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domingo, 9 de abril de 2017

¿Eres lector por lo que lees?

Mis reflexiones: ¿Eres lector por lo que lees?

lector


No. Esa es mi respuesta a la pregunta que titula esta entrada. No eres lector por lo que lees, eres lector porque lees; esa es para mí la frase correcta. Pongo como encabezado la fotografía que subí hace algunos días en twitter, en donde avisaba a mis compañeras bloggers, que tanto me recomendaban a Sarah J. Maas, que ya tenía su libro y lo empezaría a leer. Pues no solamente sirvió para dar ese aviso, sino también para despertar viejas rencillas que viven dentro de algunas personas, y que al parecer es un problema que no pueden superar. Cada vez que tienen la oportunidad de vapulear la lectura juvenil, lo hacen. Me gustaría pensar que el motivo principal de estas quejas contra una lectura más liviana y amistosa con el lector joven, es por la calidad del contenido, pero lo que veo en ellos, es un alarde de superioridad intelectual, que paradójicamente no debería existir en personas que leen a los grandes escritores. 

Lector, la palabra en discordia. La Rae dice que lector es la persona que lee o tiene el hábito de leer.   Es verdad que hay muchos tipos de lectores, como los que deben leer a diario por estudios o por trabajo. Pero en esta entrada me refiero a las personas que han adquirido el hábito de la lectura por una simple razón: porque los hace felices. Entonces, si hacemos un paralelo entre una persona que lee puros clásicos o narrativas complejas y eruditas, con otra que lee solamente literatura juvenil ¿son los dos lectores? Claro que sí, los dos son buenos lectores, porque son felices haciéndolo, disfrutan, sienten placer y alegría al sumergirse en sus libros. 

Las complejidades narrativas o el contenido no son un punto de referencia que defina tu estado como lector. También son lectores los que se informan leyendo el periódico todos los días, los que leen libros de biología, economía, física, filosofía, etc; todo el que lea por gusto es un lector.
Siento que las personas que leen libros más complejos, y que se dedican a acaparar el título de "lector" para ellos, es porque realmente no se sienten felices de leer, está claro que quieren demostrar superioridad frente al resto de las personas que leen, porque algo les falta. Creo que ellos han dejado de ser lectores, porque no les basta con leer para ser felices; leen para aparentar, no por el placer de leer.

Las excusas para criticar a la literatura juvenil, son siempre las mismas. Apuntan a su contenido. Algo que es lógico, por eso es "juvenil", no todos leemos lo mismo, los gustos son tan diversos como personas hay en el mundo, incluso dentro de una misma persona sus gustos pueden variar de un día para otro, como también varían con la edad. Es por eso que los libros han ido variando sus contenidos de acuerdo a rangos de edad, porque es una forma más generalizada de ir entregando diversas opciones para leer a una mayor cantidad de público.
Yo estoy completamente a favor de la literatura juvenil. Aquellos libros que tanto critican, han arrancado a una cantidad inmensa de jóvenes de las garras de la televisión y los han volcado incluso a querer escribir y criticar libros, los han hecho amar y perder el miedo a leer. Y estas personas egoístas, que extrañamente parecen haber perdido toda la empatía aprendida en sus lecturas cultas, deciden arrebatarles el estado de "lector". La paradoja es que aquellos que han dejado ser lectores, acusan a lo que sí son, de no serlo. 

Siempre he creído que el lector evoluciona, por eso la literatura juvenil e infantil, son importantísimas para ir formando lectores, son la puerta de entrada a los grandes clásicos y obras más eruditas. No creo en una evolución con descarte, al contrario, creo en un lector que no deja de lado sus gustos iniciales y va incluyendo nuevas experiencias. Es una evolución inclusiva, el lector va aumentando el abanico de contenidos que le gustan a medida que crece. 

En cuanto a tiempo cronológico de lectura: ¿para ser lector hay que leer todos los días? No, si lees por placer no siempre vas a estar de ánimos y leerás cuando te plazca. El número de libros que lees al mes tampoco te hace un mejor lector que otros, la cantidad es algo totalmente relativo, todo depende de la persona. Hay algunos que disfrutan leyendo muchas historias seguidas, otros prefieren dejar decantar las emociones y se quedan muchos días digiriendo lo que leyeron, lo razonan, e incluso les cuesta mucho comenzar un nuevo libro después de ese que les gustó tanto. 
Como ven, para ser lector no hay reglas que cumplir, salvo la de disfrutar de la lectura, eso es todo. No dejen que nadie los menosprecie por solo leer juvenil, o por leer lo que sea que lean. 

Eso no significa que no haya libros malos, hay de todo. Yo crítico muchos libros que los encuentro malos, pero si ese libro pésimo, ayuda a una persona a encaminarse en la lectura, entonces bienvenido sea. El asunto es que no podemos criticar a una persona por lo que lee, sí podemos criticar un mal libro, pero no al lector. Para eso están las opiniones, y siempre puedes discutir sobre los contenidos de los libros e intercambiar juicios, pero no denostar a alguien, ni ponerle el pie encima por lo que le guste leer. 

Hay libros cuyo contenido engaña, y eso hay que darlo a conocer, como los libros que exhiben relaciones tóxicas. Eso, es un problema del libro en sí, no del lector, yo no voy a criticar a una persona que le haya gustado ese libro, pero sí le puedo aconsejar y hacerle ver sus puntos débiles para que los tenga en cuenta. Tampoco es del todo malo que lo haya leído, a partir de malos libros se evoluciona aún más como lector, se aprende cuando un contenido inspira malas conductas; es toda una experiencia. 
En fin, yo confío en el lector que evoluciona cada día y se vuelve un poco más crítico. Es cierto que algunas personas pueden tomar una relación tóxica literaria como un modelo a seguir, por eso es importante que cuando se critique un libro se dejen en completa evidencia estos horrores. Así los lectores empiezan a comparar contenido y a tomar sus propias desiciones. El mercado es amplio y hay de todo, y tarde o temprano adquirirán la capacidad de discernir entre lo bueno y lo malo que nos ofrecen, pero nunca lo harán si le atamos las manos y les decimos que no lean un libro en específico, o incluso peor: decirle que no es un lector.