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sábado, 13 de febrero de 2016

Reseña Nº 50: 1984

Distopía: 1984 (1949)

Orwell
George Orwell (1903-1950)
Debolsillo
352 Páginas
Ficción distópica
ISBN: 9788499890944

1984 fue uno de los últimos libros que escribió Eric Arthur Blair antes de morir, más conocido como George Orwell,  es uno de los pocos escritores que no sólo escribió sobre su visión del mundo, sino que también la vivió en carne propia. Orwell luchó contra el "totalitarismo".

La historia que nos relata en 1984 ha pasado de ser una visión apocalíptica, a una visión contemporánea de nuestra actual sociedad, lo que me hizo recordar mucho a Fahrenheit 451, pero con la experiencia de Orwell vertida en las páginas, logró hacerla mucho más real. Nos da un recorrido desde el exterior hasta las profundidades del alma humana corrompida en su totalidad.

La historia se sitúa en un Londres futurista de 1984, ya que el libro fue escrito en 1949. El protagonista es Winston Smith de 39 años. Un hombre abatido en una sociedad dominada por un gobierno totalitarista. A través de un narrador omnisciente, podemos seguir la vida diaria de Winston, y la evolución de sus pensamientos, ya que él no ha logrado ser corrompido por el sistema y lucha por no ser descubierto. 

Todo está dominado por un gobierno totalitario representado por el "partido", que tiene diferentes niveles. Winston se encuentra entre los eslabones inferiores, lo que le permite tener un trabajo estable, pero con una vida miserable y una vigilancia asfixiante, porque los miembros del partido deben ser fieles al líder, al "Gran Hermano" y no deben permitirse dudas.

Las primeras páginas del libro inmediatamente te atrapan, debido al asombro que causa el estricto régimen en que viven sometidas las personas. Hay un dominio total que es abrumador, los engañan con guerras ficticias, no existe un pasado real, lo cambian a diario para dejar siempre bien al partido. El mismo Winston trabaja en eso, se encarga de reescribir artículos de prensa del pasado para que se cumplan las promesas del Gran Hermano. 

El ambiente de ese Londres es de una ciudad gris, la gente camina por las calles sin esperanza, son personas abatidas que ya no se resisten a los engaños del gobierno y otros simplemente han aceptado al partido y lo aman con fervor, siguen sus leyes y denuncian a los traidores. La comida es insípida y escasa, económicamente viven al límite.
Además la gente ha perdido la sensibilidad ante la muerte, disfrutando de ejecuciones públicas, sobre todo los niños, ellos son los que más aman al partido y son capaces de delatar a sus propios padres. 

Todos los días la gente debe ponerse frente a una pantalla y aguantar un lavado de cerebro grupal programado, llamado "Los dos minutos de odio". 
Y no es la única pantalla a la que deben enfrentarse las personas. Día y noche una especie de televisor que se encuentra en todas partes incluso en sus propias viviendas que no se pueden apagar y transmite todo el día propaganda del partido, los acosa y los observa ya que posee una especie de cámara espía que controla los movimientos de las personas. Es la llamada "Telepantalla".

Todo, absolutmente todo es controlado por el Gran Hermano y sus cuatro ministerios: El ministerio de la verdad, El ministerio de la paz, el ministerio de la abundancia y el ministerio del amor, este último paradójicamente es el que se encarga de torturar y castigar a los que comenten un crimen contra el partido.

Incluso el idioma es cambiado, han creado la neolengua y su fin es limitar y disminuir el radio de acción de la mente.

"Lo que hacemos es destruir palabras, centenares de palabras cada día. Estamos podando el idioma para dejarlo en los huesos"

Este mundo sin escapatoria absorbe al lector, asombra leer que todo lo que implique desobedecer al partido es un crimen, incluso pensarlo, si alguien sospecha que lo piensas eres delatado por cualquier vecino o niño a la policía del pensamiento y eres llevado al ministerio del amor. Es por esto que nuestro protagonista debe ocultar sus dudas y simular ser un fiel seguidor.

Pero Winston es tocado por el amor, y una mujer logra entrar en su vida de una forma prohibida por el partido, lo que lo lleva a una vida al límite donde debe luchar por mantener su relación con Julia oculta. Ya que los matrimonios son programados y no deben promover el deseo y el placer sexual, eso debe ser eliminado, el matrimonio solo debe realizarse para entregar nuevos miembros al partido.

 Sólo un grupo de personas escapa al control, debido a que no es necesario controlarlos demasiado, son personas ignorantes y pobres, son los denominados proles, la masa trabajadora de las fábricas. 

"...tenían un estilo de vida que parecía serles natural. Se regían por normas ancestrales. Nacían, crecían en el arroyo, empezaban a trabajar a los doce años, pasaban por un breve período de belleza y deseo sexual, se casaban a los veinte años, empezaban a envejecer a los treinta y se morían casi todos ellos hacia los sesenta años. El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el futbol, la cerveza y sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya..."

Debido a esto Winston utiliza el territorio de los proles para escapar de la vigilancia del Gran Hermano, corriendo todos los riesgos posibles y rompiendo todas las reglas intenta vivir al máximo su amor con Julia, evadiendo hábilmente la vigilancia de la telepantalla y a la policía del pensamiento. ¿Será capaz de vivir al límite y burlar a este gobierno totalitario?

La historia que Orwell nos presenta tiene un paralelismo con la sociedad actual, como si fuera una profecía cada una de sus ficciones se hacen realidad, la manipulación de los medios de comunicación, la utilización de chivos expiatorios en los gobiernos, la creación de enemigos que no existen, la invención de guerras sin sentido, figuras políticas que son sólo apariencia, la devastación del pensamiento humano, la desmoralización en que vivimos. 

Estamos siendo sometidos desde pequeños, somos aliados inconscientes del gran hermano del siglo XXI. El trabajo de los gobiernos es mantenernos ignorantes y distraídos, acabarnos desde la raíz, anulando nuestra humanidad. Pero lo hacen con inteligencia explotando nuestras debilidades, nuestros miedos más profundos, desnudando nuestra maldad, nuestro lado oscuro llamado individualismo. 

Orwell nos entrega un final escalofriante, porque el monstruo que todos tememos enfrentar se encuentra en nosotros mismos y el gran hermano lo sabe  porque siempre te vigila...