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lunes, 10 de julio de 2017

Reseña Nº 167: La muerte de Iván Ilich

La muerte de Iván Ilich (1886)

León Tolstoi (1828 - 1910)
97 páginas
Literatura Rusa

"La historia de la vida de Iván Ilich había sido sencillísima y ordinaria, a la par que terrible en extremo"

Iván Ilich era el segundo hijo del eterno funcionario público Ilya Yefimovich Golovin. Su hermano y hermana nunca estuvieron a la altura de las circunstancias, pero Iván sí. Concluyó sus estudios de  derecho y, gracias a la influencia de su padre, consiguió el cargo de ayudante del gobernador en una de las provincias. Desde ese momento, el joven Iván comenzó a vivir su vida, o más bien, la vida que creía que debería vivir. Su camino lo amoldó en consonancia a su enorme atracción por las personas de elevada posición social, siendo él de clase media. Así, pasó cinco años en su primer empleo, para luego, a la primera oportunidad, optar por un cargo más elevado: ser juez de instrucción.

Su nuevo cargo le dio la posibilidad a Iván de sentir cierto poder sobre los demás; lo que le encantaba, no con el fin de abusar, sino por la mera satisfacción de tenerlo. Además, siguiendo su interés por las clases sociales altas, vuelve a adoptar las costumbres de aquellos. Se adapta fácilmente a sus ideas dejando las suyas de lado, con el fin de encajar. Y así prosigue su vida, como una hoja que se la lleva el viento; el joven Iván se deja arrastrar por las convencionalidades sociales. En ese momento, aparece en su vida la atractiva y lista Praskovya Fyodorovna Mihel, una mujer que encajaba perfectamente en la vida que se estaba construyendo. El matrimonio era el siguiente paso, era lo correcto, lo lógico, lo que todo el mundo espera de él.

"Decir que Iván Ilich se casó por estar enamorado de ella y encontrar que ella simpatizaba con su noción de la vida habría sido tan injusto como decir que se había casado porque el círculo social que frecuentaba daba su visto bueno a esa unión. Iván Ilich se casó por ambas razones: sentía sumo agrado en adquirir semejante esposa, a la vez que hacía lo que consideraban correcto sus más empingorotadas amistades".

Matrimonio, trabajo, hijos, reuniones sociales; la vida perfecta, la vida que era sensata. Iván no era más que un objeto inanimado perteneciente a un sistema, al que él creía, debía pertenecer. Cada día que pasaba, se alejaba más de la felicidad que llegó alcanzar en su niñez. No se daba cuenta que estaba hipotecando su destino, que estaba muerto en vida. Porque a través del relato, Tolstoi, en su brevedad, nos hace sentir el automatismo y la trivialidad de la rutina de Iván. En su inconsciente, el personaje sabe que está muriendo lentamente por no vivir como él quiere, sino como los otros quieren. Y al seguir la corriente, de quienes lo ven, como un mero objeto, se termina transformando en uno; abandonando el verdadero sentido de la vida.

"Y si toda mi vida, mi vida consciente, ha sido de hecho lo que no debía ser".

Para Tolstoi, no hay una diferencia entre un Iván muerto y el que vivió aquella vida; son lo mismo. Incluso, en el primer capítulo, lo que hace es iniciar describiendo el funeral de Iván, lo muestra muerto y sonriente. Para luego, a partir del capítulo dos, relatar su vida. Al mostrarlo muerto y luego "viviendo", no se pueden apreciar diferencias, sigue siendo un objeto. El Iván muerto es considerado por sus amistades como una pieza menos en el sistema, mientras que el Iván vivo, es solo una pieza más del sistema. El mismo punto de vista frío, era utilizado en las dos situaciones.

"El sencillo hecho de enterarse de la muerte de un allegado suscitaba en los presentes, como siempre ocurre, una sensación de complacencia, a saber: "El muerto es él; no soy yo".

El relato de la vida de Iván es muy breve, no es necesario indagar más en un sistema que se repite; la vida de un muerto.
A pesar de que el protagonista no quiere sacarse la venda de los ojos, y que piensa que todo lo que hace está bien, su cuerpo, su inconsciente, le dice lo contrario, y es en ese momento, cuando cae enfermo, cuando su cuerpo no resiste más y esa contradictoria vida comienza a matarlo. El proceso de la enfermad, no es más que el proceso, en la cual el protagonista se debe enfrentar a su mentira, a su falsa felicidad. A través del dolor lucha por entrar en razón.

"Su carrera oficial, junto con su estilo de vida, su familia sus intereses sociales y oficiales... todo eso podía haber sido fraudulento. Trataba de defender todo ello ante su conciencia. Y de pronto se dio cuenta de la debilidad de lo que defendía. No había nada que defender".

"Sí, no fue todo como debía ser -se dijo-, pero no importa. Puede serlo. ¿Pero cómo debía ser?

Tolstoi nos relata con detalle la agonía de Iván, ya que allí, se encuentra el punto más interesante del libro, es donde hace reflexionar al protagonista. Lo enfrenta a la muerte, no como el fin de una vida, sino como el inicio de una verdadera.

"Éste es el fin de la muerte -se dijo-. La muerte ya no existe".

Es un relato muy corto, que tiene lo justo y necesario para hacernos reflexionar, y tiene esa capacidad atemporal de Tolstoi, en donde el paso del tiempo no afecta el resultado de la enseñanza. Su temática es completamente vigente en nuestro tiempo y muy necesaria, por lo que los invito a leerlo. No se arrepentirán.

Ricardo Carrión 
Administrador del blog