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jueves, 28 de diciembre de 2017

Reseña Nº 196: Travesías del hombre lobo

Travesías del hombre lobo




"Ella me iluminaba la vida y, a pesar de haberla matado, la sigo queriendo y la sigo deseando, como el primer día en que la vi". Pág. 14. 

Antonio, un joven universitario Chileno que viven en Santiago, perteneciente a una familia de clase alta, nos relata como aconteció aquel día hace tres años, en que comenzó a sentirse diferente. En donde una cosa tras otra le salía mal, donde lentamente una agresividad poderosa lo poseía. Y, más que eso, algo tomaba control de él sin dejar de ser consciente. Sus instintos comenzaba a ser más fuertes que su lado racional. 

"Suponiendo y solo suponiendo que una fuerza oculta me hubiera puesto en trance y que otra voluntad, no la mía, me hubiera inducido a caminar hasta el mercado, concluí que al recuperar la consciencia, se habría borrado de mi memoria toda la experiencia. Habría experimentado una especie de amnesia, como corresponde a todo trance. Pero, en mi caso, recordaba todos los detalles...". Pág. 40. 

Esta especie de transformación de Antonio, tiene como fondo el Chile de la Unidad popular, a principios de los años setenta. Hace muy poco Fidel Castro terminaba de realizar una extensa visita a Salvador Allende, y lo que se discutía en la casa de Antonio era siempre sobre estos temas políticos. Pero él ya vivía en un mundo aparte, caminando por las noches en las veredas del Mapocho, nadie sospechaba de él, debido su indumentaria de joven decente, la cual le servía como camuflaje para desatar una inusitada violencia cuando menos se esperaba.

En una de estas correrías a las que se dedicaba, conoció a Verónica, una humilde chica de una casa de putas. En ella descubrió lo que sería su primer amor verdadero. Además, comenzaría a acercarse al mundo de la gente más humilde, de los barrios bajos , lo que lo haría contrastar su propia vida con la de las familias más pobres.

"¡Cómo era posible que anduviera tan enamorado de una chiquillona pobre e ignorante!" Pág. 111.

El amor y las energías que dedicaba a Verónica, apaciguaron por un tiempo esa bestia incontrolable que afloraba en él, pero una bestia nunca puede estar en completo equilibrio, y cuando menos se espera puede realizar actos de los cuales se arrepentirá toda su vida. Esta es la historia de Antonio.

La historia en un inicio se torna bastante adictiva. El protagonista aparece hablando en primera persona sobre hechos que ya ha cometido. En cierta forma logra despertar la curiosidad en el lector al realizar una seria confesión, y los motivos que lo empujaron a realizar dicho acto. A partir de allí, se remonta tres años en el pasado y cuenta con detalle esa progresiva metamorfosis interna que lo lleva  a cometer todo tipo de atrocidades.

El libro está dividido en dos partes, en la primera es donde se logra el mejor resultado, se va alternando la narración entre una primera persona y una tercera. La voz en tercera persona va relatando los hechos del pasado de forma cronológica y es interrumpida gradualmente por el asesino quien irrumpe en la narración con letra cursiva para destacar el cambio de narrador. Así, con este juego narrativo y con diálogos ágiles, la primera parte del libro se lee bastante rápido. Es en la segunda parte donde declina bastante la tensión narrativa. Creo que la autora por un momento perdió la imagen completa de la historia y no supo extenderla debidamente para que la segunda parte cobrará la misma importancia que la primera.

Este libro tuve el placer de comentarlo con mi amiga Meg de Megarybooks, y ella se dio cuenta de ciertas cosas, por ejemplo: A través de los diálogos de los personajes se puede dilucidar el trasfondo político que imperaba en el Chile de aquellos años, y a medida que la historia avanza, cada vez, ese trasfondo político toma más importancia, equiparándose con el hilo principal de la historia. Y a partir de la segunda parte, la trama familiar del personaje, también empieza a incrementar su protagonismo, por lo que, la historia principal empieza a desvanecerse en ese intento de incorporar más tramas. El problema es que esas tramas no se unen, no tienen sinergia entre ellas, eso produce que tengan poca profundidad y no se desarrollen por completo. Como Meg lee harta ficción histórica, me comentaba que el trasfondo político no llegaba a involucrarse completamente con la historia de los protagonistas,   y eso fue lo que principalmente debilitó la historia, y estoy de acuerdo con ella.

En general es una buena historia, una buena idea, con sus puntos positivos y negativos, hay entretención, hay ideas nuevas, hay escenas dramáticas con desarrollo psicológico, y una muy buena ambientación del chile de aquellos años.

Muchas gracias a Editorial Zig-Zag por el envío del ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog