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lunes, 28 de noviembre de 2016

Reseña Nº 121: Luna

Luna: Luna Nueva (Luna #1)

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Ian McDonald
Ediciones B
Nova
432 Páginas
Ciencia ficción

En un futuro cercano, vivir en la Tierra comienza a ser cada vez más complejo, una guerra de clases se desata; es el fin de la clase media. Los robots han comenzado a reemplazar a los seres humanos en el trabajo, pero no son esos robots típicos de las películas de ciencia ficción, son simples máquinas automáticas: cajas de autoservicio en el supermercado, máquinas expendedoras de billetes, taxis sin conductor. Los precios suben cada día y las personas ya no pueden aguantar.

"... el precio del pan subía, subía, subía. Si hay algo que pueda sacar a la gente a la calle es el precio del pan". Pág. 97.

Como si esto fuera poco, la tuberculosis ha regresado con tres niveles de resistencia a los antibióticos; muchos enferman y los tratamientos son costosos. 
En paralelo, la primera empresa minera ha llegado a la Luna: "Mackenzie Metals" es la pionera en comenzar a obtener minerales del satélite natural para la industria informática. Un nuevo mercado se abre, lo que incluye nuevos puestos de trabajo muy bien remunerados; debido al peligro de trabajar allí. Personas muy preparadas, con familiares enfermos y sin trabajo ven a la "Luna" como la oportunidad de su vida para ayudar a los suyos; a pesar del peligro.
Es así como cientos de personas comienzan a trasladarse al satélite natural, para incorporarse a las filas de la empresa. 

"La Luna no era un mundo; era un submarino. El exterior era la muerte." Pág. 103.

La Luna no es amistosa, es una roca fría y despiadada, completamente muerta. En su superficie es constantemente bombardeada por rayos ultravioleta, por partículas cargadas de manchas solares y por  peligrosos rayos cósmicos, que dañan el ADN. El polvo también es un enemigo mortal, hay quince tipos, y cada uno tiene una propiedad que podría matar. 

"La Luna conoce mil formas de matarnos: esa es la primera regla y la que prevalece sobre cualquier otra". Pág. 115.

Debido a esto los humanos deben vivir bajo la superficie, lo más profundo posible, en verdaderas madrigueras asfixiantes. Donde para sobrevivir deben pagar por los cuatro elementos básicos: oxígeno, agua, carbono y red. No puedes respirar ni beber si no pagas, y para pagar necesitas la red de datos. 

"...hay que aprender a moverse; hay que aprender a estar de pie. Hay que aprender a ver y oír. Hay que informarse sobre la sangre, el polvo y por qué es la causa de muerte más probable... Hay que aprender a vivir apelotonados, a respirar el aliento ajeno, a beber el agua ajena". Pág. 228.

Desde entonces han pasado cincuenta y cinco años, y "Mackenzie Metals" sigue operando en la Luna, pero ya no es la única empresa, otras cuatro se han sumado y operan a la par. Sus orígenes e inicios son muy diversos, algunos dependen económicamente de la Tierra y otros son autosuficientes; han nacido y prosperado por su propio esfuerzo. A estas grandes empresas las denominan los "cinco dragones". Ellas junto a la Lunar Development Corporation (LDC) han instaurado un sistema político feudal, con cinco grandes casas y una monarquía, monopolizan el agua, el carbono, el oxígeno y los datos. A través de favores y lealtades se reparten la Luna, e incluso han instaurado sus propias leyes que dan prioridad a los tratos; en la Luna todo es negociable. Los contratos son el quinto elemento. 

"Hay montones de abogados, no montones de leyes. Los juicios son negociaciones ampliadas. Las dos partes regatean sobre los jueces que van a dictaminar y cuánto van a pagar por ello... A veces los jueces tienen que pagar para poder juzgar. Todo se negocia. Pág. 285.

Uno de los cinco dragones es Corta Helio, una empresa extractora de Helio-3. Los cinco hijos de la fundadora Adriana Corta, ocupan diversos cargos según sus potencialidades. Cada uno tiene un matrimonio o contrato, ya que los matrimonios también son negociables, con representantes de las otras empresas, con el fin de formar alianzas y mantener la paz. En este ambiente sofocante, hostil y clautrofóbico, en donde los negocios son la prioridad, estas familias han crecido y han formando verdaderas dinastías. Todas las empresas luchan por su propio bienestar y siempre están en busca de adueñarse de todo. Viven en un balance muy peligroso, si algo llegará a romperlo, las consecuencias para la Luna y sus habitantes serían desastrosas. Ese momento ha llegado, alguien ha intentado asesinar a un Corta. La mecha está encendida y la destrucción en camino.

"Dicen que la Luna es dura. No; la gente es dura. Siempre es la gente". Pág. 326.

El mundo Lunar que nos presenta Ian McDonald es sumamente complejo, tanto física como socialmente. Nos muestra la cara agresiva de la Luna y los esfuerzos tecnológicos y humanos para poder habitarla y extraer de ella minerales. Es una lucha constante por sobrevivir día a día en un entorno exigente y peligroso. La complejidad social radica en la gran variedad de colonizadores de diferentes culturas. Hay una mezcla de lenguajes y términos del chino, el portugués, el ruso, el yoruba, el castellano, el árabe y el acano que enriquecen mucho la historia pero al mismo tiempo la enrevesan. Existe una población flotante de recién llegados desde la Tierra a los que denominan Moonbeam y otra población que ha nacido en la Luna, la cual se encuentra dividida en distintas clases sociales donde predominan los ricos y los pobres; es muy fácil acabar arruinado si no tienes para pagar el aire que respiras.

A partir de esta amplia gama cultural que incluye diversas empresas, tras las cuales hay enormes familias, el autor va relatando principalmente la vida de los integrantes de la familia Corta y de algunos personajes de su entorno más cercano. No hay un protagonista específico; la familia lo es. Las historias de cada uno de ellos se narran paralelamente y se van entrelazando en diversos puntos, conformando una novela coral. Ningún personaje destaca más que el resto, hay un excelente equilibrio por parte del autor en las apariciones de cada uno de ellos.
El narrador en la mayor parte del relato es omnisciente, pero en algunos capítulos específicos cambia a tercera persona para dar cercanía a ciertos personajes con lector. Un claro ejemplo de esto es el de Adriana Corta, la fundadora de Corta Helio. El autor hace uso de ella para ir explicando cómo se colonizó la Luna y cómo se fundó la empresa, es el personaje que nos orienta dentro del relato.

McDonald evita narrar un capítulo por personaje, y dentro de un mismo capítulo nos encontramos con las historias de varios personajes a la vez, salvo en algunas excepciones, cada párrafo equivale a una historia paralela, no deja pausas para que el lector se prepare para el cambio.
Es abrupto como pasa de un personaje a otro. Esto evita completamente una lectura rápida o atropellada, obliga al lector a ir despacio y a un ritmo en que pueda asimilar la información que se le va entregando; información clave para ir dando forma al universo narrativo. Incluso la puntuación incita a la pausa, hay un uso constante, del punto y coma y de los dos puntos. El libro debe leerse con tranquilidad. El lector apresurado se perderá en la multiplicidad de nombres y relaciones parentales que unen a los miembros de cada familia.
Esa prosa pausada con cambios de puntos de vista abruptos, genera un efecto de encierro, de desesperación en el lector. Se traspasa toda la sensación claustrofóbica de vivir hacinado en la Luna a través de la experiencia de leer.

Es un libro minuciosamente construido, que nos invita a apreciar este experimento social, en donde la humanidad coloniza por primera vez un mundo nuevo desde cero en condiciones desfavorables. Mostrando no solo cómo deben luchar contra la Luna, sino que también contra su propia naturaleza. El egoísmo, la ambición, el odio y la venganza estarán presentes en todo el relato, como también la desesperación de no poder contar libremente con los elementos básicos para sobrevivir. Ellos viven con esa presión todos los días, en espacios reducidos y con el peligro latente de morir en cualquier instante, por lo que no es extraño que utilicen constantemente como válvula de escape una sexualidad de lo más variada y desenfrenada.  

Luna nueva es la primera entrega de esta trilogía. El autor es muy detallista, lo que favorece mucho la construcción de este futuro ficticio. Las intrigas, traiciones y lealtades son el plato fuerte, es una verdadera guerra de casas feudal puesta en el futuro. Con un final trepidante deja abierta la puerta para el segundo libro, en donde retomará las vidas de esta curiosa familia Lunar. 

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