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martes, 19 de diciembre de 2017

Reseña 195: Para siempre, Noura.

Para siempre, Noura

ricardo-carrion
Francisca Cortés Guarachi (Texto)
Paulina Silva Chala (Ilustraciones)
Editorial Zig-Zag
40 páginas.

Un libro infantil extremadamente emotivo. Es la primera palabra que se me viene a la cabeza luego de terminar de leerlo: emotivo. Imposible no emocionarse con el final. La historia está contada en primera persona por un protagonista incógnito, no sabemos su nombre, pero sí, que es un niño que vive en un país del cercano oriente, que se encuentra en guerra. Nada de esto es dicho textual en el libro, se deja a la interpretación a través de las imágenes. Por medio de este niño, que en cierto sentido, deja de lado su nombre para volverse un símbolo, un representante de todos los niños de los países en guerra, conocemos a Noura, que vive en el mismo barrio que él. Nuestro protagonista no tiene hermanos, por eso considera a Noura como la hermana que nunca tuvo. Sus casas están tan juntas que se comunican todas las noches por medio de golpes, como si se tratara un código morse. Esta hermosa amistad se verá bruscamente interrumpida por los horrores de la guerra. 


Los libros ilustrados tienen esa característica de maximizar un texto reducido. Siempre el texto es desplazado hacia las esquinas, es corto, pero dice mucho, lo que es amplificado por las imágenes. Es un trabajo en equipo entre lo visual y lo escrito. En este caso, tanto la escritora como la ilustradora, hicieron un trabajo precioso. Las dos son chilenas, y me parece excelente que compatriotas logren un trabajo tan exquisito. Quedé encantado con las ilustraciones, los colores son vivos, ideales para captar la atención de los niños, pero al mismo tiempo están llenos de matices, no es un color completo, sino que está texturizado, puedes ver las texturas, las cuales cambian de acuerdo al objeto o persona, incluso las sombras tienen su propia textura. Te dan ganas de pasar los dedos por las imágenes, como si pudieras palpar dichas texturas. Estoy seguro que ese efecto les encantará a los niños. 


Y como en todo relato infantil, hay saltos temporales inmediatos, se evitan los progresos naturales, porque el mensaje es más importante que el paso del tiempo, y esos saltos, en este caso, de niño a adulto del protagonista, me pareció brillante. Y si se fijan en la imagen superior, es claramente apoyado por la ilustración. Un niño de día, un joven adulto de noche. Ese tipo de cambios impide el acostumbramiento al libro, te sorprende, te regresa a la historia; capta la atención del pequeño lector, despertándolo. 


A pesar de que es un libro que habla de los horrores de la guerra, lo hace de una manera sutil. Hay una preocupación por parte de la autoras de que verdaderamente este libro pueda llegar a los niños sin causarles impactos negativos, sin que lo duro de la guerra los toque, pero que, al mismo tiempo,  los haga comprender cómo afecta a las familias inocentes, a sus pares, a los niños. Tanto el texto como las imágenes se preocupan, toman el riesgo de hablar de un tema tan delicado, utilizando metáforas para los momentos más duros. Corrieron el riesgo y el resultado fue excelente. No se aprecian bandos, no se ve quién es el enemigo, solo que la guerra, el odio entre hombres, es el problema, y que ese odio puede destruir el lazo entre dos almas inocentes. 


La literatura infantil tiene esa misión, transmitir mensajes importantes a temprana edad. No había visto libros de este tipo para niños, que hablaran sobre la guerra y sus consecuencias. Me parece todo un acierto de Zig-Zag publicarlo. Los niños son capaces de asimilar estos temas, sobre todo si se lee en compañía de los padres. Quedé encantado con esta edición, es en tapa dura y tiene un tamaño adecuado, más grande lo normal, da gusto pasar las páginas. Además, viene con el sello de una certificación PEFCT, que asegura que el papel utilizado en el libro proviene de bosques manejados sustentablemente. 

Gracias a Editorial Zig-Zag por el envío del ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog