Si te gustó el contenido del blog me harías un gran favor siguiéndome

viernes, 11 de enero de 2019

Frases: Los años de peregrinación del chico sin color. Haruki Murakami

Las mejores citas, frases y fragmentos de la novela de Murakami


quotes

Hoy toca una de esas entradas que me encantan en donde les comparto todas las citas que anoté de un libro que me encantó. Los años de color del chico sin color. En esta ocasión reuní muchas así que espero las disfruten.


Por lo general, ella era parca en palabras, pero cuando la conversación versaba sobre perros o gatos, su rostro se transformaba por completo y hablaba con arrobo


Se asemejaban a una venturosa fusión química que se hubiera producido por pura casualidad.


En aquella época nunca soñaba. Y si lo hacía, los sueños, no bien asomaban, resbalaban por la pendiente escurridiza de su mente, sin nada a lo que sujetarse, hasta una zona completamente vacía.


Se movía en función del horario que tuviera que cumplir. No hablaba con nadie salvo que fuera necesario y, una vez de vuelta en su apartamento, apoyado contra la pared de su dormitorio, reflexionaba sobre la muerte.


Durante meses vivió como un sonámbulo, como un cadáver que todavía no se ha percatado de que está muerto. Cuando el sol se levantaba, abría los ojos, se cepillaba los dientes, se vestía con lo primero que encontraba.


¿Cómo era posible que ese anhelo por morir hubiese adquirido tanta fuerza como para adueñarse de él y engullirlo?


Más bien era un chico taciturno, reservado, que enseguida se sonrojaba y se sentía incómodo delante de las personas que acababa de conocer.


Tratar de averiguar su propia valía se asemejaba a calibrar una sustancia sin disponer de una unidad de medida.


Se trataba del vínculo entre dos personas. Para recibir hay que ofrecer.


Existir y seguir existiendo era en sí un propósito.


Para nosotros era muy importante conservar esa química que se creaba cuando estábamos juntos. Era como intentar evitar que el viento apagase una cerilla encendida
-¿Química has dicho?
-Sí, esa fuerza que surgió por pura casualidad en unas circunstancias que jamás se repetirán.


Los objetivos concretos simplifican la vida.


No era de esas personas que salen por voluntad propia de su mundo en busca de nuevos estímulos.


Pasaba la mayor parte del tiempo solo. Gracias a ello, empezó a leer mucho más que antes.


Sabía que estaba solo, pero no me deprimía, Es más, me parecía que era lo natural.


Aunque logres ocultar los recuerdos o enterrarlos muy hondo, no puedes borrar la historia. Más vale que te quedé grabado: La historia no puede borrarse ni alterarse. Porque significaría matarte a ti mismo.


Durante los cinco meses posteriores a su regreso a Tokio, Tsukuru vivió a las puertas de la muerte. Su vida pendía de un hilo, y le parecía que, con sólo darse la vuelta en la cama, caería en un abismo, en un vacío. Pero no tenía miedo. Tan sólo pensaba cuán simple sería caer. Hasta donde alcanzaba su vista, todo se le antojaba un páramo rocoso. Ni una sola gota de agua, ni la más pequeña brizna de hierba. Había desaparecido todo color, cualquier cosa semejante a
la luz.

En ese momento, por fin lo acepó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuro Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe silencio sin un grito desgarrador, no existe perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la verdadera armonía.

Y es que hay cosas que bajo ningún concepto pueden salir de uno mismo.


Los celos son la prisión más desesperanzadora del mundo. Porque es una prisión en la que el preso se confina a sí mismo.


Aunque, en el fondo, reflexionar de forma pura quizás sea como crear un vacío.


Supongo que en este mundo también hacen falta personas que creen vacío.


Es el dolor lo que genera la introspección.


Ninguno de los dos era demasiado sociable, pero se veían a menudo, charlaban, se cayeron bien y acabaron abriéndose el uno al otro.


Emanaba esa belleza armoniosa que uno sólo descubre después de observarla repetidas veces.


Era sumamente tímido y, cuando coincidían en algún lugar con más de tres personas, prefería que lo tratasen como si no existiese.


Era como si todos aquellos hermosos instantes se hubieran revelado contra la opresión del tiempo y hubiesen remontado el cause con firmeza.


Pero pensar libremente no me parece nada sencillo.
A fin de cuentas, pensar libremente significa también distanciarse del cuerpo, salir de esa jaula que te limita. Romper las cadenas y simplemente darle alas a la mente. Proporcionarle a las ideas una vida natural:ahí es donde radica el núcleo de la libertad del pensamiento.


Todo tiene su molde. El pensamiento también. Pero así como no hay que temer a los moldes tampoco hay que tener miedo de romperlos.


Las cosas importantes en esta vida siempre contienen cierta dualidad.


Sea como fuere, cuando estaban juntos perdían la noción del tiempo, charlaban animadamente e intercambiaban opiniones sobre temas de toda índole.


No merece la pena pensar en algo que, por mucho que uno se esfuerce, nunca conseguirá saber.


Utiliza el hilo de la lógica para coser a tu cuerpo, lo mejor que puedas, aquello que merece la pena vivir.


Una vez más, constató hasta qué punto, en el fondo de su corazón, aquella mujer se había vuelto imprescindible para él. Cuando pasaba un tiempo sin verla, tenía la impresión de que le faltaba algo, algo muy importante, y sentía una ligera punzada en el pecho. Hacía una eternidad que no experimentaba algo así.


Tal vez tenía miedo de que, si acabase amando o necesitando en serio a alguien, al final esa persona podría desaparecer y dejarme solo.


Aún no discernía con claridad las fronteras entre el sueño o la fantasía y la realidad.


Vivimos en una época de apatía generalizada. Tenemos al alcance muchísima información sobre los demás. Si uno se lo propone, puede obtenerla con facilidad. Sin embargo, realmente no sabemos nada de nadie.


¿No te parece una gran paradoja? A lo largo de nuestra vida vamos descubriendo poco a poco nuestro verdadero yo; y, a medida que lo descubrimos, perdemos parte de nosotros mismos.


En la vida siempre hay cosas demasiado complicadas para explicarlas en cualquier idioma.


Y cuando se fuerzan las explicaciones a menudo se acaba mintiendo.


El corazón humano es un pájaro nocturno. Espera algo en silencio y, cuando llega el momento, alza el vuelo y se dirige en línea recta hacia ello.


Y si lo piensas, verás que, aunque creamos que tomamos desiciones equivocadas, o que adoptamos una actitud errónea, seguramente todo habría acabado como acabó. Habríamos llegado al mismo punto en que estamos.


Todo el mundo tiene personalidad. Solo que unas personas la manifiestan más que otras.


Hemos sobrevivido. Tú y yo. Y los que sobreviven tienen un deber que cumplir, que es seguir viviendo hasta el final. Aunque muchas de las cosas que hagamos sean imperfectas.


Por muy sincero que uno sea, hay cosas que uno debe guardarse para sí.


Al pensar en ello, la tristeza surgió de alguna parte y lo inundó sin ruido, como si fuera agua. Era una tristeza transparente, sin forma concreta. Era su propia tristeza y, al mismo tiempo una tristeza inalcanzable, en un lugar distante. Lo ahogaba y le dolía como si le horadase el pecho.

Ricardo Carrión
Administrador del blog