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domingo, 11 de agosto de 2019

Reseña: HOMO DEUS. Yuval Noah Harari

Reseña Nº 254:  Homo Deus. Breve historia del mañana


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El historiador Yuval Noah Harari comenzó a hacerse conocido luego de la publicación en el año 2014 de Sapiens: De animales a dioses. Libro que se volvió un bestseller internacional y que fue traducido en innumerables idiomas. Alcanzó tal éxito debido a su talento para sintetizar su extenso conocimiento en historia y actualidad en ensayos muy entretenido y adictivos. 
En este blog ya está reseñado el libro De animales a dioses

Luego del éxito de Sapiens, en 2016 publica un nuevo libro llamado Homo Deus. Breve historia del mañana, en el cual explora los posibles futuros a los que se enfrentará la humanidad en las próximas décadas hasta el año 2050 e incluso va un poco más allá. 

La idea de Harari es plantearle a sus lectores los posibles acontecimientos que podrían suceder en el futuro para el planeta, pero no solo los menciona, sino que explica cómo se originarán o cómo ya se han originado y solo realiza extrapolaciones de sus consecuencias. Al ser un ávido lector de artículos científicos se encuentra muy informado de la vanguardia científica, de las nuevas invenciones e ideas que han llevado a cabo las grandes compañías como Google, Facebook y Netflix. 

Para el autor es muy importante que los países conozcan su pasado para no volver a repetir errores y liberarse del mismo. Pero sugiere que ya no es tan relevante que cada país conozca su propio proceso evolutivo. Ahora lo importante es que la humanidad conozca su propio proceso a un nivel global, a gran escala, la mirada debe ser más integradora, holística.

"Los historiadores estudian el pasado no con la finalidad de repetirlo, sino con la de liberarnos del mismo". 

En el inicio del libro propone que la humanidad se enfrenta a una nueva agenda. Ya que la actual está casi cumplida, y se deben proponer nuevos desafíos. Los objetivos que la humanidad ya debe tachar de su lista es la erradicación del hambre, de la peste y de la guerra en el mundo. 

Debido al actual sistema económico imperante, el capitalismo, a los países ya no les interesa tanto realizar guerras, no por la promoción de la paz, sino porque solo les produciría pérdidas económicas, hoy en día los países ganan mucho más en un día siendo socios comerciales entre ellos que iniciando descabellados procesos bélicos. En el caso de la peste, es algo que está completamente erradicado del planeta, hace mucho que la viruela ya fue vencida por la humanidad y cualquier foco infeccioso como lo fue el ébola en su tiempo, se controla rápidamente por los científicos que siempre están a la vanguardia de las investigaciones. El hambre también ya está casi controlado en el mundo. Hoy en día la gente se enferma y muere más por excesos de azúcar que por actos de terrorismo o crimen.

Hoy la humanidad ya se está preocupando por retos mucho más grandes, como lo son alcanzar la inmortalidad y la felicidad. Empresas como Google ya están en campaña para poder alargar la vida de los seres humanos, y por qué no, hacerlos vivir para siempre. La felicidad es también un gran anhelo, pero para ser felices no basta con lograr momentos de triunfo, solo se necesita manipular la bioquímica de nuestro organismo para ser constantemente felices y no depender de momentos que nos lo provoquen. Según Harari, los pocos momentos de felicidad que alcanzamos se debe a un patrón evolutivo que siempre nos exigía más de estas experiencias que nunca nos satisfacían para logra el éxito reproductivo y evolutivo. La manipulación bioquímica se produce por drogas, las tachadas como ilegales son las que según los gobiernos van en contra de la estabilidad política, el orden social y el crecimiento económico, en cambio las que son legales lo apoyan. El uso de drogas no es algo novedoso, pero que cada vez tiene más auge sobre la manipulación de nuestro sistema bioquímico.

"Para conseguir la felicidad real, los humanos necesitan desacelerar la búsqueda de sensasiones placenteras, no acelerarla".

La medicina moderna está alcanzando cada vez mejores resultados para sanar a enfermos graves, y esos mismos tratamientos novedosos también serán utilizados en gente sana, no con el fin de sanarlos, porque ya lo están, sino de mejorarlos, de volverlos superhumanos.
Esta nueva agenda de la humanidad según el autor, dejará de lado la preocupación de erradicar la peste, el hambre y la guerra, por la de alcanzar la divinidad, la dicha y la inmortalidad. Y así iniciar la edad del nuevo hombre, ya no del Homo sapiens, sino del poderoso Homo Deus, el hombre Dios. 

Para hacernos comprender cómo se podría gestar tamaña hazaña, el autor nos lleva hacia el pasado para graficar el comportamiento del hombre con los animales, y, cómo esto podría ser una especie de analogía con lo que podría pasar con la relación entre las inteligencias artificiales (IA) y el hombre. Llevándonos hacia los tiempos de la revolución agrícola, Harari nos cuenta que el hombre realizaba los actos principalmente en el nombre de dios, silenciaba a los animales por considerarlos seres inferiores y los domesticaba para comérselos en un diálogo constante con la divinidad, el hombre y dios estrechaban lazos. Pero avanzando en el tiempo, hacia la revolución científica, el conocimiento de las células, de los átomos y nuestro origen biológico ha hecho al hombre silenciar la voz de dios, anularlo de la ecuación, y se dedica a industrializar a los animales, ya no en el nombre de dios, sino en el del hombre, por él mismo. El hombre está solo en el mundo. Y si esta tendencia continua, tomando en consideración la aparición de algoritmos e inteligencias artificiales, puede que en el futuro, el que sea borrado de la ecuación sea el mismo hombre. 

Pero para que el hombre le diera sentido al mundo tuvo que existir algo que lograra hacer cooperar a toda la humanidad en conjunto. A esto el autor lo denominó los ordenes imaginados o ficciones. Así como existe la realidad objetiva, que es la realidad física, como también existe la realidad subjetiva, que son nuestras creencias personales, también existe la realidad intersubjetiva, es decir, en lo que cree más de una persona, y al muchas personas creer en aquello, se le confiere poder. Como por ejemplo las marcas comerciales, Elvis Presley a pesar de ser un ser biológico se transformó en una marca que continúa vigente aún después de su muerte.
Estas realidades intersubjetivas u ordenes imaginados, o ficciones, han logrado hacer que el mundo funcione. El dinero es la ficción más importante que ha creado el hombre, al otorgarle un valor en el que todos creen a un simple pedazo de papel, las sociedades complejas pueden funcionar.
Pero es importante que, logremos diferenciar estas ficciones de la realidad y entender que solo son un sistema para alcanzar objetivos. Obsesionarse con ganar dinero, ese ente ficticio, solo hará a las personas alejarse de la realidad y destruir el ecosistema.

"Empresas, dinero y naciones existen únicamente en nuestra imaginación. Los inventamos para que nos sirvieran, ¿cómo es que ahora nos encontramos sacrificando nuestra vida a su servicio?"

Así como el dinero, también debió existir otra ficción que nos ayudara a cooperar en sociedad, y fue llamada humanismo. En los tiempos actuales, el hombre ya se ha alejado de la idea de dios, y comprende que está solo en el mundo. Al ser así, somos lo más importante, y debido a ello comenzaron a gestarse los diferentes movimientos humanistas, el humanismo evolutivo, el humanismo social y el humanismo liberal. El autor explica cada uno de estos conceptos y la forma en que se fueron desarrollando a través del tiempo, hasta que logró imponerse finalmente el humanismo liberal.  Este movimiento o nueva religión nos dice que ya no tomamos decisiones en nombre de dios, sino por nosotros mismos, somos libres de elegir lo que queramos. Tenemos libre albedrío. Esto supuso todo un cambio en la sociedad, y promovió los derechos humanos, la democracia y el mercado libre. Se basa en la idea de que el hombre tiene un verdadero "yo" interno único e indivisible, y ese "yo" toma decisiones. Es por ello que, en el libre mercado el cliente siempre tiene la razón, porque elige el producto que más le satisface, es libre de elegir, lo mismo al momento de votar, cada ser humano es libre de tomar sus propias desiciones. 

Esta idea del liberalismo es la que actualmente está imperando en nuestro tiempo, pero según el autor está destinada a fracasar. En los últimos estudios científicos se ha demostrado que el ser humano no es un organismo libre, no toma desiciones por sí mismo, todo lo que hace y decide, viene preestablecido en su código genético, en su ADN. Por lo tanto no somos realmente libres, estamos predeterminados. Y más aún, también se ha determinado que no somos un ser único, no poseemos un "yo" verdadero, sino que somos un conjunto de algoritmos bioquímicos. Los mismo algoritmos que componen a las inteligencias artificiales, con la diferencia de que nuestras múltiples voces interiores no nos dejan concentrarnos para ejecutar un solo algoritmo, una sola tarea, nos cuesta. No así las inteligencias artificiales que son eficientes en realizar sus tareas. Ahora el ser humano ha dejado de ser un "individuo", es ya un conjunto de algoritmos, tiene muchas voces en su interior, ahora es un "dividuo".

"Los organismos son algoritmos, y los humanos no son individuos son: "dividuos". Es decir, los humanos son un conjunto de muchos algoritmos diferentes que carecen de una voz interior o un yo únicos".

Lo anterior echa por tierra el concepto del liberalismo, el dejar que el hombre elija por ser libre. Pues según la ciencia, no lo somos, entonces, qué nueva ficción deberá imperar en el mundo a partir de la idea de que el hombre es un conjunto de algoritmos. El autor sorprende al contarnos su hipótesis de que la nueva religión que guiará al mundo se ha originado en Silicon Valley, el llamado "Dataísmo" al cual lo define de la siguiente forma:

"El dataísmo sostiene que el universo consiste en flujos de datos, y que el valor de cualquier fenómeno o entidad está determinado por su contribución al procesamiento de datos".

El Dataísmo no venera a los dioses ni al hombre, adora a los datos. Esta idea comienza a tomar cada vez mayor fuerza al reconocer que el hombre es un conjunto de algoritmos bioquímicos, lo que quiere decir que, la materia prima de todo, son los datos y que el ser humano, no es más que una pieza, un Ship en la enorme maquinaria del procesamiento de datos, el mismo ser humano y las sociedades no son más que procesadores de datos y que en cuanto el internet de todas las cosas se valga por sí mismo, el Homo Sapiens, que pretendía ser un Homo Deus, solo será una pieza descartable en un universo donde ha perdido su lugar privilegiado.

Si bien Harari afirma que todo lo que expone en este libro son solo teorías y que, lo que realmente sucederá en el futuro es totalmente incierto, todo lo que cuenta tiene sentido, debido a sus argumentaciones que parten desde ideas básicas que se van convirtiendo en conceptos sólidos, su forma de exponer lo hechos y de construir realidades no deja de sorprender. Todo lo que dice tiene sentido, y el lector siente que puede ser real.

Este es un libro que invito a leer a todo aquel que quiera ver el mundo desde otra perspectiva. Pero no a partir de mera fantasía, sino que a través de hechos y procesos evolutivos.

Ricardo Carrión
Administrador del blog






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