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viernes, 16 de junio de 2017

Reseña Nº 162: La patrulla del tiempo

La patrulla del tiempo 


elige-un-libro
Poul Anderson
Ediciones B
Nova
723 páginas


La patrulla del tiempo es una serie de relatos y novelas cortas del premiado autor Nebula y Hugo, Poul Anderson. Este conjunto de historias giran en torno a un típico cliché de la ciencia ficción: El viaje en el tiempo.
Hay todo un desarrollo del hombre que comienza en la historia antigua y se proyecta hacia tiempos inimaginables. La evolución del ser humano parece tener su fin en unas criaturas llamadas "Danelianos", cuya forma y aspecto no son definibles. No son buenos ni malos, tienen una suerte de equilibrio perfecto de emociones. Solo les preocupa una cosa: no dejar de existir. 

El viaje en el tiempo ya se había desarrollado cuando los Danelianos comenzaron a existir. Sus antepasados jugaron a cambiar la historia constantemente viajando al pasado, alterando el futuro. En una de esas alteraciones, el resultado fue que el ser humanos evolucionaría en un Daneliano. En cuanto estás criaturas tomaron conciencia de que con cualquier otro cambio desaparecerían, decidieron crear "La patrulla del tiempo", para evitar que el ser humano siguiera viajando irresponsablemente al pasado, poniendo en peligro su existencia. No prohibieron los viajes, solamente se preocuparon de regularlos. 

A eso se dedican los patrulleros temporales, a rectificar interferencias extratemporales en el tiempo. Para constituir la patrulla, reclutan preferentemente a hombres y mujeres con algún pasado militar o con conocimientos específicos sobre una materia. Los escogen a lo largo del tiempo, son todos de diferentes épocas.
Luego de un entrenamiento para convertirlos en patrulleros, los devuelven a su época natal, y desde ahí saltaran en el tiempo de acuerdo a la misión que les encomienden, utilizando una especie de motocicleta temporal (cronociclo).
Manse Everard es un patrullero del tiempo, la historia de su inclusión y entrenamiento en dicha patrulla, se cuenta en el primer relato de este tomo. El cual fue publicado en el año 1955.

La idea de los patrulleros del tiempo no es nueva. Cuando aparecía el primer relato de este libro en 1955, también, en el mismo año, se publicaba "El fin de la eternidad" de Isaac Asimov. Novela que utiliza también una especie de patrulleros del tiempo. Mientras Asimov apuesta por una novela con un nudo interesante que impulsa la trama, Anderson apuesta al relato corto y al detalle histórico.

Lo interesante en este libro, sería indagar más en la patrulla del tiempo como institución, pero Anderson se limita a utilizarla solo como un esquema repetitivo. En cada relato utiliza el mismo sistema: una misión para Everard, y una introducción a un nuevo período histórico. No hay novedad ni sorpresa. La genial idea de la patrulla del tiempo, está subyugada a ser solamente un transporte para llevar al personaje principal al terreno que maneja el autor: el detalle histórico.

La trama de los relatos y novelas cortas se construye en base a una visión novedosa de un hecho o período histórico. Luego de que los personajes son transportados a ese lugar, todo lo que tenga que ver con la idea de la patrulla queda de lado, en un segundo plano, y sumerge a los personajes en el ambiente social, político y religioso de la época. Convirtiendo un relato de ciencia ficción, en uno histórico. Lo cual, podría resultar muy interesante debido a lo bien que el autor ambienta la época, y al tono detectivesco que toma la historia cuando se inicia la búsqueda de la interferencia temporal. Pero eso iría bien para una novela extensa, no para relatos cortos.

¿Qué es lo principal en este tipo de historias? La intensidad. Y la pierde desde las primeras líneas. No nos ataca directamente con frases que nos impacten. Lo primero que hace es montar una escena en donde le encomienda una misión al protagonista, algo que se hace monótono a lo largo del libro. Luego del rutinario desplazamiento temporal, se dedica a insertarnos en el período de tiempo escogido, y lo va desarrollando paralelamente con la búsqueda de la interferencia temporal por parte del protagonista. Incorporando ideas y situaciones intermedias que terminan por dilapidar toda la intensidad que debería tener.

¿Otro elemento fundamental? La tensión. Ese entramado que teje el autor para acercarnos lentamente a lo que nos quiere decir, para envolvernos poco a poco; tampoco es logrado. Debido a las constantes interrupciones descriptivas y la reiteración de paradojas temporales. Desconecta al lector de la atmósfera que va creando.
En un relato o novela corta, no debe ambientar tanto, no debe acumular datos que no aportan a la trama, debe ir al grano, agilizar la narración, dejar que el lector de por supuestas algunas cosas. Debe ponerle límites, presionar su desenlace, para que la estrategia aflore y sorprenda. Pero el autor no lo hace, ya que su sello personal, es el conocimiento detallado de las épocas y, a partir de ellos, construye el relato.
Lo que más elogian de este libro, es lo que destruye la intensidad y la tensión de los relatos, convirtiéndolos en narraciones planas y desabridas. No son buenas historias, no van más allá de la anécdota histórica que nos quieren contar.

Tampoco fue muy afortunada la idea de la editorial, de colocar todos estos relatos juntos. No tienen un nudo general que impulse una trama, y varían en calidad. Contienen reiteraciones en el esquema del viaje temporal que aburren. Avanzas y no hay sorpresas, solo cambios de escenarios. No es recomendable leerlos de forma continua, porque cansan. ¿Cuál es la idea de agrupar estos relatos? ¿Aburrir al lector? Lo han conseguido.

Muchas gracias a Ediciones B Chile por el ejemplar

Ricardo Carrión
Administrador del blog