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miércoles, 7 de junio de 2023

Reseña: Rojo y negro (Stendhal)

 Reseña: Rojo y negro de Stendhal

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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de Rojo y negro de Stendhal, pseudónimo del escritor francés Henri Beyle, considerado como uno de los precursores del realismo francés. Stendhal inicia la escritura de Rojo y negro en octubre de 1829 y la novela comienza a ser vendida en noviembre de 1830. Es sin duda una de las mejores lecturas que he tenido este año.

 


Rojo y negro nace en un tiempo bastante especial. Francia se encontraba en un fuerte periodo de cambio político, económico y social. Era una época de transición. Y la literatura también se encontraba en tiempos de cambio. Se dejaba atrás el romanticismo y llegaba el realismo. Por eso Stendhal es encasillado en el realismo. Pero lo cierto es que un proceso de cambio no es en la práctica tajante. Y la influencia del romanticismo es aún vigente en Stendhal al momento de escribir Rojo y negro. Por lo que la novela mantiene parte de las características del romanticismo y partes de lo nuevo, es decir, el realismo. Por eso muchos clasifican Rojo y negro como realismo romántico. Además, la minuciosidad de Stendhal para retratar el conflicto interior de los personajes, lo que sienten, lo que piensan, la confusión de sus sentimientos, sus dilemas morales y sus miedos, acercan esta historia a la novela psicológica. Por estas características  me resultó un libro muy interesante y dinámico de leer. La combinación de estos tres elementos, lo romántico, lo realista y lo psicológico le da a Stendhal las herramientas necesarias para en todo momento mantener la tensión narrativa. Esta nunca desaparece de la novela, siempre está presente. El autor sabe cuando aumentarla y cuando disminuirla, solo regula la intensidad, pero nunca desaparece.

 

El contexto de la novela es contemporáneo al tiempo en que fue escrita. Ya que la intención del autor era la de retratar la realidad política, económica y social de su tiempo. Por eso La novela tiene como subtítulo Crónica de 1830. Es decir, el tiempo en que se escribe la novela y el tiempo que transcurre dentro de la novela, es el mismo (1829-1830). Es un retrato fiel a la realidad que vivía el propio Stendhal. Todo lo ficticio en Rojo y negro tiene una base real. Es decir, el autor a través de lo que leía, de lo que se enteraba y de lo que vivía ( el tuvo una gran cantidad y variedad de trabajos), le servía como materia prima para su ficción. En Rojo y negro se retrata una sociedad francesa post-napoleónica en  proceso de la restauración borbónica. Por lo que Los personajes están muy condicionados por este tema. Es una primera influencia. La segunda influencia, ya más lejana viene de los hechos de la revolución francesa que están muy arraigados en la sociedad. Y también otro hecho importante fue el de los tres días gloriosos de insurrección en París durante 1830, pero fue descrito en menor medida en la novela. No se relata el hecho propiamente tal, pero sí su proceso. Es por ello que, entre los personajes hay muchas tensiones. Se trata de una sociedad escindida, dividida entre los leales a los tiempos de Napoleón, los liberales, y los conservadores, quienes prefieren el restablecimiento de la iglesia católica y el retorno de la autoridad monárquica. Es decir, lo rojo funciona como símbolo de las ideas liberales representadas por el color militar ligado a lo napoleónico versus el negro de las sotanas clericales, símbolo de las ideas conservadoras.

 

El protagonista de la Novela, Julien Sorel, es un hijo de su tiempo. Nace entre lo rojo y lo negro. Hijo de un carpintero, dueño de un aserradero en la ficticia ciudad de Verrières. Inicia con todas las características de un héroe romántico. Desde pequeño es un marginado en su propia familia. Su complexión delgada no le permite tener la fuerza de su padre y sus hermanos para el negocio del aserradero, por lo que siempre es golpeado y menospreciado por ellos. Y lo menosprecian aún más porque prefiere leer y estudiar. Su experiencia con en el mundo es mínima. Su visión de la vida se limita a la de sus tres libros favoritos. Las confesiones de Rosseau, Los boletines de la gran armada y las memorias de Santa Elena.

 

…las Confesiones de Rousseau. Éste era el único libro a través del cual su imaginación era capaz de concebir el mundo. Junto con la colección de boletines de La Grande Armée y el Memorial de Santa Elena, constituían su  Corán.  Se  habría  dejado  matar  por  estas  tres  obras.  Nunca  creyó  en  otras.

 

 

Sorel, marginado del mundo por su pobreza y marginado de su propia familia por no encajar, nunca ha tenido un lugar al cual pertenecer. Ese desarraigo, alimentado por estas tres lecturas, lo inclina a expandir su mundo interior, a individualizarse. A pensar en él y nada más que en él. Es el héroe individualista y orgulloso. No quiere ser el criado de nadie y busca fervientemente su libertad a través de lo económico. Hasta que un día surge la posibilidad de ganarse la vida por sí mismo, lejos de su familia. Es su entrada a esta sociedad francesa descrita por Stendhal, que Julien siempre había observado desde fuera pero de la cual nunca había participado. Es un campesino que pone su primer pie en el mundo de las familias acomodadas de provincia. Y entra a este mundo, con el color negro de lo clérigos por fuera, simulando ser un conservador, mientras que por dentro brilla el color rojo de su admiración por Napoleón, lo que debía mantener oculto. Negro por fuera, Rojo por dentro. Esta era la estrategia de Sorel en ese campo de batalla llamado sociedad. Y digo campo de batalla porque para Sorel todo era una batalla. Recordemos que nace en desventaja económica, que nace en una familia que no lo ama. A él no le han quitado nada, sino que nunca ha tenido nada. Vive en un desequilibrio, vive en una injusticia, y para recuperar el equilibrio debe luchar. Esto él lo siente muy profundamente por su lectura de Napoleón. Sorel es un soldado en su alma. Rojo por dentro. Dispuesto siempre a dar la pelea. Es por ello que, no entra sumiso y obediente al campo de batalla. Si no siempre listo para defender su honor y su orgullo. Y por conseguir lo que él realmente se merece. Debido a esto, en el inicio, el lector está del lado de Sorel, lo apoyamos, queremos justicia para él y queremos ver como este personaje con tan singular postura, enfrenta el mundo y lo que le depara esta actitud en su vida. Por eso devoramos páginas y páginas viendo como este joven campesino se abre camino en una sociedad en proceso de cambio, una sociedad que empieza a dejar atrás una jerarquía, una posición social determinada por el origen al nacer, pasando a establecer los nuevos roles sociales a través de lo económico. Ahora dominan los negocios, el dinero, el capital. La riqueza. Es el inicio de la cultura del utilitarismo. Solo se valora lo que es útil para ganar dinero. Lo rentable.

 

Ser rentable es lo que lo decide todo en esta pequeña ciudad… El forastero que llega seducido por la belleza de los frescos y profundos valles que la rodean, se figura en un principio que sus habitantes son sensibles a lo bello… Pero es tan solo porque atrae a los forasteros cuyo dinero enriquece a los fondistas, cosa que, gracias al mecanismo del impuesto, es rentable a la ciudad. 

 

Así, a través de las peripecias de Sorel, Stendhal no solo va desarrollando en profundidad un personaje realmente interesante, sino también retratando una sociedad francesa que está cambiando. Stendhal dice, esta es la nueva Francia, no crean que es la Francia que encontrarán en los textos del pasado. Ha cambiado y es esta. Y no la mira con buenos ojos. Es por eso que las acciones de los personajes y su moral está principalmente destinada a la crítica. Stendhal hace una crítica social brutal hacia todas estas nuevas dinámicas. Partiendo por los pequeños burgueses provincianos, pasando por la iglesia y llegando hasta la alta nobleza. Poniendo en evidencia todas sus mezquindades y privilegios. Las apunta y las señala. Y su arma es Julien Sorel, Un arma afilada, que desea pertenecer a esta alta sociedad que mira y analiza codiciosamente. Pero que al mismo tiempo desprecia. Es por ello que a medida que la novela avanza, ya no todos los lectores terminan estando tan del lado de Sorel, porque su hipocresía va creciendo y el héroe en desventaja ya no parece tan inofensivo. A medida que avanza la historia, él continua estando fuera de la sociedad. Participa de sus dinámicas, sí, pero solo simula ser parte de ellas. Sorel es una gota de aceite en un charco de agua. Se pone su disfraz negro para aparentar algo que no es, mientras que su verdadero yo bulle por dentro. Por lo tanto, todo para él es estrategia, todo lo piensa y calcula. Y si es posible, seguir incluso un manual. Pero no siempre logra mantenerse lógico y como buen héroe romántico sucumbe constantemente a su lado irracional. Lo que en ocasiones le impulsa actuar de forma imprudente. Actúa de golpe por orgullo, por sobreponerse a sus miedos, por no menospreciarse a sí mismo. Por lo tanto, siempre está listo para la batalla. Sorel es un personaje que está constantemente a la defensiva. Y los arrebatos lo dominan en muchas ocasiones. Por eso, a medida que la historia progresa, cada vez aumenta más ese tira y afloja entre lo racional e irracional en el personaje. Y es el amor el mayor responsable de esta constante batalla interior.

 

Los recuerdos de la felicidad pretérita se apoderaban de Julien y destruían rápidamente toda la obra de la razón.

 

Aquella cabeza tan fría había llegado, como se ve, a un completo estado de locura. De todas las cualidades que antes le distinguieran, no le quedaba más que un poco de firmeza.

 

Pero no es solo Julien quien tiene debates internos y cuestionamientos. Las heroínas de la novela también. Son personajes muy bien trazados y alcanzan una gran profundidad. También están en ese constante tira y afloja entre razón e irracionalidad. Pero para ellas es mucho más difícil que para él, porque Julien siempre ha estado al margen de la sociedad, sus reglas y costumbres nunca se han aplicado en él. En cambio las heroínas sí pertenecen a la sociedad, participan de sus dinámicas, respetas sus reglas y tradiciones y por lo mismo, cuando se dejan llevar por el amor y rompen con lo establecido, sufren por el miedo a ser juzgadas por los demás, por no seguir las costumbres, por no hacer lo correcto. Y se las apunta con el dedo. Ellas se cuestionan todo en lo que habían creído. Son personajes muy interesantes que de alguna forma reflejan dos posiciones diferentes que se contraponen en la novela. El amor cerebral y el verdadero amor.

 

El amor cerebral tiene más carácter, sin duda, que el verdadero amor, pero solo tiene momentos de entusiasmo; se conoce demasiado, se juzga sin cesar; lejos de extraviar la razón, se funda únicamente en razonamientos.

 

Entonces, lo que impulsa la narración es el deseo de Julien de ascender socialmente, de ser mejor que los mismos nobles. Ser mejor en todo sentido, moralmente y económicamente. En la nueva sociedad el dinero es muy importante, por lo tanto Julien también lo necesita. Y cuando esa temática decae, pierde fuerza narrativa, otra la sustituye, como el amor, quien es el nuevo encargado de generar tensión narrativa. Y así Stendhal va intercambiando temáticas para mantener interesado al lector. Del amor a la política, luego a lo social, luego a lo económico. Así va retratando la realidad de su tiempo. Tanto lo bueno como lo malo. Las dos caras. Ya que, según el autor.

 

Una novela es un espejo que se pasea a lo largo de un camino. Tan pronto refleja a nuestros ojos el azul del cielo como el fango de los cenagales del camino.

 

Esta frase la dice el narrador en uno de los tantos paréntesis que hace. Dando a entender su filosofía de la novela, que debe mostrar tanto lo bueno como lo malo para retratar realidad. He visto que mucho lectores les ha costado leer este libro por su parte política, esa es la parte que menos entienden y que menos les gusta. Incluso el narrador está de acuerdo con ello, pero se explica por qué la incluye: En un momento dice, lamentablemente tengo que hablar de política aunque no me guste. E inserta un pequeño diálogo que tiene con su con su editor.

 

La política es una piedra atada al cuello de la literatura, y que en menos de seis meses la hunde. La política, en medio de los asuntos de la imaginación, es como un pistoletazo en medio de un concierto. Es un ruido desgarrador, sin ser enérgico. No armoniza con el sonido de ningún instrumento. Esta política va a ofender mortalmente a la mitad de los lectores y aburrirá a la otra mitad.

 

Dentro de la obra artística que está escribiendo la política rechina, suena mal, cambia el ritmo, decrece el ritmo. Pero debe estar ahí. Stendhal incerta una frase de su editor:

 

Si sus personajes no hablan de política –replica el editor- no son los franceses de 1830 y su libro no será un espejo como usted pretende…

 

Para seguir su propia filosofía de la novela, el autor debe integrar la política, aunque a muchos no les guste. Porque sino, no serían los franceses de 1830. De todas formas, no encontré que el tema político fuera algo insoslayable. Para nada. Está muy bien incorporado. Casi al final tiene unas cuantas páginas exclusivas sobre el tema que se alargan un poco, pero nada más. En general las temáticas están muy bien equilibradas y se apoyan entre sí. Por eso la novela no aburre en ningún momento, por lo menos a mí. No existen esas pesadas digresiones como En Los Miserables o Moby Dick, tampoco hay bajones narrativos fuertes como en El conde de Montecristo. Me parece una novela mucho más atractiva para un lector inquieto. Yo creo que eso habla muy bien de las grandes cualidades de Stendhal como narrador. 

 

Esta misma reseña la pueden encontrar en formato de vídeo en mi canal

 


 Ricardo Carrión

Administrador del blog

viernes, 28 de octubre de 2022

Reseña: El señor presidente. Miguel Ángel Asturias

 Reseña: El señor presidente, de Miguel Ángel Asturias

libro

¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de El señor presidente. Novela escrita por Miguel Ángel Asturias, escritor guatemalteco que ganó el Premio Nobel de Literatura el año 1967. Es uno de los pocos ganadores de este premio literario en Latinoamérica.

 

Como consejo. Yo leí esta obra en la edición conmemorativa de la RAE, que se caracteriza por traer diversos estudios sobre la novela y su autor. Lo que hice fue leer primero la novela y luego los estudios. Si no quieren llenarse de spoilers hagan lo mismo, porque los artículos están llenos de ellos. Es mejor dejarlos para el final.

 

El señor presidente es una novela espectacular por donde se la mire. Leerla fue una experiencia única e irrepetible. Todos deberíamos hacer el intento, aunque sea una vez en la vida de transitar por sus páginas. Tiene todo lo que me gusta de la novela latinoamericana. Utiliza como base la realidad histórica para crear una ficción al parecer caótica, desorganizada, pero que por detrás encierra una forma y un método que el lector debe descubrir. Es una novela muy completa tanto en fondo como en su forma. Aunque yo me quedo con su forma, con su lenguaje, con la poesía que encierra y con lo sensorial. Es un novela donde no solo debes leer, sino también agudizar tu sentido auditivo.

 

Fiel a las temáticas de nuestra literatura. El señor presidente tiende a ser una novela de denuncia social, en especial contra las tiranías latinoamericanas. Pasa a formar parte del grupo de lo que se conoce como “La Novela de Dictador”. Grupo compuesto por títulos como: Yo el supremo de Augusto Roa Bastos, La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa, El otoño del patriarca de Gabriel García Márquez y El recurso del método de Alejo Carpentier, entre otras. Pero no solo eso, también es una novela precursora del boom latinoamericano y del realismo mágico por su constante paseo entre lo real y lo onírico que se mezclan de una forma muy natural gracias al lenguaje y a la forma en que está escrita. En ese sentido, en el texto, la forma potencia y le da vida al fondo, es decir, a la temática.

 

Como toda gran obra, en las primera líneas te puedes dar cuenta del tono que la novela tomará. En su inicio puedes palpar inmediatamente la prosa a la que te enfrentarás como lector. Y quizá también de lo que tratará.

 

Es una novela que denuncia las atrocidades de las tiranías en Latinoamérica, específicamente en Centroamérica. Pero no es un texto que reflexione sobre el tema, no hay personajes que inyecten ideas, que  hagan monólogos al respecto. Los temas no se vuelven discursos. Es una novela demostrativa. Materializa los abusos, las vejaciones, el horror y la corrupción de forma palpable. Asturias no pretende reflexionar para el lector, sino mostrar una realidad y que el lector reflexione a partir de lo que lee, que reflexione a partir de las imágenes que el autor plasma en su mente a través del texto. Que reflexione a través de las acciones de los personajes, del entorno, de la sociedad que se plasma a través del filtro del escritor. Es por ello que, el argumento principal de la novela es un simple hecho entre muchos. No es algo tan importante dentro de todo lo que pasa en la historia. Es solo el detonante de una seguidilla de hechos atroces. Es el clásico efecto dominó. Donde una pieza provoca la caída de todas las demás. La diferencia está en que, sí, todas las piezas caen. Pero no en el orden y la velocidad en que deberían hacerlo. Ahí está la magia de Asturias, hay una velocidad y un tiempo para cada pieza, para cada historia, por lo tanto, no se podría hablar de una serie de acciones sucesivas y lógicas que pasan una detrás de otra, sino solo de una serie de acciones cronológicas, pero cuyo orden deberá buscarlo el lector. Los hechos no siempre se cuentan en el orden en que suceden.

 

¿Cuál es el detonante? El asesinato del Coronel José Parrales Sonriente, un militar leal al señor presidente. Pero, al señor presidente no le interesa tanto quién mato al coronel, no le interesa averiguar la verdad, no, sino a quién le gustaría inculpar por su muerte. Es decir, imponer su verdad mediante una mentira. Esta muerte que fácilmente pudo ser accidental y rutinaria, es usada con fines políticos para inculpar a otra persona y por ende también afectar a los que rodean a esa persona. No les voy a contar más del argumento porque la gracia es leerlo, pero así inicia la novela, con violencia y luego una mentira. Una farsa que puede realizarse gracias al poder. La mentira y la corrupción son pan de cada día en esta historia. La verdad siempre es deformada por la mentira.

 

¿Por qué hablamos de realidad? Porque la novela se inspira según testimonio del propio Asturias en la dictadura de Manuel Estrada Cabrera entre 1898 y 1920, 22 años en el poder. En Guatemala. Por lo tanto, aunque en la novela no se diga explícitamente la fecha en que suceden los acontecimientos ni el lugar. Se entiende y se siente como la Guatemala de ese tiempo. De finales del siglo 19 y principios del XX. Asturias escribe esta novela entre 1920 y 1933. Ya exiliado. Y se siente, se nota que la escribió pensando en su tierra. La novela se publica finalmente 13 años después de ser terminada debido a la censura de la época. El señor presidente se publica en 1946 por editorial Costa-Amic en México. Aunque la edición corregida por el autor aparece en 1948 gracias a Editorial Losada en Argentina.

 

 

La razón por la cual desconocemos el lugar exacto donde acontecen los hechos y la fecha cuando suceden, es porque a pesar de ser una historia inspirada en la realidad, está mezclada con el mundo onírico. Con los sueños. La ensoñación es un recurso magnífico para causar una suerte de hipérbole, para que la crudeza de los hechos no se quede solo en crudeza, sino que también conmueva. Porque va más allá de la descripción de un hecho, intenta penetrar en el estado de conciencia de los personajes. Un hecho contado a secas se olvida fácilmente. En cambio, un hecho que se cuenta desde múltiples perspectivas diferentes, que van desde el plano psíquico de los personajes a la realidad, utilizando el lenguaje como herramienta que destruye lo concreto y lo transporta a una dimensión más etérea, se queda para siempre en tu mente. Ya no es una novela más de denuncia social latinoamericana. Es una obra poética, una novela donde el orden de las cosas no se respeta, lo que le otorga un caos y una inestabilidad absolutamente original e inigualable que al leerla dices: nunca en mi vida he leído algo contado de esta forma. Narrado de esta forma. A lo mejor sí he leído sobre temas parecidos, pero contados de esta forma. Jamás. Un ejemplo:

 

Le temblaban las mandíbulas, los dedos, las piernas… Al que le tiemblan los dedos, diríase que ha sacado los huesos y que sacude como guantes las manos. Al que le tiemblan las mandíbulas sin poder hablar, está telegrafiando angustias. Y al que le tiemblan las piernas, va de pie en un carruaje que arrastran, como alma que se lleva el diablo, dos bestias desbocadas.

 

En la cita, se trata de una mujer que tiene miedo y tiembla. El autor pudo decir. Ella temblaba. Pero en cambio escribe ese fragmento. Donde puedes percibir el miedo de una manera más intensa, más palpable, incluso puedes oír como le castañean los dientes. Cuando dice, telegrafiando angustias. Lo escuchas. ¿Cómo logra ese efecto con palabras impresas? Y así es en toda la novela. Un texto sensorial que percibes más allá de la simple lectura. Lo puedes oír.

 

El lenguaje en esta novela va más allá de lo novedoso. Se presenta el creativo español del pueblo guatemalteco a través del filtro de Asturias y, al pasar el lenguaje a través de él y plasmarse en la novela, inevitablemente está presente su propio criterio creativo y seleccionador. Por lo que hay cierta flexibilidad a la hora de la expresión de varios personajes. Esto puede ser desalentador para algunos lectores, porque hay muchas palabras o expresiones que no van a entender y a pesar de que la obra trae un glosario para ayudar en esa tarea. La lectura deja de ser fluida para pasar a ser entrecortada. Mi recomendación es que traten de ser intuitivos. Yo traté se ser intuitivo al momento de encontrarme con ese lenguaje. Intuir qué pueden significar ciertas palabras y expresiones. Para así evitar ir al glosario y cortar el flujo de lectura. Es un juego lingüístico y como lector debes tratar de ser flexible, dejarte llevar, ir con el ritmo. Porque si lo repeles, no podrás con el resto de la novela. Es un juego lingüístico que calza absolutamente con la parte irreal y caótica de la novela, con el caos a modo de pesadilla que intenta plasmar el autor. Lo caótico del habla de muchos de los personajes logra unir lo real con lo irreal. Lo tosco del español correcto, le quitaría magia y vida a una novela que busca romper con lo convencional. Pero no todos los personajes se expresan de esa manera, solo algunos. De alguna forma el lenguaje te permite diferenciar entre clases sociales.

En el ensayo escrito por Vargas Llosa en este libro dice lo siguiente:

 

Pero, a medida que la historia desciende a los sectores más populares la riqueza y la novedad de la expresión aumentan, se diversifican, introduciendo palabras, canciones, audacias gramaticales, insólitas metáforas, ritmos, expresiones generalmente relacionadas con los insectos y las plantas y los árboles locales.

 

Hay en la novela personajes que hablan un español más correcto, como también los que juegan con el lenguaje. Esto se suma a la prosa poética del autor y a la utilización de diversos recursos literarios. Es una combinación que realmente le permite al escritor jugar con la realidad, y al lector perderse en los laberintos creados por él. La temática es real, pero el mundo donde se plantea se desdibuja y se retuerce a cada página. Cada texto tiene vida propia, se transforma a medida que la historia avanza.

Gracias a esto, la ambientación, logra resultar pesadillesca, como las novelas de Dostoievski, decadente, insalubre, inhóspita. Parece mentira que personas que tienen un idioma tan enriquecido por su espíritu puedan vivir en tales condiciones. Como si la vida se abriera paso a través de sus palabras. Como si su espíritu saliera por sus bocas. La realidad que nos presenta Asturias pierde estabilidad, no por la presencia de un mundo onírico proveniente de los cielos, que cae sobre esta ciudad anónima, sino por un submundo que emerge desdelo profundo, el efecto deformador viene desde bajo de la tierra, desde la oscuridad, oscuridad que logra confundir los sueños con la realidad para profundizar en el lado psíquico de los personajes. Pareciese que solo en ese terreno pudiese vivir lo decadente del ser humano. El lado oscuro de las personas que tienen miedo. Miedo al poder de otros. Miedo al poder del señor presidente.  

 

Porque el señor presidente es un personaje muy especial, es el único que tiene libertad. Es el único que no puede tener miedo porque él es el responsable de causarlo. Todos los demás lo temen, y por lo mismo, lo ven en todas partes. La figura del señor presidente es espectral, digna de una pesadilla. Te lo puedes encontrar en cualquier esquina, en las bocas de la gente común, que lo nombran. Que lo mencionan, el señor presidente se compone a partir de diversos puntos de vista. Es un rompecabezas que se arma pieza a pieza. Es y no es. Es el ser que tiene un pie en la realidad y otro en la irrealidad. De él nacen las mentiras. Que no son más que armas con las que deforma la realidad. Las mentiras son las que desdibujan el mundo, lo cortan y amoldan a su propio beneficio. Sus ordenes no son más que pequeñas libertades que le da a sus subordinados. Pequeños poderes para ser libres por algunos momentos. Esos personajes aprovechan esa libertad y abusan de ella antes de perderla. Porque saben que van a perderla y en el fondo todos intentan sobrevivir en un mundo sin esperanzas. Donde vivir duele, aunque el espíritu se resista a morir.

 

No es una novela para todos, a muchos se les puede dificultar por el lenguaje, pero no se dejen vencer por eso, vibren con lenguaje, cabalguen encima de él, fluyan con él y disfrutaran esta obra maestra. Una experiencia única para cualquier lector.

 

Esta misma reseña la pueden también ver en mi canal de youtube




 Ricardo Carrión

Administrador del blog

 


viernes, 14 de octubre de 2022

Reseña: La Carretera.Cormac McCarthy (Libro)

 Reseña libro: La carretera de Cormac McCarthy

libro

¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo La reseña de La carretera del escritor estadounidense Cormac McCarthy. Novela que fue galardonada con el premio Pulitzer el año 2007. Se trata de una historia de ciencia ficción post-apocalíptica donde no hay muchas acciones, es un relato calmado con una prosa muy especial, por lo mismo no es del gusto de todos. Cuesta en un inicio conectar con la historia.

 

En el mundo creado por McCarthy ocurre un cataclismo desconocido que arrasa con la vida sobre la tierra y por ende con la sociedad humana. A pesar de este evento catastrófico de gran magnitud, quedan sobrevivientes que terminan vagando por un mundo devastado: sin naturaleza, sin animales, sin sociedad y sin comida. Un mundo cubierto de cenizas con un sol y cielos opacos. En este escenario donde las personas, las ciudades y los bosques están calcinados, un padre y su pequeño hijo caminan por la carretera. Viajan por ella empujando un carrito de supermercado donde llevan todas sus pertenencias, o más bien, lo poco que han logrado encontrar que les permita sobrevivir. Van con dirección al sur. En busca de un clima más cálido, lejos del crudo invierno que los persigue.

 

Se trata de un mundo peligroso, no solo por las inclemencias climáticas, sino también por los escasos puñados de humanidad esparcidos por todas partes. Nuevamente es el hombre el principal enemigo del hombre, porque la sociedad se ha derrumbado, ya no hay reglas y todo está permitido para sobrevivir. Por lo mismo, quedarse en un solo lugar es peligroso para este padre y este hijo. Estar en movimiento es más seguro. Es una historia triste, dura, melancólica y que por momentos espanta.

 

El cataclismo ocurrió años atrás y debido a ello sucedió el desbaratamiento de la sociedad, el quiebre definitivo del mundo del ser humano y comenzando la degradación del mismo, perdiendo los valores y la moral. Quedando solo el instinto animal y de supervivencia. Conocemos este mundo gracias a los personajes, a lo que viven, a lo que ven y a lo que han vivido. En ocasiones la narración se intercala con algunas miradas al pasado. Como lectores vamos construyendo esta historia de forma fragmentaria. Con una narración directa que va intercalando recuerdos a modo de flashbacks.

Esta historia les puede gustar como no gustar. Cuando pensamos en novelas de ciencia ficción post-apocalipticas esperamos mucha acción, mucha aventura. Todos los elementos que tiene este libro se prestan para eso. Pero aquí el tema está tratado de una manera diferente. Eso me gustó mucho, porque no es lo mismo de siempre. Esta novela es como una pintura, como un fresco de la condición humana en situaciones extremas. La novela literariamente está ejecutada de una forma que me agradó bastante.

 

Se trata de un mundo devastado y calcinado. Y la prosa del autor está en esa misma sintonía. También ha sido devastada. Es una prosa minimalista a la que se le han quitado todos los elementos que le pueden dar vida. Que la hacen bella. Me recuerda mucho a Esperando a Godot de Samuel Beckett.

 

En el mundo que nos plantea el autor los árboles están quemados y así como los árboles no tiene hojas la prosa carece de conectores gramaticales que relacionen oraciones. De esta forma le quita fluidez de forma intencionada a la narración. Es una narración áspera, tosca. Como el propio mundo post-apocalíptico. Mundo en el que tampoco hay animales, lo que acentúa la ausencia de vida. Y por lo mismo en los diálogos tampoco hay verbos dicendi, o verbos de comunicación. De esta forma limita las expresiones y acciones comunicativas de los personajes. Limita las emociones, quitándole aún más a la narración cualquier rastro de vida.

 

Al quitarle casi todo indicio de vida al mundo, lo vuelve estático, inhóspito y frío. Repetitivo. Un mundo que no cambia, que incluso se derrumba. Y como reflejo, la prosa también es repetitiva y estática. Para ello utiliza muchos párrafos descriptivos, se narra lo que los personajes ven, lo cual no cambia mucho y se cae en la monotonía. Porque el mundo lo es. El mundo es monótono. Y luego de un párrafo descriptivo le sigue uno narrativo, áspero y tosco, libre de emociones, de vida, pero además es directo y mecánico. Es una narración medida para acentuar frialdad. Es directa porque evita narrar otra cosa que no sea la acción inmediata. Se centra en ella. Y es medida porque relata cada movimiento de forma acompasada. Hay un ritmo parejo, una articulación narrativa. Se narra una acción detrás de otra con espacios de tiempo similares. Eso crea un ambiente sofocante, desesperante, que como lector te mantiene atento, porque en cualquier momento les puede pasar algo drástico a los personajes.

 

Pero también puede provocar un gran rechazo en algunos lectores, porque no ven atractivo en la monotonía, en la frialdad de la narración. Los desilusiona porque esperaban algo más grandilocuente cuando la obra apunta a todo lo contrario, al minimalismo. Pero si se analiza esto con calma, la forma en que el autor hace una poda del lenguaje narrativo para mimetizar la narración con el mundo post-apocaliptico es sencillamente maravilloso.

 

Debido a lo anterior se entiende porque los personajes no tienen nombres. Porque el autor los despersonaliza. Se refiere a ellos como el hombre o el niño. Personajes que no tienen nada, ni siquiera nombres, son huérfanos. Hijos de un mundo que ya no existe. Su nuevo hogar es la carretera, un lugar común. Un bien común, que fue hecho para vehículos pero que ahora se usa para vivir. Es un hogar que no es un hogar, porque no es de nadie. Porque no está diseñado para ello. Pero al fin y al cabo lo es. Si te quedas en un solo lugar demasiado tiempo te pones en peligro, por eso estar en movimiento es fundamental. Y la carretera es ese hogar que te permite estar en movimiento. Si te vuelves estático, como el paisaje, como ese mundo post-apocaliptico, terminarás siendo parte de ese paisaje.

 

 

Como toda distopía la carretera toma elementos de la realidad conocida y los extrapola hacia un futuro posible. Por eso cuando el autor nos presenta este mundo devastado, lo sentimos real, porque ha sucedido en nuestro tiempo. Es el paisaje que han dejado las guerras a lo largo de la historia. Lo conocemos, no nos parece extraño. Por eso el autor no nos dice qué pasó, cuál fue el cataclismo, cree que lo podemos intuir. En eventos como este se ven afectados todo tipo personas. Malas, buenas y de moral cuestionable. Personas con fuertes convicciones, otras no tanto, que se quiebran ante la situación y pierden su humanidad. Es ahí donde hay muchos simbolismos que se aprecian en la historia, como la idea de que ese padre y ese hijo son portadores de algo que ellos llaman El fuego. Como si la bondad fuera una llama y ellos la quisieran proteger, no dejar que se extinga, hasta pasarla a otros. ¿Pero dónde están esos otros? ¿existen? La esperanza es, que si ellos existen, aún deben haber otros como ellos. Los buenos.

 

Es así como en la historia puedes percibir que el niño representa la bondad y la conciencia de su propio padre. Es el que lo detiene en muchas ocasiones de cruzar la línea. Cuando este niño llora por otro ser humano es como si brillara en medio del oscuro paisaje, es el brillo del fuego. Y como en toda la historia hay un reflejo de esto en la prosa. Si en el mundo el niño brilla como el fuego, en las palabras, en las letras, en la fría prosa que crea el autor también: cuando dice Papá. La palabra Papá es la que brilla, es una palabra cargada de humanidad. Parece que estuviese escrita en tonos rojos. Resalta en el texto de forma extraordinaria. El padre jamás dice la palabra hijo y eso hace que cuando el niño dice Papá está palabra resalta de una manera impresionante.

 

Esa es la magia de la carretera, la magia de McCarthy, la de transmitirte mucho con poco. Es una novela donde no pasan ni se dicen demasiadas cosas, pero tienen profundidad. Muchos entran al libro en busca de ese impacto que causan las distopías, pero aquí está hecho con sutileza. A mí parecer lo grandioso de esta novela no está en lo argumental, sino en la ejecución narrativa. En como funde prosa y ambiente. Porque busca ser algo más que una novela. Busca ser arte. 
 
Pueden ver esta misma reseña en mi canal de youtube

 Ricardo Carrión
Administrador del blog

lunes, 19 de septiembre de 2022

Reseña: El pabellón de oro. Yukio Mishima

 Reseña Nº 286: El pabellón de oro, de Yukio Mishima (Alianza editorial)


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¡Hola a todos! Bienvenidos al blog. Hoy les traigo la reseña de El pabellón de oro, novela considerada como una de las cumbres de la literatura japonesa de la segunda mitad del siglo XX. Yukio Mishima publicó esta novela en 1956, inspirado en un hecho real. Hecho que no voy a revelar y que recomiendo que no investiguen hasta que se lean el libro para no arruinar su lectura. Como está basado en un hecho real el autor hizo varias investigaciones y se entrevistó con personas clave para darle sustancia a su historia. El pabellón de oro es una compleja novela psicológica ambientada en la segunda guerra mundial.

 

Tengan mucho cuidado al elegir su edición. No todas son traducciones directas del japonés, como la edición de Alianza editorial. Algunas son traducciones del inglés o del francés. Es decir, son una traducción de otra traducción y en ese proceso se pierde mucho de la esencia del libro.

 

 

El protagonista de esta historia es Mizoguchi, un joven que entra como novicio al templo budista del pabellón de oro. Desde pequeño su padre, un monje budista de una pequeña aldea, le contaba historias de la belleza sin igual del Pabellón de oro. Una de las grandes maravillas arquitectónicas de Kyoto, que en la actualidad es un monumento considerado patrimonio de la humanidad por la Unesco.

 

El que narra la historia es el propio Mizoguchi quien a través de su relato nos revela no solo su tormento interior, sino también los detalles de su vida como novicio budista. Es una historia de cotidianidad que, sin embargo, revela la cotidianidad de una época de cambios. De cambios de mentalidad, de un sociedad japonesa que debido a la guerra sucumbe a una mentalidad decadente. Lo últimos años de la guerra generan un eco constante en la historia, un zumbido de fondo que contamina a todos de manera silenciosa.

 

 

Mizoguchi es de esos personajes que me encantan. Que no tiene que hacer grandes hazañas para que me maraville, sino simplemente indagar en su propia persona, en su propia existencia. Por lo que se trata de una novela muy filosófica. Su lucha interior es muy interesante, más que eso, es el desarrollo y la transformación de sus ideas lo que me gusta. Hay un proceso de cambio desde su niñez hasta que se convierte en un joven novicio. Tiene una característica física muy especial, es feo, y a eso hay que sumarle que también es tartamudo. Esto lo aísla desde pequeño con la vida. Impide su conexión con otras personas. Sobre todo el no poder expresarse con libertad mediante el habla. Sus palabras no conectan con una sociedad que no quiere parar a escucharlo. El aislamiento que sufre el protagonista en esta historia es clave. Porque él se encuentra en un lugar y los demás en otro. Es decir, se toca el tema de la dualidad. Hay dos fenómenos que se contraponen pero que existen en un mismo instante, en un mismo espacio. Lo interesante es que para los demás esta dualidad no existe, pero sí para el protagonista, él es el único que puede ver una barrera entre su yo y la sociedad. Barrera que en vez de tratar de romper, usa como protección. Es por ello que, en sus reflexiones podemos notar como descompone este antagonismo entre él y el resto del mundo en diferentes piezas: en fealdad y belleza, su fealdad contra la belleza del mundo; Incomunicación y comunicación, su incapacidad de comunicarse frente a las conexiones del mundo; muerte y vida, la vida está fuera y la muerte está en su interior, porque para él no hay cambios, no hay acción, es una vida estática, muerta. Y lo más importante. Lo espiritual versus lo físico. Porque él no puede indagar en los interiores de las otras personas, solo puede ver la superficie. En cambio, su perspectiva es siempre interna, espiritual. Descompone una gran dualidad en diversos antagonismos. Y la misma narración lo refleja. En este caso, las temáticas, el fondo de la historia, influye en la forma, en cómo es contada la historia.

 

La narración de este libro es una constante confrontación entre lo que el protagonista siente y lo que el protagonista ve. Dualidad. Es por ello que no es un novela fácil de leer. Muchos me comentaron que se trataba de una novela muy descriptiva, con poco flujo narrativo, una narración que se te atora en la garganta. Y es precisamente porque la narración es una pugna, es la misma lucha de Mizoguchi trasladada a las palabras. El protagonista nos cuenta lo que siente al mismo tiempo que describe lo que ve, eso causa un choque, cuesta leerlo porque es un constante enfrentamiento entre un mundo espiritual y físico. En un momento narra lo que piensa y al otro pasa a una descripción. Ideas y formas. No me extraña que cataloguen este libro como una de las mejores obras de Mishima. Es normal que cueste leer el libro, es la intención, es el arte de este texto. Así esculpió el autor su obra. Son dos fuerzas, son dos instintos, son dos impulsos naturales los que chocan. Es lo apolíneo y lo diosíaco, las ideas nietzche afloran y se toman el rumbo de esta historia.

 

Mizoguchi decidió defenderse del mundo tras esta barrera, la usó para protegerse. Y el defensor, el custodio de dicha barrera es una cosa. Algo físico (apolíneo). Un monumento: El pabellón de oro. La belleza física del pabellón, la cual es inculcada en su joven mente desde pequeño por su padre. Se funde con su barrera, se hacen uno. Y lo protege.

 

Pero llega un momento en que Mizoguchi entiende que quedarse tras esa barrera no es el camino. Y cuando quiere derribarla, no puede, el pabellón no lo deja, se interpone entre él y el mundo. Entre él y las personas, entre él y la vida. El pabellón representa lo apolíneo, lo físico, la forma, la figura que contiene. Que contiene lo espiritual, lo dionisiaco de Mizoguchi que lucha por salir.

 

Lo dionisiaco lucha por escapar de lo apolíneo, como dos fuerzas que se contraponen en un perfecto equilibrio. La belleza del pabellón es la llave del cerrojo, una belleza que no es material, que no es física, es la idea de una belleza concebida en la mente de Mizoguchi, una idea que existe gracias a la existencia física del pabellón. No es el pabellón en sí, sino su idea. La verdadera belleza no es algo que se materialice, sino algo abstracto que dura instantes. Lo que se concreta pierde su belleza. La magia está en el proceso, en el llegar a… Y cuando se llega, la belleza se acaba. Es por ello que constantemente el protagonista compara a la vida con la música, porque la música es solo un instante y luego se difumina. No se concreta. Y la vida de las personas es así. Fugaz. Vida que Mizoguchi quiere alcanzar y desatar así todo su lado dionisíaco.

 

Es un libro que definitivamente recomiendo, es una obra maestra, pero se les puede dificultar la lectura, no porque sus ideas sean complejas sino porque es muy pausado, no se devora, se debe leer con calma, con paciencia. Lentamente. 

 

Puedes ver esta misma reseña en mi canal de youtube



Ricardo Carrión

Administrador del blog


martes, 7 de septiembre de 2021

Reseña y Análisis libro: Frankenstein (Mary Shelley)

 Reseña Nº 277: Frankenstein (Mary Shelley)

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¡Hola a todos! Bienvenidos al Blog. Hoy les traigo la reseña-análisis de Frankenstein. Tengo que decir que me sorprendió bastante la lectura de este libro porque tenía una idea preconcebida de la historia y sobre todo de la apariencia del monstruo. La diferencia entre el libro y las adaptaciones al cine y a la televisión es enorme. Así que, como consejo, si van a leer este libro prepárense para una historia completamente nueva. Lo único que siento se mantiene es el argumento principal. La de un científico, Victor Frankenstein, que decide crear una criatura con vida propia y que luego la rechaza por su aspecto.

 

Frankenstein es una novela publicada por la escritora inglesa Mary Shelley el año 1818, principios del siglo XIX. Esto es muy importante. Porque esta fecha indica que al igual que Los miserables (Victor Hugo), Frankenstein pertenece al Romanticismo, en este caso al romanticismo inglés. El cual plantea la rebelión del hombre contra la razón, contra el pensamiento ilustrado. Es una época de transición. Donde se apela a la valorización de lo irracional en el hombre, a la importancia de los sentimientos, de las pasiones, en fin, de lo humano. Y que busca la libertad del hombre rompiendo con todo lo rígido y otorgándole libertad creadora, la cual se manifiesta en la creación del monstruo.

 

El movimiento romántico es el primer punto importante a la hora de entender Frankenstein. El segundo es la época en que se publicó, una época en donde la sociedad inglesa estaba en transición entre el mundo rural y el industrializado. Por lo tanto, la ciencia también estaba en auge, aunque aún rondaba una idealización del mundo de la alquimia. Esta combinación producida en esa época, entre Alquimia, ciencia y romanticismo, desafía la figura de Dios y pone al ser humano de carne y hueso en su lugar. Sale Dios de la ecuación que genera vida y es reemplazado por el hombre. Aquí resuena el subtítulo de la obra: El Prometeo moderno.

 

Este contexto es el que influyó en la joven Mary Shelley que crea esta historia a los 18 años. Pero en un escritor no solo influye lo externo, sino también lo interno, las propias experiencias. Es ahí donde la propia vida de la autora, la temprana muerte de su madre, junto a un padre que solo conocía el mundo intelectual pero nada del mundo familiar lo que la impulsa a dotar a este monstruo de un desequilibrio emocional y familiar. Si ponemos atención a esto, es como si el monstruo fuese el reflejo de la propia autora. Muchos se asombran de que a tan temprana edad Mary gestara tamaña historia, pero olvidan que pasaba escondida en los salones de su padre mientras este recibía visitas de los intelectuales de su tiempo. La Joven Mary absorbía todo dicho conocimiento a cambio del amor familiar que había dejado de percibir. Además, cuando decide entablar una relación amorosa con Percy Shelley es rechazada por su padre. Rechazo que se ve plasmado en el ser que crea Victor Frankenstein.

 

Otro aspecto a considerar es que la historia se gesta en una reunión donde se propone crear un relato a modo de competencia entre los asistentes. El tema del relato sería: el terror. Último elemento que combinado a los anteriores daría forma a esta inolvidable obra de la literatura inglesa y universal.

 

El monstruo es un cascarón con vida, es decir, tiene cuerpo, pero le falta sustancia. En la novela Los miserables, por ejemplo, veíamos como Víctor Hugo intentaba dejar en evidencia la parte interna del ser humano, su yo interior. En Frankenstein, Mary Shelley hace el proceso inverso, debe llenar a este hombre de sustancia. Debe llenarlo con todo lo que se compone el interior humano. Y no se trata de órganos, que ya los tiene, sino de emociones, sentimientos y conflictos internos. No intenta sumergirse en él para mostrarle a los lectores su interior, no es una disección, es una construcción. La piezas están fuera y nos muestra como las une y las combina para mostrar la naturaleza de un ser vivo. Sus pasiones, sus deseos, sus miedos, esperanzas y fracasos. Su conflicto existencial con la realidad. Pero esto puede ser muy amplio, es por eso que la base para construirlo debió ser la propia experiencia de Mary Shelley, donde el componente de la familia disfuncional es vital. Es un ser desequilibrado porque carece de una base familiar estable, porque debido a su aspecto es rechazado, porque no pidió venir a este mundo y debe sufrir de la soledad.

 

Este monstruo puede ser fácilmente comparado con un niño que viene al mundo sin nada más que su alma y que debe alimentarla con su entorno. Y dependiendo con lo que la construya, es como ésta será. Si viene a un mundo donde carece del amor maternal y el paternal, donde es rechazado por la sociedad y vive en soledad, solo queda un monstruo.

 

Aquí podemos encontrar otra similitud con Los Miserables, un alma puede ser corrompida por una sociedad que causa efectos negativos en ella y sobre todo si no tiene un base familiar que lo respalde. Entonces se quiebra y se inclina hacia la maldad. Es decir, el entorno influye sobre ella pero, ¿por cuánto tiempo puede corromperse un alma?, ¿es un proceso irreversible o tiene matices? Ahí está lo bello y filosófico de la obra.

 

Otra aspecto que me gustó mucho de la novela es su estructura. Muchos creen que Frankenstein está escrita de manera tradicional, pero no es así, no hay diálogos, sino que se trata de una novela epistolar y eso le da interesantes posibilidades a la autora y las explota muy bien.

 

La estructura de Frankenstein es la de una caja china, también se conoce como una narración enmarcada o de historias concéntricas. Porque dentro del marco de una misma historia se insertan varios relatos más, pero en el caso de esta novela es uno dentro de otro y dentro de ese, otro. El marco principal de la historia o primer nivel es el de la correspondencia que se da entre Robert Walton, un navegante, y su hermana Saville. Cuando Walton se encuentra con cierto personaje durante sus aventuras, se hace a un lado como narrador y deja que ese personaje cuente su propia historia. Pero esa historia no es contada solo a Walton, sino también a su hermana por medio de la correspondencia. Está enmarcada. Y dentro de la historia de este segundo narrador, aparece la historia de un tercero, que el segundo narrador se la cuenta a Walton y este a su hermana por medio de la correspondencia. (Para una explicación más gráfica ver mi vídeo en youtube).

 

Además, dentro de cada un de estas historias el narrador en ocasiones se hace a un lado para que otros personajes manifiesten su propia voz por momentos, sobre todo de forma epistolar.

 

En cuanto a conclusiones o interpretaciones de la historia uno puede llegar a muchas, porque la historia lo permite. El texto aborda muchos puntos sobre el ser humano y la sociedad en que vive:

 

1.- Por un lado podemos destacar el peligro del abuso de la ciencia, los peligros de ir más allá de lo que podemos controlar. Y la importancia de responsabilizarse de nuestras creaciones.

 

2.- La idea de jugar a Dios, de crear vida sin tener en cuenta las consecuencias que podría generar.


3.- También se puede interpretar desde una perspectiva religiosa, en la que Dios crea al hombre y lo abandona en el mundo.

 

4.- La idea de la familia como pilar de la estabilidad de un ser humano. La importancia de contar con los afectos y la formación desde pequeño. Esto debido a que la historia se puede interpretar como la de traer un hijo al mundo y abandonarlo a su suerte.

 

5.- También hay una crítica a la sociedad que discrimina por la apariencia, que discrimina al que es diferente. Que está lleno de habilidades que podrían ayudar a otros, pero que por ser diferente le temen y lo apartan.

 

Es una historia muy filosófica que puede interpretarse desde muchos ángulos y que nunca termina de decir lo que tiene que decir. 

 

Pueden encontrar esta misma reseña en mi canal de youtube

 


 Ricardo Carrión

Administrador del blog