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domingo, 15 de noviembre de 2015

Reseña N°35 : La Tregua

La Tregua (1960)

Mario Benedetti (1920-2009)
Alfaguara
216 Páginas
ISBN: 978-84-2042-267-1

Este libro fue escogido para el mes de noviembre en el club de lectura "Los imprescindibles latinoamericanos".  Tenía muchas ganas de leerlo, por lo que lo terminé muy rápido y aquí traigo la reseña.


La Tregua cuenta la historia de Martín Santomé un viudo de 49 años, a punto de jubilarse, con tres hijos, un trabajo normal de oficina y una vida rutinaria. Está escrita en forma de diario personal lo que le entrega una muy buena estructura, ya que no hay nada mejor que un diario de vida para plasmar la vida cotidiana.

En este diario, Martín da cuenta de su relación con diversas personas: con sus compañeros de trabajo en el oficina, con sus hijos en su casa y con uno que otro amigo. La historia situada en Montevideo a finales de los años cincuenta, es bastante opaca y gris, yo diría que aburrida. Pero al leerla la increíble prosa de Benedetti la hace entretenida y ágil, aunque en algunos pasajes del libro se me hizo un poco pesada. El protagonista al escribir y anotar sus pensamientos tiene ciertos toques de humor y poesía.

Una de las cosas más agradables de la vida: ver cómo se filtra el sol entre las hojas.

La relación con sus tres hijos ya mayores es bastante mala, con sus dos hijos varones, Esteban y Jaime tiene graves problemas de comunicación. Se quieren pero se odian, con su hija Blanca también tiene algunos inconvenientes pero la relación se afirma en el transcurso de la historia. El principal problema entre todos ellos es el vacío que ha dejado su esposa Isabel al morir. 

El recuerdo de Isabel emerge a lo largo de todo el relato, está siempre presente. Incluso cuando habla con sus amigos:

Hay una especie de reflejo automático en eso de hablar de la muerte y mirar en seguida el reloj.

Cuando pensaba que la historia iba en cierta dirección Benedetti me sorprende y este gris empleado, algo conformista, ansioso de jubilarse, que no quiere esforzarse para salir de la situación con sus hijos, ni de su vida rutinaria,  y que sólo quiere descansar, se enamora de una mujer más joven. Y su vida cambia completamente. 

Es muy posible que lo que le voy a decir le parezca una locura. Si es así me lo dice nomás. Pero no quiero andar con rodeos: Creo que estoy enamorado de usted
Desde ese momento el amor florece en el libro y comienza a expandirse a través del tiempo coloreando incluso las grises páginas del comienzo. La relación de Santomé con esta joven mujer es un oasis en el desierto, es el respiro que él necesitaba. Es un amor que comienza tímidamente, con algunas inseguridades y poco a poco se va convirtiendo en algo soñado, en un amor de verdad, en donde el sexo termina pasando a segundo plano, se acrecienta la confianza, la franqueza y la sinceridad. Una sola sonrisa, un sólo contacto de sus manos bastaba para que fueran felices.

Ella había empezado a entrar en mí, a convertirse en mí como un río que se mezcla demasiado con el mar y al fin se vuelve salado como el mar
Este amor llena tanto su vida, que cada vez escribe menos sobre sus amigos, su trabajo y sus hijos, la mayor parte de las anotaciones tienen relación con su romance, todo lo demás pasa a segundo plano. Cada vez que se aleja de ella, vuelve al oscuro mundo del que salió, ese mundo gris y rutinario.

En ese momento yo ya tenía un idea fija de como iba a terminar la historia, pero Benedetti me vuelve a sorprender con algo inesperado que te deja con el corazón en la mano. En donde Martín Santomé termina aceptando su destino de una forma que me hizo recordar al desesperanzado Kafka.

Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel, Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua.