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sábado, 16 de enero de 2016

Reseña Nº45: Las colonias del sistema solar: Theia

Las colonias del sistema solar: Theia


Luis Ángel Fernández de Betoño
390 Páginas

Primero que nada, agradecer a Luis Ángel por enviarme su libro en formato Kindle, es un placer leer y difundir obras de autores noveles. ¡Vamos con la reseña!

Nos encontramos en el año 2373, el ser humano ha empezado a colonizar el espacio, lógicamente sus primeros proyectos los realizó en la Luna, más tarde en Marte y finalmente hasta los principales satélites naturales de Saturno y Júpiter. 

La historia está muy bien construida. Nos encontramos con los seres humanos ya asentados en el sistema solar, y para entender cómo lo consiguieron el autor nos va relatando sutilmente los sucesos, paso a paso, sin extenderse, intercalando la historia de los personajes y la de la conquista del espacio. 

Luis nos plantea un camino y un desarrollo de la civilización humana en el espacio muy cercano a lo que podría pasar realmente.
Lo que comienza como una comunidad humana espacial, termina fragmentándose, principalmente por temas económicos. El descubrimiento de ciertos minerales en el espacio, los buenos negocios y buenos empleos le otorgaron a las primeras generaciones humanas colonizadoras del espacio, muchas comodidades y privilegios, mientras el planeta Tierra sufría con la superpoblación y la contaminación. Este simple hecho produjo un quiebre en las relaciones entre colonos espaciales y terrícolas. Además el descubrimiento de ciertos minerales en el cinturón de asteroides y la instalación de mineros en el planetoide Ceres, terminó generando la piratería. 

Todos estos hechos que se cuentan de una forma muy clara en el libro, nos retratan el panorama actual en que se desarrolla la historia. En donde tenemos por un lado a la Federación espacial, con su correspondiente flota, que nació para poder combatir a los piratas, con sede central en Titán, por otro tenemos al cinturón de asteroides con su sede principal en Ceres, un lugar sin ley. El planeta Marte es completamente independiente y lo mismo para el planeta tierra. Por lo tanto el sistema solar se encuentra dividido en estas cuatro zonas. 

Los diversos personajes de la historia se desplazan por todos estos escenarios, intentando cumplir una misión.
Los científicos han encontrado un planeta gemelo a la tierra, pero a una distancia luz inalcanzable para la vida humana. Los esfuerzos en nuevas tecnologías no han sido suficientes para poder enviar seres humanos a dicho planeta.
Pero un nuevo descubrimiento de un mineral único, llamado singularidad, podría poner fin a los intentos fallidos y colocar al alcance del ser humano el planeta Theia.

Pero hay detractores de esta idea, y harán todo lo posible para que la empresa Helio Génesis, no pueda obtener el mineral.
El líder de esta enorme corporación espacial, Owen Jeringan, pertenece al grupo de los 10.000, quienes quieren colonizar Theia, pero utilizando a los terrícolas. Ya que son los únicos que no tienen nada que perder y aún mantienen el espíritu colonizador. Los colonos espaciales debido a sus comodidades, no quieren perder su vida perfecta y no están dispuestos a vivir aventuras.

"¿Viajaría unas décadas en suspensión vital, atravesando el espacio exterior, en un viaje sin retorno, para llegar a un planeta virgen y después trabajar para civilizarlo? 
-No, creo que no, no me merecería la pena, aquí tengo una vida muy cómoda. 
-¡Exacto capitán, no le merecía la pena! ¿Por qué complicarse? Eso es lo que la mayoría de los colonos pensaríamos, por eso tienen que ser terrícolas; ellos están acostumbrados al mundo exterior y tienen poco que perder."

Para esto Jeringan planea hacerse con el nuevo mineral de forma secreta, por medio de un equipo de personas especializado. El grupo será integrado por un antiguo piloto de combate, Gael Paulsen, prácticamente un veterano de la guerra con Marte, un piloto de primera, que conoce el cinturón de asteroides como la palma de su mano, ya que es en ese lugar sin ley a donde deben dirigirse en busca de la singularidad. Paulsen utiliza las ideas del Sun Tzu (El arte de la guerra) para combatir.

"En ese momento, una frase le vino a la mente: Surge allí donde tu enemigo, no te espere"

A él se suman, un militar experto en combate cuerpo a cuerpo, dos físicos y una investigadora de Helio Génesis, Alexia Lombard, quién será la líder del equipo. Todos aportaran sus conocimientos y habilidades para lograr el objetivo.
Pero esta misión secreta que parece simple, será puesta en peligro debido a la amenaza de un grupo de mercenarios terrícolas que han sido contratados por enemigos de Jeringan, para arrebatarles la singularidad.

Esta historia fue como una bocanada de aire fresco, físicamente el libro es largo, tiene muchas páginas, pero la historia se hace muy corta, se lee en un suspiro. Aquí no encontraremos diálogos filosóficos, ni largas descripciones, es acción pura con un toque de romance. Hay combates en el espacio, que me recordó mucho a escenas de Battlestar galáctica y combates cuerpo a cuerpo con armas futuristas. 
Los personajes causan empatía con el lector, tanto los protagonistas encargados de la misión como los mercenarios que deben detenerlos, todos tiene su historia de fondo y sus motivaciones, y eso causa, que te encariñes con ellos y les tengas simpatía. La historia está muy bien escrita, con esos diálogos cortos que me fascinan, al más puro estilo Asimov. Todos los elementos que presenta la historia son utilizados, nada sobra. El final es abierto, te deja con ganas de seguir leyendo para conocer los diversos destinos de cada unos de los personajes. Claramente debería haber una segunda parte.

El autor no sólo nos entrega entretención, nos envía un mensaje, que se puede captar nada más empezar el libro, el de recuperar una parte humana que hemos perdido, la de ser exploradores. Y que la conquista del espacio, es el siguiente paso en nuestra carrera evolutiva.