Sueño, donde una mujer al no poder volver a dormir, deja en evidencia las complejidades del mundo de la vigilia.

"No es que me sienta vacía, simplemente me sorprende ser incapaz de distinguir entre ayer y anteayer por el hecho de llevar esta vida, que me ha tragado por completo" (Sueño).

En el universo murakamiano donde las realidades se confunden constantemente, donde es normal que lo fantástico irrumpa con normalidad en las rutinas de los personajes, tampoco existen divisiones claras entre el mundo de los sueños y la realidad. Lo onírico fácilmente se expande y engulle al soñador. Lo que pasa en los sueños no se queda allí. En El enanito bailarín, un ser atormenta a un hombre común por medio de diversas artimañas que le sugiere en sueños, pero que al hacerse realidad lo empujan a caer en una trampa mortal. 
Estos seres extraños, como salidos de una pesadilla, se reiteran en relatos como El pequeño monstruo verde y La gente de la televisión. Tienen la particularidad de no ser notados por otros salvo por el protagonista del relato, exacerbando el ambiente pesadillesco, encerrando a los personajes en una burbuja fantástica dentro de un ambiente real. Lo interesante de estos relatos es averiguar si los personajes sabrán librarse o no del embrujo de la irrealidad. 

Pero definitivamente, de todos los aspectos que toca Murakami en esta serie de relatos, es lo situacional lo que le da vigor a este libro, ya que a través de lo que parecen ser experiencias personales, logra profundizar en temas complejos con temáticas simples. En relatos como Un barco lento a China, El último césped de la tarde y en Silencio, recupera el tono melancólico que dejó de lado en los relatos más inclinados a lo fantástico y nos lleva por los recuerdos lejanos de tiempos de instituto, de trabajos de medio tiempo en donde abundan los encuentros inolvidables entre personajes que nunca más volverán a verse, rescatando situaciones de superación personal, del encuentro de sentido a la vida, de resiliencia. 

"Hay gente que carece de profundidad. Llevan una vida monótona, vacía. Por mucho que llamen la atención de los demás, por mucho que se muestren triunfantes, solo es una máscara tras la cual no hay nada". (Silencio). 

En general, El elefante desaparece es una recopilación de diecisiete relatos muy diversos, donde se puede apreciar todo el cariz de la literatura del japonés como a través de un prisma, hay una descomposición de todas su particularidades. A pesar de que la narración es algo dispareja debido al extenso periodo de tiempo en que se escribieron estos relatos, la atmósfera y la esencia se mantiene a lo largo de todo el libro, al igual que el placer de disfrutar esa lectura que no requiere de grandes recursos literarios, ni complejidades estilísticas para dar ambiente y profundidad a las historias. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog


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