Si te gustó el contenido del blog me harías un gran favor siguiéndome

lunes, 12 de septiembre de 2016

Reseña Nº 105: Abaddón el exterminador

Abaddón el exterminador (1974)

ernesto-sabato
Ernesto Sabato (1911-2011)
430 páginas

Abaddón el exterminador es la última novela escrita por el autor argentino Ernesto Sabato. Es reconocida como la tercera parte de su trilogía, compuesta por:

- El túnel
- Sobre héroes y tumbas
- Abaddón el exterminador

Pero es mucho más que la culminación de una trilogía, es un compendio final, un intento por reunir todo su pensamiento en una sola ficción. No me parece un libro que deba ser leído como una tercera parte; es un texto final de toda una obra, que engloba tanto a sus novelas como a sus ensayos. Considero que para lograr entenderlo en su totalidad hace falta haber leído también algunos de sus ensayos más importantes como : Uno y el universo, Hombres y engranajes, Heterodoxia y El escritor y sus fantasmas.

No es una novela fácil, el mismo Sabato lo confesó, es difícil porque no tiene la típica continuidad narrativa, es de tipo fragmentario, son fragmentos; pequeños relatos que intentan abarcar el absoluto. Sabato siguiendo la lógica de su pensamiento, en la que asegura que la única forma de conocer o entender a una persona no es mediante la razón, sino a través de sus delirios y pesadillas. Nos lleva a conocer su propia esencia, las respuestas e incógnitas que quedaron en "El túnel" y en "Sobre héroes y tumbas"; y lo primero que hace, es reconocer que él mismo no conoce las respuestas y nos invita a buscarlas en sus ficciones más oscuras, en sus pesadillas.

"Desde las tinieblas, veía como le hacían sarcásticas señas con sus garras, hasta que una vez más se iba ahogando en la confusión y el desaliento, en las culpables fantasías, en el secreto vicio de imaginar pasiones infernales. Habían resurgido los conocidos monstruos con la misma imprecisión de las pesadillas".

Para eso Sabato llevó su alma a la ficción. Imaginen que toman una silla y se sientan en el centro de su alma; una tormenta de imágenes y escenas acechan, están en la región donde la influencia de la razón es cero y el caos domina; donde la oscuridad y la desolación están dominando mientras la esperanza resiste. Todas las ficciones creadas por él se entremezclan con sus recuerdos y experiencias; la esencia del autor en toda su expresión. Todo sucede a distintas velocidades. Así como algunas escenas e imágenes pasan a alta velocidad, algunas alcanzan a ser visibles a los ojos del lector. Son esos pequeños y fugaces destellos los que Sabato nos muestra a través de sus palabras, son secciones de diálogos muy agudos, escritos, ideas y un eterno deambular de sus personajes, alucinaciones y demonios por su ser. No hay respuesta para el caos, quizá una visión general del todo sea la única forma de comunicarlo al mundo.

¿Qué sentido tenía escribir una ficción más? Las había hecho en dos momentos cruciales, o por lo menos eran las dos únicas que se había decidido a publicar, sin saber bien por qué. Pero ahora sentía que necesitaba algo distinto, algo que era como ficción a la segunda potencia".

El autor se materializa dentro de sí mismo y comparte sus angustias con sus propios personajes en una suerte de desdoblamiento. Resurgen Martín y Alejandra, Juan Pablo Castel y el controvertido Fernando Vidal Olmos. De él se desvelan sus orígenes como un oscuro personaje que ha acosado a Sabato gran parte de su vida, que toma diversos nombres y apariencias, lo persigue para que lo deje en libertad. La consecuencia de su último escape originó el demencial "Informe sobre ciegos".
Sabato durante toda la novela está intentando escribir la misma, pero siempre hay algo que lo interrumpe y no puede iniciar Abaddón el exterminador. Las escenas en que lo intenta, se cortan y desfiguran dando paso a fragmentos del pasado y presente de los protagonistas Nacho, Agustina y Marcelo Carranza. Cuyas historias las podremos conocer por rudimentarios fragmentos sin orden establecido, pero que finalmente tienen un desenlace simultáneo. A través de ellos Sabato reitera y reincide en sus obsesiones como el incesto, la anarquía, el incendio y el triunfo del mal sobre el bien.

"Nuestra civilización está enferma. No sólo hay explotación y miseria. Hay miseria espiritual, Marcelo".

Debido a este carácter fragmentario de la novela, el narrador debe ir cambiando a medida que las escenas lo hacen, es por eso que de la nada pasamos de un Sabato omnisciente al Sabato como personaje narrando en primera persona, o bien es Bruno el que retoma la narración haciendo el papel de Sabato, después de todo, el personaje de Sobre héroes y tumbas es sólo una extensión más, otro desdoble de la personalidad del autor.

Sabato reconoce su imposibilidad de explicar "El informe sobre ciegos", pieza fundamental de Sobre héroes y tumbas, pone en evidencia el malestar y su incomodidad de ser un escritor conocido al que le piden constantes explicaciones sobre los mensajes, metáforas y arquetipos de sus novelas, que no son más que la extensión de sus agonías y angustias más profundas que han tomado la forma de un libro ¿Cómo explicar los gritos desesperados del alma? Es así como toma el lugar de Fernando y es el mismo Sabato el que sufre una terrible paranoia, y el que finalmente se debe enfrentar con esos fantasmas carentes de visión que lo atormentan en cada paso que da. Y la tan esperada respuesta termina llegando cuando viaja hasta los orígenes de sus obsesiones, desarticulando un confuso pasado plagado de alucinaciones, que a base de conceptos logra de forma confusa pero exitosa encontrar la relación entre el mal y la ceguera.

"Al dormir cerramos los ojos y nos convertimos por lo tanto en ciegos".

El mal ha triunfado, el mundo y las personas han sido arrastrados por sus demonios hacia la desolación, hacia la violencia política ¿Quién es Abaddón el exterminador?. Estamos atrapados, está sucediendo el exterminio en este mismo instante a nuestro alrededor. Estamos dentro de un edificio en llamas y no nos damos cuenta de ello. Eso es lo que Sabato intenta comunicar, y pone al escritor como el ser que sabe lo que está sucediendo, como el ente que toma conciencia y grita desesperadamente ante el horror en forma de letras y palabras. El escritor es el que cuida el alma de las personas, es la voz de la comunidad. Por eso Sabato no busca la originalidad, son sus mismas obseciones de siempre, son sus gritos desesperados por advertir a las personas que despierten, que aún están a tiempo de escapar, que resistan.

"Y no te preocupes por lo que te pueden decir los astutos, los que se pasan de inteligentes: que siempre escribes sobre lo mismo ¡claro que sí! Es lo que hicieron Van Gogh y Kafka y todos los que deben importar, los severos (pero cariñosos) padres que cuidan de tu alma".

Hay una atmósfera de amargura en toda la novela; el temor, la desolación y la impotencia de ver crecer y morir a los niños en este mundo que se derrumba. ¡Protegerlos!

Sí, sentía la necesidad de paralizar el curso del tiempo. ¡Detente! casi dijo con ingenuidad, tratando de instaurar una disparatada magia. ¡Detente, oh tiempo! volvió casi a murmurar, como si la forma poética pudiera lograr lo que las simples palabras no pueden. ¡Deja a esos niños para siempre ahí, en esa vereda, en ese universo hechizado! No permitas que los hombres y sus suciedades los lastimen, los quiebren".

No es un libro para leer por diversión, la estructura no invita a ello, es por eso que sugiero que sea leído por personas que quieren profundizar en el pensamiento de Sabato o bien, profundizar en sus personajes legendarios de "El túnel" y Sobre héroes y tumbas".

Hay detalles que me encantaron en la novela, como esos encuentros entre personajes de sus dos novelas anteriores, que incluso se encuentran con el mismo Sabato, observando frente a frente a su creador. También la escena de una transformación kafkiana y la hermosa explicación por parte de un analfabeto a un niño sobre el verdadero significado de la anarquía.

A lo largo de la novela también encontré diversas frases pertenecientes a sus ensayos que son casi textuales, reiterando sus ideas más importantes: Las razones de su alejamiento de la ciencia, su terror por la peligrosa asociación entre dinero y razón, los contrastes entre el hombre concreto y el abstracto y su acercamiento al mundo de la matemática, de lo perfecto, cuando sus demonios no lo dejaban en paz. Sabato no olvida nada, y lo amalgama perfectamente en una suerte de peregrinación hacia el abismo, hacia una caída inevitable; a pesar de que todo parece un mensaje de advertencia, se siente el pesimismo, la derrota, la desolación pura de un hombre que ve cumplir las profecías a las que tanto temió, y que al parecer, el estar vivo lo tortura, lo condena.
Increíblemente vivió 99 años soportando la dura carga de la lucidez constante, su longevidad no fue un premio, sino una dura carga; la prueba más ardua para alcanzar finalmente la paz.

"Era paz lo que seguramente ansiaba y necesitaba, lo que necesita todo creador, alguien que ha nacido con la maldición de no resignarse a esta realidad que le ha tocado vivir, alguien para quien el universo es horrible o trágicamente transitorio o imperfecto".


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

¡Puedes ser el primero en comentar!