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martes, 18 de octubre de 2016

Reseña Nº 112: El ascenso de Endymion

El ascenso de Endymion - Los cantos de Hyperion IV

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Dan Simmons
Ediciones B
Nova
860 Páginas
Ciencia ficción

Raul Endymion continua escribiendo sus aventuras desde su celda de Schrödinger que gira en la órbita de un mundo en cuarentena. Fue condenado a muerte, por eso viaja por el espacio en esta celda con forma de cápsula. En cualquier momento un complejo dispositivo sometido a las leyes de la mecánica cuántica, se activará y llenará la celda con cianuro, causándole la muerte. Mientras Raul espera que esto suceda, escribe con detalle los acontecimientos ocurridos desde que él y Aenea llegan a vieja Tierra. Pero la narración de Raul es bastante extraña, ya que pasa constantemente de narrar en primera persona a la tercera persona, escribiendo sobre hechos que él no presenció, detallando incluso los pensamientos de los personajes. Su extraña omnisciencia sólo podrá ser explicada a través de hechos y revelaciones que serán conocidos al final de la historia. 

Han pasado doscientos setenta y nueve años desde la caída de los teleyectores y las tres grandes fuerzas del brazo de la galaxia sufrirán el choque definitivo. La teocracia religiosa Pax, el conjunto de inteligencias artificiales conocidas como el Tecnonúcleo y los éxters, se enfrentarán a su destino. 
Por un lado las fuerzas militares de Pax se predisponen a reanudar la caza de Aenea "La que enseña" después de largos cuatro años. En ese tiempo se han equipado con la más alta tecnología que han podido conseguir a través de su alianza con el Tecnonúcleo. Lo nuevos cruceros arcángel con renovados motores Gedeón han dejado obsoletas a la convencionales naves-antorcha clase Hawking. Con esta nueva tecnología que les permite cruzar el espacio a una mayor velocidad, un corrupto Vaticano encabezado por el papa Urbano XVI se predispone no sólo a encontrar a Aenea sino que también exterminar a la raza éxter del universo; en el genocidio más grande de todos los tiempos. Mientras tanto el Tecnonúcleo hará valer lentamente sus misteriosos intereses al ayudar a Pax. 

"No creo que desee hacer ninguna apuesta si eso significa reconocer una Iglesia corrupta que transforma la obediencia y la sumisión en el precio por salvar la vida de un hijo". Pág. 217.

Pax, además a decidido reinstalar en su puesto al Padre Capitán Federico de Soya. Le han entregado la capitanía de uno de sus modernos cruceros clase arcángel, "el Rafael", y lo envían junto a otros cruceros a destruir a los éxters, conformando así el grupo de los siete arcángeles. 

Desde Vieja Tierra, Aenea y Raul preparan su regreso al espacio dominado por Pax, una separación momentánea es necesaria para armar la ofensiva. Lo que lleva a Raul a vivir una serie de peripecias en soledad mientras cumple una importante misión. Entretanto Aenea y A. Bettik utilizan sus conocimientos adquiridos en Vieja Tierra para abrirse paso a través de diferentes mundos con el fin de enseñar la física del amor. Dar a entender el amor como una fuerza básica del universo. Sembrando esa pequeña semilla que ayudara a la humanidad a cambiar, a salir del estancamiento, luchando contra el cruciforme, para que logren dar el siguiente paso en la escala evolutiva, y visualicen lo que pueden llegar a ser. Aenea comienza lentamente a cumplir su papel como mesías, como "La que enseña".

"Eso es precisamente lo que hacen los mesías, Raul... unen mundos diferentes. Épocas diferentes. Brindan el vínculo entre dos conceptos inconciliables". Pág. 220.

Una vez todas las piezas están puestas en el tablero, comienzan a moverse de forma estratégica, y terminan confluyendo una por una hacia un mundo ubicado en los confines de la antigua hegemonía, llamado T'ien Shan o "Montañas del cielo", un mundo budista con una geografía muy accidentada llena de riscos y precipicios de donde nadie vuelve a salir si llegará a caer.

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Ilustración del libro que representa el mundo de T'ien Shan

Este será el escenario decisivo, en donde se producirán los puntos de inflexión más importantes; donde las revelaciones sobre el Vacío Que Vincula y sus desconocidos habitantes comienzan a producirse.

"El Vacío Que Vincula, está cocido con materia cuántica, tejido con espacio Planck, cubriendo el espacio-tiempo como el paño de una manta cubre el algodón que la rellena". Pág. 492.

Es en ese mundo donde la máquina de matar Radamanth Nemes y el Tecnonúcleo están a un paso de cumplir su objetivo de asesinar a Aenea; si es que el Alcaudón y las misteriosas entidades que habitan el Vacío Que Vincula se lo permiten.

Las diferentes y variadas líneas argumentarles de la historia se entrelazan formando una estructura compleja y armónica. El amor entre Raul y Aenea toma una forma definitiva a pesar de la diferencia de edad entre ellos dos. Este amor no sólo intenta demostrar que es una fuerza básica del universo tan válida como la gravedad, sino que es además el motor que impulsa, le da sentido y orientación a la historia, provocando los giros más sorprendentes.

"Sol vio que el amor era una fuerza real e igual en el universo, tan real como el electromagnetismo o la fuerza nuclear débil. Tan real como la gravedad y gobernada por muchas de las mismas leyes". Pág. 493.

Toda la línea argumental referente a la Iglesia representa una de las partes antagónicas de la historia. La corrupción y el deseo de poder encarnado por las altas esferas de la iglesia, donde el papa junto a importantes cardenales intentan no sólo destruir a los éxters por ser diferentes, sino que también controlar todos los mundos de la ex hegemonía sometiéndolos a su religión; son la fuerza a detener. Esas ambiciones personales son el detonante para el cambio. Y además sirve como base para la inserción del segundo antagonista, ese que actúa desde las sombras, el que planifica, y se aprovecha de las ambiciones de la iglesia, como una entidad parasitaria, el Tecnonúcleo.

"Es importante comprender que, ya desde la aparición de la vida y la inteligencia artificial, esa vida era parasitaria. Era más que parasitaria... hiperparasitaria". Pág. 413.

Simmons nos maravilla con su tremenda capacidad narrativa. Escribe una historia en primera y tercera persona haciéndose invisible como narrador, poniendo a Raul como autor. Creando la ilusión de que lo que leemos no es más que un documento recuperado y que "Los cantos de Hyperion" son una creación de Martin Silenus y Raul Endymion. Traza una historia de amor preciosa en medio de una odisea intergaláctica, concibiendo el amor como un fuerza única, eterna e irrompible. No es un amor por atracción física entre dos personas, es algo que va mucho más allá del tiempo y el espacio.
Es un argumento que presenta desde el comienzo de la tetralogía con Sol Weintraub y Rachel, como el amor y el cariño que siente un padre por su hija; y lo retoma en esta última entrega con Raul y Aenea transformándolo en amor de pareja. No necesita construirlo, el amor ya es. Pero sólo se hace visible a los ojos del lector, luego de que lo pone a prueba; sometiendo a los dos personajes a múltiples desafíos, los lleva al extremo, tanto físico como mental. Lo estira, lo comprime, lo quema, lo trata de cortar, pero el amor no se rompe, no cede y nos dice con esa maravillosa forma de narrar que tiene: "Miren, esto no se romperá jamás". Utiliza la ventaja que le da la ciencia ficción para llevarnos al presente, al pasado y al futuro de un amor eterno.

"Hacer el amor con la única persona que merece ese amor es una de las pocas retribuciones absolutas de la condición humana, y compensa todo el dolor, la pérdida, la torpeza, la soledad, la idiotez, las concesiones y la ineptitud que acompañan esa condición". Pág. 433.

Simmons es un gran prestidigitador, captura nuestra atención con señuelos y la lleva hacia otras ideas de manera muy hábil. Aparta al lector de la verdadera dirección de los acontecimientos. Oculta la perfecta planificación y estrategia de su historia, para sorprendernos más tarde. Crea el misterio y lo mantiene hasta el final, haciéndonos sospechar de la persona o el hecho equivocado como en una excelente novela policiaca.

Describe de manera excelente la gran cantidad de mundos que aparecen tanto en este libro como en el resto de la tetralogía, los ambienta de manera sensacional; los hace percibir reales e innovadores. Cuando es necesario para el argumento, profundiza la descripción, tanto del mundo como de sus habitantes, y es justo lo que hace con el mundo budista de T'ien Shan o "Montañas del cielo". La ambientación, la religión y la geografía son determinantes para el argumento. Cada uno de estos aspectos son esenciales para ciertas acciones y sobre todo para revelar los misterios fundamentales de toda la tetralogía.
Sí, porque al parecer no hemos hecho más que rasgar un poco la superficie del profundo universo que encierra esta maravillosa aventura. En este último libro el autor no solo termina la historia iniciada en "Endymion", sino que retoma todos los cabos sueltos dejados a lo largo de los primeros tres libros, los ata, les da sentido y hace calzar todo a la perfección.
Las inexplicables desapariciones de la Verdadera Voz del Árbol Het Masteen y el Coronel Fedmahn Kassad al fin tienen sentido, como también las espantosas visiones en los mundos laberínticos del padre Paul Duré. Se conocerá el origen y el funcionamiento de los teleyectores, los motores Hawking, la ultralínea y la esfera de datos. Retrocederemos en el tiempo hasta los días en que fueron creadas las primeras inteligencias artificiales que darán vida al Tecnonúcleo. Y finalmente se entenderá el doble propósito del cruciforme, lo que hay detrás de cada resurrección y sus implicaciones. Y quizá lo más importante: Un medio para eliminarlo.

Simmons adaptó la estructura narrativa para poder dar una explicación a cada una de las incógnitas. Monta diversas escenas de diálogos en donde se dedica a explicar en detalle cada uno de los misterios. Y a medida que se van aclarando van dando forma al universo creado por el autor, un universo con base científica, un intento muy bien logrado de explicar todo lo que hay más allá del tiempo y el espacio. Optó por una historia no centralizada en un planeta, sino que se expande a lo largo de todo el universo a partir de un brazo de la vía láctea. Dándole un nuevo aire al concepto de evolución, más optimista, y mucho más esperanzador. La vida no retrocede, y se quedará donde está hasta ingeniárselas para seguir avanzando, una vez que se afianza hará todo lo posible por progresar, por crear, y los seres humanos llevamos ese instinto creador por dentro. No vamos hacia la destrucción y la desolación, vamos hacia el reverdecer del universo.

"Toda una vida no basta para los que desean crear. O para los que simplemente desean comprenderse a sí mismos, comprender su vida. Tal vez sea la maldición de la condición humana, pero también es una bendición". Pág. 831.

Tetralogía "Los Cantos de Hyperion"

Muchas gracias a Ediciones B Chile por el envío del ejemplar

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