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sábado, 9 de diciembre de 2017

Reseña Nº 194: La abadía de Northanger [ Jane Austen ]

La abadía de Northanger (1818)

Análisis y opinión


ricardo-carrion
Jane Austen (1775-1817)
Penguin clásicos
368 páginas

Catherine Morland es una chica de diecisiete años, es hija de un clérigo rural, por lo tanto su familia no tiene una gran fortuna, además tiene muchos hermanos. Ella es una chica bastante inocente, podría decirse que es ingenua, confía demasiado en las personas, lo que es algo lógico tratándose de una joven muchacha del mundo rural. Ella es la heroína de esta novela, pero no encaja en el perfil de la típica protagonista. Su vida es tan aburrida, que la única familia importante con la que puede relacionarse son sus vecinos, los Allen. Los cuales lamentablemente no tienen hijos, por lo que tampoco tiene vecinos de su edad para socializar. Debido a esto, su afición más grande es leer  novelas góticas. Lo que la ha dotado de una poderosa imaginación.

Pero los Allen van temporalmente a pasar unos días al Balneario de Bath. Y deciden invitar a Catherine. Desde ese momento su vida toma un giro inesperado. Y a pesar de disfrutar de todos los encantos del lugar, no encuentran personas conocidas con las cuales entablar relaciones. Hasta que un día aparecen los Thorpe, antiguos conocidos de Mrs. Allen. Debido a este encuentro la ingenua Catherine forma un poderoso lazo de "aparente" amistad con Isabella Thorpe, una chica de su edad que también gusta de la lectura y, además, conoce muy de cerca al hermano de Catherine, James. 

Luego, otra familia comienza a entablar relaciones con los Allen y Catherine: Los Tinley. Gracias a un primer acercamiento en un baile por parte de Henry Tinley, el hijo menor de la familia, comienza a formarse un precioso lazo de algo más que amistad entre él y Catherine. 
Pero el comienzo de este pequeño romance, se ve algo entorpecido por el hermano de Isabella, Henry Thorpe, quien no deja ninguna duda de su intención de cortejar a Catherine. 

Todo comienza a tomar un giro inesperado cuando a la fantasiosa Catherine la invitan a pasar una temporada en la antigua Abadía de Northanger. Un lugar que toda lectora de novelas góticas desearía visitar. Allí, la joven e ingenua Catherine se dejará llevar por su desatada imaginación, escudriñando en el pasado de un antigua familia. 

"Pues considero que aquella persona, caballero o señora, que no sabe apreciar el valor de una buena novela es completamente necia". Pág. 184. 

La novela está claramente dividida en dos partes: la primera desarrollada en Bath y la segunda en La abadía de Northanger. Pero es en Bath donde se tejen los hilos argumentales que llevarán la tensión narrativa hasta el final. Es en ese balneario donde se fijarán las relaciones entre las familias que irán involucrándose en la vida de Catherine: Los Thorpe y los Tinley. Estas dos familias son lo suficientemente contratantes para para encausar la atención del lector en sus diferentes acciones.

Lo interesante, es que a ojos del lector los comportamientos de los Tinley y los Thorpe son evidentes. Pero la protagonista no se da cuenta, brilla en ella la inocencia. Lo mismo pasa con sus protectores, los Allen, que parece que vivieran en las nubes. Y en eso se apoya Austen para realizar una narración irónica y sarcástica. Delata estos hechos evidentes, aclarando y puntuando que su heroína no se da cuenta. Definitivamente la narración de esta historia es la que logra darle el factor diferenciado con respecto a sus otros libros. Es amena, divertida, entra como una ráfaga de aire fresco a aliviar cualquier momento engorroso. Es el punto fuerte del libro.

No encontré puntos bajos o situaciones que me aburriera de la novela, al contrario, todo el tiempo Austen sabe como mantener la tensión narrativa. Hay momentos en que el amor y el romance se encargan de mantenerla, pero cuando es necesario las intercambia por el misterio y la imaginación. Sobre todo cuando la protagonista pasa un tiempo en La abadía de Northanger, dejándose influenciar por la lluvia, el ambiente gótico y los cuentos de misterios de Mr. Tinley.

En esta novela no hay puntos intermedios, hay personajes que el lector amará y otros que odiará profundamente. Y esa sensación hará que la lectura se haga muy adictiva en algunos capítulos. Me saco el sombrero ante la habilidad de Austen para narrar. En este libro, además, se encarga de destacar el amor por la lectura, pero no cualquiera, sino por la lectura de novelas. Carga contra todo aquel que denigre dicho hábito lector. Quedé encantado con este libro.

Novela, sí. ¿Por qué no decirlo? No pienso ser como esos escritores que censuran un hecho al que ellos mismos contribuyen con sus obras, uniéndose a sus enemigos para vituperar este género de literatura, cubriendo de escarnio a las heroínas que su propia imaginación fabrica y clasificando de sosas e insípidas las páginas que sus protagonistas hojeas, según ellos, con disgusto... Dejemos a quienes publican en revistas criticar a su antojo un género que no dudan en calificar de insulso, y mantengámonos unidos los novelistas para defender lo mejor que podamos nuestros intereses. Pág. 101. 


Ricardo Carrión
Administrador del blog