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viernes, 25 de agosto de 2017

Reseña Nº 177: El coronel no tiene quien le escriba. Gabriel García Márquez

El coronel no tiene quien le escriba (1961)

Resumen, análisis y opinión

ricardo-carrion
Gabriel García Márquez (1927 - 2014)
Penguin Random House
Debolsillo
Novela latinoamericana 

Esta pequeña novela ha despertado muchas controversias en sus diversos lectores, hay quienes simplemente no la pueden digerir, mientras que otros la aman. Quizá, lo que causa dicha contrariedad, sea su corta extensión y lo que aparenta ser una poca movilidad del argumento. Lo cierto, es que su verdadera esencia, no está a simple vista. Lo que la convirtió en la mejor novela de García Márquez para Benedetti y Bolaño fue precisamente esa larga espera del coronel, que trasciende el tiempo y el espacio físico, porque ni las páginas tienen tanta paciencia.

"Lo único que llega con seguridad es la muerte" Pág. 62.

Hay una narrativa preciosa de García Márquez, en donde poco a poco nos va dando a conocer el mundo en que se desarrollan los acontecimientos. Es una prosa reflexiva y existencialista que nos conduce por los inextricables laberintos del protagonista, ese ser sin nombre al que apodan "El coronel". Nada más iniciar nos sorprende de golpe, nos atrapa inmediatamente, y desliza pequeñas incógnitas que pronto se aclararán. El coronel y su esposa, ya ancianos, viven en un pequeño pueblo cercano a Macondo; un pueblo en estado de sitio.
Han pasado más de cincuenta años desde la Guerra de los mil días, y el Coronel es un veterano de dicha Guerra. La vida de este matrimonio se dirime entre la pena y el hambre, viven en precarias condiciones, no tienen qué comer, y su bien más preciado es un gallo de pelea, que perteneció a su difunto hijo Agustín. Con su hijo muerto y sin dinero para alimentarse, hay sólo dos cosas que mantienen viva su esperanza: Una carta y el ave de corral.

El coronel espera hace más de quince años su pensión de veterano que le corresponde legalmente. Por eso, siempre va al correo fielmente cada viernes, pero nada llega.

"-¿Nada para el coronel?-El coronel sintió el terror. El administrador se echó el saco al hombro, bajó el anden y respondió sin volver la cabeza:-El coronel no tiene quien le escriba". Pág. 36.

Esa carta que nunca llega solo los hunde más en la desesperación. El único recuerdo de su hijo, el gallo de pelea, vale mucho dinero, y se debaten entre venderlo y conservarlo. Si lo conservan deben seguir alimentándolo, y puede que en un par de meses más consigan dinero de sus victorias cuando empiecen las peleas. Pero necesitan comer, la carta no llega y faltan meses para que el gallo sea rentable. ¿Hasta qué punto estarán dispuestos a esperar? Han vendido todos los enseres de la casa, ya no les queda dignidad. El coronel tendrá la última palabra en esta triste historia.

"Y mientras tanto qué comemos", preguntó, y agarro al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos. Pág. 99

Dignidad, puede que esa sea la palabra clave. ¿Es más digno admitir que están en la miseria o vender el último recuerdo de su hijo? El testarudo coronel, que espera tozudamente esa carta que nunca llega, se hará cargo de aclarar esta incógnita.
Mientras se dedican a esperar, viven en un pueblo que sufre una dura censura política, algo que los personajes tienen muy asumido, para ellos, el toque de queda es algo absolutamente normal y cotidiano, lo mismo que las noticias clandestinas y la corrupción, que benefició a aquellos supieron hacer negocio de la guerra civil. Y así se desarrolla la historia, entre los problemas y aprovechamiento políticos y esa dignidad pública que la pareja de ancianos quiere mantener.

"La ingratitud humana no tiene límites" Pág. 40.

Es una novela derrotista, es un camino hacia la nostalgia y la tristeza. En tan pocas páginas, el personaje del coronel se te mete en la piel para no abandonarte nunca más. Para lograr ese efecto, la novela debe estar escrita con maestría, y García Márquez realmente se luce. No te deja indiferente,  te toca los sentidos, entras rápidamente en la historia y sales a la misma velocidad con un final que te golpea, pero que a la vez te puede dejar indiferente o conforme. Quizá, es esa falta de resolución la que deja descontentos a muchos, pero es el final perfecto para un historia que desde un principio tomaba un solo camino: hacia el infierno.

Este libro se puede leer perfectamente sin haber leído Cien años de soledad, de hecho, se escribió con antelación a dicha obra. Pero yo recomiendo leer antes Cien años de soledad, para apreciar mejor todas la referencias que aparecen, como las menciones al Coronel Aureliano Buendía, al tratado de Neerlandia, a la invasión bananera en Macondo, entre muchas más.
Lo cierto, es que al terminar esta historia, nos uniremos a la inquebrantable espera del coronel; no nos da otra opción. Debemos aprender a esperar.

"El coronel comprobó que cuarenta años de vida común, de hambre común, de sufrimientos comunes, no le habían bastado para conocer a su esposa. Sintió que algo había envejecido también en el amor". Pág. 67. 


Ricardo Carrión
Administrador del blog