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jueves, 19 de julio de 2018

Reseña Nº 227: Otherkin

Otherkin


Sergio Alejandro Amira
El nautilus ediciones
217 páginas
Literatura infantojuvenil

Martina pronto cumplirá los ocho años, vive en una zona rural, en una casa muy cercana al bosque de   Ved´ma Vadá, que se dice está embrujado. La finca pertenece a su abuelo Anton Rudchenko, y se encuentra muy cerca de Smolensk, capital administrativa del óblast de Smolensk, Rusia. Ella vive con su abuelo paterno y su hermana adolescente, Verónica, debido a que sus padres murieron en un trágico incendio. 
No ha pasado mucho tiempo desde la tragedia y a las hermanas les ha costado manejar el dolor de la ausencia. Cada una a su modo intenta sobrellevar su nueva situación. Mientras a Martina le gusta explorar los lindes del bosque embrujado, Verónica se pasa los días encerrada leyendo en su cuarto. 
Eso las ha distanciado un poco, ya que a Martina no le gusta leer, aunque siempre está dispuesta a escuchar una buena historia. 

"A diferencia de Verónica, la lectura no es algo que motive a Martina en lo absoluto, y si bien no le gusta leer, no significa que no le gusten las historias". Pág. 15.

Gracias al gusto de Martina por las historias, se fue enterando de la de su abuelo, un reconocido héroe de la pasada guerra entre los d´yavoly y los seres humanos. Estas criaturas, al parecer extraterrestres, intentaron dominar el mundo, pero una orden de guerreros, los Helwyr, los enfrentó y derrotó. El abuelo de Martina es uno de los pocos sobrevivientes de aquella guerra, y se cuentan increíbles historias de él y su legendaria espada. 

"Soy el único cazador de d´yavoly de mi generación que quedo con vida, y mi vida se la debo a la prudencia. Es gracias a ella que logré sobrevivir donde todos los demás perecieron. Pág. 37.

Gracias a ello, Martina vive en un mundo sin guerra, pero donde aún quedan vestigios de ella. A pesar de las advertencias de su abuelo, Martina se la pasa merodeando los alrededores del bosque embrujado de Ved´ma Vadá. En una de aquellas ocasiones, se encuentra con un misterioso ser mitológico y mágico, que no debería existir: el Kitsune, una especie de mezcla entre gato y zorro. 
Debido a su poder mágico puede comunicarse con Martina a través de la mente, y poco a poco le irá contando historias y experiencias que le revelarán a la pequeña heroína, la realidad de un mundo fantástico que creía normal. 

-¿Qué es un Kitsune? -pregunta la niña.
-Alguien que no es ni gato ni zorro. Pág. 19.

El mundo fantástico que nos plantea Sergio Amira tiene como base el mundo real. En la narración se nombran constantemente países y ciudades de nuestra realidad. Incluso los hechos se desarrollan en Rusia. Pero algunos elementos hacen pensar en que no todo es tan normal. De pronto nos encontramos a Verónica, la hermana de Martina, contándole historias que lee en los libros, que se asimilan un poco a nuestros relatos populares pero que, en alguna medida difieren. Las mismas historias que le cuenta su abuelo o el misterioso Kitsune, nos develan un trasfondo fantástico, como si no se tratase de nuestro mundo, sino de otro muy parecido; un mundo paralelo. 

Lo cierto es que el autor juega con la mezcla entre lo que puede ser real y fantástico y le resulta muy bien, porque arma un mundo sólido y cautivador, que termina interesando al lector por su complejidad. 

No es una novela de acción, sino de historias. En la primera página y en la primera línea se cuenta que a Martina no le gusta leer, pero en el fondo eso no es problema para que le cuenten historias. En cierta forma, a Martina no le gusta la lectura porque debe hacerlo por obligación en el colegio, pero la curiosidad y el deseo de conocer otros mundos por medio de relatos está latente. Algo que pasa en la actualidad, a todo nos gustan las historias, pero la educación tradicional nos ha hecho sentir un rechazo a descubrirlas por nosotros mismos a través de las letras.

Los personajes apenas se desplazan, son pocos los escenarios que frecuentan, ya casi al final, se mueven un poco más. Lo esencial y lo que impulsa el relato no es la acción, sino el cúmulo de historias que le cuentan a Martina, las cuales están insertadas muy bien en la hilo principal, son breves y enriquecen el relato a medida que aparecen. De esa forma no se necesita visitar ningún lugar para ir explorando la fantasía que nos propone el autor. 
A la protagonista le encantan los relatos que le cuenta su abuelo, su hermana, y sobre todo, el Kitsune. Este animalito mágico, es el punto de inflexión y eje del relato, él vuelve el mundo normal, fantástico. Y hace percibir esa fantasía con sentido, porque la asienta sobre una base matemática, explicando de forma didáctica la magia en términos científicos, lo que le da orden y sentido a esta nueva realidad. 

"En estado natural cada cual se guía exclusivamente por la obtención de su propio beneficio. Al no existir moral alguna el único límite para la obtención de nuestros deseos es la oposición que podamos encontrar en los demás". Pág. 64.

La curiosidad de Martina no tiene límites y eso la anima a preguntar constantemente términos que no entiende, lo que hace muy didáctico el relato, porque la protagonista hace las consultas que haría el lector. Y así, recibe interesantes explicaciones sobre diversos temas, como la libertad, las mentiras, la moral, la maldad o la prudencia. 

"Para que la maldad florezca solo hace falta que los buenos no hagan nada". Pág. 102. 

Es una lectura infantojuvenil, pero la riqueza de su mundo fantástico está al nivel de cualquier novela para adultos. Al final, hay un giro argumental de ciento ochenta grados, que cambia la perspectiva de todo, un acierto del autor, que espero continué la saga, porque a pesar de cerrar bien el argumento principal, me quedaron las ganas de saber más del futuro de Martina y su hermana. 

Muchas gracias a El nautilus ediciones por el envío del ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog.