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miércoles, 26 de abril de 2017

Reseña Nº 152: Todos los fuegos el fuego

Todos los fuegos el fuego (1966)

libro-cortázar
Julio Cortázar (1914 - 1984)
Penguin Random House
Debolsillo
158 páginas
Cuentos


Cuando me he puesto a leer este libro de cuentos de Cortázar, me fue imposible no tender a compararlo con los otros libros que hace poco he leído de él, cuyas historias aún dan vueltas en mi mente. Parece que el autor jugara con nosotros a lo largo de sus publicaciones. En "Final del juego (1956) e "Historias de Cronopios y de famas" (1962), nos encontramos con prosas más breves e ingeniosas, en donde el lector es sorprendido constantemente por las "bruscas" rupturas de la realidad. En ellos, el número de cuentos por publicación es alto, en contraposición con "Todos los fuego el fuego" (1966), cuyo número de relatos, es apenas ocho, pero con una prosa mucho más extensa y trabajada, donde lo fantástico se mezcla con la realidad de una forma pausada, como un arrollo que fluye. Aquí el lector no debe esperar la sorpresa. El deleite está en disfrutar la narrativa fantástica, letra a letra, que se va entretejiendo como una guirnalda alrededor de la realidad. Iniciando  en "La autopista del sur" para cerrar el decorado en "El otro cielo".

"... y curiosamente pensé que también eso entraba de alguna manera en la guirnalda y que era un poco como si una mano acabara de trenzar en ella la flor que la cerraría antes del amanecer". Pág. 152.

Hay muchas formas de romper la realidad, sí, eso que Cortázar llamaba falso realismo, todo ese mundo regido por un sistema de leyes científicas o morales; el mundo del sentido común. Vivimos tan encasillados y normados entre esas leyes, que no nos detenemos a pensar en sus excepciones, es en esos casos, donde Cortázar vislumbra una realidad diferente, es ahí donde indaga y nos sorprende de manera sutil, porque es tan simple el cambio, una leve desviación y el cuento abandona lo mundano para volverse una obra de arte.
Un grupo de personas va entrando a Paris en sus autos por la carretera, y de pronto, se encuentran con un embotellamiento, hasta el momento nada es anormal, salvo que el tiempo de duración del embotellamiento, comienza a extenderse demasiado. Y, además, las personas no abandonan sus autos y se quedan a esperar y a vivir allí, llegando a formar una comunidad en medio de la carretera. Dos simples sucesos fuera de las reglas, y un simple viaje en auto, se convierte en "La autopista del sur", el primer cuento fantástico del libro. Puede ser más sutil aún, una familia por ejemplo, por temor a causarle una impresión a una madre enferma, decide ocultarle algunos sucesos que la podrían afectar, pero una mentira lleva a la otra, y se produce una cadena de acontecimientos que se salen de la norma, pero que la familia se lo toma con naturalidad. Y así nace el segundo cuento: "La salud de los enfermos", uno de los más emotivos del libro.

"..., pero a mamá no se le podían dar noticias inquietantes con su presión y su azúcar, de sobra sabían todos que el doctor Bonifaz había sido el primero en comprender y aprobar que le ocultarán a mamá lo de Alejandro". Pág. 39.

Para Cortázar, el cuento es incasillable, es el resultado de la vida y la expresión escrita de esa vida. Y las imágenes, son las únicas capaces de expresar dicha reverberación. En el cuento "Reunión", es donde mejor hace uso de ellas. A través de su admiración por el Che Guevara, se inspira en los "Pasajes de la guerra revolucionaria" para transportarnos al desembarco en la playa "Las coloradas" de Cuba. Y es la imagen del hombre apoyado en el tronco de un árbol, que el mismo Che Guevara recuerda de un cuento de Jack London, la base en la que se sustenta el relato.

"... siento al mismo tiempo cómo la melodía y el dibujo de la copa del árbol contra el cielo se van acercando, traban amistad, se tantean una y otra vez hasta que el dibujo se ordena de pronto en la presencia visible de la melodía, un ritmo que sale de una rama baja, casi a la altura de mi cabeza, remonta hasta cierta altura y se abre como un abanico de tallos, mientras el segundo violín es esa rama más delgada que se yuxtapone para confundir sus hojas en un punto situado a la derecha, hacia el final de la frase, y dejarla terminar para que el ojo descienda por el tronco y pueda, si quiere, repetir la melodía." Págs. 62-63.

El cuento requiere de una tensión constante, no hay tiempo para incluir elementos decorativos. Es la tensión la que hace que un cuento sea bueno, no el tema. En "La señorita Cora", Cortázar nos presenta una situación rutinaria, una simple operación de apéndice de un adolescente, nada podría ser menos interesante, pero al adolescente le toca una enfermera muy joven, y se genera un inocente amor platónico. Así, con algo tan simple, Cortázar comienza a crear tensión, logrando el máximo cuando juega con la narración, ya que son distintas voces las que componen la misma realidad. Los distintos personajes que aparecen, nos dan a conocer la historia por medio de sus pensamientos, y en medio de una frase, aparecen los pensamientos del otro, como si se tratara de un rompecabezas que se va armando con los puntos de vista de cada uno de ellos.
En "Todos los fuegos el fuego", cuento que le da el título a este libro, el autor utiliza una técnica similar para unificar realidades distintas. En este caso, dos tiempos cronológicos diferentes: Un circo romano y un Paris moderno. Las escenas en las que un gladiador romano, es puesto en una situación desventajosa en el circo, por un procónsul, se interrumpen constantemente por las de una llamada telefónica en Paris. Las interrupciones surgen en mitad de un párrafo, como si no se tratara de periodos de tiempos distintos, y las situaciones similares que se viven en uno y en otro, no son más que una misma; un mismo universo, unido narrativamente.

"Roland bebe un trago de coñac. Siempre le ha gustado escoger sus palabras, evitar los diálogos superfluos. Jeanne repetirá dos, tres veces cada frase, acentuándolas de una manera diferente; que hable, que repita mientras él prepara el mínimo de respuestas sensatas que pongan orden en ese arrebato lamentable. Respirando con fuerza se endereza después de una finta y un avance lateral; algo le dice que esta vez el nubio va a cambiar el orden de ataque, que el tridente se adelantará al tiro de la red". Pág. 128. 

El frágil y menudo espacio que divide la realidad y la irrealidad, también se hace presente en el libro. En el cuento "La isla a mediodía" el joven asistente de vuelo Marini, se obsesiona con una isla que puede apreciar desde la ventanilla del avión, justo a mediodía. Es una obsesión visual, donde hay una progresiva introducción en aquel espacio entre realidades, es un progreso muy parecido al del cuento "Axolotl" del libro "Final del juego".
Lo visual también se usa como punto de partida en "Instrucciones para John Howell", donde todo inicia con el protagonista observando la escena de un drama en un teatro londinense. Pero de pronto se encuentra actuando en el escenario, entrando en el terreno de lo absurdo, lo que termina provocando una fusión entre realidad y ficción, por medio del abandono de la razón.

"... todo eso hubiera parecido absurdo, pero un teatro no es más que un pacto con el absurdo". Pág. 105.

Finalmente, para cerrar esta maravillosa colección de relatos, el autor no regala el formidable cuento "El otro cielo", donde aborda el concepto de "la forma doble", y lo utiliza de una manera brillante, debido a la simpleza del acto, que a la vez, causa un gran impacto en el lector. Ya que al entrar en una simple galería, el protagonista atraviesa el tiempo y el espacio, para pasar de su aburrida vida de corredor de bolsa en el Buenos Aires de mediados del siglo XX, a un París Bohemio de finales del siglo XIX. Así, comienza a vivir una vida doble. Y es en París, donde encuentra su mayor felicidad, bajo ese cielo tapizado de guirnaldas, elemento que simboliza las galerías que recorre junto a su amada Josianne, y que, como dije al principio de esta reseña, se van entrelazando con la aburrida realidad que le espera en Buenos Aires.

"... ese mundo que ha optado por un cielo más próximo de vidrios sucios y estucos con figuras alegóricas que tienden las manos para ofrecer una guirnalda". Págs. 136-137.


Muchas gracias a Penguin Random House por el envío del ejemplar