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lunes, 12 de marzo de 2018

Reseña Nº 207: Pablo Neruda: Cartas de amor

Pablo Neruda: Cartas de amor


Pablo Neruda (1904-1973)
Edición: Gabriele Morelli
Cátedra
316 páginas

Para escribir versos como los que escribía Pablo Neruda, no solo había que enamorarse de vez en cuando, sino que vivir el amor en todo su esplendor y pasión. Cada uno de sus libros fueron escritos en medio de algún o algunos romances muy intensos. Es que el poeta no le ponía trabas a su corazón y desde muy joven desataba sus escandalosos sentimientos en el frágil papel. Quizá, antes del poema mismo, fue el correo el encargado de llevar sus primeras palabras de amor. Y es que la distancia es algo duro cuando se trata de amar, de separarte de la persona amada por un tiempo indeterminado. Comienzan las dudas y la indiferencia. La impotencia de no poder ver a sus musas a los ojos, de no tener contacto físico, obliga al poeta a escribir fuera del mundo fantástico de los versos y a dejar escapar frases y promesas de amor influenciadas por la cruel y dura realidad. 

En la correspondencia quedó la evidencia de cómo la vida afectó sus romances y sus amoríos. Y como éstos fueron los precursores de sus más grandes poemas. El epistolario amoroso es una suerte de biografía íntima, un paseo por su privacidad, donde el eje central es el amor y todo gira en torno a él. Lo cambios de trabajo, los estudios, la falta de dinero, sus lecturas, sus momentos difíciles, sus versos; todo desde la perspectiva de las diversas facetas de la pasión por la mujer. 

En esta edición se recopilan las cartas o fragmentos de ellas, que Neruda envió a sus diversas musas durante su vida. Pero las primeras epístolas que aparecen en este libro no son precisamente románticas, sino de amor filial, en donde se puede apreciar el cariño que el poeta tenía por su hermana Laura y por su "mamadre", apodo cariñoso con que trataba a su madre adoptiva Trinidad. Las cartas seleccionadas que les enviaba, son las más destacadas del período en que Neruda era estudiante en Santiago de Chile y luego Cónsul en Rangoon. 

"He hecho con cierta felicidad el viaje desde Europa y te escribo ya desde Rangoon, que es una gran ciudad bastante hermosa pero donde me aburriré en poco tiempo". Pág. 97.


En el mismo período de estudiante, también escribía a uno de sus amores de juventud: Teresa Vásquez (Terusa). Las cartas a Terusa son apenas unos fragmentos, ya que la mayoría fue tirada y quemada luego de que ella se casara. Pero se puede apreciar la intensidad con que Neruda le prometía amor a la joven muchacha, demostrando su desesperación por no tener una oportunidad con ella debido a la diferencia de clase. 

"Sin duda alguna no te acuerdas de mí. Yo en cambio he escrito estos versos llenos de tu recuerdo, de tu recuerdo que es lo único hermoso que tienen". Pág. 117.

La misma desesperación se aprecia en Las cartas a Albertina, que curiosamente se escribieron paralelas a las de Terusa. El epistolario de Albertina es el más extenso y completo del libro, ya que se conservó casi intacto. Gracias a eso se puede hacer un seguimiento de toda la relación, del inicio hasta el fin, y de como gradualmente, Albertina se queja de la naturaleza mujeriega del poeta. A ella Neruda le envió varios poemas que se incorporan en el apéndice de esta edición y que luego formaron parte de Veinte poemas de amor y una canción desesperada. 

"No sé qué cosas te habrán contado: de mí cuentan tantas cosas! Es preciso que me las digas. A ver si son ciertas. Si te digo: es verdad, créeme. Si no déjalo, y no lo pienses. Tengo hecha el alma de una manera tan difícil. No sé si amo o no amo, si olvido o si adoro. A ti y haga lo que haga, y digan de mí lo que deseen, te quiero inalterablemente, y tú lo sabes, Pequeña. " Pág. 144. 

Las cartas a Olga aparecen en años posteriores, pero son muy breves, ya que es solo un pequeño flirteo de Neruda con una entusiasta de su obra. Al comparar las fechas, se puede apreciar que mientras Neruda coqueteaba con Olga ya estaba casado con María Antonieta Hagenaar (Maruca), un matrimonio que ni él mismo se explica cómo sucedió, y del cual se arrepiente. No existe correspondencia amorosa entre ellos, como tampoco existen versos inspirados en ella. Es una relación que se fue quebrando cada día más, hasta que Maruca dio a luz a la pequeña Malva Marina. La pequeña nació con hidrocefalia, lo que terminó por ahuyentar aún más a Neruda, quien abandonó definitivamente a su esposa y a su pequeña hija enferma de dos años, la que más tarde también sería abandonada por su madre y moriría a los ocho años en el seno de una familia campesina que la adoptó. Pero estos hechos no mermaron el carácter mujeriego del poeta, quien parecía no poder vivir sin enamorarse continuamente de una nueva mujer. Así llegó Delia, veinte años mayor que Neruda, y que ya era su amante mientras estaba casado. Con Delia también se casa, pero como se hizo costumbre en Neruda, antes de separarse, según dejan entrever las cartas, ya tenía una nueva amante, Matilde Urrutia. Las cartas a Matilde son las últimas del libro, y puede que ella no haya sido su último amor.

"Hay algo más importante que tú y que yo, somos tú y yo. Juntos somos lo que la pobre gente no alcanza jamás, el cielo en la Tierra. " Pág. 247.

En las cartas escritas a todas sus musas, Neruda estila un humor cordial, acompañado con dibujos y juegos de palabras, con muchas palabras coloquiales y sobrenombres. Siempre se muestra ameno a pesar de que pudo estar viviendo problemas, como la falta de dinero y las persecuciones políticas.
En donde se muestra más serio es cuando sus destinatarias no responden sus epístolas o simplemente se retrasan en hacerlo. Neruda les implora y les reclama sus respuestas. Sobre todo a Albertina a quien incluso le pide que le escriba cartas más largas. El silencio de Albertina en la correspondencia termina inspirando el tan conocido poema veinte: me gusta cuando callas... Pero si hay algo que se puede destacar en todas sus cartas es lo mucho que lo angustia estar lejos de la persona amada, y ello le provoca la inspiración para escribir promesas y frases de amor que siempre aparecen al final de cada carta, justo antes de la despedida. Algo que no varió a lo largo de los años y de las distintas parejas que tuvo.

Tengo que destar de esta edición, la pasión por el detalle. Como se trata de una correspondencia privada, de carácter muchas veces familiar y de amistad; se hace referencia a muchos lugares y nombres de personas que son desconocidos para un lector ajeno al círculo de cercanos del poeta. Y es por ello que el autor incorpora muchos pie de página muy detallados que explican el momento, el lugar y la persona a la que Neruda hace referencia, como también las frases en clave y muchos otros detalles que brindan la experiencia de una lectura biográfica: como fotografías, imágenes de borradores y dibujos de Neruda, lo que permite conocer más a fondo su vida y su carácter. Además, previo a las cartas se incluye una introducción rica en aspectos biográficos, que detalla cada sección de la obra y la complementa de forma muy acertada. En mi experiencia personal preferí leer antes y después de cada compendio de cartas, la sección de la introducción que le correspondía. Eso me ayudo mucho a situarme en el tiempo espacial en que Neruda escribía, esto lo aconsejo a todos los futuros lectores de este libro.



Muchas gracias a Ediciones Cátedra y a Editorial Zig-Zag por el envío del ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog