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viernes, 23 de octubre de 2015

Reseña Nº 30: Pedro Páramo

Pedro Páramo (1955)

Juan Rulfo (1917-1986)
Editorial R.M.
134 Páginas
Realismo Mágico

Una novela muy corta, que no pude leer rápidamente, porque el autor tiene el talento de calmar la voracidad de nuestros ojos y debí leerlo lenta y calmadamente, ya que su prosa lo exige. Intentaré hacer una reseña sin develar las grandes sorpresas que tiene el libro. 

Juan Preciado acompañando en el lecho de muerte a su madre, le promete que buscará a Pedro Páramo, su padre, que nunca se ocupo de ellos, para que le diera lo suyo.

No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio, el olvido en que nos tuvo, mi hijo, cobrárselo caro.  

Juan Preciado termina cumpliendo la promesa a su madre y se dirige a Comala, el pueblo donde podía encontrar a Pedro Páramo. Y es aquí donde se comienza a cruzar la línea de la realidad y del tiempo. Al parecer Comala es un pueblo real donde pasan y pasaron cosas típicas del día a día pero que suceden y siguen sucediendo de forma mágica. 

El realismo mágico más puro se presenta en este pueblo en donde no existe el tiempo. Todas las cosas suceden al unísono, puedes dar vuelta en una esquina y ves el final de una historia, sigues avanzando y encuentras el desarrollo de otra, a veces te detienes y escuchas el eco de un ruego de amor. Aparecen personas que ya no están y terminan de contarte una historia que más adelante otra te empezará a contar desde el principio. El pueblo parece estar vacío pero habla. 


¿Y tu alma? ¿Dónde crees que haya ido? Debe andar vagando por la tierra como tantas otras; buscando vivos que recen por ella. 


Juan Preciado empieza a reunir valiosa información sobre Pedro Páramo, ya que él se encuentra presente en todas las historias porque él es Comala y sin él el pueblo no existiría. 

Rulfo nos entrega unas descripciones casi poéticas, haciéndonos sentir el aire, el sol y el calor del pueblo, en muchas ocaciones un verdadero infierno. Sus habitantes tienen carácter, hablan y se expresan de una forma muy particular, utilizando vulgarismos sin perder la estética. Todo esto en conjunto nos sumerge en el ambiente de Comala.

La primera mitad del libro se centra en la búsqueda de Pedro Páramo por parte de Juan Preciado en donde la narración nos ofrece abruptas interrupciones de pensamientos e historias que en conjunto le entregan datos de su padre a Juan. Ya en la segunda mitad del libro, cuando Juan comprende que  la delgada línea de la vida y la muerte no existe para los caprichos del tiempo. Los relatos, las historias de la gente del pueblo se dejan oír y nos sumergen en la vida de Pedro Páramo, contándonos sus desdichas, amores, tragedias y pecados. Mostrándonos que Comala no es más que un instante, un suspiro de Pedro Páramo.

Para mí fue un libro difícil de leer y comprender, lo que yo recomiendo para leerlo es que simplemente se dejen llevar. Rulfo no deja ningún cabo sin resolver, si algo no entienden o no encaja no se preocupen, es a propósito, más adelante el relato revelará los misterios. Es parte de la belleza de esta obra de arte.

Ricardo Carrión
Administrador del blog

viernes, 4 de septiembre de 2015

Reseña N° 22: Cien años de soledad

Cien años de soledad (1967)

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
Cien años de soledad
Gabriel García Márquez (1927-2014)
Debolsillo (2005)
Random house monddori S.A.
495 Páginas
Contemporánea
ISBN: 956-8367-18-7

Así comienza esta obra de arte que leí en mi adolescencia y en la que hoy me he vuelto a sumergir en sus páginas.

Cuando comienzas, inmediatamente sientes como la intensa narración te atrapa y no te deja respirar. No es necesario que los personajes corran y el lector deba seguir la acción. Es la intensidad de este narrador omnisciente que se sostiene gracias a la perfecta entrada y salida de las distintas peripecias de los miembros de la familia Buendía-Iguarán, que nos hablan de tragedias, amores, incestos, adulterios, condenas, guerras, obsesiones y soledad.  Es un verdadero flujo que tiene muy pocos diálogos, los justos y necesarios, para no entorpecer la narración casi hipnotizante que nos sumerge en el mágico pueblo de Macondo. 

Es en este pueblo mágico donde se desarrolla toda la historia, y digo mágico porque en él, la línea que divide la realidad y la fantasía no existe. Se mezclan con tanta naturalidad hechos fantásticos con la vida objetiva que comienzas a paladear las palabras "realismo mágico" mientras lees. 

Definir de que trata la historia es imposible, porque es infinita, es la vida del mundo entero concentrada en un pequeño pueblo sin coordenadas geográficas. Pero el eje de la trama gira en torno al destino de la estirpe de la familia, relatando sus vidas, generación tras generación trazando lo que parece ser una línea recta interminable, compuesta de infinitos ciclos, pero que finalmente muestra su verdadera naturaleza.

Los protagonistas al comienzo de la historia son Úrsula Iguarán y su marido José Arcadio Buendía dos figuras completamente opuestas que se complementan. José Arcadio Buendía es un hombre lógico y razonador, le preocupan sus inventos y aventuras, intentando siempre imponer la lógica y las ideas puras en un mundo caótico y confuso. En cambio Ürsula observa el mundo con ojos y alma de madre, es irracional, no le interesa de donde vienen las cosas sino, para que sirven, es práctica, y por eso se desenvuelve muy bien en este mundo real y concreto donde las personas sufren y mueren, donde hay penas y alegrías, ella ve todo a través de sentimientos, con el corazón y no con la cabeza como su marido.
Esta dualidad se mantiene a lo largo de toda la historia heredada por las distintas generaciones con sus diferentes matices.

Esta familia tiene profundamente arraigada la pasión latinoamericana. Viven al máximo sus obsesiones. Si se trata de soledad o justicia las viven al extremo absoluto, lo mismo para sus deseos más oscuros y prohibidos. Pero en esta historia todo da vueltas, todo gira y vuelve a su lugar, como le sucedió al coronel Aureliano Buendía.

"Había tenido que promover treinta y dos guerras, y había tenido que violar todos sus pactos con la muerte y revolcarse como un cerdo en el muladar de la gloria, para descubrir con casi cuarenta años de retraso los privilegios de la simplicidad."

Todo es cíclico en esta familia hasta las cosas más cotidianas, el hacer para deshacer y volver a hacer se volvió una filosofía de vida entre sus integrantes. Incluso la confusión a la que nos somete el autor con los nombres de los protagonistas que entran y salen de la historia, en donde predominan los Aurelianos, los José Arcadios y las Remedios, que parecen responder a un capricho para confundir al lector, no son más que muestras de la reiteración circular, un verdadero remolino como el mítico Maelstrom descrito por Poe y Verne pero en este caso se llama Macondo, el que azotado por las embestidas de la guerra, el progreso, y desastres prácticamente bíblicos, va descendiendo lentamente en espiral en conjunto con la estirpe de los Buendía hacia un final, en donde García Márquez  en unas cuantas líneas une todas las partes del universo que ha creado y las pone en la palma de su mano que  mientras va cerrando nos entrega el final más perfecto que se ha podido concebir en la literatura universal.

Cien años de soledad


El mundo habrá acabado de joderse -dijo entonces- el día que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.

No me queda nada más que recomendarlo y si no les gusta ¡Déjenlo! ya llegara el momento en que estarán listos para leerlo.