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miércoles, 20 de junio de 2018

Frases: La caza del carnero salvaje de Haruki Murakami

Frases: La caza del carnero salvaje 


La caza del carnero salvaje es uno de los títulos más verticales de Murakami, no es un libro que se ramifique, a pesar de que profundiza en el pasado del protagonista y algunos de los personajes. Cuando describe sucesos del pasado no va mas allá, se extiende lo justo y necesario para no alejarse del nudo principal, por lo que es una historia mucho más agradable de leer, y entusiasma al lector, con un final certero y rotundo. No sé si llamarlo realismo mágico, pero los hechos mágicos y fantásticos que suceden en plena realidad, parecen naturales y no impuestos a la fuerza, la continuidad de la realidad no se ve afectada, no hay límites ni líneas definidas que muestren la separación. Lo cierto es que es uno de los libros que más me han gustado del escritor japonés y por lo mismo anoté muchas frases que me encantaron. Se las dejo a continuación. 

ricardo-carrion

Mis ojos lo teñían todo de melancolía. Era como si todo estuviera marchitándose a marchas forzadas.

Al final, no debía de ser ternura lo que ella me pedía. Ahora, cada vez que lo pienso, me siento raro. Me entristezco como si de pronto hubiera tocado un muro invisible suspendido en el aire.

Las cosas que uno realmente quiere contar siempre son difíciles de expresar.

Es que tú eres de esos. 
–¿De esos?
–Tienes algo especial. Como cuando a un reloj de arena se le acaba la arena. Siempre viene alguien como tú a darle la vuelta.

Todavía te quiero. Pero no creo que ese sea el problema. Ya lo sabes.

Como dijo alguien una vez: con esfuerzo, todo se sabe en esta vida.

Si tuviera un hijo como yo no sabría qué hacer con él.

Podría decirse que deambulamos sin rumbo fijo por el gran continente de la casualidad.

Lo único que siempre es gratis es la luz del sol.


Lo que quiero decir es que no sé si es correcto o no crear vida humana. Los niños crecen, las generaciones se reemplazan. ¿Y qué ocurre? Que se cortan más montañas y se entierran más franjas de mar. Se inventan coches cada vez más rápidos y más gatos mueren atropellados. Al fin y al cabo, ¿no se reduce a esto?

La canción se terminó. Pero la melodía todavía suena.

La gente empieza a envejecer por una zona pequeña, realmente pequeña. Y poco a poco esa zona se va extendiendo por todo el cuerpo, como una mancha indeleble.

Cuando nos conocimos tuve la impresión de que necesitaba su irrealidad para superar la mía. Por eso me enamoré de él.


Hablar con sinceridad y decir la verdad son, sin embargo, cuestiones distintas. La relación entre sinceridad y verdad se parece a la de la proa y el timón de una embarcación. Primero surge la sinceridad, y luego, la verdad. Ese lapsus temporal está en proporción directa al tamaño de la embarcación. Es difícil que surja la verdad de cosas inmensas.

En que a todos, en esta vida, nos dan órdenes, nos amenazan y se meten con nosotros, en mayor o menor medida.

Todo el mundo tiene una o dos cosas que no querría perder.

Tenía la sensación de que, si yo fuese un niño, no me gustaría ser hijo de un padre como yo.

Quizá suene raro pero no consigo hacerme la idea de que el ahora es el ahora. Ni siquiera me parece evidente que sea yo. O que este lugar sea este lugar. Siempre me pasa lo mismo. Al final, todo acaba asociándose, pero ocurre mucho más tarde.

Casi todo lo que crees saber de mí no son más que meros recuerdos.

Todo lo que sé ahora sobre ella no son más que meros recuerdos

¿Eres capaz de imaginarte una situación en la que te han arrancado de cuajo la posibilidad de expresarte y todo lo que te queda es reflexionar?

Que la vida de verdad es andar dando vueltas detrás de algo.

La música envejece mejor que las ideas.

Estaba triste porque la extrañaba, pero tenía la impresión de que el hecho de poder sentir esa tristeza me proporcionaba cierto consuelo. La soledad no era un mal sentimiento.

Era imposible extraer una conclusión racional de una situación irracional.

Es curioso contemplar tu vida como si fuera una vida ajena. El propio hecho de que alguien así esté vivo te resulta inexplicable.   

Al final no hay nada que no se pierda. Incluso nosotros mismos.

Ya había perdido todo lo que podía perder.

Recolecté pedazos de mi vida en medio de la sombra y el silencio. No conseguí juntar gran cosa, pero, al fin y al cabo, aquello era mi vida. Y, lentamente, estaba volviendo a ser yo mismo.

No quiero cerrar mi corazón. Pero es que no consigo entender qué me pasa.

Me sentí como si durante mucho tiempo hubiese vivido la vida de otro.

Quizá suene raro pero no consigo hacerme la idea de que el ahora es el ahora. Ni siquiera me parece evidente que sea yo.

Siento que tú siempre comprendes lo que yo no sé explicar.

Es natural ser incapaz de explicarles a los demás lo que uno no consigue explicarse a sí mismo.

Resulta extraño que alguien solo pueda reafirmar su existencia mediante las manecillas de un reloj. 

Podría decirse que deambulamos sin rumbo fijo por el gran continente de la casualidad. Del del mismo modo que las semillas aladas de ciertas plantas son transportadas por una caprichosa ráfaga de viento. No obstante, también podría decirse que la casualidad nunca ha existido. Lo que ha ocurrido, ha ocurrido de manera inequívoca, y lo que todavía no ha ocurrido, no ha ocurrido de manera inequívoca. Es decir, que somos seres efímeros atrapados entre el todo a nuestras espaldas y la nada ante nuestros ojos, y ahí no hay lugar a casualidades o probabilidades.

Todos intentan huir del tedio, pero yo procuro sumergirme en él, como si fuera a contracorriente en hora punta.

No sabía por qué me trataba de un modo diferente a los demás. Porque estaba claro que, comparado con los otros, yo no era superior ni especial. 

-Creo que deberíamos hacernos amigos. Si a ti te parece bien, claro. 
-Claro que sí -contesté. 
-Pero amigos muy pero que muy íntimos -dijo ella. 
Yo asentí. 

Yo ya no podía ofrecerle nada. Ella lo intuía y yo lo sabía por experiencia. No había ninguna esperanza. 

Algo se rompió. Fue algo casi imperceptible, pero irreparable. Nos hallábamos en un callejón sin salida, sereno y largo. Ese fue nuestro fin.

Tenía la impresión de que el mundo se movía y de que yo era el único que se había quedado plantado en el mismo sitio.

-He perdido muchas cosas. 
-Mentira. ¿No te das cuenta de que acabas de empezar a vivir?

Este libro pertenece a la serie de La Rata o el Rata, viene a ser el tercer libro de la serie. Si quieres saber en qué orden se debe leer no te pierdas la entrada donde lo explico:

¿En qué orden leer a Haruki Murakami?

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Reseña Tokio Blues
Reseña Crónica del pájaro que da cuerda al mundo
Reseña Baila, baila, baila
Frases Tokio Blues

Ricardo Carrión
Administrador del blog

miércoles, 13 de junio de 2018

¿En qué orden leer a Haruki Murakami?

¿Con qué libro iniciar con Haruki Murakami?

Cronología 

libros-haruki-murakami


Desde hace algunos meses me ha dedicado a leer de forma frecuente a este conocido autor japonés, por lo mismo, me he topado con ciertas conexiones en sus libros. Y poco a poco he vislumbrado un cierto orden de lectura en algunos de ellos. Nosotros, como lectores, tenemos la costumbre de preguntar por cuál libro iniciar cuando se trata de un nuevo autor. Y sobre todo, si este autor es tan conocido como Murakami, se tiende a preguntar hasta tener una certeza absoluta. 
Bien, yo tuve la suerte de iniciar por el libro correcto, y en el camino me perdí y leí otros en desorden, los cierto es que la experiencia no fue mala, pero hubiese sido mucho mejor haber conocido el orden correcto desde un comienzo. Así que, esta guía que les dejo a continuación es para todos aquellos que quieran leer a Murakami y partir con un cierto orden adecuado. Sus libros son demasiados y la mayoría independientes entre sí, aunque guardan algunas conexiones, muchas diría yo. Ya que a medida que se lee, uno empieza a vislumbrar que todos están conectados de alguna forma misteriosa y que un mundo complejo empieza a vislumbrarse a través de cada una de sus novelas. Aunque el autor no lo ha reconocido, muchos de sus fans, me incluyo entre ellos, creemos que existe un Worldbuilding murakamiano, y que en el algún momento todas sus novelas se unirán para sorprendernos. 

Dejando de lado lo anterior, sí hay novelas que tienen una continuación lógica, son algo así como una serie, en donde algunos personajes se van repitiendo, y el hecho de conocerlos desde un principio ayuda mucho en la experiencia lectora de los siguientes, se entiende mejor el argumento. Así que he planeado esta guía para mostrarles esos libros que Murakami ha reconocido son una trilogía, aunque algunos hablan de un tetralogía, denominada "La Rata". 

Pero para iniciar con el autor, necesitamos un libro que se salga un poco de su estilo habitual, un libro en el que se pueda apreciar su prosa y sus ideas principales. Murakami escribe principalmente novelas surrealistas y oníricas, lo cual puede ser un choque bastante fuerte para un recién iniciado, por o cual, lo ideal sería partir por una novela poco común, pero a la vez famosa y entretenida. Algo que te de a conocer poco a poco al autor. Uno de sus experimentos más exitosos, fue intentar escribir una novela cien por ciento realista. Así nació Tokio Blues, que se convirtió en un bestseller. Y es la novela con la que yo recomiendo partir con el autor. 


Libro para comenzar con Murakami

Tokio Blues (1987)

384 Páginas


Lo cierto es que Tokio Blues no es una obra que tenga todos los típicos elementos que acostumbra a utilizar Murakami, como les decía anteriormente, es una experimento que le resultó muy bien. Es una novela realista, pero con la prosa y los temas que los caracterizan, dejando de lado el elemento surrealista. Si no te gusta este libro, lo más probable es que no te guste el resto de sus novelas. 

La historia es muy simple: Toru Watanabe tiene 37 años y al escuchar una canción en un avión, comienza a rememorar el pasado. Remontándose a los días en que iba a la escuela y luego a la universidad a finales de los años sesenta. Nos relata sus experiencias con el amor, la amistad y la muerte. Es básicamente el camino de un joven japonés hacia la madurez, con toda la implicancia que tiene la influencia externa del ambiente sobre su ser interior. 

La novela tiene muchos guiños a grandes obras de la literatura, como también a inolvidables éxitos musicales. La música y la literatura se funden para darle ritmo a la novela, en un compás adictivo difícil de dejar, ya que el gran protagonista de esta obra es esa prosa melódica de Murakami. 

Como se trata de una novela de cotidianidad y recuerdos, la atención del lector es difícil de mantener si las experiencias del protagonista no son lo bastante llamativas. Es por eso que cada personaje con que se encuentra Watanabe, toda persona con la que termina relacionándose, representa algún problema típico de la sociedad japonesa de aquellos años, los cuales aún se mantienen vigentes, por lo cual resulta una lectura transversal en el tiempo.

Libros para continuar con Murakami

"Trilogía de la Rata"

"Serie el Rata"


Escucha la Canción del Viento (1979) (Rata #1)
Pinball 1973 (1980) (Rata #2)

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Murakami no quería que tradujeran sus dos primeras novelas, las cuales eran muy cortas y no tenían lo que él consideraba el nivel adecuado. Pero el tiempo pasó y las terminaron traduciendo al español, ya que los fans se lo pidieron y, además, son el inicio de una serie importante dentro del universo murakamiano. Al ser novelas cortas y partes de una misma serie, se publicaron juntas en español, lo que hace mucho más cómoda su lectura. En este compendio, Murakami explica sus razones de convertirse en escritor y el origen de ambas novelas. En ellas se encuentran los elementos clásicos de Murakami, y se puede ver que desde sus inicios, ya marcaba una diferencia con sus gatos, suicidios, bares, jazz, pop, romances inconclusos, y obsesión por ciertos objetos como las máquinas de flippers. En estas novelas conoceremos al Rata, un personaje clave para el resto de la serie.  

La caza del carnero salvaje (1982) (Rata #3)
384 páginas

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En esta novela se retoman algunos personajes de las dos novelas anteriores, los cuales se vuelven clave a la hora de resolver el nudo principal de la historia. Por medio de este libro se puede ingresar poco a poco al surrealismo de Murakami. Se empieza a vislumbrar la obsesión del autor por la duplicidad del mundo; por sus dimensiones paralelas. Y aparece un ser ícono de la literatura del japonés: El hombre carnero. Solo Murakami podría imaginar un ser así. El hombre carnero viene a ser el nexo entre dimensiones, es el personaje que abre definitivamente la puerta al surrealismo. 
La novela es muy sensorial, realmente puedes palpar la tristeza del protagonista, que sufre una crisis existencial luego del fracaso de su matrimonio. Y cuando parece que entiendes perfectamente de qué va la historia, Murakami inserta esos elementos a los que nadie le da mucha importancia, pero en los que él ve un mundo complejo, como las orejas de una mujer. Desde allí la trama se torna de tipo detectivesco, en donde la búsqueda del carnero salvaje se vuelve una prioridad, pero en algún momento esa prioridad cambia y la realidad da paso a la magia. La realidad e irrealidad se mezclan de forma natural y conviven sin delimitaciones. Es una de las mejores novelas del japonés, donde evita extenderse demasiado y va al punto. 

Baila, baila, baila. (1988) (Rata #4)

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A pesar de que la trilogía de la Rata se consideraba finalizada con La caza del carnero salvaje, apareció años después Baila, baila, baila, para retomar algunas localidades y personajes que aparecieron en La caza del carnero salvaje y darle un nuevo giro a la serie. Es una novela extensa que inicia con una profunda crisis existencial por parte del protagonista, que no aburre por la habilidad de Murakami de relatar, pero que no aguantaría toda la novela sosteniendo la tensión narrativa. Entonces, para oxigenar el argumento, aparece una interesante trama policial, en donde un asesinato que se relaciona con el protagonista cambia el ritmo melancólico y le da un respiro. Pero esa trama policial, suma y aporta interesantes elementos al hilo existencialista; elementos que terminan siendo vitales para la resolución del argumento principal.


Esta historia se acerca más al estilo definitivo de Murakami, por ejemplo, hace demasiadas descripciones sobre comidas o lugares, algo muy propio de su escritura, ya que con ello marca la cotidianidad, el día a día de las personas, y así el tiempo que transcurre para el personaje, es el mismo que siente el lector. A veces eso puede resultar un poco pesado en algunos pasajes de esta novela, pero no es algo que desaliente la lectura.  

El surrealismo es otro rasgo de su estilo literario. Juega mucho con la duplicidad de la realidad, con un mundo paralelo, no habla de múltiples dimensiones, sino de dos. Y es ahí, donde nos obliga a imaginar, a romper esquemas y por medio del hombre carnero, que vuelve aparecer en esta historia, nos demuestra que no existimos solo en un plano de la realidad. 

El iniciar por Tokio Blues y luego la Serie de La Rata, prepara al lector desde menos a más, es decir, desde el estilo realista hasta el complejo estilo surrealista de Murakami. Leer paso a paso cada novela te lleva desde la simpleza hasta la complejidad, ya que Baila, baila, baila, se puede decir, es el libro que representa por excelencia la totalidad del autor japonés.

Nota importante: Los libros que propongo para iniciarse con Murakami son para dar los primeros pasos. Sus siguientes obras ya pueden leerse según el gusto del lector.  Considero que, luego de leer los primeros cinco libros que recomiendo, el lector ya sabrá si le gusta el autor o si no. Conocerá sus principales tópicos y podrá decidir por cualquiera del resto de sus obras, que van desde libros tan extensos como 1Q84 a muy cortos como After Dark.

Libros Optativos


Si por alguna razón no pueden iniciar con Tokio Blues, otra alternativa para iniciar con Murakami es Los años de peregrinación del chico sin color. Es una historia corta y bien rápida de leer para adentrarse en la prosa del japonés. No es su obra más destacada ni su mejor historia, tampoco pertenece a una serie, pero sirve para introducirse en su mundo. 

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Una de sus obras más destacadas es Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Es un libro independiente que no pertenece a ninguna serie. Lo recomiendo luego de haber leído la serie de la Rata. Ya que para iniciar directamente con él puede ser un poco chocante por lo extenso y la complejidad de su mundo onírico. Aunque he visto a personas iniciar con este libro y no les ha ido nada mal, pero al no estar acostumbrados a los aspectos típicos de la escritura de Murakami, pueden quedar descolocados a medida que la historia avanza. 

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En esta obra monumental de 903 páginas, utiliza un protagonista central bastante desabrido, no quiero decir que esto sea malo, estoy dando a entender que el eje de la novela, la pieza central es un personaje vacío existencialmente y, además, aburrido. ¿Cómo se sostiene una novela en un personaje así? Pues con la magia de Murakami. Parece que Tooru Okada se dejase llevar por la primera brisa que lo golpea, como si se encontrara flotando en un bote en medio de la soledad del océano y de pronto una brisa caprichosa lo llevara en cualquier dirección, sin rumbo. Así es su vida. Trabajaba en un bufete de abogados donde era mensajero, empleo que deja luego de casarse con Kumiko. Ella es una redactora en una revista nutricional y gana suficiente dinero para los dos, entonces, Tooru decide dejar su trabajo, el cual detestaba, y se ocupa de las tareas domésticas en la pequeña casa que arriendan a un módico precio, ya que su tío es el propietario.

Bien, parece un vida normal y bastante cómoda para el poco ambicioso Tooru. Si no le pasa algo nuevo, él no hará nada para que suceda, solo se dedica a existir. De hecho, todos los días, mientras realiza su rutina, llega un misterioso pájaro al árbol del jardín y emite un curioso trinar: ric-ric. Lo que le hace pensar, que cada día, la pequeña ave le da cuerda a su monótono mundo.


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Ricardo Carrión
Administrador del blog