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viernes, 8 de julio de 2016

Reseña Nº 92: El Principito

El Principito (1943)

saint-exupéry
Antoine de Saint-Exupéry
Sudamericana
Penguin Random House
110 Páginas
ISBN: 978-950-07-5211-4

El principito es de esos libros que podría leer varias veces en el año y siempre encontraría algo nuevo en él. Parece como si cada línea del autor tuviera algún misterio o tesoro por descubrir. Cuando se abre el libro y comienzas a leer la primera página, en donde el autor realiza su dedicatoria, al primer contacto con sus letras te sientes transportado a otro mundo, te sientes acogido, la suavidad de las palabras es hipnotizante; su prosa cautiva.

He intentado inútilmente dar con la interpretación correcta de este libro, pero ya me cansé, creo que me estoy volviendo una persona mayor, intento encontrar a toda costa una razón, intento ser razonable. Menos mal que me di cuenta a tiempo, y preferí seguir las aventuras del Principito con mi niño interior, me sumergí en sus páginas dispuesto a seguir sus aventuras.

Ese personaje misterioso que se le aparece al narrador de este libro, en medio de la nada, donde no hay agua ni alimento, donde cualquier persona estaría preocupada por sobrevivir, parece no preocuparse por dichos inconvenientes, para él es más importante un dibujo. Así son sus prioridades, primero los sueños; la realidad, el mundo físico es para la gente que está atrapada en sus miedos y vicios.

Pero ser un soñador no significa ser perezoso, no, el principito trabaja mucho para mantener sus sueños, pero sin dejar de disfrutarlos. Limpia y asea diariamente su pequeño planeta, lo protege de los gigantes Baobabs y se preocupa mucho de su gran compañera: Una rosa; algo caprichosa que no sabe demostrar sus sentimiento y causa cierta incertidumbre en el pequeño, confundiéndolo.

"No hay que escuchar a las flores. Jamás. Tan solo hay que mirarlas y sentir su perfume."Pág. 33.

Cansado de no comprender a su querida flor, el principito decide visitar otros mundos, conocer otras vidas; quizá lo ayudarían a comprender mejor a su rosa. Es así, como visita a un Rey, a un vanidoso, a un borracho, a un hombre de negocios y a un farolero. Todos ellos, menos el último tienen cosas en común, viven en pequeños planetas, con espacio suficiente para tener compañía, pero viven solos, debido a que, a los ojos del Principito, dedican su vida a actividades egoístas; ellos mismos se encierran en su soledad. Pero el farolero, llama la atención del Principito, él hace algo útil todos los días, pero al tener que dedicarse tanto al trabajo no deja espacio para los demás, tiene tan poco espacio en su vida para otras personas, como en su planeta.

"Este farolero es el único del que yo hubiera podido hacerme amigo. Pero su planeta es verdaderamente muy pequeño. No hay lugar para dos..." Pág. 56.

Pero las verdaderas respuestas a sus interrogantes las encuentra en la Tierra. Quizá tuvo que materializarse en nuestra cruda realidad para poder aclarar sus sentimientos respecto a su rosa. A través de sus incansables preguntas consigue entender la relación que él y su rosa tienen. Comprendiendo el verdadero significado de la amistad y el amor.

"El tiempo que perdiste por tu rosa es lo que la vuelve tan importante". Pág. 74.

Su encuentro con el narrador de la historia ocurre cuando el Principito está listo para partir de vuelta a su pequeño planeta, luego de haber solucionado lo que tanto le angustiaba. El impacto que produce este personaje en él es tan grande que algo pasa en su corazón y recupera la fe en los sueños.

"Lo que me conmueve tanto de este pequeño príncipe dormido es su fidelidad a una flor; la imagen de un rosa que brilla dentro de él como la llama de una lámpara, aun cuando está dormido". Pág. 85
El final es muy simbólico, está hecho para que cada persona lo comprenda de acuerdo a lo que vea reflejado de sí mismo en la historia, porque este libro es un verdadero espejo, en el que veremos nuestra alma al desnudo.

El autor comenzó a escribir El Principito en un momento de su vida en que lo horrores del mundo lo angustiaban; la soledad en que los hombres vivían era tremenda. Eso terminó durmiendo al pequeño niño feliz que vivía en el corazón de Saint-Exupéry. Mientras se recuperaba de un accidente aéreo, el tiempo y las reflexiones lo ayudaron a despertarlo, y poco a poco un dibujo se repetía en sus papeles, ese pequeño niño de cabellos de oro, afloraba. Dentro de su corazón, el autor sabía que las personas del mundo dejaron de soñar y la realidad los aplastaba. Crea entonces un cuento de hadas, en donde les recuerda la importancia de no perder los valores de la niñez, como la alegría, el amor y la amistad. Estos tres sentimientos son los pilares de este libro, que a partir de verdaderas parábolas nos enseña que la soledad es consecuencia de dar prioridad a objetivos egoístas, y que el verdadero sentido de la vida se basa en ser feliz, pero no puede ser feliz solo. Debemos compartir con los demás, tanto sus alegrías como sus dolores, la empatía es un valor fundamental que no se debe perder.

La edición que nos trae Penguin Random House, con su sello Sudamericana, es realmente maravillosa. Trae una portada interactiva, que encantará a grandes y chicos; trae también las ilustraciones del autor, es todo muy colorido, es un libro precioso que nos invita a soñar.

elige-un-libro

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Es un libro que recomiendo para niños y adultos, para leer con los hijos, para disfrutarlo en familia, y con los amigos; leerlo una vez no basta. Cuando el mundo los empiece a agobiar, siempre es bueno volver a visitar al Principito, que con sus frases e ideas simples, que poseen una sabiduría infinita; nos recuerda lo hermoso que es estar vivos.

Muchas gracias a Penguin Random House Chile por el envío del ejemplar

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