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lunes, 4 de julio de 2016

Reseña Nº 90: Jane Eyre

Jane Eyre (1847)

Charlotte-Bronte
Charlotte Brontë
Editorial Porrúa (1983)
327 Páginas
Grandes clásicos


La Edición


Antes de comenzar con la reseña me gustaría hablar un poco de la edición que leí. Es bastante antigua, de 1983. Las ediciones más actuales poseen muchas más páginas; la diferencia radica en el tamaño de la letra, ya que es realmente diminuta, y cada página traía dos columnas con un espacio muy reducido, dar vuelta una página de este libro equivalía a dar vuelta dos o tres de una edición más actualizada. La traducción tampoco fue de las mejores, pero, a pesar de que estas condiciones podrían desalentar a cualquiera, la historia me atrapó completamente y disfrute cada página de este libro.

La historia


A pesar de que siempre se asocia a una historia de amor, no lo es como tal; el amor es solo un complemento; ya que es la historia de una mujer; una mujer que rompió con todas las convenciones sociales establecidas en la inglaterra de mediados del siglo XIX. En un mundo de hombres, ella se abre paso desde pequeña, soportando todo tipo de injusticias y desventuras que la vida le puso en el camino. Ella es la fiel representante del feminismo.

Jane Eyre nació de un matrimonio que nadie aprobaba. En aquella época cuando un matrimonio no era aprobado y los individuos igual se casaban, sufrían las consecuencias de ser aislados de la familia.  Así sucedió con los Eyre, y su pequeña hija. Jane no solo sufre estas consecuencias, sino que también pierde a sus padres a temprana edad, quedando huérfana.
La madre de Jane provenía de noble cuna, tenía un hermano: El señor Reed. Él decide hacerse cargo de la pequeña Jane y la lleva a su casa sin contar con la aprobación de su esposa. Nadie, salvo su tío apreciaba a la niña, pero el caprichoso destino no deja de ensañarse con Jane, y su tío también muere, quedando abandonada a expensas de una tía que la odia y unos primos que la maltratan, y la odiaban aún más por no someterse, por no ser una niña sumisa, por protestar ante mentiras e injusticias; lo que detonó finalmente su salida de aquella casa en donde nunca encontró una familia y menos cariño.

A los diez años es expulsada de la casa de la señora Reed para ser enviada a una internado para huérfanas, llamado Lowood. Un lugar frío y severo donde Jane crece y se vuelve una mujer, en medio del frío, la tuberculosis y la pobreza. Pero a pesar de las difíciles condiciones de vida, su espíritu inquebrantable lucha contra las asperezas de la naturaleza y los vicios humanos. Su cálida alma va encontrando semejantes y logra conocer la amistad por primer vez en su vida. La educación que recibe y los libros a los que accede van formando su carácter, convirtiéndola en una mujer de principios muy bien instruida que no ha perdido en su corazón el fuego de la independencia.

A los dieciocho años logra su primera colocación como institutriz, en un lugar llamado Thornfield Hall. Allí es donde se desarrolla el grueso de la novela, es un lugar donde Jane por primera vez encuentra cierta paz en su tormentosa vida. Comienza a disfrutar de poder trabajar y ganarse la vida. El propietario y jefe de Jane es el señor Edward Fairfax Rochester, un hombre de cuarenta años, que no posee ningún atractivo, es feo, rudo y brusco en sus modales, pero con un espíritu muy especial. La casa que parece tranquila a ojos de Jane comienza a inquietarla; por la noches extraños ruidos y sucesos la alarman sin poder encontrar explicación. 
El señor Rochester es un hombre acaudalado y siempre está preocupado de sus negocios, aún así, pasa tiempo cortejando a una mujer de su clase para un posible matrimonio: Blanche Ingram, quien es una mujer de buena familia, y causa extrañas sensaciones en Jane. 
Pero a pesar de las apariencias, algo mágico comienza a suceder entre Rochester y Jane, sus miradas, sus encuentros y diálogos, insinúan el florecimiento del más bello de los sentimientos.

"-Sabía -prosiguió él- que usted me haría mucho bien de una u otra forma; lo noté en sus ojos cuando la miré por vez primera; su risueña expresividad no deleito mi corazón por casualidad".

Jane no es una mujer atractiva, sus rasgos no son finos, son tercos y comunes. Pero a través de los encuentros con Rochester han podido encontrar en uno y en el otro algo más allá de la simple belleza física.

"Yo me siento semejante a él, comprendo el lenguaje de su rostro y de sus movimientos; aunque nos separan profundamente la jerarquía y el dinero, tengo en mi sangre y en mis nervios, en mi cerebro y en mi corazón algo que me acerca..."

Mientras se desarrolla este romance, los misterios que ocurren durante la noche se acentúan y llegan a niveles insospechados. Hay una terrible verdad oculta en Thornfield Hall. Una verdad que volverá a poner a prueba a Jane, que despertará su fuego interior, y le procurará una lucha intensa en su interior, entre dejarse llevar por la pasión o por las reglas humanas. Ella decidirá y no dejará de seguir sus ideales aunque le cueste humillarse, incluso morir de hambre, con tal de mantener intacta su dignidad y su independencia como mujer.

La historia está contada en primera persona por la propia Jane Eyre, es un relato escrito como una especie de recuerdo o de diario; en donde la protagonista describe sus días de infancia en casa de la señora Reed, su permanencia en el internado Loowod y sus diferentes actividades en sus días en Thronfield Hall. Todo lo vemos desde los ojos de Jane; ella es una artista tiene muchos dotes de pintora y dibujante, por lo cual está dotada de una gran capacidad de observación, de la que hace gala describiendo con sumo detalle los escenarios de la naturaleza, los diferentes rostros, gestos, emociones y múltiples situaciones que vive; gracias al recuerdo de todos los detalles podemos recrear las escenas en nuestra mente. Además podemos leer sus pensamientos más íntimos, sus reflexiones más complejas y sus constantes luchas internas; se logra conocer a fondo a esta espectacular y apasionada mujer. 

Jane Eyre es una mujer increíble. Vive en una sociedad y época en donde la mujer es constantemente reprimida. Pero ella con las pocas armas que ha podido obtener, como la educación y su talento para la pintura se abre camino; sin importar todas las catástrofes que le sucedan, siempre sale adelante. Paso a paso se debe enfrentar a difíciles situaciones que a su corta edad la han hecho crecer internamente. Y esa experiencia le ayuda a soportar otras grandes pruebas que la vida le depara; aunque llegue al límite busca una solución y a pesar de lo apesadumbrada que puede estar, siempre es capaz de tomar un decisión de acuerdo a sus principios y su ansia de libertad, sin caer en falsos sentimientos ni en actos que su moral le indiquen que son los equivocados. Es imposible no quererla, es un personaje notable y muy real. Por lo mismo, el amor lo vive y lo percibe de una manera muy diferente a lo que se acostumbra en su época. Ella no está dispuesta a ser mantenida, ella quiere compartir su vida con un hombre que la trate como un igual, no quiere ser la carga de nadie. Quiere ser independiente para poder amar con libertad. 

"¡Tengo tanta alma y corazón como usted! Y si Dios me hubiese favorecido con algo de belleza y con muchas riquezas haría que le resultara tan penoso abandonarme, como me resulta a mí ahora abandonarlo. No le hablo en este momento en nombre de costumbres y convencionalismos, ni le habla tampoco mi cuerpo; es mi espíritu que habla al suyo, como si estuviéramos ya más allá del sepulcro y permaneciésemos frente a Dios, iguales... ¡como lo somos!"

En el libro hay constantes menciones a la literatura. Los libros son incansables compañeros de Jane, adonde va, siempre una lectura la reconforta. Desde muy pequeña los ha utilizado para escapar de la dura realidad, para entablar amistad, incluso para enamorar. Lo mismo sucede con el aprendizaje, con la cultura, con los idiomas. El entusiasmo de aprender cosas nuevas, de educarse, es otra característica que me llamó mucho la atención; los tiempos libres son ocupados en todo tipo de disciplinas artísticas, como el dibujo, la pintura y la música. Esa misma educación y cultura hicieron de Jane una mujer muy instruida y aún así no se detuvo y siempre se la ve dispuesta a adquirir nuevos conocimientos. Gracias a esos hábitos, nos entrega unos diálogos hermosos y potentes entre ella y Rochester. En este punto, querido Lector, sí, a ti te hablo, tú que estás leyendo está reseña; extrañé una edición más actualizada y con mejor traducción, para poder apreciar con todo detalle esos intensos diálogos.

Otro elemento muy interesante, es que durante la lectura, en diversos momentos, la protagonista rompe la cuarta pared y se dirige al lector (sí, tal cual como lo hice en el párrafo anterior a modo de ejemplo) Eso te saca de la historia y te hace recordar en todo momento que son hechos que ya sucedieron y son los recuerdo de Jane los que hablan haciéndote partícipe de la historia.

Como dije al comienzo de la reseña, este libro nos cuenta la historia de una mujer, que demanda abiertamente terminar con la desigualdad entre mujeres y hombres tan marcada en la época victoriana. Es un llamado a la libertad y a la liberación, y un recordatorio de la soledad y la crudeza en que muchas mujeres desde niñas deben vivir. Y esta libertad e independencia de la mujer, en este caso de Jane; la igualdad y el derecho a elegir amar a quien escoja, va acompañada inevitablemente del concepto del amor, pero no del amor caprichoso, ni el amor por interés y menos el amor por atracción física. Habla del verdadero amor, tan inexplicable que ningún elemento de este mundo lo puede esclarecer, nada en la realidad es su causante, es algo que va mucho más allá, es un diálogo entre espíritus, un encuentro entre almas, la confluencia definitiva de dos vidas que estaban destinadas a convertirse en una sola. 

Creo que está demás decir, que es uno de mis libros favoritos del 2016, realmente bueno, intenso, armonioso, una narración perfecta. No necesita del vértigo para encantar, las emociones son las que te hacen vibrar, ellas marcan el ritmo y lo aceleran en los momentos adecuados. El final es uno de los más hermosos que he leído en mi vida. Y encaja completamente con la idea general del libro, y además con la esencia del amor. La autora logra dar con un final con doble encanto, quizá para disfrazar un poco el potente mensaje que quizo dar en aquella época. Es una lectura lenta y pausada. Léanlo con tiempo, no se arrepentirán.