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jueves, 9 de febrero de 2023

La muerte feliz. Albert Camus (Reseña)

 Reseña de La muerte feliz (Albert Camus)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de La muerte feliz de Albert Camus.

 

Se trata de una novela publicada de forma póstuma en 1971, once años después de la muerte del Premio nobel de literatura. El autor la comenzó a planificar en 1936 con 22 años y la termina en 1938, pero por alguna razón decidió no publicarla. La deja de lado y se centra en una obra que siente más coherente: El extranjero. A pesar de eso, La muerte feliz no es un primer boceto de El extranjero, al contrario, es una historia muy diferente, quizá la única similitud es el alcance de nombres de sus protagonistas. Mientras en el extranjero es Meursault, en la muerte feliz es Mersault. Ignoro si la pequeña diferencia se debe a las traducciones, a decisiones editoriales, como tampoco sé si en el idioma original ese detalle es relevante. Lo cierto es que, por lo menos en mis ediciones hay esa diferencia.

 

La temática de La muerte feliz es: cómo vivir de la mejor manera posible para tener una muerte feliz. Donde el autor toca el tema que caracteriza todas sus obras: El absurdo. Pero lo hace desde una perspectiva diferente, desde la búsqueda de la felicidad en medio del absurdo. Y si el absurdo está presente, también la muerte. Son temáticas estrechamente relacionadas, porque el absurdo nace a partir de la consciencia de morir. En El extranjero es el mismo protagonista quien nos narra la historia. En La muerte feliz hay un narrador omnisciente. Una de las maravillas de El extranjero era esa prosa casi robótica y carente de emociones que transmitía el vacío que sentía el protagonista. Con el narrador omnisciente en La muerte feliz, el autor debe transmitir el absurdo y la evolución del protagonista de otra forma, mediante sus acciones, diálogos y pensamientos.

 

Esta novela está dividida en dos partes. La primera llamada La muerte natural y la segunda, La muerte consciente. Esta división tiene un sentido bastante especial. Porque hay distintos tipos de muerte a partir del absurdo. También está La muerte feliz.

 

El protagonista de esta historia, Patrice Mersault, inicia sumido en el sinsetido de la vida, tiene una vida mediocre y un trabajo mediocre como oficinista en una empresa portuaria en Argel.

 

Había solicitado ese trabajo, que en realidad no le correspondía. Pero, al principio, había hallado en él una puerta de salida a la vida. Había allí rostros vivos, personas asiduas, un tránsito y un aliento en que por fin notaba que le latía el corazón.

 

Pero un trabajo como aquel con el tiempo se vuelve monótono y más para una persona como él, cuya predisposición era la de soslayar la vida. No participar de ella.

 

Él quería reducir la superficie que le brindaba al mundo y dormir hasta que todo se hubiera consumado.

 

Una vida de la que voluntariamente intentaba quedarse al margen

 

Esta aspecto de su personalidad que lo vuelve un ser contemplativo y conformista lo volvió también tolerante a la pobreza.

 

La pobreza en soledad era una miseria espantosa.

 

Y a esto hay que sumarle también un pasado familiar ligado a la enfermedad:

 

La enfermedad llega corriendo, pero irse le lleva su tiempo.

 

A pesar de todo eso, el protagonista tiene ciertos respiros cuando puede realizar algunos paseos nocturnos en compañía de su interés amoroso, Marthe. Aquello le devolvía las ganas de existir, de participar de la vida. Y esos pequeños respiros, son también el germen de su cambio. Conoce a otras personas que de alguna forma lo encaminan a despertar.

 

Esta obra tiene muchas características del bildungsroman. Es un proceso de aprendizaje para el protagonista para comprender como puede llegar a ser feliz. Pero primero tiene que querer ser feliz. Es decir, rebelarse ante el absurdo.

 

Si vemos la vida como una línea de progreso. Primero se nace y al final de la vida está la muerte.

La presencia de la muerte hace a las personas sentir que la vida es absurda, que no tiene sentido vivirla si al final irremediablemente morirás. Para qué esperar todo ese tiempo para morir, mejor adelantarlo o que los días pasen rápido. El ser humano cae en el absurdo y solo se dedica a esperar que llegue su momento, como nuestro protagonista.

 

Las salidas con Marthe, la correspondencia con unas amigas y el propio trabajo, no son más que pequeños destellos de placer, el placer de los sentidos que solo dura instantes y que no se trata de ninguna manera de verdadera felicidad. Es simplemente evadir. Evadir el absurdo por momentos.

 

Lo que propone el autor es no evadir. Si no aceptar que moriremos, y que ese tiempo que hay entre el nacer y el morir. Debe tener un sentido. El ser humano debe darle un sentido a pesar de saber que la vida es absurda. A eso lo llama la rebeldía. Darle sentido a la vida es la esencia misma de la existencia. Y vivir implica felicidad. Ser feliz es Vivir intensamente. A esto lo podemos denominar la muerte feliz, porque sabemos que moriremos, pero enfrentaremos la muerte con la mirada en alto, sintiendo la vida en cada fibra de nuestro cuerpo.

 

En los días buenos, si confías en la vida, a la vida no le queda más remedio que responder.

 

Cuando te sientas a esperar la muerte, ya estás muerto, porque dejaste de vivir. Te rendiste, como Patrice en el inicio de la novela. Quizá por eso la primera parte de la novela se llama La muerte natural. Mientras que la segunda parte se llama La muerte consciente, que en mi apreciación no es un estado definitivo, sino en tránsito. Luego de salir de la muerte natural entras a la muerte consciente. Claro, te das cuenta que quieres vivir, eres consciente de ello, pero no es tan fácil y de eso trata esta parte de la novela, encontrar la razón para vivir. Encontrar la forma de ser feliz. Y aquí el protagonista pasa por diversas fases, donde se va conociendo a sí mismo, hasta las profundidades de su corazón. La cual, Es la única forma de saber como se puede ser realmente feliz, porque la felicidad no es algo universal, es personal y único.

 

Las reflexiones de esta novela deslizan una crítica al sistema, donde las personas viven de forma monótona, perdiendo sensibilidad, viven para hacer dinero. Y se olvidan de ser felices. Son muertos en vida que creen que viven porque se refugian en los instantes. Pero no conocen la verdadera felicidad. Y no la conocen porque nacen y entran al sistema. Si  salen de él, se mueren de hambre. Es una trampa mortal. El trabajo que ocupa gran parte de tu tiempo te quita la posibilidad de reflexionar, de conocerte a ti mismo para poder alcanzar la felicidad.

 

Tengo mi vida por ganar. El trabajo, esas ocho horas que otros toleran, me lo impiden.

 

Tiempo para vivir, esa es la clave, tiempo para reflexionar, para conocerte, y finalmente para alcanzar la felicidad. Es por eso que uno de los personajes manifiesta que es necesario dinero para poder ser feliz, porque tener dinero es poder tener tiempo para ti.

 

Es interesante la postura de este personaje, porque para él el dinero es la solución, ¿pero será tan así? El asunto es encontrar tiempo para ti, el dinero puede ser una opción, ¿pero habrán otras más? Es ahí donde el autor hace reflexionar al lector. Y si realmente hubiese que conseguir dinero, hasta dónde estarías dispuesto a llegar para obtenerlo. ¿Cruzarías tus límites éticos y morales? ¿Será correcto cruzarlos? ¿Hay alguna situación donde sea correcto cruzarlos? La novela te llena de preguntas.

 

En este tipo de novelas, Albert Camus acerca la muerte a sus protagonistas para obligarlos a enfrentar al absurdo y a tomar una decisión, enfrentarlo o evadirlo. Y si lo enfrentan, dándole sentido a su vida a pesar de saber que morirán, no importará cuando se presente la muerte en su vida, no importará la edad o el momento, será una muerte feliz. La muerte ya no será algo oscuro que les espere al final de su vida. Si mueren siendo felices, la muerte no es más que un detalle. Una anécdota.

 

No se vive feliz más o menos tiempo. Se es feliz. Y punto. Y la muerte no impide nada; como mucho es un accidente de la felicidad.

 

El protagonista de esta novela no es de mi agrado y no creo que sea del de nadie. No es un pobre al que se le tenga lástima por su vida, al contrario, uno no siempre puede estar de acuerdo con sus ideas. Su humanidad radica en su imperfección, en sus errores y pretensiones. Es por ello que, a pesar de ser un antihéroe, se siente muy real. Es una persona totalmente imperfecta tratando de alcanzar la felicidad. Son los orígenes literarios de Albert Camus y es interesante ver como crea a sus primeros personajes y como va implementando sus ideas a lo largo de la novela. Puede que, no lo logre de forma equilibrada, pero es la base de sus futuras novelas. La muerte feliz, dividida en dos partes puede carecer de equilibrio. Puede que haya dicho demasiado en la primera parte y por eso la segunda tambalea un poco.

 

A pesar de estar dividida en dos partes, ambas conforman una sola historia. La búsqueda de la felicidad de Patrice. Pero se hace necesaria esta división, porque las dos partes tienen un cierre propio que de alguna forma marcan el camino, el rumbo de la historia. Algunos me comentaban que encontraron el libro aburrido, y puede ser. Porque no es una historia muy vistosa, es más de cotidianidad, a través del día a día es como se puede notar el progreso del protagonista en su búsqueda interior. Por lo tanto, yo recomendaría esta historia a los que gustan de analizar personajes, a los que se interesan en los pequeños detalles que marcan su evolución. Puede que por esa razón el autor no quisiera publicar esta novela, pero sus ideas realmente te hacen reflexionar, porque es imposible que esta historia no impacte. 

 

Esta misma reseña la pueden encontrar en formato de vídeo en mi canal de Youtube

 

 

Ricardo Carrión

Administrador del blog

 

 

 

jueves, 14 de julio de 2022

Reseña: El libro del desasosiego de Fernando Pessoa

 Reseña: Libro del desasosiego

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo La reseña de una de las grandes obras literarias del siglo XX. El libro del desasosiego del escritor portugués Fernando Pessoa.

 

Fue una lectura que comencé en digital en 2018 y que hace poco compré en papel para poder terminarlo. Yo quería la edición de Acantilado pero solo encontré la de Alianza editorial. Y al leer el prólogo de ésta, me di cuenta de que tuve suerte. Al parecer la edición de Acantilado solo cuenta con 45 fragmentos, y la de Alianza tiene más de 50. Por lo que sin querer di con la edición más completa del libro. Como  ya se pueden dar cuenta no se trata de una novela, sino de un conjunto de fragmentos.

 

El libro del desasosiego es un libro que no se puede definir. Es una experiencia única, nada se le parece. Gracias al poder de la literatura es el libro que al mismo tiempo es y no es. Parece un diario de vida, pero no lo es. Parece un breviario, pero no lo es. Parece un libro de aforismos, pero tampoco llega a serlo. Está escrito en prosa, pero no es un novela. Tiene historias en su interior, pero no es un libro de cuentos. Tampoco es un libro de poesía pero tiene toda su belleza. Pessoa logró hacer algo realmente único. Es un libro que siempre está en camino de ser algo, pero nunca llega a serlo. Está en una transición indefinida. Me gusta compararlo con Rayuela de Cortázar. Rayuela es como un laberinto fijo. Donde puedes encontrar el camino correcto y la salida. El libro del desasosiego es un laberinto en movimiento, que siempre está cambiando y donde nunca vas a encontrar la salida. Por eso se dice que el libro del desasosiego es un libro y a la vez muchos libros, que es infinito, que no tiene fin.

 

Tratando de definirlo fríamente, podría decir que se trata de un libro compuesto de fragmentos, pero aún así sería un definición demasiado generalizada. Tiene fragmentos, sí, también tiene aforismos, tiene pensamientos, reflexiones filosóficas. Tiene observaciones. Historias. Es el mapa espiritual de un ser humano. Un registro de su alma. La definición más cercana a su naturaleza creo que es la de un diario de vida filosófico, pero que cuenta con una prosa que ejerce la función de la poesía.

Es el diario filosófico de un hombre común y corriente, con un trabajo mediocre como asistente de contable en la oficina de Vásquez y Compañía, ubicada en una calle comercial de Lisboa: De la Rua dos Douradores. Este personaje tiene una vida estática y monótona, dedicándose a realizar anotaciones de lo que siente.

 

Son más de cincuenta textos o entradas de diferentes extensiones, sin fechas para separar los textos, pero sí enumerados. Textos de difícil conexión entre sí. No logran contar una historia en conjunto. Cuesta unirlos. Vienen de una misma persona, eso puede considerarse su mayor nexo, pero aún así parecen pequeños universos individuales. Pequeños portales al infinito. Sueños.

 

Las temáticas de los textos es muy variada, aún así puedes notar ciertas manchas temáticas si intentas agruparlos, pero su naturaleza es la de la no construcción, la no conexión. Todos ellos son piezas de este hombre que se va descomponiendo mientras escribe.

 

 

Para los que estén interesados en leer este libro, las características principales del contenido de la obra son: que tiene un fuerte tono existencialista. Habla mucho de la soledad, de la realidad interior de un ser humano. Un ser humano con una gran lucidez, una lucidez devastadora, que lo destruye día a día. Por lo tanto, la obra tiene un fuerte carácter confesional. Es un libro desgarrador, sombrío, amargo, decadente y conformista, que a través de vivencias corrientes intenta plasmar el sentir. Pasar del pensamiento al sentimiento. Y para poder expresar el sentir, el texto no puede tener límites, porque las emociones son muy abstractas y el texto debe serlo también, por ello los escritos en su mayoría tienen un carácter inacabado, y el libro en su conjunto también tiene ese carácter.

 

Ahora vamos a lo interesante. Quién lo escribe. Lo lógico sería decir: Fernando Pessoa. Lo dice la portada. Pero no. El autor es Bernardo Soares, ayudante de contable. Lo que pasa es que Soares es un Heterómino de Fernando Pessoa. Esto quiere decir que, Pessoa escribió este libro y quiso hacerlo público bajo el nombre de Bernardo Soares. Un nombre ficticio. Pero no se trata de un pseudónimo. Se trata de un Heterónimo, que es algo más complejo que un pseudónimo. No es solo un nombre ficticio, es mucho más, es un autor ficticio. Este autor tiene su propio estilo y su propia psicología. Que es totalmente diferente al de su creador, diferente al de Pessoa, es decir, se desprende del autor original y se vuelve autónomo. Es un personaje de ficción que cobra vida. Por lo tanto, en el libro no veremos el estilo de Pessoa, sino el de Soares. Pessoa siempre fue un hombre atormentado que no podía definirse a sí mismo. Se sentía múltiple, y por eso no solo creó el Heterónimo de Soares, sino 72 más, entre los más famosos está Ricardo Reis. Heterónimo a partir del cual Saramago escribe El año de La muerte de Ricardo reis. Aún así a Bernardo Soares se les considera un Semi-heterónimo por tener muchas semejanzas con el propio Pessoa.

 

El libro del desasosiego no es un proyecto que Pessoa haya escrito en un par de años, sino que es un proyecto de toda su vida activa. Pessoa nace en 1888 y muere en 1935 con 47 años. Y escribe este libro en dos etapas. La primera la Inicia en 1912 hasta 1920. Es decir, inicia la escritura de este texto con 24 años. Luego lo retoma en una segunda Etapa de 1929 hasta 1935, año en que muere. Es decir, esta obra está concebida entre los 24 y 47 años del escritor portugués. En la primera etapa Pessoa le dio la autoría de sus escritos a su heterónimo Vicente Guedes, luego en su segunda etapa se lo dio a Bernardo Soares. Y pensaba darle toda la autoría del libro en su totalidad a Soares, por lo que tenía intención de volver al inicio y reescribir todo al estilo de Soares. Pero lamentablemente falleció y no logró hacer eso, como tampoco dar un orden a sus fragmentos. No logró ni corregir ni ordenar los fragmentos. El texto que buscaba el carácter de inacabado, terminó siéndolo realmente, debido a la muerte temprana de Pessoa.

 

El libro del desasosiego siempre fue tratado de encasillar en el modernismo, pero es mucho más que eso, se trata de sensacionismo. Para Pessoa la realidad está formada por un conjunto de sensaciones. No ve el mundo desde un perspectiva objetiva, sino por cómo lo hace sentir. Cómo lo hace sentir desde el exterior y como lo hace sentir desde su interior. Estos son dos niveles. Pero hay una realidad completamente diferente a la exterior e interior. El sueño. Lo abstracto. Y el sueño es  para Pessoa la realidad superior. Los sueños son la realidad interior en estado puro.

 

Por lo tanto, para Pessoa su verdadera realidad está en sus sueños. Mientras que su realidad física es irreal. Pero los sueños carecen de sentido, son caóticos. Y solo el arte es capaz de organizarlos. Y este arte es la literatura. A través de la escritura Pessoa materializa las sensaciones de sus sueños y los vuelve aparentemente realidad. El arte es creación, la escritura es creación. El libro del desasosiego es la creación y materialización de los sueños de Pessoa. Pero como les decía, el libro del desasosiego siempre está en camino de ser algo que nunca será. Lo que está escrito en él parece realidad, pero es solo una ilusión. Es una imperfección. No hay una razón para escribir, no hay una meta que alcanzar, el arte no requiere de fines, solo es. Y Pessoa escribe simplemente porque tiene el don de la palabra.

 

Para Pessoa que un sueño se materialice significa perderlo. Aparentemente este libro lo hace, los vuelve realidad, pero solo en apariencia. Este libro es un estado intermedio en el que los sueños jamás se volverán realidad.

 

Cada fragmento pierde su realidad en cuanto terminas de leerlo y se reinicia, renace. Y cuando lo vuelves a leer ya es otro, porque tú eres otro. Las palabras son las mismas pero el sentido cambia. Eso es el libro del desasosiego, una constante transición. Un constante cambio.

 

Ahora ustedes se preguntarán, por qué Pessoa se aferra a sus sueños para mantenerse vivo. Porque busca huir de la realidad. El se siente ajeno a la realidad. Ajeno a la sociedad, cumple con tener un trabajo y encajar en ella. Pero no se siente parte de ella. Es más, no sabe quién es él mismo. No puede definirse. Es por ello que usa tantos heterónimos, se siente múltiple, no puede encontrar su verdadera identidad. A través de este libro intenta encontrarse a sí mismo. Sabiendo, que nunca lo logrará.

 

Fue un ser humano que sentía incapacidad para amar, para sentir afecto por los demás. Al no poder ser como todos, el se desprende de la sociedad y la mira desde fuera. Como un observador implacable que todo lo cuestiona y nada lo acepta. Ni siquiera a sí mismo.

 

Este libro, publicado a principios del siglo XX, sigue siendo totalmente vigente. Porque representa a ese ser humano alienado con problemas de identidad. Ese ser humano que vive en la incertidumbre, que la ciencia y la tecnología han devastado. Ya todo está explicado. No quedan misterios para nosotros. Nos sentimos desprotegidos frente a un mundo explicado. Estamos vacíos porque ya nada nos sorprende. Todo lo que soñamos se ha materializado. 

 

También puedes ver mi reseña en mi canal de youtube



Ricardo Carrión

Administrador del blog

 

viernes, 6 de agosto de 2021

Reseña: LOS MISERABLES de Victor Hugo


 Reseña Nº 276: Los miserables de Victor Hugo

Análisis libro

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Los miserables es una crónica, relata una serie de hechos históricos de forma cronológica, pero se trata de una crónica moral de las clases sociales de la Francia de la primera mitad del siglo XIX. Cuyos protagonistas son los miserables: las personas que sufrieron la crisis económica, las injusticias y las desdichas de ese tiempo.

El argumento principal es básicamente la vida de uno de estos hombres. Una vida marcada por la miseria, por las injusticias sociales a las que se ve enfrentado y por cómo se las ingenia para mantenerse humano dentro de un mundo inhumano. El protagonista es Jean Valjean.

Como es una novela extensa. La narración no puede resistir si solo se centra en este personaje, por lo que además se conocerá la vida de otros que luego se irán entrecruzando de una manera muy interesante.

Los miserables es un de los hitos de la literatura universal, no solo por su calidad literaria sino por lo que representa. Es una novela post revolución francesa. Este hecho histórico es determinante. Causó un cambio de paradigma en la sociedad. Hay un antes y un después de la revolución francesa. Y esta novela representa ese cambio de paradigma, ese cambio de mentalidad, por lo mismo Hugo cita constantemente a la revolución, a los hechos y los personajes que participaron en ella.

Los miserables representan la oposición a la literatura que imperaba antes de la revolución. El neoclasicismo, el culto a la razón. Los miserables se aponen a ello por medio del romanticismo, el culto al yo. A la persona, al individuo. En la novela misma impera esa lucha. Hugo enfrenta a la razón y al romanticismo. Pinta un retrato de emociones dominadas por la razón, versus emociones sin ningún tipo de dominación, sino dejadas en libertad. El romanticismo es el culto a la libertad, a la imaginación, a la rebeldía, al respeto de los ideales. Al respeto del yo, a todo lo que compone a un hombre. Por lo tanto, para Hugo la realidad ya no se ve a través del filtro de la razón pura, sino que se aprecia a través del filtro del yo, a través de individuo en su totalidad. Porque Los miserables no es solo una novela romántica, sino que también es realista, donde describe y denuncia los males de la sociedad de aquel tiempo. Y este culto al yo se aprecia claramente en la estructura de la novela.

La cual consta de cinco volúmenes, siendo cuatro de ellos titulados con el nombre de un personaje. Fantine, Cosette, Marius y Jean Valjean. Porque todo se teje a través de los personajes, los hechos están subyugados a ellos. La realidad se construye a partir de ellos y no al revés.

Lo que hace Hugo en Los miserables es una reconstrucción literaria de la Francia de aquel tiempo, pero no con un fin histórico, sino con un fin romántico. Va de lo macro a lo micro de una manera bellísima. Este efecto no lo podría lograr con una novela breve, requiere de una extensa obra como ésta y lo logra totalmente. Manipular una obra tan grande requiere mucho talento. Porque da grandes saltos temporales y el lector no los sufre, logra cohesionar muy bien la novela. Entonces Hugo, se hace la pregunta ¿Qué es Francia? Y con los miserables se lo responde. Francia es sus guerras, es sus revoluciones, es sus disturbios, es su historia, sus calles, sus faroles, sus alcantarillas, sus coches, sus edificios. Y más importante aún, su base, Francia es sus habitantes, los individuos, las personas. Sus golfillos, los niños abandonados, los taberneros, los ladrones, los sinvergüenzas, las mujeres que deben prostituirse, los hombres que son injustamente encarcelados, los jóvenes con ideales, los viejos sin oportunidades, los ancianos, en fin, Francia es Los miserables. Si observamos la novela globalmente vemos el culto al individuo, el ir de más a menos. El todo es un conjunto de individuos, pero no de individuos homogéneos, todos tienen rostros distintos, todos sienten distinto, todos son un mundo en sí mismos. Son variados y están muy bien representados en la novela. Esta es la realidad de Francia desde la perspectiva post revolución, es el eco de la revolución. En la Francia desde el filtro romántico lo social se convierte en individuo. Las masas se convierten en personas.

Y Hugo va más allá, no se detiene en el individuo propiamente tal, sino que ahonda en su interior. En su lucha entre el bien y el mal. Tenemos al individuo que posee un alma y un cuerpo. Y Hugo se pregunta, esa alma, ¿es buena o mala por naturaleza? ¿Hay un efecto del exterior?

Y en la novela refleja muy bien que hay almas buenas que son corrompidas por el sistema, pero que si se les da la posibilidad pueden redimirse. Y otras almas que nacen negras y que el sistema mismo las hace perdurar y no les da la oportunidad de cambiar. Y otras que simplemente no cambiarían jamás y son malas por naturaleza. Hay de todo. La vida no es blanco y negro, sino un escala de grises.

Para Victor Hugo el primer mal social es la razón, la razón en forma de leyes, pero de leyes inflexibles. Seguir las leyes al pie de la letra sin aplicar criterio es el culto a la razón y uno de los personajes representa muy bien aquello, se trata de Javert, personaje que se contrapone a otro que siente que siempre se debe aplicar un criterio, Jean Valjean, que dice: “La primera justicia es la conciencia”. Y el autor desarrolla una tesis en la novela: ¿Es justa la aplicación de la justicia? ¿Basta la ley para hacer justicia? La respuesta se encuentra en el desenlace del personaje que representa la justicia.

Entonces, hemos visto como Hugo hace pasar la realidad por el cedazo del movimiento romántico. Cómo rescata al individuo en su totalidad y lo aleja de la perspectiva unilateral de la razón. Y nos presenta a personajes llenos de sueños, de ideales y esperanzas. Como también sin esperanzas pero que anhelan vivir. Nos presenta paisajes y ambientes como proyecciones de sus estados de ánimo. Mostrándonos que lo social no son masas amorfas de gente, sino que son un conjunto de personas, todas distintas, todas sintiendo diferente, queriendo diferente, amando diferente. Que las guerras y las revoluciones están hechas por personas, las componen almas. No son movimientos sociales, sino personas en movimiento. Por eso habla de Waterloo con especial atención y cita constantemente a la revolución. Porque las insurrecciones son el resultado del efecto de lo social, lo económico y lo político, en cada una de las personas, las revoluciones se originan cuando el individuo decide seguir sus ideales y perseguir su libertad. Pero cómo ejemplificar esto mejor, no basta con citar la revolución ni hablar extensamente de Waterloo. Entonces nos muestra desde dentro la insurrección de 1832 en París. Ya nos hablo de manera general de la revolución, ahora le toca desde dentro, desde sus entrañas. Y la detalla mostrándonos una gama de personajes inolvidables. La insurrección de 1832 en París es novelizada por Hugo de una manera grandiosa. Cada personaje, cada disparo, cada muerte te emociona. Es la gran culminación de la novela. Es la gran oda a la libertad cuando se desafía incluso a la muerte con tal de ser libre. La coronación del yo, del individuo, del ser humano como gestor de los movimientos sociales. Y allí, es donde el bien y el mal, el blanco y el negro, se mezclan y la vida se vuelve una escala de grises. Y te hace reflexionar ¿Cuándo está bien matar? ¿Cuándo está bien robar? ¿Cuándo está bien mentir?

Hay una historia de amor en la novela. Que muchos podrían decir que es por adorno o hacerla más entretenida. Pero es un elemento fundamental en la concepción de la historia. Por que el amor es la libertad absoluta. Para Hugo amar lo es todo. El amor es revolucionario, el amor es rebeldía, Amar es ser libre. Y solo las personas como seres individuales son capaces de amar. Pero no solo se refiere al amor que siente un hombre por una mujer, sino a todos los tipos de amor: al amor por la patria, al amor de pareja, al amor del padre por una hija, al amor de un abuelo por su nieto, al amor no correspondido, al amor de un niño por la vida. Al amor de una madre por su hija. El amor es revolución, es darlo todo por la libertad del otro. Y en su personaje principal, Hugo destaca algo más importante aún. Jean Valjean es el más revolucionario de todos. Mientras persigue su propia libertad, la va aplazando para ayudar a otros. Jean Valjean representa el amor por la humanidad. Jean Valjean es libre cuando decide amar al mundo y al hacerlo hace libres a los demás. Les da libertad a los pobres cuando los alimenta, cuando los cobija, cuando les da trabajo, cuando los rescata de la miseria, cuando les permite amarse, cuando los rescata de la muerte, cuando les dice la verdad, cuando sigue fielmente la moral de su conciencia. En ese momento Jean Valjean es libre y libera a los demás. Jean Valjean es revolución, es el símbolo de la libertad, porque en su lucha interior decide abrazar su conciencia.

Por qué digo que Jean Valjean es revolución. Según Hugo hay dos tipos de insurrecciones. Las revoluciones y los disturbios. Cuando una insurrección es apoyada por toda la ciudad, por todo el pueblo. Es una revolución. Cuando no es apoyada por el pueblo es solo un disturbio, porque a los insurrectos nadie los apoya y los dejan a su suerte. Jean Valjean es como ese insurrecto que construye una barricada, agarra su fúsil y espera parapetado para enfrentarse a su suerte. Eso es metafóricamente lo que hace Jean Valjean durante toda la novela. A los dos personajes se les podría considerar locos, porque están haciendo algo fuera de lo normal. Se están arriesgando por un ideal. Pero en el caso de Valjean el pueblo que decide apoyarlo o no, no es literario, no es ficción, son los lectores. Jean Valjean se ha convertido en un revolucionario porque nosotros, dos siglos de lectores hemos decidido apoyar su causa. Al convertirse en un clásico, Los miserables y su personaje principal son revolución, porque a pesar del paso del tiempo. A pesar del auge tecnológico y de la evolución de las formas de entretenimiento. A pesar de eso se sigue leyendo y admirando. Porque es un llamado a ser más humanos. 
 

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Ricardo Carrión
Administrador del Blog