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martes, 20 de noviembre de 2018

RESEÑA: Al sur de la frontera, al oeste del sol [ Murakami ]

Libro: Al sur de la frontera, al oeste del sol

Opinión y reseña de la novela


libro-murakami
Haruki Murakami
TusQuets Editores
265 páginas
Literatura japonesa
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En Al sur de la frontera, al oste del sol, Murakami nos traslada al Japón de los años cincuenta, mediados del siglo XX. Un Japón ya occidentalizado, donde la nueva generación crece sin sentir las consecuencias de la guerra, la cual llega a ellos como simples ecos a través de la experiencia de sus padres. Los niños crecen en casas con jardines verdes y perros como mascotas, con televisión y música pop de fondo. Es habitual que cada familia tenga dos hijos. Tener un hermano es algo normal. Es por ello que Hajime, al ser hijo único, sufre las burlas de sus compañeros de clase. A pesar de que el destino no le dio un hermano, a cambio le entregó una amiga. Shimamoto es una vecina cercana, y también es hija única, tiene un ligero defecto en un pierna por lo que cojea. A pesar de ello, Hajime la acompaña a paso lento caminando de la escuela a su casa, para luego reunirse a escuchar música sinfónica, pasatiempo que comparten hasta que cumplen doce años. Luego, por causas de la vida misma, hay una mudanza, uno se va, las comunicaciones comienzan a interrumpirse y finalmente se separan. 


"La necesitaba y ella, por su parte, tal vez me necesitara a mí. Pero era demasiado consciente de mí mismo, tenía demasiado miedo a que me hirieran. Y no volvimos a vernos durante mucho tiempo".

En esta novela se retrata la vida de Hajime, desde su infancia hasta que cumple los treinta y siete años. A pesar de que relatar toda la vida de un personaje parece algo extenso, el libro se hace muy corto, ya que Murakami solo destaca los hitos más relevantes de su infancia, juventud y adultez. Como es habitual, se trata de una novela melancólica, para ello, desde el inicio se traza un motivo profundo para generar un efecto de tristeza y de desinterés con la vida. Hajime se enamora de su pequeña amiga sin saberlo realmente, solo siente sensaciones nuevas y únicas en su compañía. A través de la música, el autor japonés teje con cuidado y precisión un lazo firme entre los dos, y lo anuda en una fracción de segundo representado con una belleza inusitada en el roce fugaz de sus manos. Ese lazo queda establecido en las primeras páginas y luego los separa, dejando que la vida lleve a cada uno por distintos caminos, pero siempre unidos por ese sentimiento. Hajime crece, vive la adolescencia y los años universitarios con esa tristeza que no entiende, y que se representa en el anhelo por el amor de la infancia perdido. Algo le falta e intenta darle sentido a la realidad a pesar de que no lo tiene para él. En diversas ocasiones cree encontrar a Shimamoto por la calle, lo cual resulta fácil de entender debido a su problema de cogera, cualquier mujer que camine cojeando para él es ella. En el fondo no la puede olvidar.

"Todo lo que tiene forma desaparece antes o después. Sin embargo, hay un tipo de sentimientos que permanecen para siempre".


Murakami acostumbra torcer la realidad de una forma en que no se puede diferenciar lo que es o no real. En esta historia no lo hace sino hasta el final, por lo que podría decirse que es un relato bastante real dentro de su producción literaria, tanto así, que algunos episodios de su vida están retratados de manera autobiográfica en el libro y los describe de manera muy precisa. Los momentos que marcan la vida de su personaje principal son los encuentros con diferentes mujeres, sus relaciones van marcando su camino y lo hacen conocerse a sí mismo. Hajime vive una vida que no le hace sentido, algo le falta, algo no está bien y no es como debería ser. En ese momento, la realidad parece ser otra, en alguna parte de su vida, ha tomado el camino equivocado y se encuentra en un mundo real pero paralelo. Quizá la única forma de reencontrar su camino sea dirigiéndose al sur de la frontera o al oeste del sol, para escapar de su frustración. De cualquier forma, solo el reencuentro con Shimamoto podrá aclarar sus tormentos.

"Te quiero. Lo sé con certeza. El amor que siento por ti no lo puede sustituir nada en este mundo. Es algo muy especial, no quiero volver a perderlo jamás".

Como siempre el reconocido y popular escritor japonés nos regala esa prosa simple, despojada de adornos y florituras, pero que alcanza una gran profundidad a pesar de su aparente superficialidad. Murakami parece decir todo y a la vez nada, como si su mismo estilo nos invitara a ver más allá de las simples palabras. En contraposición a otros escritores japoneses, se aleja de la cultura tradicional de su país y sumerge a sus personajes en un Japón más occidentalizado, volviendo sus historias más universales, alejándose de la localidad, haciéndolas parte del mundo entero. 

En al sur de la frontera, al oeste del sol, sus temáticas buscan ahondar en aspectos que siempre son dejados de lado a la hora de comprendernos. Somos seres complejos, y Murakami entiende mejor al ser humano y a sí mismo a través de los misterios de la realidad, de la muerte, la soledad, el abandono, la frustración y la ambigüedad de los sueños. Sostiene la idea de que también estamos hechos de historias inconclusas, con finales que se difuminan como la niebla con los primeros rayos del amanecer. Nos quiere hacer comprender que siempre alguna parte de nosotros estará incompleta y debemos aprender a vivir con ello.

"Ambos éramos seres incompletos, sentíamos que algo nuevo y todavía por aprender aparecería delante de nosotros para llenar nuestro vacío".

Ricardo Carrión
Administrador del blog

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