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martes, 15 de mayo de 2018

Zombies Chilenos - Reseña Nº 217

Zombies Chilenos
Cuentos No-Muertos Nacionales

ricardo-carrion
Áurea Ediciones
152 páginas


autores


Esta antología de cuentos chilenos de zombies, no tiene solo como fin la entretención, es más bien un libro de divulgación, de preparación, un manual para estar listo ante lo inevitable: El Apocalipsis Z.

Y es que mientras nos dedicamos a vivir, ensimismados en un sistema que nos distrae y nos enceguece con pantallas luminosas, algo se gesta en secreto. ¿De qué forma se presentará? ¿En qué se convertirá el mundo luego de que los zombies nos invadan? ¿Cómo sobrevivir a un apocalipsis zombie?

Las respuestas son muy variadas. Los futuros escenarios pueden ser tan diversos que son difíciles de imaginar. De lo que sí estamos seguros y lo confirma el prólogo de esta edición, es que sucederá cuando menos lo esperemos. 

La antología inicia con un pequeño relato titulado Tarea de muerte. Aislados en una isla, un grupo de científicos experimentan con zombies. A pesar de la brevedad del relato, nos da a conocer una inesperada forma de contagio, además, describe un proceso de transformación y deja entrever que, una simple pasión humana puede desencadenar una epidemia. 
Otro relato que hace hincapié en que por un descuido, y sobre todo por desconocimiento, se puede dar inicio a una cadena de infecciones, es Viven. Nos narra una forma de contagio que puede ser muy común, pero inesperada, para luego dar paso a la forma tradicional: el canibalismo. 

Hay relatos como El cuerpo y Virus, en donde la narración intenta confundir al lector, incrementando el suspenso. Nos da un cambio de perspectiva y juega con la identidad de los zombies. En El cuerpo se contrasta el amor con el canibalismo zombie, dando un efecto bastante espeluznante. Mientras que en Virus, es la ciencia la protagonista, ya que a través de ella se intenta encontrar una respuesta a una infección, pero un zombie a veces puede ser la persona menos esperada.

Puede que el inicio de un brote no ocurra en un laboratorio como se piensa generalmente, y se presente en una investigación arqueológica como en Resucitó en la ruta 5, o también se inicie con una maldición y los muertos se levanten de sus tumbas a cumplir su destino, como en Las entrañas de la tierra, que recuerda las injusticias y abusos que sufrieron los mineros del carbón. 


"Esto de la civilización es una fantasía que puede desarmarse en cualquier momento". Pág. 59.

¿Y cómo sería el futuro en pleno Apocalipsis Z? En relatos como La llamada de la carne y El origen de todo, se muestra el panorama luego de la devastación, cuando las ciudades ya han caído y el caos y la muerte están en cada esquina. En ellos, se puede apreciar la desesperación y la necesidad de personas que, al perder todo rastro de civilización, comienzan a guiarse más por sus instintos que por su razón, dejando de lado todo tipo de ética y preocupándose solo por ellos mismos. Infectados pierden su humanidad, y los que aún huyen, también la han perdido. 
Hay relatos que, partiendo del punto de vista cronológico de los anteriores, avanzan un poco en el tiempo, hacia un futuro cercano, como La conjetura de siracusa, desde donde se analizan desde una perspectiva posterior los efectos totales de un Apocalipsis zombie. Se da una mirada hacia el pasado para ver las repercusiones de la devastación. Es la cara futura de los restos de una humanidad que, pasó de un número de siete billones a solo un centenar en un corto período de tiempo. Pero también podemos mirar hacia un futuro lejano, gracias a Regreso a la montaña de hierro. En este relato ya no estamos en la Tierra, sino en una nave espacial, y los zombies no son más que una leyenda, retazos en la memoria; ya nada se sabe de ellos, y unos descuidados tripulantes de una nave espacial, se enfrentan a una carnicería de leyenda, en medio de la tecnología. Una historia que mezcla a la perfección canibalismo y ciencia ficción. 

Algunas de estas historias son realmente brutales, no por la forma en como devoran carne humana los zombies, sino por quienes fueron y a quiénes se comen. Hay familiares y parejas que terminan inevitablemente siendo víctimas de sus más cercanos. Un claro ejemplo de esto, son los relatos El camino y El miedo llegó a Sotomó, en este último es donde se realiza uno de lo más brutales ataques en grupo de zombies. 


"Padres que comían a sus hijos, hermanos que mataban a sus hermanos sacándoles sus miembros". Pág. 33. 

Otro ataque en grupo memorable sucede en El reino de la noche, que además, nos plantea la teoría de que los zombies ya están entre nosotros. El pánico en que entra el protagonista de este relato es el propio de una persona que descubre que el mundo no es tal como lo imaginaba. Lo mismo les sucede a los tripulantes de un vuelo comercial del relato Corazón roto, mientras viajaban a su destino, se dan cuenta que van a aterrizar en un mundo que recién comienza a ser devorado por los zombies. 

Y el cuento que me pareció más interesante de todos fue Un corazón carcomido por gusanos, en él se tergiversa la realidad de una manera fantástica, haciendo alusión de que, el estado zombie, es el real, y que una persona normal, no es más que un zombie sometido a una ilusión. ¿Estamos realmente vivos? Esa pregunta solo podrá responderse de forma personal. 

En general, son relatos muy entretenidos, llenos de agilidad narrativa, aprovechan muy bien los límites del cuento para impactar con los finales, para dejar a la imaginación muchas cosas, y no describir lo evidente. Se juega con la sorpresa y el suspenso, se genera una tensión desde las primeras palabras, trabajado en profundidad, verticalmente, lo que provoca que sea un agrado leerlos. 

Las locaciones en que se desarrollan las historias van desde el norte de Chile hasta el sur. Un Chile que puede ser actual o futuro, en donde el lenguaje es coloquial, propio de nuestra cultura, lo que hace sentir al lector latinoamericano que el Apocalipsis Z sea más cercano. 


Muchas gracias a Áurea Ediciones por el envío del ejemplar. 

Ricardo Carrión
Administrador del blog